Día de los inocentes

Inocente, inocenteBueno, pues ya está aquí como cada año. El día de los inocentes. No me gusta nada… debe ser que tengo poco sentido del humor (al menos de «ese» humor). Desde que tengo uso de razón me ha incomodado este día, no me gusta eso de las «bromas forzadas», ni lo de tener que andar con una mosca detrás de la oreja para distinguir si lo que te dicen es verdad o una chufla.
Y lo de los medios de comunicación… siempre me han parecido un tanto tristones los intentos de la prensa seria por «colar» una noticia de mentirijillas. Principalmente, porque nunca se arriesgan a colar una demasiado «verosímil» y siempre acaban poniendo una tontería tan evidente que sería imposible que nadie la tomase por cierta…
Y ahora, con los blogs, es el acabose. Aquello de un hombre, un voto se ha transformado en un blog, una broma. Y claro, aquí cada uno hace de su capa un sayo…
Pero bueno, es lo que hay, qué le vamos a hacer. Una costumbre «muy española», de esas de las que es prácticamente imposible huir aunque no te gusten. Y ahora, importada a internet. ¡Qué cruz!
Aun así y todo… ¡feliz día de los inocentes!
PD.- Juro que esto no es una inocentada… si uno busca «Leonardo Dantes desnudo» en Google, mi blog sale el segundo resultado…

Más vacaciones pero menos vacaciones

Esta Navidad es rara. Es la primera de mi nuevo trabajo…
Voy a tener más vacaciones, porque voy a estar dos semanas fuera de casa. ¡Dos semanas! Desde los (añorados) tiempos universitarios no se veía una cosa igual. Desde que dejé la Universidad y empecé a trabajar, siempre he tenido una semana por estas fechas. Que no está nada mal, ni mucho menos; de hecho, es una de las cosas que mis amigos ex-consultores más me dicen que echan de menos – eso de que la Firma te «regale» (no es más que una compensación insuficiente al porrón de horas de más que se echan, pero bueno) una semanita navideña es un chollo. Pero ahora… ¡dos semanas!. Qué bien… pero no tanto.
Porque otros años, me iba de vacaciones con todas las consecuencias: se cierra el chiringuito y te vas completamente despreocupado – una semana en la que ni te acuerdas de clientes, de proyectos, de jefes ni de gaitas; sólo amigos, familia, tiempo libre. Y no pasaba nada, todo el mundo lo daba por hecho. Sin embargo, ahora es distinto. Me voy dos semanas, pero no «cierro» nada. Aquí estoy con el portátil, atendiendo «mis asuntos». Lo haré esta semana y lo haré la que viene. Bien es cierto que con otro ritmo, posiblemente dedicando alguna hora menos (¿o no?) y con otro ambiente. Pero trabajando al fin y al cabo.
Que no me parece mal, que conste. De hecho, esta flexibilidad geográfica y horaria es una de las cosas más atractivas de este trabajo – el no tener que depender de estar en una oficina en unas fechas o en unas horas concretas. Pero es algo a lo que tengo que acostumbrarme. Porque esta sensación de que «trabajo pero no trabajo» es extraña.

En un palco del Bernabeu

Santiago BernabeuAyer tuve la oportunidad de ver el partido entre el Real Madrid y el Recreativo de Huelva en el Santiago Bernabeu, invitado a un palco. ¡Cómo mola! Hacía tiempo que no iba al fútbol en directo (pero mucho, mucho) y no respiraba ese ambiente de futboleros, puros, pipas, pitadas…
Ahora, todo hay que decirlo, ver el fútbol en un palco no tiene nada que ver con verlo en lal grada. Si dejamos al margen las estrecheces de espacio (parece que los amigos del Real Madrid han querido apurar al máximo el número de personas que caben en un palquito… y aquello parecía el camarote de los hermanos Marx – pero al final pudimos estar todos sentados aunque la azafata se las viera y se las deseara para guardar todos los abrigos o para abrir la nevera), lo demás es fantástico: una perspectiva completa del campo, calefacción, un televisor para ver las repeticiones o los detalles, una azafata sirviendo las bebidas y la comida, un refrigerio completo a base de pinchitos, jamoncito, lomito, tortillita, croquetitas… parking preferente en un colegio cercano…
Vamos, que comparar eso con los pobrecitos que estaban fuera pasando un frío mortal, tapados hasta las orejas y demás… no hay comparación. Me hizo recordar mis tiempos jóvenes, cuando era socio de la Unión Deportiva Salamanca. ¡Qué frío se pasa en el Helmántico! Allí tapaditos con mantas, guantes, bufandas y todo lo habido y por haber, el bocadillo para el descanso… hay que ver cómo hemos evolucionado.
En fin, que así da gusto ir al fútbol. Aunque lo cierto es que se pierde uno esa parte del «saborcito» que da el gentío, las palmas, los silbidos, los gritos, los insultos… «la salsa del fútbol», vamos.
PD.- En cuanto al partido… menos mal que no soy madridista. ¡Qué horror de equipo el Real Madrid! Ni los «troncos» ni los «figuras», nada, cero patatero. Si yo voy al fútbol pagando, pasando frío y con ganas de que ganen y veo lo que ví ayer, les espero a la salida para llamarles de todo.

Retoque fotográfico a un hijo

La mañana del domingo la pasamos de sesión fotográfica. Árbol de Navidad y pequeñajo vestido de pastorcillo, con su txapela, su chaleco de borreguito, su ovejita de peluche y su cayado (qué miedo daba cada vez que lo enganchaba… que 10 meses son muy pocos para manejar armas!!). Gracias a la cámara digital, le cayeron no menos de 70 fotos – pero el jodío no estaba por la labor; aparte de quitarse la txapela en modo automático (lo que obligaba a una coordinación muy acompasada entre el progenitor A que se la ponía en la cabeza y el progenitor B que tiraba la foto antes de que el crío se la quitase), no estaba sonriente.
Mira que tengo un niño majo, pero esa mañana no estaba por la labor. Así que las fotos «finalistas» (van para hacer el típico christmas navideño con foto de niño) eran todas con su cara seria.
Se me ocurrió intentar pasarlas por el Photoshop: coger esta foto, ponerle encima una sonrisa sacada de otra foto e intentar homogeneizar ambas capas. Vaya por delante que no soy ningún mago del photoshop, así que el resultado no fué demasiado alentador: al final, una sonrisa es algo más que una boca – también es una expresión en los ojos, una nariz ligeramente arrugada, etc. Así que el efecto no era nada agradable (el pobre parecía un frankenstein) y descartamos la idea.
Pero aunque técnicamente hubiese sido capaz de arreglar una foto bien arreglada, creo que no la hubiese usado finalmente. Qué triste, ¿no? Tener que «maquillar» a tu propio hijo, y entragar esa «foto falsa» a familiares y amigos. Y es que vale más una foto imperfecta pero con corazón, que una foto «perfecta» pero sin alma.
PD.- Sí, vale, un post baboso. Tengo un hijo de 10 meses que es guapísimo, listísimo y simpatiquísimo y que está a punto de vivir sus primeras navidades (las primeras fuera de la tripa, claro, que en las anteriores ya estaba dando sus buenas patadas y si no que se lo pregunten a su madre!). ¿No tengo derecho a babear? Pues eso. 🙂

Transparencia y credibilidad

No sé hasta qué punto quiero personalizar este post (poco), pero tampoco sé hasta dónde puedo exponer mi idea sin personalizarlo. Creo que optaré por la reflexión general sin personalización.
Situación: uno comete un error.
Opción a): se reconoce el error, se rectifica públicamente y se tratan de extraer conclusiones para evitar ese error
Opción b): se hace lo posible por ocultar el error, borrando las pruebas si es necesario, con tal de figurar como si no se tuviesen fallos
¿Quién os resulta más creible y más confiable? ¿El que comete un fallo y lo asume, o el que trata de esconderlo para que parezca que no los comete?
En fin, cada cual decide qué hacer y cómo comportarse. Yo tengo claro que, a pesar de que la situación genere un «tirón de orejas», uno debe apechugar con lo que hace y defenderlo. «A lo hecho, pecho» que dice el refranero. Y aguantar las tortas que le toquen, en vez de escurrir el bulto.
Todos cometemos errores. No te fies de quien no lo haga.

Redireccionando de blogger a wordpress

Gracias a este simpático tutorial para redireccionar de blogger a wordpress, he conseguido exactamente eso: que las visitas que hasta ahora caían en blog.raulhernandezgonzalez.com, sean redirigidas automáticamente a blog.raulhernandezgonzalez.com. Es más, si la visita iba a alguna página concreta, la «magia» del código permite encontrar qué página corresponde dentro del nuevo blog y la envía directamente allí.
Vale, estéticamente el efecto no es muy guay, ¡pero funciona!
A todo esto, eStartap ya está en el servidor también. Así que ya sabéis, a partir de ahora www.estartap.com. Esta vez he intentado ser un poco más metódico y creo que no me he dejado nada suelto, pero nunca se sabe…

Gastos de promoción

AviónUna de las cosas que siempre me sorprendió en las consultoras grandes era la cantidad de dinero que había disponible. ¿Que hay que mandar a diez mastuerzos una semana de formación a otra ciudad? Pues se mandan. ¿Que hay que desplazar a dos personas, con sus días completos, a hacer una visita comercial de una hora en la otra punta del país? Pues se mandan. «Gastos de formación» o «Gastos de promoción». Y a veces te pones a pensar y dices «coño, ¿tan rentables somos que, a pesar del dineral que se va en cosas de ésas, todavía queda para pagarnos los sueldos y para que los socios se lo lleven crudo?». Claro, luego cuando sabes a cuánto cobran tu hora (y a cuánto te la pagan), ves que el margen de contribución da para eso y para mucho más.
Vamos, que el margen que se obtiene cuando se vende un proyecto hace rentable «tirar a todo lo que se mueva» porque, con un proyecto que se venda de vez en cuando, se justifican los gastos de medio equipo y todos los gastos «de promoción» y «de formación» habidos y por haber.
Supongo que en una consultora pequeña (o, llevado al extremo, un consultor individual), las cosas no son tan boyantes. Dedicar una jornada a cruzar el país para tener una reunión «a ver si suena la flauta» ya no es tan económicamente rentable; ni aun saliendo adelante el proyecto, el margen es tan amplio como para dar cabida a todo tipo de gastos. Y no te cuento si las perspectivas de proyecto son escasas-nulas: entonces lo más probable es que digas «mira, no voy ni a verte, no me sale a cuenta».
A mí se me haría difícil tener que decirle a un potencial cliente «oye, que no me interesas porque con lo que voy a sacar de tí no me da ni para pagar el viaje«. Sobre todo porque en mi vida anterior uno se cogía el avión y un hotelito guapo sin muchos miramientos. Pero oye, la pela es la pela, y para perder el dinero no trabajamos, ¿no?.

Año 3

Por cierto, ¿sabíais que ya estamos en el año 3 de este blog? Pues a mí se me había pasado :). Cosas del día a día.
Menudo año. En lo personal y en lo profesional. Y en lo bloguero, que al final es personal y es profesional. De los que no se olvidan. Aunque lo ideal es que todos los años sean «de los que no se olvidan», ¿no?.
Pues nada, feliz cumpleaños, blogcito mío. Ahí tienes tu hosting de regalo. ¡Y que cumplas muchos más!