Desplazamientos vs. tiempo productivo: una batalla perdida

Estación de metro de MadridEl día que tienes reuniones fuera de la oficina, date por jorobado. El tiempo invertido en los desplazamientos hace que la productividad del día, y de la semana, se vaya al garete…
Hoy, por ejemplo. Reunión a las 17:00, en el otro extremo de Madrid. A las 16:05 he salido de casa. A las 16:55, tras un trasbordo, he llegado a mi destino, donde me tenía que juntar con otra persona para coger un taxi (el sitio en cuestión estaba un poco apartado). A las 17:10 hemos llegado y, tras unos minutos de espera, hemos procedido con la reunión.
A las 18:10 estábamos fuera, esperando un taxi que nos devolviese al punto de inicio. Tras revertir el recorrido en el metro, a las 19:30 llegaba de nuevo a casa.
En total, de las 16:05 a las 19:30 han pasado tres horas y media, de las cuales apenas 45 minutos han sido de reunión. El resto, más de un 75% del tiempo, desplazamientos.
Vale, sí, en el taxi hemos comentado alguna cosa de trabajo. Y en el metro vas «divagando» sobre cosas. Pero quien me diga que es absolutamente productivo en esos «tiempos muertos»…
De todas formas, está claro que tengo que ver la forma de organizarme para aprovechar esos tiempos. Grabarme podcasts, escribir posts o leer cosas atrasadas.
¿Qué es lo que hacéis vosotros para aprovechar los tiempos en los desplazamientos?

Alquilar en vez de comprar

Me preguntan en un comentario cuál ha sido mi razonamiento para ejecutar el movimiento inmobiliario asociado a mi huida de Madrid. En realidad no son uno, si no dos razonamientos.
¿Por qué alquilar y no comprar?
Hay un motivo fundamental, y es que no es una decisión «definitiva». Vamos a Aranda con ilusión, pero conscientes del riesgo de que no funcione bien. Quizás no nos adaptemos a vivir allí. Quizás por motivos laborales no sea posible hacerlo. Quizás dentro de un año tengamos que «recular». Y ante esas inseguridades (lógicas, creo), pensar en comprar (con los gastos derivados) para deshacer la operación en unos meses se me hace una tontería. Con el dinero que se llevarían «buitres varios» por el hecho de comprar la vivienda (10%, digamos que sobre 300.000 euros… son 30.000 euros) tengo para vivir de alquiler casi tres años. En el caso de deshacer la operación, sería el doble (la compra y la venta). Es decir, 60.000 euros tirados a la basura por una decisión precipitada. Así que mejor no precipitarse.
Y luego hay un segundo motivo, y es que no conocemos Aranda. No conocemos las distintas zonas, las infraestructuras… y además, pretender adquirir ese conocimiento a distancia es más que complicado. Así que durante el tiempo que estemos de alquiler, y ya sobre el terreno, podremos ver qué hay, qué no hay, ver tantos pisos o casas como queramos… hasta que encontremos nuestro hogar ideal, si es que decidimos quedarnos allí para una temporada larga.
Si a esto le sumamos que el concepto «vivienda como inversión que se revaloriza un 20% al año» no es ya una realidad, y (aunque no estoy seguro) probablemente menos en Aranda (donde supongo que habrá menos movimiento y, por lo tanto, más dificultades de darle salida a una vivienda), pues tenemos la decisión tomada.
¿Por qué vender en Madrid?
Una opción que nos planteamos era: mantengamos el piso en Madrid, alquilemoslo (con la renta nos daría para pagar la de Aranda y un poco más) y así mantenemos la inversión. Pero hemos desechado la idea por varios motivos.
El primero, es que es un piso que en el futuro no nos valdrá. Se nos ha quedado pequeño, y más para nuestros planes de futuro (más familia, tener un rincón de trabajo, etc.). Así que ni siquiera sería una opción para «por si acaso queremos volver». Tarde o temprano, tendríamos que deshacernos de él.
El segundo, es que alquilar un piso tiene su cosa. Buscar inquilinos, resolverles los problemas… y todo eso, estando fuera de la ciudad, sería un incordio.
Y tercero, como dije antes, tengo la sensación de que mantener un piso ya no es tan buena inversión. Lo ha sido en este periodo (habrá que esperar a venderlo, pero estimamos un 50% de revalorazación en 4 años…), pero no creo que lo sea de aquí en adelante. Y, como dicen los que saben de esto, las inversiones (si son tal) hay que valorarlas en función de las expectativas futuras de ganancias, no de otra cosa.
Así que mejor vender ahora, «hacer caja» y luego dios dirá. Quizás nos estemos equivocando, y el piso tenga más potencial de revalorización (está en una zona que va a mejorar mucho en Madrid). Pero poniendo pros y contras, mejor vendemos.

Evasión o victoria – Parte II

Retomando la historia del otro día, os contaba que la idea de Burgos no nos había seducido, y que nos había dejado el cuerpo un poco «regular»: la capital de provincia que parecía ideal en el papel no nos lo pareció en la realidad (amigos burgaleses, no os lo toméis a mal… no dudo que sea una ciudad estupenda para vivir, sobre todo si ya se tiene una vivienda…). Así que Aranda de Duero volvió a coger fuerza como opción, sobre todo a raiz de las buenas sensaciones que nos dió el primer día.
Así que decidimos empezar a buscar algo en Aranda, a ver qué ofrecía el mercado. Las llamadas iniciales a las inmobiliarias no fueron muy halagüeñas: «no, no tenemos nada en alquiler», «uf, de cuatro dormitorios complicado»… y claro, desde la distancia es difícil hacer otra cosa que llamar a inmobiliarias. No conoces cómo se mueve el mercado del alquiler, si es más de particulares, si por anuncios en los balcones, si hay algún periódico gratuito, si…
Pero bueno, conseguimos un par de visitas y allá que nos fuimos después de dejar al peque en la guarde. La primera en la frente: en la inmobiliaria donde habíamos «quedado» no está el tipo que nos había atendido, y los otros haciéndose los remolones… al final conseguimos quedar para que nos enseñara un par de pisos a última hora de la mañana. ¿Y ahora qué hacemos? Preguntar en más inmobiliarias, con un resultado similar al del teléfono (me sorprende que tengas que insistir para que te tomen los datos «por si surge algo»… deben quitárselos de las manos, vamos).
Aprovechamos para pasear un poco por el pueblo, ir a la oficina de turismo a por unos planos de la ciudad y algo de información… total, que por fin llega la hora de ver pisos. El primero, un chalet pareado no muy lejos de la ciudad. Ya se sabe: garaje, merendero, ático abuhardillado… pero con el «concepto» de pareado, a saber, cuatro alturas, escaleras estrechas… además, no estaba muy bien cuidado. Luego un piso de cuatro habitaciones, en un edificio chulo… pero estaba amueblado (además, como amuebla la gente los pisos de alquiler: con los muebles y los cuadros que le sobran de cualquier otro piso). Así que nada. Y eso era todo… decepción total.
Pero resulta que el tipo de la inmobiliaria nos dice «eh, ¿y un ático os interesaría? Está nuevo, a estrenar. Es que me entró hace dos días y ni me había acordado de él». Pues sí, vamos a verlo. Y efectivamente, un ático a estrenar. Cuatro dormitorios. Dos terrazas. Muy céntrico. Espectacular.
No tuvimos que «pensarlo» mucho. Vamos, que nos fuimos directos a la inmobiliaria para apalabrarlo. Así que, a partir del próximo 1 de marzo, seremos los orgullosos inquilinos de un ático enorme en Aranda de Duero.
Ahora toca poner en marcha la logística: vender el piso de Madrid, planificar la mudanza, dar de alta los servicios en Aranda (mi ADSL, por favor!!!)… en fin, un montón de cosas. Pero ya ha llegado el momento, el plan se ha concretado.
Ahí te dejo, Madrid.

Hoy es uno de esos días

Hoy es uno de esos días:

«La parte baja del ciclo no es tan mala como su nombre indica: Por ahora no me ha dado por beber por las mañanas y dormir la mona en la acera 😆 . Pero soy más pesimista, y tengo menos ganas de hacer las cosas. Todos los riesgos van a consumarse y ninguna de las estrategias de contención va a funcionar. De los 85 proyectos que tengo apuntados (dato verídico) ninguno va a salir adelante. Corolario: Vease la parte alta del ciclo en lo que respecta a toma de decisiones. Acometer las tareas más rutinarias y/o que me permitan evadirme durante horas (la programación PHP/SQL es fantástica para eso). Complementar la jornada con un extra de gimnasio, moto y chocolate 😉 .»

Paso del gimnasio, y no tengo moto. Chocolate algo había, gracias a dios. Aunque claro, eso es una solución a corto plazo… 🙂
Espero que un ratito de sueño lo mejore todo.

Las obras de la M30, en El Mundo

El vídeo sobre las obras de la M30 que grabé el otro día y que publiqué en el blog ha sido reseñado por El Mundo en su blog «Ciudadano M». Yo mismo envié la noticia aquella noche, y me agrada que la hayan publicado… pero (siempre hay un pero) no me gusta cómo lo han hecho.
En el cuerpo del texto introduje la URL del post en mi blog que era el «original» de la noticia, con la idea de que publicasen (como se suele hacer en los blogs) el link junto a la noticia. No lo hicieron, de hecho ignoraron la URL directamente y la borraron del cuerpo del mensaje.
En fin, no sé, creo que no es mucho pedir que El Mundo recompense a quienes les generan contenido de forma gratuita con un miserable enlace, ¿no? Ya sé que no va a ningún sitio, pero por eso mismo me parece «feo». Y, coño, ¡yo quería mi minuto de gloria!

Evasión o victoria – Parte I

Hace unos meses expuse mi alegato en contra de la gran capital y a favor de emigrar fuera de Madrid. Por cierto, muy agradecido al puñado de comentarios que me dejásteis, me ayudaron mucho a reflexionar.
El caso es que aquella idea ha ideo creciendo en nuestras mentes, y se acerca el momento de la decisión final.
El 9 de noviembre, aprovechando el festivo en Madrid y que íbamos a pasar los tres días a Bilbao, decidimos pasar por Aranda de Duero para ver «qué pinta» tenía todo aquello. Aparte de comernos un estupendo cordero, dimos una vueltecilla la mar de agradable. Es verdad que hacía un día de esos «primaverales» que nos ha regalado el pasado otoño, y eso todo lo hacía más fácil. Pero se veía un pueblo muy abarcable, con una zona antigua bonita, tranquila y paseable, pero sin ser demasiado pequeño como para resultar agobiante. Sus comercios de todo tipo, sus supermercados, colegios, etc… un sitio majo. Estuvimos apenas tres o cuatro horas, pero la sensación fué muy positiva.
El 5 de enero, aprovechando que estábamos en Bilbao pasando la semana de Reyes, decidimos bajar a Burgos también a ver «la pinta» de la ciudad. Burgos ya la conocíamos pero como turistas ocasionales, nunca nos habíamos parado a pensar en ella como sitio donde vivir. Así que, como tenemos una amiga arquitecta que vive allí, la usamos como «guía inmobiliaria» para que nos explicara un poco la ciudad.
Al contrario que en Aranda, la impresión fué bastante negativa. Burgos nos resultó una ciudad bastante caótica (vale, era 5 de enero, pero nos contaban que el caos circulatorio en Burgos es la norma). Además, Burgos tiene una característica urbanística clave: es una ciudad hecha «a lo largo». El nucleo comercial y turístico está muy definido, y luego la ciudad se construye a lo largo a partir de ahí, no «alrededor» como sucede en otros sitios. Por lo tanto, las opciones de vivienda «cerca del centro» son más bien pequeñas y muy competidas y caras. Luego hay otras opciones como Gamonal (un barrio muy populoso, nada parecido a lo que teníamos en mente como sitio para vivir) o el G3 (algo más parecido a nuestra idea… pero ya a un buen trecho del centro – como para que ir andando habitualmente fuese un problema).
Las opciones de «pueblos de alrededor» no son nada recomendables tampoco. Estuvimos en Villagonzalo, a 5-10 km. de la ciudad. Es un pueblo «de toda la vida», sin servicios ni infraestructuras, en el que han construído una serie de urbanizaciones. Las casas en sí estarán bien, y a un precio razonable. Pero alrededor no hay nada, sólo depender del coche para todo. Ni un sitio para pasear agusto, ni para bajar a ver tiendas, ni nada de nada. Ni tampoco unos servicios de transporte de los que puedas depender para subir y bajar a Burgos. Y, por lo que nos contaron, Villagonzalo era de lo más «avanzado» en este sentido, y otros sitios como Quintanadueñas o Vivar del Cid eran del estilo o peores (y, además, nos dicen que la carretera de Santander es una fuente contínua de embotellamientos).
En fin, que la sensación de Burgos fué decepcionante. Quizás porque teníamos la ilusión de que podría ser el sitio ideal (por aquello de la capital de provincia, etc.), la decepción fue mayor. Y la sensación de que nuestros planes, tan bonitos sobre el papel, iban a ser más difíciles de poner en marcha de lo que pensábamos…
(Continuará)

Obras en la M30 de madrugada – aqui no hay quien viva

Este video lo he grabado hace un rato desde la ventana de mi salón. Imagen y sonido (mi voz de «reportero» se oye al final, hacia el minuto y medio de la grabación) en directo desde la M30 de Madrid a la 1:30 de la mañana de un viernes a un sábado. Ese taladro dándole al asfalto es una «dulce nana» para descansar, ¿eh?.
Hemos llamado al 010 (teléfono del Ayuntamiento de Madrid), y nos dicen que «tienen licencia» y que si queremos hacer una reclamación, que «llamemos el lunes». Hemos llamado al 092 (Policía Municipal) y, tras un buen rato de espera, nos dicen que «toman nota» y que si tuvieran algún «recurso disponible» ya lo enviarían.
Y aquí estamos, 2:00 de un viernes, después de toda la semana currando, y desquiciados con los ojos como platos gracias a las dichosas obras. Luego se preguntarán por qué estoy deseando largarme de esta puñetera ciudad (más sobre esto en breve, por cierto).
PD.- Soy verdadero fan de Gallardón. Soy de los que piensa que es un buen alcalde, un tipo majo. De hecho, pienso que sería un estupendo Presidente del Gobierno. Soy de los que piensa además que las infraestructuras son necesarias, y que las obras son el precio que hay que pagar por tener esas infraestructuras, y que una vez terminadas todo estará mejor que estaba. Ahora bien, todo tiene un límite. Y la carrera contrarreloj que ha impuesto «Inaugurator» para poder cerrar cuantas obras pueda antes de las elecciones es demencial; desde hace semanas ya no hay ni fines de semana, ni noches, ni nada. Las máquinas trabajan 24×7. Los ruidos y las molestias, 24×7. Albertito, hijo, todo tiene su límite.

¿De dónde sacar las ideas para escribir?

Se pregunta Darren Rowse que de dónde saca la gente ideas para escribir en sus blogs… Qué cosas, nunca me lo había planteado. Siempre he escrito «según me sale», sobre todo en este blog. Pero pensando un poco en ello, tendría que establecer alguna diferencia.
En este blog, escribo más libremente. Escribo sobre cosas que me pasan en la «vida real» (tanto profesionales como personales) o sobre cosas que leo/veo por ahí y que me generan el impulso de escribir (porque tengo una opinión al respecto, porque me resultan curiosas, porque me parece que merece la pena que otros las conozcan…). En este sentido, soy anárquico: leo muchos blog, webs, veo la tele o leo periódicos o revistas o libros… todo ello sin mucho orden ni concierto (así está el blog, claro: un día el baile de la ducha, y otro sesudas reflexiones sobre los prejubilados…).
Sin embargo, pensando en otros blogs como eStartap o El Blog Salmón o Vaya Tele o WSL Blogs y Empresas (esto… buf, igual estoy escribiendo en demasiados sitios a la vez, no?), donde hay unas temáticas restringidas, esa tendencia un tanto caótica (que sigue existiendo – no me planteo la obligación de escribir x posts al día, sino que voy escribiendo a medida que me encuentro material interesante, eso sí, procurando ajustarme al ritmo «exijido» en cada sitio) se equilibra un poco con una búsqueda de fuentes un poco más organizada. Así, tengo en mi bloglines una serie de blogs «de referencia» que leo cuando voy a escribir un post, a ver si encuentro algo que me haga «tilín» y me motive lo suficiente como para escribir.
Con este estilo, me resultaría un tanto difícil convertirme en un serial-blogger estilo Eduardo Arcos (por favor, prestad atención al número de posts por día y a la sucesión de horas de publicación…). No hay tantas cosas que me llamen la atención al cabo del día y, en todo caso, mi ratio de «tiempo de vida»/post (es decir, cuánto tiene que vivir o leer o interesarse por el mundo en general para que le salga un post) es incompatible con ese ritmo…

Prejubilada a los 57

AbuelaNacida en mayo de 1949, mi madre no ha cumplido aún los 58 años. Lleva desde los 18 trabajando para una entidad financiera, una Caja de Ahorros. Es decir, casi 40 años. Hoy, 31 de enero, ha sido su último día de trabajo. Como tantos otros, prejubilada.
Hablaba con ella a mediodía. La he llamado al teléfono de la oficina por última vez, el teléfono que durante tantos años fue la vía de contacto al llegar del colegio. «Mamá, ¿qué hacemos de comida?». Hemos charlado un rato corto, porque todavía tenía que terminar alguna cosilla antes de irse al convite «fin de fiesta». Pero en ese ratillo, he notado cómo la emoción se le desbordaba por la voz…
Cuarenta años son muchos. Tantos como para haber conocido mucha gente y muchas situaciones. Para haber conocido la empresa cuando aquello era «otra cosa», más parecida a una gran familia donde todo el mundo se conocía que al monstruo impersonal en el que se ha convertido. Me contaba dolida cómo los trámites de la prejubilación han sido fríos y secos, como si los hubiera ejecutado una máquina: ni un agradecimiento, ni una palabra especial. Remplazados como quien remplaza a una pieza que ya no funciona.
Y eso que está contenta. Cuarenta años son muchos de madrugar, de estar al pié del cañón. Espera el futuro con mucha ilusión, con muchas ganas de disfrutar del tiempo libre. Pero tiene que ser raro, duro, eso de dejar de hacer lo que llevas haciendo cuarenta años. Quiera uno o no, se le tienen que venir a la cabeza un montón de recuerdos. Y también cierta incertidumbre, no en vano pierdes el que ha sido uno de los grandes referentes de tu vida: el trabajo.
Supongo que pasarán algunas semanas de transición hasta que se acostumbre al nuevo ritmo, a no madrugar tanto, a tener más tiempo libre. Semanas en las que se alternarán los momentos de tranquilidad con los de desasosiego. Afortunadamente, es una jubilada joven, con buena salud y con ganas de hacer cosas. Y eso, sin duda, seguro que ayuda.
PD.- Mi padre nació en 1948. Lleva más o menos los mismos años trabajando en la misma entidad financiera. Se prejubilará probablemente a lo largo del mes de febrero, todavía no sabe bien qué fecha. Dos prejubilados por el precio de uno :). De momento, ya están preparando el crucero de celebración.