Hay demasiadas cosas importantes que ni el Morsa, ni la Chusa ni el Engañabaldosas me enseñaron nunca. Por eso tengo una lista de correo, donde hablo de todas esas cosas que te ayudan a trabajar mejor y a vivir mejor


No me gustan los proyectos largos

Antes que nada, quiero aclarar que el concepto de «largo» depende mucho del tipo de consultor�a que se haga: para una implantaci�n de sistemas, quiz�s 10 meses sea «corto» mientras que para un proyecto de organizaci�n sea «eterno». Yo digamos que estoy m�s cerca de este segundo caso, donde los proyectos que se alargan por encima de los 6 meses se transforman en largos.
Y esos son los que no me gustan. Con el paso del tiempo, el proyecto se va complicando m�s y m�s. Surgen revisiones, y m�s revisiones, cambios de criterio… la documentaci�n se hace extensa, con numerosas versiones de cada documento. Y para colmo, con periodos largos es m�s que posible que surgan roces personales con el cliente o con miembros de tu equipo.
Y luego sucede que cuanto m�s tiempo est�s en un proyecto m�s te desconectas de otros posibles proyectos, o incluso de la marcha de tu propia empresa. Para m�, que me gusta cambiar frecuentemente y conocer distintas realidades, estar anclado a un proyecto y un cliente en concreto es una condena…
No, definitivamente no me gustan los proyectos largos.

3 comentarios en “No me gustan los proyectos largos”

  1. Ya dec�a Sun Tzu que «La victoria r�pida es el principal objetivo de la guerra. Si se aplaza largamente, se embotar� tu espada, se vaciar�n tus arcas y se agotar�n tus tropas. Cuando tus armas est�n sin filo, tus oficiales desanimados y tus arcas vac�as, tus enemigos se aprovechar�n de tu desgracia; ni los m�s sabios consejeros (l�ase consultores) podr�n evitarte la derrota»

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  2. Lo peor no es un proyecto largo, si no uno sin fin declarado. �se en el que est�s en casa del cliente y en el que ya se pierde el concepto de proyecto, para terminar siendo un ‘partnership’ o enrocamiento tecnol�gico. Los gerentes tan contentos de tener una vaca lechera, y t� estancado porque ha llegado un punto en el que el cliente te quiere a ti y nadie te vendr� a sustituir. En tu empresa no te conoce nadie y en el edificio al que llevas yendo 3 a�os sigues siendo un ‘externo’. Bonito, no?

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