Hay demasiadas cosas importantes que ni el Morsa, ni la Chusa ni el Engañabaldosas me enseñaron nunca. Por eso tengo una lista de correo, donde hablo de todas esas cosas que te ayudan a trabajar mejor y a vivir mejor


Andersen, la caída de un gigante

Quiz�s sea la ca�da m�s dura en la historia de las empresas de consultor�a. Desde luego, ha sido la m�s publicitada. Me consta que quienes lo vivieron en primera persona desde dentro sufrieron una experiencia dif�cil de explicar, como el derrumbe de un castillo de naipes a su alrededor (curiosamente, tres a�os despu�s, se derrumb� tambi�n el castillo f�sico).
Ahora que el Tribunal Supremo de los Estados Unidos ha revocado la sentencia que conden� a Andersen por su participaci�n en el esc�ndalo Enron, quiz�s sea buen momento para recordar la historia. Seguro que Andersen ten�a sus cosas de las que avergonzarse. Seguro tambi�n que no m�s ni menos que cualquier otra firma de servicios profesionales. Pero alguien ten�a que pagar los platos rotos…
«La sentencia contra Andersen, revocada tres a�os despu�s» en El Blog Salm�n.
PD.- Dedicado a todos los consultores de la antigua Andersen, est�n donde est�n.

5 comentarios en “Andersen, la caída de un gigante”

  1. Interesante art�culo, Octavio. Fue, sin duda, una gran crisis de imagen (quiz�s LA crisi de imagen, en realidad).
    S�lo un apunte: y es que en el art�culo mencionabas Andersen Consulting como el sujeto de la historia, lo cual no es cierto: la antigua Andersen Consulting hab�a cambiado de nombre a principios del a�o, denomin�ndose Accenture.
    El Andersen del esc�ndalo era en realidad la anteriormente conocida como Arthur Andersen, que tras la sentencia de «divorcio» entre Arthur Andersen y Andersen Consulting (o de empancipaci�n, en realidad, ya que la segunda hab�a nacido de la primera) se qued� en propiedad con el derecho sobre la marca Andersen.
    En su momento parec�a una buen�sima idea, ya que Andersen era una marca reconocid�sima, y fue por ello que Andersen Consulting tuvo que abandonar su nombre y llamarse Accenture.
    Luego eso, que parec�a una p�rdida, se convirti� en una suerte ya que evit� que todo el esc�ndalo le cayera encima. Casualidades de la vida…

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