Creo que, si hablo de la escena final de El Planeta de los Simios (la cl�sica protagonizada por Charlton Heston, la de Tim Burton ni la he visto) no le destrozo la pel�cula a nadie, �no? Bueno, si alguien no la ha visto, que sepa que voy a destripar el final.
Como ya sabeis, la peli narra la aventura de unos astronautas que llegan a un planeta en el que el ser humano est� sometido por una raza superior de primates. Al final de la pel�cula, en una escena memorable, Charlton Heston encuentra en una playa los restos de la estatua de la Libertad, lo que permite llegar a la conclusi�n de que no es un planeta distinto, sino la propia Tierra en un futuro lejano (a la que habr�an llegado por esa paradoja temporal en la que el tiempo avanza m�s deprisa en la Tierra que en el espacio), en la que la situaci�n de los humanos es consecuencia de su propia brutalidad en �pocas anteriores.
Bueno, pues esta escena me vino a la cabeza en un cliente. Resulta que nos llaman para un dise�o de un sistema. Cuando nos ponemos a analizar su situaci�n, y vamos tirando del hilo, descubrimos que hace unos a�os ya tuvieron un sistema en vigor que cubr�a todos y cada uno de los requerimientos que ahora nos volv�an a demandar. Ese sistema qued� en desuso por una serie de cambios organizativos, y el proceso al que daba soporte se hab�a ido degradando hasta alcanzar la situaci�n actual, en la que volv�an a requerir ayuda para volver a montar algo que ya tuvieron en el pasado y que ellos mismos hab�an dejado perder.
�Y no quedaba nada del antiguo planteamiento? S�, algunos retazos que hab�an sobrevivido de forma independiente (y que hab�an evolucionado cada uno a su forma, desapareciendo la coherencia original) y algunos archivos perdidos en una mara�a de directorios y subdirectorios en discos compartidos a los que nadie hab�a accedido en varios a�os.
Si Charlton Heston levantara la cabeza (o el rifle).
Mi verdad sobre el Excel
El otro d�a habl�bamos sobre las maravillas del Excel. Y me reafirmo en ello, en la capacidad de la herramienta, que creo que es objetivamente fascinante. Pero adem�s del componente objetivo, mi pasi�n tiene un elemento subjetivo que roza lo inconfesable: Excel me hace sentirme poderoso.
No me atrever�a a denominarme «experto» en el uso de la hoja. Para que os hagais una idea, no se Visual Basic y las macros las hago grabando pasos y luego modific�ndolas con el viejo m�todo del ensayo-error. Eso, l�gicamente, me deja fuera de hacer las virguer�as que algunos describ�s.
PERO, y ah� est� el punto, mi nivel de conocimiento y uso de la herramienta es superior al del 99% de las personas de mi entorno profesional. Es decir, que para la pr�ctica totalidad de la gente que me rodea, yo hago poco menos que magia. Y, como los chamanes, magos e ilusionistas que en el mundo han sido, la capacidad de asombrar a los dem�s con esos trucos hace que le pongan a uno en un pedestal, aunque solo sea temporal.
Y como de «ego» no andamos escasos… no os puede extra�ar que adore Excel.
�O�do cocina!
Acabo de estar viendo O�do Cocina. Para quien no lo conozca, se trata de un programa de televisi�n que se emite en la nueva cadena anal�gica de Espa�a, Cuatro. Refleja el proceso de aprendizaje de un grupo de j�venes «problem�ticos» (generalmente gente con un pasado dif�cil) en el mundo de la restauraci�n. La idea es que, despu�s del curso en el que est�n aprendiendo las bases de la cocina y del servicio en sala, los mejores puedan trabajar en un restaurante patrocinado por el propio programa.
Reconozco que es un programa que me gusta. S�, es un «reality show»: mezcla cosas de Operaci�n Triunfo con Gran Hermano y otros programas similares. Pero tambi�n hay diferencias: lo que muestra es un entorno laboral «real», el proceso de aprendizaje de alumnos y la dificultad de la gesti�n de los «profesores». Y, en su caso, los conflictos que puedan surgir se presentan desde una �ptica no morbosa, sino realista.
Lo que m�s me atrae es la sensaci�n que proporciona de tener «ojos» dentro de un entorno laboral. En el fragor del trabajo (por lo que veo, trabajar en una cocina es francamente estresante) la gente se olvida que tiene la c�mara alrededor. As�, podemos ver situaciones que, de otra forma, ser�a dif�cil ver: movidas entre compa�eros, «bullas» de los supervisores… con la ventaja de que adem�s somos testigos de las situaciones previas. As�, cuando se monta un conflicto, podemos decidir (objetivamente) qui�n tiene raz�n y qui�n no.
Habitualmente, en el mundo «real», solo podemos tener acceso a las versiones que nos cuentan los interesados, y resulta muy dif�cil hacerse una composici�n de lugar. Aqui no, aqui podemos ver la realidad y contrastarla luego con las versiones. Y no deja de resultar sorprendente encontrarse con la «distorsi�n cognoscitiva» que tienen muchos: «a mi eso no me lo hab�as dicho» (cuando est� grabado que s�), «yo he limpiado lo m�o» (cuando se ve que no), «yo no discuto con nadie» (cuando has estado apunto de partirle la cara a otro). Con total convencimiento, adem�s.
Para quien tenga que gestionar un equipo (o, en general, para todos) creo que ser�a fant�stico disponer de ese «ojo que todo lo ve», ese panopticon que nos diese acceso a la realidad de primera mano, y no solo a distintas versiones de ella. Y no con af�n de control, sino de justicia.
Supongo que eso no es posible, y que tendremos que seguir entrenando esa habilidad para hallar la verdad entre todo lo que nos cuentan.
El reparto de despachos
Hace unos meses hac�a una descripci�n, m�s o menos fidedigna, de lo que suele ser la carrera de un consultor (en determinado tipo de firmas – solo con decir «firma» creo que ya es un indicativo) traducida a la evoluci�n de los despachos. De staff/pradera, a sitio permanente, a despacho compartido, despacho individual… hasta alcanzar el despacho de la esquina.
En las pr�ximas semanas, sufriremos (s�, s�, sufriremos: ya hablar� al respecto otro d�a) una mudanza. Una nueva planta, con una nueva disposici�n del espacio. Nuevos puestos de trabajo, y un reparto por hacer.
Y ah� viene el absurdo. Resulta que es una planta en la esquina de un edificio. Con ventanas en dos de los laterales, de las que se aprovechan unos cuantos despachos (l�gicamente, el de la esquina es para el jefe), y luego m�s puestos «interiores». �Y qu� ocurre? Pues que, a pesar de quedar despachos «nobles» (con ventana) sin ocupar (y sin perspectivas de que eso vaya a ocurrir), al grueso del grupo se le va a a «hacinar» (es una exageraci�n; los puestos no est�n demasiado mal) en los puestos interiores, con menos luz y menos intimidad. �Por qu�? Por una cuesti�n de categor�a: si no tienes la categor�a «X», no puedes ocupar despacho. Aunque ese despacho se vaya a quedar muerto de la risa, y t� te dejes los ojos sin luz natural.
Son este tipo de cosas absurdas y pol�ticas sin sentido (o, mejor dicho, aplicaci�n descerebrada de unas pol�ticas que pueden ser razonables) las que me hacen rebotarme contra el mundo corporativo y sus tonter�as.
Excel me parece una maravilla
A Microsoft se le critica casi como deporte no nacional, sino mundial. Su software es malo, su posici�n es monopol�stica, tal, cual… pero me gustar�a romper una lanza a su favor por haber desarrollado una maravilla como Excel.
No s� cu�nto de otros habr� en Excel. No s� si se habr� basado en otras hojas previas (Lotus 1-2-3 y similares), o si se la han inventado ellos. Pero el hecho es que ah� est�, como estandar de facto en materia de hojas de c�lculo. �Y qu� estandar!.
De Excel me fascina, sobre todo, su versatilidad. Tengo la sensaci�n, al usarla, que puedo hacer pr�cticamente de todo con ella. Cualquier cosa relacionada con datos y cifras relacionados, gr�ficos, etc. Es una herramienta fundamental para el an�lisis, y llego a creer que cualquier funcionalidad de un paquete de software est�ndar puede ser reproducida (y mejorada y ampliada) utilizando Excel.
L�gicamente, no es una herramienta f�cil de explotar hasta sus �ltimas consecuencias. La multiplicidad de herramientas y funciones que tiene hacen que, para un «novato», resulte complicado avanzar. Adem�s, para utilizar la hoja de c�lculo, hace falta pensar como ella, organizar la informaci�n de la forma adecuada y entender c�mo la va a tratar, porque si no puede llegar a ser un caos. Desde luego, nada que se pueda poner en manos de la gente que quiere, simplemente, darle a un bot�n y «ya est�».
Pero para quienes, como yo, disfrutan explorando nuevas funciones, planteando de qu� forma se pueden resolver los problemas que van surgiendo, adaptar las soluciones a las necesidades concretas y detalladas que cada uno tiene… esta herramienta supera con creces cualquier paquete con opciones «predefinidas». Por muchas que traiga, siempre podr�s hacerte el traje m�s a medida.
Claro, los defensores de la estandarizaci�n (que entiendo que tambi�n tiene sus ventajas, desde la facilidad de uso a la integridad de soluciones entre distintos usuarios) dir�n que Excel es el demonio con cuernos. No s�, puede ser. Pero este demonio me permite sentirme poderoso.
La noche me confunde
Llego justo ahora de un viaje de dos d�as a un cliente. Uno de esos «de provincias» de los que ya he hablado en alguna ocasi�n. Empresas que, aun siendo grandes, son accesibles y en las que uno se encuentra un trato magn�fico.
Lo malo de este cliente en concreto es que se dedica a un mundo con bastante relaci�n con «la noche». Y claro, ayer con intenci�n de conocer mejor la empresa, la jornada se nos prolong� un poco m�s de lo debido. De forma muy agradable, pero se prolong�. As� que el viaje de esta ma�ana se me ha hecho largo y pesado (lo cual, conduciendo uno mismo, es un rollo). Pero la tarde de trabajo promete ser lamentable…
Mira el mundo de otra forma
Siempre me han gustado esas im�genes, acertijos y dem�s trucos que juegan a demostrarte que el mundo no es (o no tiene que ser) exactamente como t� lo ves, y que estamos influ�dos por m�ltiples condicionantes (modelos mentales) a la hora de interpretar la realidad. Vamos, lo que dec�a Campoamor de «En este mundo traidor, nada es verdad ni es mentira; todo es seg�n el color del cristal con que se mira«.
De hecho, durante una etapa de mi trayectoria en la que me dediqu� a hacer formaci�n, sol�amos usar este tipo de recursos para hacer demostraciones pr�cticas a los asistentes a los cursos. La respuesta sol�a incluir mucho de «ah, pero es que hab�is usado un truco». Todo antes que reconocer que la realidad siempre es m�s compleja de lo que nos gustar�a…
El otro d�a, v�a Microsiervos, descubr� una imagen muy saludable.

Podemos pensar que no, que es un truco, que el mundo no es as�, sino como siempre nos lo han ense�ado… o empezar a mirar el mundo de otra forma. Y no hablo s�lo de mapas, claro.
Consultor�a de informe y de sill�
Libertacom hace una reflexi�n, con la que creo que muchos podremos identificar experiencias que hayamos tenido en esto de la consultor�a. Se refiere a esos proyectos de «sill�n» y de «informe» que consisten en reuniones, actas de reuniones, m�s reuniones, reuniones para debatir las conlusiones de las reuniones anteriores… y en los que, pasado el tiempo, todo lo que queda es un bonito (depende de la ma�a de cada uno) informe que se almacena en una estanter�a (con otros informes de otros consultores de no se sabe cu�ntos a�os atr�s) donde duerme el sue�o de los justos.
Y mientras tanto, la realidad sigue su curso…
Me gusta especialmente esta frase: «Al final todo queda en palabras y abultadas facturas a cambio de servicios de ego«.
Retirando los ceniceros
Acaba de pasarse un auxiliar por mi planta retirando los ceniceros. Es curioso ver c�mo una ley se va poniendo en pr�ctica delante de nuestras narices… ya dije en su momento que en mi entorno laboral no iba a tener grandes problemas a cuenta de la ley antitabaco, pero no deja de ser llamativo.
Me ha llamado la atenci�n que me ha preguntado por «alg�n cenicero de la casa». Es decir, los que la propia empresa hab�a distribu�do anta�o. �Quiere eso decir que si yo (hipot�tico fumador) me trajese un cenicero de casa, no me lo retirar�an?
Mi cliente es una pornstar
El otro d�a hablaba de las egob�squedas en Google. Es de lo m�s divertido ver qu� puedes encontrar sobre t� mismo, o sobre la gente que conoces (por cierto, el otro d�a se lo coment� a unos ex-compa�eros con los que com� y me miraron con cara de «qu� friky est�s hecho»; cosas que pasan por hablar demasiado… o quiz�s es que es cierto, que tengo unas formas de divertirme un tanto curiosas).
Y es que he extendido el concepto de «b�squeda en Google» a amigos, compa�eros, clientes…
Y hay cosas que deben ser una putada. Como que tu nombre sea id�ntico a la de una estrella del cine porno con 390.000 resultados en Google. Si resulta que ese es el caso de una cliente (coincide que es una mujer en esta ocasi�n, aunque podr�a ocurrir en el otro sentido)… ya me contareis. �Lo sabr� ella?