Hay demasiadas cosas importantes que ni el Morsa, ni la Chusa ni el Engañabaldosas me enseñaron nunca. Por eso tengo una lista de correo, donde hablo de todas esas cosas que te ayudan a trabajar mejor y a vivir mejor


Los manipulables manipuladores

Ninguno decimos, en voz alta, que «nos gusta que nos manipulen». Valoramos nuestra independencia, nuestro pensamiento crítico. Al menos, eso decimos. Pero la realidad es que, si miramos alrededor (porque mirarse uno mismo suele ser más difícil) vemos que la manipulación está a la orden del día. Los políticos, los medios de comunicación, las empresas, los publicistas… trabajan sin descanso para orientar nuestro pensamiento y nuestra acción. Y lo hacen recurriendo a «viejos trucos», al slogan, al «argumentario» machacón, a levantar nuestras más bajas pasiones. Qué burdo. Y sin embargo, si lo hacen… es porque funciona.
Porque al final, por mucho que digamos que «nosotros no picamos», el conjunto de la sociedad es bastante manipulable. Es más, diría que nos gusta que nos manipulen. Que nos den mascados los argumentos, que nos digan qué debemos pensar, cómo nos debemos sentir, qué debemos hacer. Porque es el camino más corto, el más sencillo. Lo otro nos exigiría informarnos, documentarnos, profundizar, reflexionar, ser críticos… buf, demasiado trabajo. Mejor que nos den la versión corta, y a otra cosa, mariposa.
Y lo que es peor, cuando nos interesa bien que recurrimos nosotros a la manipulación. Porque también es más corto, porque nos asegura un mayor porcentaje de éxito y una menor dedicación de recursos. Es más fácil «engañar» al de enfrente en lugar de darle toda la información, de debatir con él, de convencerle.
Quizás tengamos lo que nos merecemos.

1 comentario en “Los manipulables manipuladores”

  1. Es más cómodo seguir que pensar. Yo soy rebelde por naturaleza, lo cual me ha generado innumerables problemas a lo largo de mi vida.
    Lo que más teme el ser humano es la incertidumbre, que es una versión en pequeño de la muerte. Si alguien nos ofrece una mínima seguridad, la tomamos, aunque para ello hayamos de pagar con nuestra libertad.
    Un saludo Raúl.

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