Hay demasiadas cosas importantes que ni el Morsa, ni la Chusa ni el Engañabaldosas me enseñaron nunca. Por eso tengo una lista de correo, donde hablo de todas esas cosas que te ayudan a trabajar mejor y a vivir mejor


Feliz año nuevo… tú mismo

Días de buenos deseos, «¡Feliz año nuevo! ¡Feliz 2014!» por aquí y por allí. Nos deseamos «feliz año nuevo» como quien se desea buena suerte, como si esa «felicidad» estuviese en manos del destino, de algún ser superior, que según cómo le de el viento decida dárnosla o no.
La cuestión es que no es todo azar. A ver… ¿qué vas a hacer TÚ para tener un feliz año? ¿qué vas a hacer TÚ para proporcionarles un feliz año a los que te rodean? Sí, claro, por supuesto que hay imponderables que pueden afectarnos en positivo o en negativo, así es la vida. Pero hay muchísimas cosas que están dentro de nuestro ámbito de responsabilidad. De hecho, incluso la forma en que decidamos (sí, decidamos) encarar los embates de la vida pueden ser una fuente de felicidad (o de infelicidad).
«Feliz año» no es un deseo. Es un objetivo. Una tarea a realizar. Y un trabajo que merece la pena, ¿no?. Pues hale, a trabajar.

1 comentario en “Feliz año nuevo… tú mismo”

  1. Vivimos en la religión que hizo caer maná del cielo. En la época de los derechos sin obligaciones. En la infancia eterna de los que nunca son responsables de nada.
    La felicidad como derecho. La lucha como acto agresivo.
    Cada persona que contra ese oleaje de desidia es capaz de mirar hacia delante es, sin duda, un héroe.
    Feliz año Raúl.

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