Estos d�as estoy asistiendo, en primera fila, a un ejemplo de gesti�n mal llevada.
Se trata de un gerente que, de siempre, est� acostumbrado al «yo me lo guiso, yo me lo como». Es muy v�lido t�cnicamente, pero un desastre como gestor de equipos. Resalto algunos elementos que me llevan a esta opini�n:
- Asume que todos los dem�s son, de serie, tan buenos como �l mismo. Por lo tanto, no dedica tiempo a explicar las cosas «desde el principio», somete a una presi�n excesiva a sus equipos (espera de ellos que todo est� tan r�pido y tan bien como lo har�a �l) y, finalmente (y como no pod�a ser menos) acaba decepcionado por los resultados y rehaciendo las cosas �l mismo.
- No permite asumir riesgos a su equipo. Supervisa todo lo que se hace hasta el m�nimo detalle, y no deja que salga a la luz hasta que todo est� «a su gusto» (a veces es un criterio t�cnico, pero a veces es simplemente cosa de formato o de estilo de redacci�n).
- No planifica. Pide las cosas seg�n se acuerda/tiene tiempo. Va a impulsos. Por lo tanto, los equipos se vuelven locos: de repente hay que hacer algo de hoy para ma�ana, cuando con un poco de planificaci�n se podr�a haber hecho desde antes, m�s tranquilos y mejor.
- No gestiona las demandas entrantes. Atiende todas las llamadas, todos los mails, todas las visitas… al momento. Eso genera, por ejemplo, que mientras est�s revisando un tema atienda una llamada telef�nica de media hora, mientras que t� pintas en un papel esperando a que termine.
- No separa el tiempo personal del profesional. No desconecta. La Blackberry es su amiga. Lo peor es que no asume que el resto no comparta esa visi�n, y no est�n disponibles cuando �l quiere que lo est�n.
- Est� demasiado tiempo fuera: vendiendo, dando charlas, llevando proyectos. Pero, a la vez, pretende que todo pase por sus manos. Como consecuencia, no tiene tiempo: solo a partir de las 19:00 h aparece por la oficina y entonces se pone a «despachar» con sus equipos. Durante el resto del d�a, ilocalizable.
He de decir que lo considero un t�o majo (es decir, no es el t�pico «cabr�n» que hace las cosas con mala uva). Pero no gestiona bien sus equipos. Y eso va a provocar, m�s pronto que tarde, problemas en dos niveles: en el suyo personal, es el t�pico candidato a enfermedad coronaria: intenta llegar a todo pero, simplemente, el tiempo no le da de s�. Y no s�lo a nivel de salud, sino que a nivel familiar no me extra�ar�a que la situaci�n se le complicase a medio plazo: no es posible mantener una familia (mujer y dos hijos) con ese ritmo de vida.
Y un segundo nivel, organizativo. Y es que con esta forma de trabajo los equipos, l�gicamente, se queman. Si se queman, se van. Si se van, no hay nadie en condiciones de ir asumiendo parte de su carga de trabajo. Si nadie asume parte de su carga, �l lo sigue llevando. Y, dado que su tiempo es finito, se convierte en un cuello de botella que perjudica al conjunto.
�Soluciones? Dif�ciles, dif�ciles…