Una de las cosas que siempre me sorprendió en las consultoras grandes era la cantidad de dinero que había disponible. ¿Que hay que mandar a diez mastuerzos una semana de formación a otra ciudad? Pues se mandan. ¿Que hay que desplazar a dos personas, con sus días completos, a hacer una visita comercial de una hora en la otra punta del país? Pues se mandan. «Gastos de formación» o «Gastos de promoción». Y a veces te pones a pensar y dices «coño, ¿tan rentables somos que, a pesar del dineral que se va en cosas de ésas, todavía queda para pagarnos los sueldos y para que los socios se lo lleven crudo?». Claro, luego cuando sabes a cuánto cobran tu hora (y a cuánto te la pagan), ves que el margen de contribución da para eso y para mucho más.
Vamos, que el margen que se obtiene cuando se vende un proyecto hace rentable «tirar a todo lo que se mueva» porque, con un proyecto que se venda de vez en cuando, se justifican los gastos de medio equipo y todos los gastos «de promoción» y «de formación» habidos y por haber.
Supongo que en una consultora pequeña (o, llevado al extremo, un consultor individual), las cosas no son tan boyantes. Dedicar una jornada a cruzar el país para tener una reunión «a ver si suena la flauta» ya no es tan económicamente rentable; ni aun saliendo adelante el proyecto, el margen es tan amplio como para dar cabida a todo tipo de gastos. Y no te cuento si las perspectivas de proyecto son escasas-nulas: entonces lo más probable es que digas «mira, no voy ni a verte, no me sale a cuenta».
A mí se me haría difícil tener que decirle a un potencial cliente «oye, que no me interesas porque con lo que voy a sacar de tí no me da ni para pagar el viaje«. Sobre todo porque en mi vida anterior uno se cogía el avión y un hotelito guapo sin muchos miramientos. Pero oye, la pela es la pela, y para perder el dinero no trabajamos, ¿no?.
dia-a-dia
Año 3
Por cierto, ¿sabíais que ya estamos en el año 3 de este blog? Pues a mí se me había pasado :). Cosas del día a día.
Menudo año. En lo personal y en lo profesional. Y en lo bloguero, que al final es personal y es profesional. De los que no se olvidan. Aunque lo ideal es que todos los años sean «de los que no se olvidan», ¿no?.
Pues nada, feliz cumpleaños, blogcito mío. Ahí tienes tu hosting de regalo. ¡Y que cumplas muchos más!
La música del videoblog
Ah, por cierto, una cosilla que no comenté el otro día cuando saqué el videoblog. La música que hay acompaña la presentación es un fragmento de un tema de Ricar Aguilar, lo encontré en una web de promoción libre de temas (ahora no sé cuál… dichoso google-mata-memoria…). En fin, que qué menos que el agradecimiento.
Prohibido grabar la fiesta del colegio
Leo esto y me quedo de piedra: en un colegio madrileño han prohibido grabar o sacar fotos durante la fiesta navideña de los críos (esa en la que los niños se disfrazan de pastorcitos o de reyes magos, cantan villancicos, etc.) porque algún padre ha dicho que tiene «miedo a internet».
Tiene bemoles la cosa.
¿Qué significa «miedo a internet»? Igual alguien (oh, depravados padres de los niños) cuelga en youtube la foto o el vídeo de la fiesta… ¡qué horror!. Y entonces…. entonces… algún visitante podría tener interés en verlo… porque… porque… ¿porque qué?. Es que no se me ocurre razón ninguna por la que nadie pueda tener miedo a que se cuelguen en internet (en el caso hipotético de que alguien lo hiciera) las imágenes de una fiesta doméstica. Ni elucubrando sobre la más perversa de las parafilias pedófilas puedo imaginar que alguien llegue a un extremo similar. Me parece el colmo del absurdo y de la paranoia.
Lo peor es que, ante una petición tan absurda como ésta, la reacción del colegio es prohibir a los padres la toma de imágenes. Personalmente, creo que habría que hacer firmar a los padres una autorización y, el que no la firme, que no vaya a la fiesta. Porque al final ocurre que unos pocos paranoicos acaban arruinando la fiesta a la mayoría, en vez de ser al revés.
Cualquier día, prohibirán grabar cualquier cosa en la calle, no siendo que por casualidad vayas a grabar a alguien paseando y entonces, claro… habría un problema, que hay gente muy mala por ahí que con la gente paseando se pone tontorrón.
Chasing Bloglines
Bloglines es una trampa diabólica. Te suscribes a tus feeds, los vas leyendo… pero si por una causa o por otra pasan unos días sin poder/apetecer leerlos, se forma un atasco monumental de cosas pendientes de leer. Y entonces, se entra en el círculo vicioso: como hay tanto acumulado, me da pereza ponerme a leerlo (¿quién se traga 40 posts de Enrique Dans o cientoypico de Microsiervos?). Y como me da pereza leerlo, se acumula más.
Conclusión, que acabo dándole una lectura hiperdiagonal (de tan diagonal parece una vertical) o, en el peor de los casos, «marcando todo como leído» y a tomar viento. ¿Y qué pasa? Pues normalmente… nada de nada. No te pierdes nada relevante. Tu vida sigue adelante. No pasa nada de de nada. Infoxicación, creo que le llaman. Rafa comentaba algo parecido hace unos días.
Con el lío del lanzamiento de los blogs de NH, ni he tenido mucho tiempo ni muchas ganas de leer blogs. Ni casi de escribir (apenas 5 posts entre El Blog Salmón y Vaya Tele en lo que va de mes). Estoy recuperando las ganas. Pero está claro que no es algo que se pueda hacer por obligación.
Ladrones de recuerdos
A mi hermana le entraron a robar ayer en su piso. Imaginad la escena: vuelves a comer tras el trabajo, y te encuentras tu puerta abierta y que no tienes nada de lo tuyo – tu cámara de fotos, tu portátil, tu dinero… todo lo que había de valor en el piso de alquiler. Nunca he pasado por eso, pero imagino la rabia y la impotencia que uno debe sentir. Quién más y quien menos, todos sentimos que nuestra casa es como nuestro fortín: inexpugnable. Cerramos la puerta y nos sentimos seguros, tras estas puertas no puede pasar nada…
Para colmo, resulta que hace dos semanas, estando de viaje, pararon en una zona natural para dar una vuelta y les abrieron el coche, llevándose la mochila con el mp3, la memoria usb, las tarjetas (razón por la que, encima, en este segundo robo había más dinero en efectivo en casa de lo habitual)… en fin, que parece que le ha mirado un tuerto.
Yo tiendo a ser muy pragmático: ¿ha habido violencia física? No, y eso es lo más importante. De lo robado, al fin y al cabo, son cosas materiales que, con seguro o sin él, se pueden reponer. Pero lo cierto es que, por muy pragmático que uno sea, hay cosas que no se pueden recuperar: todas esas fotos almacenadas en la cámara, los datos guardados en el portátil, los recuerdos personales…. Así que a la rabia, la impotencia (no puedes hacer nada), la sensación de vulnerabilidad (ni en su casa puede estar uno tranquilo)… se une el sentimiento de pérdida.
En fin, que como dice en su tag del messenger… «cuanto hijo de puta hay suelto». Unos currando para salir adelante y ganarse la vida, y otros desgraciados parasitando a los demás.
Vidas pasadas
La otra tarde me acerqué a mi antigua oficina, a ver a los ex-compañeros. De hecho, nos fuimos la familia al completo, pequeñajo incluido, y así se lo enseñaba (10 meses, ya me vale!). Fué una sensación extraña. Como de «distancia». No me refiero al trato (estuvimos de charleta y de risas un ratillo), si no a mi percepción del sitio. Sí, era mi oficina. Y mi despacho (convenientemente fagocitado por dos nuevos consultores). Era la misma luz, el mismo ruido de los teléfonos, la misma moqueta. Y sin embargo, yo tenía la sensación como que nunca hubiera estado allí. Como si todo aquello fuese completamente ajeno.
Me preguntaba mi mujer al salir que qué había sentido. Nada. Desde luego, nada parecido a la nostalgia. Nada parecido a echar de menos aquello. Sí quizás un punto de lo personal, pero nada desgarrador. Tampoco nada parecido al alivio, de pensar «qué bien que dejé atrás esto». Sí me dió un poco de pena ver aquel ambiente (las corbatas, los agobios, las 8 de la noche y todos allí sin intención de irse a ningún lado), pero no más que la que me da cuando veo a cualquier encorbatado full-time. En definitiva, es como si aquello no significase nada para mí, ni positivo ni negativo.
No sé si es bueno o malo.
Tiene nombres mil, el miembro viril
Ehhh… lo siento, pero no he podido resistirme a reproducir este «hit» de Leonardo Dantés (visto en Eurocero)
¿Qué habra sido de este hombre? No es que él y su troupe (Paco Porras, Loli Ãlvarez, Tamara, La Momia, Toni Genil, Arlequín… mierda, me los sé demasiado bien!!) fuesen el sumun del buen gusto, pero ya puestos lo prefiero a las Pantojas, Encarnas, Zaldívares, JuliánesMuñoz, Grandeshermanos, Casasdetuvida y similares que nos inundan en estos tiempos… con ellos, el Tomate sería otra cosa.
(Mierda… se me ha pegado la tonadilla…»Rabo nabo picha polla…» )
FrikiTV y el martillo
Pues como ya decía, conocí en el VIMOZ a los chicos de FrikiTV (a unos más que a otros, todo sea dicho de paso). Me parecieron una gente muy maja y me quedaron ganas de ver su videoblog. Me mola.
¡¿Cómo de duro?! XD
Vodafone es un desastre
Llevo 7 años con Vodafone pero es que esto es la leche. Resulta que ando detrás de un móvil nuevo, y me gusta el Sony Ericsson K780i : 3G, una cámara chula, navegación por internet… en fin, un móvil que es un salto cualitativo respecto al que tengo (Sony Ericsson T610), y me interesa mantener la marca primero porque me gusta y segundo porque no quiero andar teniendo otro chisme adicional (un nuevo cargador incompatible con el resto de dispositivos móviles).
El caso es que intenté comprarlo en www.netmoviles.com. Tras cuatro semanas de espera que sí los tenemos, ay que tienen un problema porque son alemanes y no españoles pero ya lo estamos resolviendo y la semana que viene están, ay que no pero ya la semana siguiente los enviamos sin falta, uy pues tampoco… he pedido que me reintegren el dinero porque así no pueden ser las cosas. Hoy veo que los tienen ya en el catálogo de puntos de Vodafone, así que me dispongo a comprarlo… y empieza la odisea.
Vas a la web de puntos, el proceso de compra va bien… ¿quiere que se lo enviemos a casa o ir a una tienda Vodafone? Pues mira, casi mejor me lo enviais a casa aunque me cobréis 9 euros… uy, pues no, no te lo enviamos que no tenemos en stock, tienes que ir a una tienda – escoge la que quieras.
Y te sueltan una lista de decenas de tiendas en Madrid donde puedes ir a buscarlo. Eso sí, pregunta antes por si no lo tienen… y entonces llega el desastre: teléfonos que no responden, teléfonos de Madrid con prefijo de Bilbao (???), «no, aquí con Vodafone no trabajamos»… Tras un rato perdiendo el tiempo llamando a números sin sentido, decido llamar al 122 para que me den alguna solución. Y la solución es darme otros cuatro teléfonos en los que siguen teniendo el mismo problema.
Conclusión: que están ofertando un terminal que ni ellos tienen, ni ninguno de sus distribuidores. Encima, el proceso de compra es irracional («vale, has comprado por la web, ahora mira a ver si encuentras una tienda y nos avisas» – coño, para eso no compro por internet!!!), una pérdida de tiempo y ni siquiera es efectivo. Así que ya está visto que me quedo sin teléfono para estas navidades.
Amigos de Movistar o de Orange o de Yoigo, tenéis una oportunidad de oro conmigo…