La lacra del tráfico

Flores en carretera

Operación salida. Operación retorno. Y como si de un peaje se tratara, la cuota habitual de accidentes, muertos y heridos. Sorprendentemente, la gente se echa las manos a la cabeza. Y es que tras unos meses de «triunfalismo» en los que el carnet por puntos había servido para matizar la siniestralidad, hemos vuelto a niveles anteriores. El carnet por puntos no funciona, las campañas de la DGT no funcionan, las multas no funcionan, la educación vial no funciona, los radares no funcionan, los límites de velocidad no funcionan.
El otro día vi un reportaje de «Callejeros» sobre tráfico. Y ahí veíamos de todo. Gentuza cargada hasta las orejas de alcohol y drogas puestos al volante y diciendo que «yo controlo». Chuloputas al mando de un deportivo que saca billetes de la cartera como quien tira confetti para pagar la multa por exceso de velocidad. Listo que asegura que él tiene el limitador de velocidad en 180 para no incurrir en sanción penal. La señora sin carnet que dice que si «los analfabetos no tenemos derecho a conducir». El que dice que el coche lo conducía su abuela para que le quiten los puntos…
Llevar un coche es llevar un arma, peligrosa para sus ocupantes y para los demás. Sin embargo, todo se fía a la voluntad y estabilidad mental del que conduce. «Portate bien», nos dicen. Y si no… bueno, pues ya matarás a alguien y nos lamentaremos.
Soy partidario del «laissez-faire». Solo que en este caso, hay vidas en peligro y no vería mal que hubiese un mayor control sobre ese libre albedrío que, se demuestra cada día, no hace sino provocar desgracias.
Y todo el mundo propone medidas, pero ninguna va a tener efecto. ¿De qué vale reducir aún más los límites de velocidad, si el problema es que la gente se salta los que ya existen? ¿De qué vale poner más radares si la gente frena para pasar por delante de él y luego mete zapatilla? ¿De qué vale retirar el carnet si luego la gente conduce sin él? Todas son medidas a posteriori, y que requieren un «que te pillo» previo…
¿Para cuando la limitación de velocidad de serie en todos los vehículos? Y a quien la truque, a la carcel. Todavía no he encontrado quien me explique la total contradicción que existe entre una limitación de velocidad de 120 Kmh y vender coches de tropecientos caballos. Ni quien me explique por qué esa limitación de serie sería nefasta para los intereses de los ciudadanos.
Y sí, me gusta conducir. Y sí, me gusta correr, aunque cada vez menos y ya suelo viajar dentro de los límites marcados en la carretera. Por eso mismo este es mi argumento. Si yo, que me considero un tío cabal, he despreciado a veces el riesgo de la carretera («yo controlo», «en esta carretera y con este coche se puede ir perfectamente a 160», «voy tan despacio que me adelanta cualquier camión», «así no llegamos nunca» – afortunadamente, no he tenido nunca ningún percance… pero sé que podría haberlo tenido), ¿qué no hará el que no está en sus cabales?

La hora tonta

Estoy en plena «hora tonta». Es ese periodo de tiempo, alrededor de la medianoche, donde lo mismo puedo cerrar todo e irme a dormir tranquilamente (lo cual me asegura casi mis 8 horitas de sueño) o puedo engancharme con algo (trabajo, blogs, libro, tv…) y darme la una, las dos o las tres, con el agravante añadido de que cualquier actividad en este rato suele activarme la cabeza y hacer que, una vez acostado, ésta tarde un rato más en apagarse. Total, que eso me deja en 4 horitas de sueño.
Recopilemos. Una vez aviado el pequeñajo (baño+cena), solemos cenar nosotros y, tras la cena, sentarnos a ver algo en la tele (que no «de la tele», notesé la diferencia). A esas horas, no es difícil que se me cierren los ojos y que incluso me pierda algún fragmento de la serie o peli que estemos viendo. A eso de las once, mi mujer se suele acostar (es de bioritmos fijos, parece que va con energía solar y cuando han pasado dos horas desde el ocaso, se le acaban las reservas…) y yo me encuentro con la casa para mí solo, tranquilo. A mi bola.
Por eso esta hora tiene tanto peligro. Me encuentro agustito en mi soledad, y empiezo a marear por aquí, a leer un rato, a acabar eso que no me ha dado tiempo antes de la cena… y se me van las horas. Por cierto, que no soy el único al que le pasan estas cosas, conozco a más de uno y a más de dos que les pasa lo mismo.
Pero bueno, hoy me temo que ni «hora tonta» ni gaitas en vinagre. A la camita, que para ser el lunes del regreso, en plena astenia primaveral, ya está bien. Hay que coger fuerzas!.

España se rompe

Toda una metáfora. «España se rompe»… no, está rota ya 🙂
Que nooo, que no me voy a meter yo en discusiones políticas tan inanes como la de que España se rompe o se deja de romper… simplemente, el otro día paramos en un restaurante de carretera en Aguilar de Campoo a comer y a alimentar al peque, vi esta bandera rota y no pude por menos que echarle una foto…

De regreso de las vacaciones

Bueno, pues ya regresamos de vacaciones. Unos días en Salamanca y otros en Noja, Cantabria, llevando al niño en procesión a casa de los abuelos. La verdad es que hemos tenido una suerte estupenda con el tiempo; mientras que el 90% de España sufría los rigores del temporal, nosotros los hemos esquivado y hemos disfrutado de sol y tranquilidad. No ha sido como para ir a la playa, pero casi.
Y nada, de vuelta al día a día. La verdad es que he llegado, me he puesto a ordenar temas y revisar correos (y eso que dejé todo «visto» el miércoles por la noche!) y buff, qué de cosas hay por hacer… pero oye, pasito a pasito.
Ah, ¿os gusta la foto? La saqué con mi nuevo Sony Ericsson K780i (al final pasé de Vodafone y me lo compré libre, si tengo que esperar todavía estoy esperando…). La verdad es que saca unas fotos bastante decentes. De hecho, ésta la saqué con un modo que tiene el teléfono para sacar fotos panorámicas que está muy chulo, y sobre todo en paisajes que merecen la pena sale un resultado bastante curioso. He subido algunas más a Flickr.

¿Hay menos actividad en Semana Santa?

Me pregunta mi mujer que si se nota «menos lío» por el hecho de ser Semana Santa… y yo no sé qué contestar. Supongo que sí, pero no. Es decir, seguro que hay gente que está de vacaciones (clientes, bloggers, compañeros) por lo que es posible que la actividad generada por ellos se reduzca. Sin embargo, los blogs son un negocio 24×7: funcionan permanentemente. Lo cual significa que no se puede simplemente «echar la cortina» y asegurarse de que nadie va a pedir nada relacionado con tu actividad. Siempre hay editores que están haciendo cosas, problemas que hay que arreglar y que mejor hacerlo hoy que mañana, clientes que esperan algo…
Así que «sí pero no».

Hasta arriba… y de trabacaciones

Maletero

Así estaba el maletero de mi VW Touran la tarde de ayer. Vamos, hasta la bandera. Maleta grande para la amatxu, maleta mediana para papi, maleta pequeña para el bebé. Oficina portátil para papi. Cuna de viaje, pañales, comida de bebé, biberones de bebé, jugetes de bebé, sillita de bebé, paraguas, cadenas para la nieve, comida que quedaba en la nevera para que no se estropée…
Y a esto hay que añadirle que el asiento del copiloto iba totalmente inundado con la trona desmontable, atada con el cinturón de seguridad y todo.
En fin, supongo que es lo que tiene un bebé en el mundo consumista en el que nos movemos.
Así, con el coche hasta las cartolas, comenzaron ayer las «trabacaciones» de Semana Santa que, durante unos diez días, nos tendrán viajando por la geografía hispánica. De momento, Salamanca durante unos días, y luego Noja (a ver si hace un tiempo potable).
Lo bueno/malo de mi trabajo actual (y del hecho de que amatxu esté en el paro y que el bebé no esté yendo al cole) es la posibilidad de deslocalizarme. Es decir, pude viajar ayer jueves en vez de esperar al viernes y salir corriendo con todos los demás (vale, ahora que ya no vivo en Madrid la cosa pierde interés… pero siempre es un punto), puedo disfrutar mejor de mi tiempo libre (p.j. ahora como con mis padres, o quedo a tomar unas cañas con mis amigos), etc. ¿Lo malo? Que antes «irme de vacaciones» era irme con todas las consecuencias, desconectar el primer día y no volver a conectar hasta el último. Y ahora me voy con la oficina móvil y puedo atender la mayoría de mis asuntos casi sin que se note.
Pero oye, ¡desde luego lo prefiero a lo de antes!

Universo laboral

El otro día, curioseando por Technorati, descubrí un blog que hasta ahora no había detectado. Se trata de «Pequeñas historias de mi trabajo», un blog cuya descripción es la siguiente: «Trabajo en el área de administración electrónica para el sector público, esta empresa que forma parte de una multinacional. Mi perfil es el de jefe de proyectos aunque realmente hago casi de todo. Este es un diario en que iré hablando de los trabajos de consultor, condiciones laborales, la organización de la empresa y demás temas mientras que tenga al menos una anécdota al dí­a.»
Leyéndolo, me recordó un poco el comienzo de este blog, cuando yo era efectivamente un «consultor anónimo» que contaba sus batallas en el día a día, aunque he de reconocer que yo siempre tuve más tendencia a irme por los cerros de Úbeda… Así que para todos los que echáis de menos aquella época, quizás este blog os pueda encajar mejor que este saco de banalidades en que he convertido mi blog de un tiempo a esta parte 🙂

¡Google me quiere otra vez!

Hace unas semanas (de hecho, ahora que me fijo, más cerca que lejos del día de San Valentín) os contaba entristecido cómo Google, el gran señor del universo digital, me había retirado su confianza y me había alejado de su círculo, condenándome al ostracismo. Y todo fruto de un error, de una equivocación, que le hizo pensar a Google que le era infiel o algo… ¡Oh, mísero de mí! ¡Oh, infelice!
Tras un tiempo penando mi condena, y pese a hacer todo lo que estaba en mi mano para recuperar el favor del todopoderoso, hoy he visto que Google ha decidido graciosamente volverme a colmar con sus bendiciones, y me ha restituido los backlinks que en su momento, por mi atrevimiento de cambiar de servidor, me fueron retirados.
Qué puedo decir, o amantísimo Google. Soy el más miserable de tus esbirros, y me arrastraré besando tus pies el resto de mi existencia para agradecer tal muestra de magnanimidad.

Twitterizado

Y hete aquí que, tan solo dos días después de decir que me parecía una «soberana tontería» o de confesar que no entiendo «qué aporta la tontuna esta de Twitter», y en un ejercicio de proverbial incoherencia, me he dado de alta en Twitter.
Digamos que me ha vencido la curiosidad de saber si es tan «cool» como dicen que es. Digamos que son las dos de la mañana y me ha dado por ahí en vez de irme a dormir.
Hay que joderse, soy un caso…
PD – por cierto, twitter no me ha dejado ser consultoranonimo (más de 15 caracteres, dice… mecachis…), así que he tenido que ser rahego. Si queréis saber «lo último sobre mí», ya sabéis dónde ir.
PD2.- Por dios, espero que sea un ataque pasajero y que no me convierta en twitteradicto…

Encuesta salarial de consultoría – resultados

Encuesta salarial de consultoría

Bueno, pues lo prometido es deuda. Después de unas semanas de funcionamiento, y una vez limpiados algunos registros no válidos (textos, errores manifiestos y demás), han quedado 160 respuestas para la encuesta salarial de consultores. 160 tipos que han dicho lo que ganan, la edad que tienen y la experiencia acumulada. Gracias por vuestra aportación.

Os dejo el enlace a una hoja excel que he preparado para que se pueda «jugar» con los datos, filtrando por las diferentes características y obteniendo, además del detalle de los individuos, valores acumulados:

  • Número de individuos
  • Porcentaje de individuos que tienen retribución variable
  • Retribución fija: mínima, media y máxima del grupo
  • Retribución variable: mínima, media y máxima del grupo
  • Porcentaje de retribución variable sobre retribución fija: mínima, media y máxima del grupo

Espero que estos datos le puedan servir a alguien como orientación o como pasatiempo. No obstante, no está de más recordar para que nadie se lleve a engaño que esto no es una encuesta realizada bajo ningún criterio científico, que el número de muestras probablemente sea insuficiente como para sacar demasiadas conclusiones, que los datos proceden de la voluntad de los que los han dejado y no han sido verificados (es decir, que si alguien ha querido mentir, lo ha podido hacer), que de hecho es probable que haya errores en la toma de datos (especialmente «sospechosos» me parecen algunos números en cuanto a la retribución variable… da para sospechar que la gente ha confundido retribución variable con retribución total) y demás precauciones a tomar.
Eso sí, me atrevería a decir que muchas de las encuestas que luego ocupan portadas de periódicos y titulares de televisión adolecen de estos mismos problemas…
Ah, y por supuesto, el fichero es de libre distribución aunque se agradecerá que si alguien toma estos datos como base para cualquier cosa, haga mención expresa de su origen.
Hala, venga, no os entretengo más, ya podéis cotillear…