Hay demasiadas cosas importantes que ni el Morsa, ni la Chusa ni el Engañabaldosas me enseñaron nunca. Por eso tengo una lista de correo, donde hablo de todas esas cosas que te ayudan a trabajar mejor y a vivir mejor


Entusiasmo

Pilar Cambra escribe uno de los blogs de Expansi�n. Me gusta m�s cuanto menos se enreda con la pol�tica, porque suele presentar una visi�n bastante l�cida de las organizaciones y las empresas. No digo que su visi�n pol�tica sea menos l�cida, pero me interesa bastante menos.
El caso es que el otro d�a hac�a una reflexi�n sobre los nuevos proyectos y de qu� depende su �xito, y todo se resume en una palabra: entusiasmo. Las planificaciones, los recursos, las presentaciones… todo eso son cosas importantes, sin duda. Pero lo clave, lo que determina el �xito del mismo, lo que es necesario y casi suficiente… es ese entusiasmo entre las personas que tengan que estar involucradas en �l.
Entusiasmo. Lo echo de menos demasiados d�as.

7 comentarios en “Entusiasmo”

  1. Efectivamente consultor…
    Yo le dar�a una vuelta de tuerca m�s al comentario y me har�a una pregunta… �c�mo puedo conseguir, promover, generar… entusiasmo en la organizaci�n?
    Pues creando una visi�n y hacer que �sta sea compartida por todos. Los anglo-parlantes lo resumen muy bien: «sharing a vision». En mi opini�n, esa es la esencia del management. Claro… que para crear esa visi�n hacen falta dos cosas: coherencia y credibilidad

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  2. Si, entusiasmo y pasi�n. Jelopez, es cierto que hay que divulgar ese entusiasmo y esa pasi�n en las organizaciones… pero para ello, se lo tiene que creer uno mismo!! Si no, todo es superficial y vac�o.
    Galufante, de acuerdo: muchas veces nos quejamos de que «nos falta entusiasmo» pero aqu� seguimos, atados a las mismas cosas que nos acogotan. �Y si los m�ximos responsables de la falta de entusiasmo fu�semos nosotros mismos, por incoherentes?

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  3. Yo tambi�n le doy una gran importancia. En un sistema de valores que he descrito para la Administraci�n electr�nica, he colado el entusiasmo dentro de un concepto m�s amplio al que he llamado intensidad.
    Lo he emparejado con otro concepto, el de iron�a, que me parece necesario para corregir los escesos pasionales del entusiasmo.

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