Hay demasiadas cosas importantes que ni el Morsa, ni la Chusa ni el Engañabaldosas me enseñaron nunca. Por eso tengo una lista de correo, donde hablo de todas esas cosas que te ayudan a trabajar mejor y a vivir mejor


Acabó la historia de Yuki

Hace más de un año os reseñaba un blog recién descubierto: un tal Yuki, en De consultor a director de TI, contaba en primera persona, por fascículos en forma de post, su historia profesional en el mundo de la consultoría primero, y en lo que vendría después. Y lo hacía desde la perspectiva que da el tiempo, aportando la pausa, la coherencia y la visión global que son incompatibles con la narración «en vivo y en directo».
Ahora, la historia de Yuki ha llegado a su fin. Y lo hace con un magnífico epílogo de recomendable lectura.

Probablemente, salvo que me toque un premio, nunca tendré este coche ni éste (o mejor, éste) (en AC hay quien lo tiene), ni ninguna de estas casas (aunque alguna me parece horrorosa), ni este reloj. Pero a cambio tengo algo mucho más valioso considerando la caducidad de las cosas, lo efímero de todo, y lo breve que es nuestra vida. Supongo que ya habéis adivinado qué es eso que poseo y que mucha otra gente no. Ello me permite dedicarme con holgura a las cosas importantes de la vida (cuidar de mis perros, amor, familia, amigos, lectura, ocio, felicidad, cuidar del jardín, plantar el huerto…).

Gracias, Yuki, por contarnos tu vida.

1 comentario en “Acabó la historia de Yuki”

  1. Gracias a ti, Raúl, por haber leído esta historia. Me gusta que te haya gustado y que hayas encontrado tantas similitudes con tu también historia como consultor. Para mí también ha sido muy gratificante escribirla, pues, al fin y al cabo, no deja de ser una lección de vida que me enseña (o lo intenta) en qué consiste vivir la vida. Seguiré como lector de vuestros blogs.

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