Hay demasiadas cosas importantes que ni el Morsa, ni la Chusa ni el Engañabaldosas me enseñaron nunca. Por eso tengo una lista de correo, donde hablo de todas esas cosas que te ayudan a trabajar mejor y a vivir mejor


La mirada de otro

El otro día me pasaban para leer un artículo/entrevista en la que se contaban cosas en las que he estado trabajando estos últimos meses. Y me preguntaban por mi opinión, «¿qué tal ha quedado?»
Es difícil de decir. Porque tú lo lees, y tienes muchísimo contexto que te permite entender y darle sentido a lo que lees. Y desde ese punto de vista, matices aparte, puedes decir «pues sí, creo que es bastante acertado». Pero luego intentas ponerte en el lugar de un tercero que no tenga ese contexto, y te entran las dudas. ¿Lo entenderá? ¿Le encontrará sentido? ¿O lo único que verá será un montón de blahblah, de palabrejas sin sentido
Obviamente es imposible que un tercero pueda llegar a tener el mismo contexto que alguien que ha estado metido de lleno y conoce todas las interioridades, los porqués, los paraqués, los cómos… pero sin duda hay que hacer un esfuerzo en tratar de darle el máximo posible. Y eso haciendo malabares para no extenderse demasiado y no aburrir.
Una ecuación difícil. Porque el que conoce el contenido no siempre tiene la habilidad del escritor. Y el que tiene esa habilidad, no siempre puede sumergirse en el contenido.

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