Hay demasiadas cosas importantes que ni el Morsa, ni la Chusa ni el Engañabaldosas me enseñaron nunca. Por eso tengo una lista de correo, donde hablo de todas esas cosas que te ayudan a trabajar mejor y a vivir mejor


Estar malito

MalitoSe veía venir. Este «veranito de San Martín» que ha durado hasta mediados de enero no podía traer nada bueno. Y el temporal de nieve y frío, menos. Y si le sumamos un bebé atrapaenfermedades… pues lo raro es que todavía no hubiésemos caído. Pero oiga, en plan ofertón, dos por el precio de uno. Y aquí estamos mi señora y yo hechos unos zorros. El niño, como una rosa, mira tú por donde.
Lo malo de estar «malito» es que uno no es capaz de centrarse. Esta noche habré dormido dos o tres horas, y el resto ha sido un duermevela desagradable: garganta irritadísima, clínex uno detrás de otro… ¿y ahora? Ponte a trabajar. Pues vamos listos… en fin, espero no meter demasiadas patas en nada de lo que haga. Tampoco creo que pueda hacer mucho, lo imprescindible. Porque estar p’a na… es tontería.

2 comentarios en “Estar malito”

  1. Lo mismo digo… cuando viene la moquera no nos queda otra que sufrirla. Al menos tu señora estará contigo! (la mia siempre le ve el lado romántico a estas cosas…)
    A mejorarse tos!

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