Hay demasiadas cosas importantes que ni el Morsa, ni la Chusa ni el Engañabaldosas me enseñaron nunca. Por eso tengo una lista de correo, donde hablo de todas esas cosas que te ayudan a trabajar mejor y a vivir mejor


Indiscretos

El mundo est� lleno de ellos. Gente indiscreta, poco prudente. No hay m�s que «poner un poco la oreja» y oiremos cosas realmente sorprendentes en bares, restaurantes, medios de transporte… bien en conversaciones de grupo, o bien en conversaciones telef�nicas (dichoso m�vil), podremos enterarnos de la vida de cualquiera, detalles de una situaci�n p�blica o privada, o conocer qu� opini�n le merece una persona.
No tiene tanta importancia cuando se trata de temas p�blicos (como f�tbol o pol�tica), si bien yo creo que nunca est� de m�s mostrarse «tibio» en las manifestaciones p�blicas, sobre todo si hay desconocidos que puedan oirlas: nunca sabes qui�n est� escuchando, y hasta qu� punto tus opiniones hacen que ese «alguien» se forme una opini�n sobre t�. Y, en seg�n qu� circunstancias, las probabilidades de encontrarte m�s adelante con ese «alguien» pueden ser elevadas.
Pero ya con temas privados… el otro d�a, bajando en el autob�s, veo que se suben un par de chicas. Las identifiqu� (por sus carpetas y sus maletines) como alumnas de un master en el que dar� clase en los pr�ximos meses. Durante los 40 minutos largos que dur� el proyecto, no dejaron «rajar» de otra gente: de compa�eros suyos del master, de profesores (eventualmente, compa�eros m�os)… irremediablemente, tuve acceso a toda su conversaci�n y no pude por menos que hacerme una composici�n de lugar sobre esas personas. Cuando sean alumnas m�as, las tendr� identificadas y, en cierto modo, prevaloradas.
Alguien podr� decir que «qu� cotilla estoy hecho». No s�, puede ser (de hecho, �ltimamente me estoy descubriendo comportamientos claramente chafarderos). Aunque si alguien se pone a hablar a tu lado de gente/cosas que conoces, es inevitable escuchar.
PD.- Entiendo que no es muy coherente decir esto cuando uno mantiene un blog en el que cuenta determinadas cosas… pero bueno, es la gracia de ser «an�nimo», �no?

6 comentarios en “Indiscretos”

  1. �Oh! Estoy seguro de que ese peque�o poder que da lo de «saber» algo a trav�s de medios no convencionales no estorba para nada, es m�s, a m�, me da bastante morbo… y vivo por �l.
    Faustito.

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  2. A m� me contaron una vez una an�cdota de una compa�era que estaba poniendo verde a un cliente en la cafeter�a… y resulta que ten�a al jefe de ese se�or justo al lado!!!
    Afortunadamente compart�an la misma opcici�n 😉

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  3. INSUPERABLE!
    Yo he visto a un gerente criticar a un cliente delante de una tercera persona, que result� ser la mujer del cliente criticado. La moraleja est� clara: ‘En boca cerrada no entran moscas’, o el proverbio chino de ‘Nunca te arrepentir�s de algo que no has dicho’ (no comparto el sentido general pero para las cr�ticas innecesarias aplica)

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  4. Ciertamente insuperable.
    Faustito, coincido en que «saber» mola. De hecho, yo siempre me he considerado cotilla unidireccional: me encanta enterarme de cosas, pero luego es muy dif�cil que yo cuente (y menos de terceros!).
    Yo s� soy de los que opina que eres «esclavo de tus palabras y due�o de tu silencio»

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  5. Mi especialidad durante a�os ha sido eso de estar poniendo verde a alguien y que de pronto el susodicho/a apareciese por all�.
    No es que me pase la vida criticando, es que soy de las que siempre eligen mal la oportunidad. Lo peor del asunto es que parece que se lo pego a la gente… y nada m�s lejos de mi intenci�n, yo que soy un alma tan c�ndida e inocente.
    Margarita.

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  6. Yo siempre he sido bocazas, pero de buen rollito. Con el tiempo, he ido madurando, descansando las voces que me empujaban a cotillear, paro a veces, s�lo a veces, he tenido que extender rumores falsos, como experimento nada m�s, como divertimento, y he tenido tanto �xito, que me he visto obligado a revelar el secreto. Lo que me he re�do y lo que han querido sacudirme.

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