Para qué sirve redactar bien

¿Alguna vez te preguntas para qué sirve redactar bien? ¿Merece la pena el esfuerzo que hay que realizar?

The purpose of writing

Mmm…

Me di cuenta de que el objetivo de redactar era dar cuerpo a ideas endebles, disimular razonamientos superficiales y eliminar cualquier atisbo de claridad. Con un poco de práctica, tu redacción puede llegar a convertirse en una densa e impenetrable bruma.

Calvin

Hay demasiadas veces en que uno lee textos y siente ganas de darle la razón a Calvin. Parece que hay gente que utiliza la redacción para hacer los textos más difíciles de leer. Cuando en realidad, el objetivo es el contrario: redactar bien sirve para transmitir ideas de la forma más clara posible.

Primero lo primero: escribe correctamente

Imagina que llama a tu puerta un tipo andrajoso, sin afeitar. Le huele el aliento, toda su ropa está llena de lamparones, su pelo está sucio y descuidado. «Hola, buenos días, soy vendedor de seguros, ¿me dedica unos minutos de su tiempo?». Piensa en tu reacción. Apuesto a que, directamente, le dices que se marche. Y oye, puede que sea un fantástico vendedor, y que su cartera de productos sea inmejorable en el mercado. Pero la impresión que deja su aspecto lo condiciona todo: no le vas a dar la oportunidad de demostrarlo.

Faltas de ortografía. Errores gramaticales. Frases mal construidas. Todos éstos son factores que, directamente, inhabilitan nuestros textos. Da igual lo que tengamos que decir, dan igual lo buenas que sean nuestras ideas… el lector no se va a molestar en procesarlas. Va a prejuzgar el texto por su aspecto, y no va a ir más allá.

«Pero qué más da, si al final se me entiende». No, no da igual, por mucho que te empeñes. Si pretendes que valoren tus textos por su contenido, tendrás que esforzarte al menos en llegar a un mínimo de corrección.

Cuidando las formas

Escribir correctamente es necesario… pero no suficiente. Por ejemplo: esta frase está bien. Esta frase no tiene fallos. Esta frase está bien escrita. Esta frase es correcta. ¿A que no puedes encontrar errores en esta frase? Porque esta frase está bien. Esta frase no tiene fallos. Esta frase está bien escrita.

¿Ves? Si analizas el párrafo anterior, no encontrarás (¡espero!) ningún error. Frases bien construidas, respetando la ortografía y la gramática. Sujeto, verbo, predicado. Y sin embargo… es un párrafo que cuesta leer, ¿a que sí?

Aquí entramos en un terreno más sutil, en el que «redactar bien» empieza a ser una cuestión más de opinión que de «reglas». Sin embargo, todos tenemos una sensibilidad que hace que algunos textos nos resulten más agradables que otros. A la hora de escribir, se trata de encontrar ese tono, esa forma, que resulte satisfactoria. Un equilibrio entre lo demasiado simple y lo demasiado rebuscado. Utilizar la misma palabra una y otra vez puede ser un problema, pero también puede serlo utilizar sinónimos rarísimos que sólo se entienden acudiendo a un diccionario. Frases demasiado cortas pueden ser insuficientes, pero frases demasiado largas pueden ser difíciles de leer. Etc.

Es importante siempre tener en cuenta a quién nos dirigimos, y el contexto en el que lo hacemos. No es lo mismo dirigirse a unos niños de primaria, que a tu grupo de amigos, que al consejo de administración de tu empresa. No es lo mismo escribir un whatsapp que una tesis doctoral. Ser capaces de adaptar nuestra redacción al público objetivo y al contexto es fundamental.

En todo caso, suele ser interesante utilizar el principio de economía del lenguaje: cuantas menos palabras, mejor. Cuantas más sencillas, mejor. El objetivo es transmitir unas ideas: cuanto más fácil se lo pongamos al lector, mejor.

La importancia del fondo

Si el objetivo de redactar bien es transmitir unas ideas, tenemos que trabajar esas ideas. La forma del texto es sólo un vehículo. De nada sirve elaborar muchas frases muy bien escritas si después de leerlas la otra persona no ha conseguido entender lo que queríamos decirle.

Así que, antes de escribir ninguna palabra, tenemos que plantearnos: ¿qué queremos conseguir? ¿cuál es el resultado que perseguimos? ¿qué información tiene la otra persona, qué información le falta? ¿qué argumentos podemos utilizar? Se trata de construir un andamio argumental, donde unas ideas dan soporte a las siguientes, hasta llegar a la conclusión deseada. Sólo entonces tiene sentido empezar a redactar frases: cuando tenemos claro lo que queremos decir.

Redactar cada vez mejor

Como casi todo, redactar es una habilidad. Y como tal, se puede desarrollar. Hay verdaderos expertos en redactar bien. Orfebres del lenguaje, que trabajan los textos una y otra vez hasta conseguir un nivel de sutileza casi inapreciable, pero que sin embargo es muy efectivo. Palabras escogidas con mimo para persuadir, para transmitir matices, para dar fluidez y musicalidad a los textos…

Ese camino siempre está abierto si quieres profundizar en él. Pero para muchos de nosotros es suficiente lograr un nivel que nos permita conseguir unos textos aseados que comuniquen bien.

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