¡Sólo tengo tres segundos!

Hay estudios que dicen que ése es el tiempo que tardas en decidir si seguir leyendo una página web o no.
 
Así que voy al grano: 

Esta web te interesa si quieres una vida más sencilla, equilibrada y significativa.

¿Me he ganado unos segundos más de tu atención?

Pues entonces te cuento que me llamo Raúl Hernández González, que nací en 1976, que vivo en un pueblecito de España y que yo mismo llevo años trabajando para tener una vida más sencilla, equilibrada y significativa (un poco más abajo te cuento qué quiero decir con esto).
 

Y que me gusta compartir ideas, reflexiones y herramientas con otras personas, como tú, que buscan lo mismo.

Cientos de ellas ya se han suscrito a mi newsletter semanal gratuita, y esto es lo que dicen de ella:

"En esto del desarrollo personal hay una cantidad de humo espectacular, pero uno llega a Raúl y de repente todo se disipa."
Noemí Carro
Filosofía, comunicación y marketing digital
"Con todo lo que leo sobre tecnología, economía y negocios me viene bien alguien que hable reposadamente sobre aspectos más personales e individuales. Pero con los pies en la tierra."
Rubén Rollano
Experto en SAP y transformación digital
"Lo mejor de la lista de correo de Raúl es que me hace pensar. Estoy suscrita a otras newsletters, pero de la de Raúl siempre me llevo un aprendizaje o una reflexión."
Bea Jiménez
Ingeniera y Directora de Operaciones

Y ahora, si tienes un poco más de tiempo y curiosidad, te cuento más cosas sobre mí…

Una vida sencilla, equilibrada y significativa

¿Qué quiero decir con esto?
 
Pues verás.
 
Yo estudié «Administración y Dirección de Empresas». Empecé mi carrera profesional siendo uno de esos jóvenes trajeados que trabajan en un rascacielos y que se creen algo en la vida.
 
Ya, ya, no me juzgues.
 
La cuestión es que, desde muy temprano, sentía que a esa vida de (presunto) éxito le faltaban cosas importantes. Y lo que es peor, que no tenía pinta de mejorar con el tiempo:
 
  • ¿Cuántas cosas necesitamos realmente, y cuántas son producto de la presión social? Hablo de cosas materiales, sí, pero también de esa sensación de estar siempre persiguiendo «lo que nos falta», de las ganas de aparentar más de lo que uno es. ¿Y si la respuesta fuese disfrutar más de lo que ya se tiene, incluso renunciar? Menos es más. Y por eso siempre quise una mayor sencillez.
  • Sí, todos tenemos que pagar facturas. Pero la vida no puede ser sólo trabajar. ¿Qué hay de cuidarse, de cultivar las relaciones sociales, la creatividad, el contacto con la naturaleza, las inquietudes intelectuales, el descanso, la curiosidad, el crecimiento como persona? Por eso siempre quise tener más equilibrio.
  • El mundo de la empresa (y el de fuera de la empresa también) está lleno de actividades que, si lo piensas bien, no tienen ningún sentido. Proyectos, reuniones, relaciones, entretenimientos… que no aportan nada, y que te hacen preguntarte ¿qué demonios hago yo aquí? Es horrible dedicar gran parte de tus horas, de tus días, y de tu vida… a hacer cosas que sientes que no aportan nada. Por eso cada vez busqué más significado en lo que hacía. 
Por eso dejé aquella vida de trajes y rascacielos, y cambié Madrid por un pueblo de provincias. 
 
Sigo trabajando en el mundo de la empresa (trabajo como formador y en el acompañamiento a procesos de cambio para personas y equipos de trabajo a través del coaching – más sobre eso en mi perfil de LinkedIn), pero intento ceñirme a proyectos que tengan sentido, a trabajar con personas que merezcan la pena y a hacer cosas que me aporten algo más que unos euros.
 
Mientras tanto sigo explorando cómo añadir más sencillez, equilibrio y significado a mi vida.
 
Y eso es lo que me gusta compartir en mi newsletter semanal.
 
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