Me he dedicado a un poco de «cirug�a est�tica» en el blog, orientada fundamentalmente a aligerar la barra lateral que �ltimamente estaba sobrepasada de contenidos (y, por lo tanto, los inutilizaba).
Por un lado, he eliminado la secci�n de Recomendados. Era demasiado larga y, adem�s, la gesti�n de ese listado era un poco «pedalera» a pesar de las facilidades que ofrece del.icio.us para ello. Y es que blogs que una vez te gustan te dejan de gustar, otros nuevos te gustan pero no te acuerdas de darlos de alta en la lista, otros dejan de publicar durante un tiempo, otros… as� que fuera todos. Adem�s, creo que la mejor recomendaci�n es la que se deriva del d�a a d�a: cuando encuentro algo rese�able por ah�, lo comento. Y si a partir de ah� alguien quiere hacerse habitual de ese blog, fant�stico.
Y por otro lado, teniendo en cuenta que ya son 15 meses los que este blog se lleva publicando, la lista de p�ginas mensuales empezaba a ser demasiado larga. As� que la he sustitu�do por un desplegable en el que se puede seleccionar un mes y as� cargar el archivo correspondiente. El dise�o lo he copiado de Enrique Dans. Creo que tiene el inconveniente de que hay que actualizarlo a manija, pero bueno, cosa de una vez al mes que no hace da�o a nadie. A cambio, la p�gina queda mucho m�s «light».
Tres escuelas distintas, una sola direcci�
El otro d�a tuve la oportunidad de entrevistarme con los tres m�ximos directivos de una compa��a para un trabajo que estamos haciendo. Se trata de una compa��a de servicios en la que, adem�s de un �mbito comercial y un �mbito de gesti�n, hay una parte creativa importante.
Y de esos tres �mbitos proced�an cada uno de los directivos. Ahora, sus responsabilidades son globales sobre la compa��a, pero su estilo est� claramente marcado por su trayectoria:
- El gestor: un antiguo auditor, que entr� como director administrativo-financiero y ha evolucionado hacia la Alta Direcci�n. Sigue manteniendo «look» de auditor, con su traje gris y sobrio. Es tambi�n sobrio aunque educado en su trato, y maneja con soltura y elegancia la relaci�n; digamos que conoce y sigue el protocolo. Se siente c�modo cuando se habla de cuentas de resultados, de legislaciones, de… en general, lo que denominar�amos «asuntos internos».
- El comercial: entr� a nivel junior en la compa��a, pero su conocimiento del negocio le ha permitido ir medrando. Tiene en la mente el negocio de forma constante. La relaci�n contigo le interesa pero s�lo en la medida en la que vea el posible beneficio en ella, bien a nivel empresa o bien a nivel personal. Si no captas su inter�s con algo as�, enseguida deja de prestar atenci�n y, directamente, pasa a otro tema. Sabe de todo, probablemente de forma superficial, pero lo suficiente como para mantener la conversaci�n si le interesa.
- El creativo: el alma creativa de la empresa. Cree que la empresa sin �l no ser�a nada. Desde su vestuario a sus formas, es m�s rompedor: todo el protocolo del «gestor», �l se lo salta y no tiene inconveniente en ponerte en situaciones «extra�as». Todo lo que no sea su «arte» lo ve como accesorio e irrelevante. Se le nota un poso cultural s�lido, y una amplia gama de intereses vitales bien diferenciada.
Antes de continuar, decir que con esto no pretendo caracterizar en gen�rico a estos tipos de personajes, sino reflejar a estos tres en concreto.
De los tres, probablemente, el que menos me atraiga sea el «comercial»: se le ve tanto que busca su propio provecho, y muestra tan poco inter�s en todo lo dem�s, que genera en m� un comportamiento espejo. Es decir, que solo me interesa en la medida que pueda sacar algo de �l.
El «gestor» es alguien con quien la relaci�n es c�moda: hablamos el mismo idioma, respetamos los mismos c�digos… digamos que estamos en sinton�a. La parte negativa es que, seguramente, seamos demasiado parecidos como para que de ah� surja algo «emocionante»; probablemente seremos eficaces y cordiales, pero nada m�s.
Sin duda, mi preferido es el «creativo». Es posiblemente el m�s inc�modo de los tres, el que m�s puede en un momento determinado ponerte contra las cuerdas. Y no «a malas», sino que su comportamiento o sus argumentos simplemente te descolocan, porque est� «en otra onda». Pero es el que, por ser m�s diferente de lo que somos nosotros, m�s me puede aportar. Una visi�n distinta, unos referentes culturales y vitales diferenciados… m�s dif�cil de manejar, s�, pero m�s atractivo.
�Y puede sostenerse una compa��a dirigida por estos tres «p�jaros»? En mi opini�n s�, puesto que sus habilidades son complementarias. L�gicamente, debe haber respeto profesional entre ellos, y en este caso creo que s� lo hay. Ellos se aprecian, aunque se reconocen como diferentes. Curiosamente, cada uno de ellos conoce bastante bien (mejor que los posibles interesados) las debilidades de sus compa�eros. Una direcci�n colegiada de este tipo probablemente sea compleja de manejar, pero si se logra un «entente cordial», la conjunci�n de visiones y habilidades le dota de una ventaja competitiva clara frente a una direcci�n «monocrom�tica» como estoy seguro que muchos conocemos.
Historias de la mudanza
Bueno, empezamos con los absurdos de la mudanza.
El fin de semana se supone que es la mudanza. Hoy, martes, vienen a llevarse los armarios. Consecuencia: toda la documentaci�n que se guarda en los armarios hay que meterla en cajas ya mismo, y ah� permanecer� hasta que el lunes podamos sacarla en su nuevo emplazamiento.
�Que quieres consultar algo de lo que tienes en los armarios en estos d�as? Pues… baaaah, eso es lo de menos.
Burrocracia
La verdad es que, en condiciones normales, vivo bastante ajeno a la burocracia. No suelo interactuar con la Administraci�n. Por eso, cuando me toca, me subleva ver las cosas que veo.
Estos d�as, a ra�z del nacimiento de mi hijo, me he topado con ella. �Anda que no hay cosas que mejorar!.
Para empezar, una vez nacido tu hijo, tienes que darle de alta en el Registro Civil. En Madrid, hay un �nico Registro. Una horita y pico de colas. Dentro de lo que cabe, bastante r�pido… eso s�, te toca rellenar tus datos varias veces, en la hojita amarilla donde se certifica el nacimiento y en otra hoja que se rellena a efectos estad�sticos.
Luego, a la Seguridad Social a dar de alta a tu hijo. Vuelves a rellenar otro papelito con tus datos y con los del ni�o. Por duplicado, adem�s. Con eso firmado, al centro de salud a que le tramiten su tarjeta sanitaria. Ah� no tienes que rellenar nada. Eso s�, desplazarte all� y hacer tu cola es impepinable.
Luego la baja de maternidad. Necesitas el informe de maternidad (si nace en un hospital p�blico te lo dan all�, si no, tienes que ir al m�dico de cabecera). Adem�s, tienes que ir a la empresa de tu mujer a que te den un certificado de empresa en el que tienes que volver a incluir todos tus datos para que, despu�s, lo lleves de nuevo a la Seguridad Social.
Luego a Hacienda, hay que notificarle que tienes un hijo para que lo tengan en cuenta a efectos de las reducciones pertinentes.
Y si quieres la ayuda a las madres trabajadoras, otra notificaci�n.
Unos cuantos tr�mites. Afortunadamente, algunos de ellos (en general los relacionados con la Agencia Tributaria) se pueden hacer por internet. El resto, exige desplazamientos, colas, impresos repetitivos e interminables….
Que digo yo: �no consta ya en alg�n sitio (en varios, de hecho) c�mo me llamo? �D�nde vivo? �Cu�l es mi DNI? �Mi n�mero de afiliaci�n a la Seguridad Social? �Mi empresa? �TODO?.
�No ser�a l�gico que ante un evento (el nacimiento del ni�o) se desencadenase un proceso que tramitase todas estas cosas autom�ticamente, tomando la informaci�n que ya consta de m� y de mi mujer y la referente al ni�o que se toma del hospital?
En fin, no s�. Supongo que mi «yo» consultor lo ve muy f�cil. Pero es que sumo la cantidad de horas perdidas para todas estas cosas, la de veces que he escrito mi nombre y direcci�n durante estos d�as… y pienso en la cantidad de gente que est� igual que yo, y la cantidad de horas que eso suma, y me pregunto que a qu� viene luego tanta preocupaci�n por la productividad en t�rminos macroecon�micos.
Por no hablar de la cantidad de funcionarios que dedican sus horas a darle al botoncito de «su turno», sellar papeles y picar datos que ya est�n picados en otros sitios…. uy… a ver si voy a haber puesto el dedo en la llaga… porque toda esta gente… �que har�a si se automatizan los procesos?.
De mudanza
A lo largo de esta semana, la empresa est� de mudanza. �Horror!
Ya tuve ocasi�n de vivir una mudanza corporativa hace unos a�os. La recuerdo con una mezcla de espanto y admiraci�n.
Espanto, porque de repente llegan unos se�ores y empiezan a coger tus cosas y a llevarlas a otros sitios. Pierdes, por lo tanto, el control sobre todos tus archivos, tus papeles, tu documentaci�n, tu… �todo!. Se supone, s�, que todo est� milim�tricamente estudiado y preparado, codificado para que nada se salga de su sitio y para que, como por arte de magia, tus cosas aparezcan en su nueva localizaci�n. Pero… «se supone», y yo con estas cosas soy como Santo Tom�s: «si no lo veo, no lo creo».
Y admiraci�n, porque te vas un viernes a tu casa y el lunes vas a la nueva oficina y, oh maravilla, all� est� todo razonablemente bien. Tus cajas est�n donde se supon�an que deb�an estar, las abres y est�n todos tus papeles, coges el tel�fono y funciona…
S�, siempre hay peque�os inconvenientes: un tel�fono mal direccionado, el sitio que parec�a que iba a ser m�s grande no lo es tanto, la toma de red que no funciona, echas de menos la ventanita que antes ten�as… pero no deja de resultar admirable que, pr�cticamente de un d�a para otro, puedas seguir desarrollando tu actividad con casi un 100% de normalidad.
�Cruzaremos los dedos para que esta vez sea as�
Pap� consultor os da las gracias
S�lo una breve conexi�n para daros las gracias a todos los que hab�is dejado un comentario sobre mi paternidad. S� que no cuesta demasiado dejar un comentario en un blog, pero cuesta much�simo menos no dejarlo, y aprecio enormemente las muestras de afecto.
Las cosas se van serenando: ya estamos todos en casa, ya nos vamos acostumbrando todos a todos… de hecho, yo ya volv� a trabajar: una vez satisfechas las necesidades log�sticas (llenar el frigo, etc.) y administrativas (registros, seguridadesociales, etc.), no tiene mucho m�s sentido estar full-time en casa.
De hecho, ante la broma varias veces repetida sobre los 10 d�as de permiso de paternidad (que parece ser se aprobar�n en breve y que yo me voy a perder por los pelos), he de decir que no me importa: prefiero volver pronto al trabajo que tengo (que me permite casi toda la flexibilidad que necesito en cuanto a horarios o presencia) que estar 10 d�as en casa y luego no poder menearme.
�Que si voy a seguir con el blog? �Hombre, claro! Tened en cuenta que yo suelo bloguear desde el trabajo…. :P. Pero bueno, todo eso se ir� viendo. Ahora, lo importante debe estar apunto de despertarse para su comida de media noche…
De nuevo, muchas gracias a todos.
Baja de paternidad
El pasado viernes (o sea, ayer) vino al mundo mi primer hijo. As� que durante unos d�as (�qui�n sabe cu�ntos?) no voy a estar muy activo por este mundo virtual que nos hemos montado entre todos.
Afortunadamente, los convenios colectivos todav�a no alcanzan al mundo de los blogs, as� que volver� cuando pueda/quiera.
Es absolutamente indescriptible la sensaci�n de estos d�as. Quien sea padre (porque las madres intuyo que ser� otra cosa a�n m�s grande) sabr� de lo que hablo, y quien no… es imposible hacerse una idea.
Good night… and good luck.
La coalici�n artesana
Supongo que a estas alturas todo el mundo que por aqu� pasa conoce a Julen Iturbe, el consultor «artesano». Si no, est�is tardando en visitarle… La verdad es que Julen plantea una visi�n de la consultor�a muy personal, atrevida, retadora. Desde luego, alejada de mi experiencia actual y pasada (como sab�is, muy ligada a las empresas grandes – por tama�o – de consultor�a), pero creo que cercana a lo que me gustar�a del futuro.
Por cierto, que con nucleo en su blog se est� produciendo un torrente de ideas francamente interesante sobre la posibilidad de establecer una red de consultores independientes con mucho de P2P, networking, reputaci�n, colaboraci�n… y tambi�n mucho de personas. �Un mundo nuevo? No estoy seguro, pero desde luego un soplo de aire fresco.
La «coalici�n» toma forma ante nuestros ojos…
�Agua va!
Otro de esos detalles corporativos que tanto me «gustan»: aqui, cuando tienes un nivel de gerente o superior, el servicio de conserjer�a (s�, tenemos de eso: un equipo que prepara los caf�s y almuerzos y atiende las salas de reuniones y dem�s) se pasa todas las ma�anas por tu depacho y te pone una botellita fresca de agua (sin desprecintar) y una copa de cristal.
Estas botellas se suelen guardar en una nevera con candado.
El resto de los mortales, si quiere, tiene que ir a la cocina y coger una botella fresca de agua (rellenada del grifo) y un vaso de pl�stico. Estas botellas est�n en otra nevera distinta, sin candado.
Ah, el dichoso status…
La subcontrataci�n en el mundo de la consultor�
Rafa propone un interesante debate sobre la subcontrataci�n en el mundo de la consultor�a. No se refiere al hecho de que las empresas subcontraten parte de sus procesos a consultoras, sino a que las consultoras subcontraten parte de sus propios procesos a otras consultoras (el denominado bodyshopping).
Al margen de consideraciones morales sobre la degradaci�n del empleo y dem�s, lo que plantea es muy acertado: �Qu� sentido tiene pagar tarifas de «gran consultora» si luego el trabajo te lo hace gente de «peque�a consultora»? �Qu� valor diferencial aporta la gran consultora que justifique el sobreprecio? �Es un valor real o solo figurado?