Plantilla para resumir contenidos

Cómo aprovechar mejor los contenidos

¿Cuántas veces te ha pasado? Vas a un evento, asistes a una conferencia, lees un artículo o un libro… te parece muy interesante, pero resulta que al cabo de unas horas apenas recuerdas alguna idea. En cuanto pasen unos días, lo habrás olvidado casi todo. En cuanto pasen unos meses, ni siquiera recordarás que pasó por tu mente.

Siempre he defendido que consumimos muchos contenidos, pero los aprovechamos poco. Una de mis obsesiones es hacer que aprovechemos mejor el tiempo que dedicamos a aprender. Que le saquemos más partido.

Hay varias técnicas y recursos que contribuyen a eso. Tomar notasel método KWL, los resúmenes “a la Feynman”... Ahora te presento un recurso que combina varias de ellas en un único sitio: mi plantilla para resumir contenidos.¡Descarga ahora!

Para qué sirve la plantilla

Esta plantilla te permite resumir, en una única hoja, los aspectos esenciales del contenido que consumes. Pero no solo eso: te pone a trabajar antes de consumir el contenido (para que pienses en “para qué” lo estás haciendo), y después (para que se transforme en algo útil).

¿Vas a asistir a una conferencia? Puedes usar la plantilla. ¿Vas a leer un artículo? Puedes usar la plantilla. ¿Vas a ver un vídeo en Youtube? Puedes usar la plantilla. ¿Vas a leer un libro? Puedes usar la plantilla. En definitiva, puedes usarlo para cualquier contenido que vayas a consumir.

Qué encontrarás en la plantilla

La plantilla está dividida en cuatro módulos:

  • Datos: éste no tiene mucho truco. Título, autor… a mí me gusta incluir la fecha en la que estoy trabajando con ese contenido, y también el contexto (p.j. “conferencia en el evento de tecnología al que fui en Madrid”, o “vídeo de Youtube que encontré buscando” o “artículo que recomendó fulanito en twitter”. Me ayuda a recordar cuándo y por qué lo usé.
  • Antes de empezar: aquí empieza el trabajo. Rescato las ideas de la técnica KWL para preguntarme “qué sé” sobre el tema, y “qué quiero saber”. Y también me hago una pregunta crítica: ¿qué espero encontrar en este contenido? Lo ideal sería que, siempre que vayamos a una conferencia, veamos un vídeo, leamos un libro… lo hagamos con un objetivo en mente, con unas expectativas, con una intención. Si no, corremos el riesgo de pasarnos el día saltando de contenido en contenido, sin rumbo, por el mero hecho de entretenernos. Y eso no es eficaz.
  • Contenidos: el meollo de la cuestión. Se trata de recoger las ideas principales del contenido. No hay mucho espacio, así que tendremos que hacer un esfuerzo en condensar y quedarnos con lo esencial. Y después hacer el ejercicio de resumen supremo: explicar en un párrafo, con nuestras propias palabras, de qué va el contenido.
  • Qué me llevo: hemos terminado el contenido, ¿y ahora qué? Pues toca ver qué es lo que nos ha aportado. Qué ideas han resonado más en nosotros, qué ha cambiado en nuestra forma de ver el tema, qué hemos aprendido. Puede suceder que la respuesta sea “nada; me he entretenido, pero me he quedado igual que estaba”. No pasa nada, simplemente es una señal para que la próxima vez busquemos mejor… Dentro de este apartado hay un espacio para las “acciones”. Y es que un buen contenido nos impulsará a hacer cosas: quizás profundizar en algún aspecto, quizás poner en práctica algo de lo que hemos aprendido, quizás compartir algo con alguien, quizás buscar un nuevo contenido… ¡acción! Recuerda que las ideas están muy bien, pero que hay que “hacer cosas”.

En resumen

Resumiendo (valga la redundancia): la plantilla para resumir contenidos te permite trabajar un contenido desde antes de consumirlo, condensar sus ideas principales y valorar qué te ha aportado y cómo lo vas a aplicar. Y así exprimirlo al máximo.¡Descarga ahora!

Cómo preparar un curso de formación para que salga bien

La obsesión por el contenido

¿Alguna vez te “ha tocado” dar una formación, o preparar una clase? ¿Qué hiciste? Yo reconozco que durante mucho tiempo, en esas circunstancias, lo que más me preocupaba era “generar contenido”: ¿qué voy a contar? ¿cuántas slides de powerpoint puedo preparar? ¿para cuánto tiempo tengo material? ¿resultará suficiente?

Esa obsesión (con mucho de “defensiva”: ¡que no me pillen en un renuncio! ¡necesito tenerlo todo bajo control! ¡que me dé tiempo a explicar el temario!) me llevaba a preparar formaciones aparentemente sólidas pero que luego, a la hora de la verdad… meh. Sí, yo también he “perpetrado” formaciones aburridas e ineficaces. Y cómo me arrepiento…

Si aprendes a aprender, aprendes a enseñar

Como sabréis los más habituales, llevo ya un tiempo dándole vueltas al concepto de aprendizaje eficaz. Y eso tiene, claro, un reflejo en otra área muy relevante: aprender a enseñar.

Es curioso porque me he ido dando cuenta, a lo largo de mis años de experiencia, de lo mal que se suele enseñar, tanto en el ámbito académico como en el corporativo. Y eso es, sencillamente, porque muchas veces nos faltan las herramientas y conocimientos adecuados para facilitar el aprendizaje. En otros, por falta de tiempo o interés. Al final, por el motivo que sea, sufrimos horas y horas de formaciones aburridas e ineficaces.

Un cambio de perspectiva

Necesité entender cómo funciona el aprendizaje para darme cuenta de que tenía que cambiar mi manera de enfocar la formación. A partir de ahí fui introduciendo cambios. Modificando la perspectiva y el foco. Y haciendo las cosas de manera diferente.

En este vídeo he intentado condensar algunas ideas esenciales sobre ese cambio de perspectiva. Creo que quizás puedan ayudar a quienes, como yo en el pasado, todavía no han hecho el “cambio de perspectiva”. No es un camino fácil, porque implica dejar atrás una concepción muy arraigada, y dar un cierto “salto al vacío”. Pero cuando ves los resultados… ya no hay vuelta atrás.

¿Cuáles son algunas de las claves de las que hablo en el vídeo?

  • Asumir que en una formación el foco no esta en ti, sino en los otros. No eres tú el que enseña, son los otros los que aprenden.
  • Conocer a tus alumnos, y enterarte de qué saben y qué quieren aprender (aquí hago referencia a la técnica KWL de la que ya hablé en el pasado).
  • Trabajar en la zona de desarrollo proximal: suficientemente alejado de lo que saben para que sea un reto, pero suficientemente cerca como para que puedan llegar a aprenderlo.
  • Definir objetivos de aprendizaje concretos, y ajustar los contenidos a esos objetivos.
  • Conocer el intervalo de atención real de tus alumnos, y crear bloques de trabajo que se ajusten a ello.
  • Introducir suficientes estímulos y herramientas diferentes para mantener la atención y promover el aprendizaje eficaz.
  • En general, cuanto menos hables tú, mejor.
  • Practicar y repasar para que el aprendizaje se asiente.

En el vídeo hablo de este libro, Training from the back of the room, que leí recientemente y que me parece un resumen muy interesante de esta manera de ver la formación y que además aporta un buen montón de ideas para hacer formaciones más entretenidas.

Y si te interesa el tema, una fuente siempre interesante es el blog de Juanda SobradoLearning Legendario. En su día le entrevisté para el podcast, por si quieres ir abriendo boca.