Blogger parece que hoy no est� por la labor de publicar posts. Una vez ya pas� y creo recordar que posteando a trav�s de email, lo hac�a mejor. As� que pruebo… y si eso, ya os enter�is de mis �ltimas cavilaciones.
dia-a-dia
La bola ha echado a andar
Qu� complicado es todo…
En fin, la decisi�n «importante» ya la he tomado. Lo voy a hacer. Ahora queda ajustar la log�stica del movimiento.
Acabo de estar con mi jefe para contarle. No ha sido un «trago», hay mucha confianza y, en realidad, ya le puse sobre aviso antes (hace dos a�os y pico, cuando me vine aqu�, hace a�o y pico en la evaluaci�n de febrero, este a�o en enero…). Supongo que no le pilla de sorpresa, aunque me ha hecho sentir que, en lo personal y en lo profesional, lo lamenta. Yo tambi�n.
Qu� buen t�o. Alguna vez os contar� m�s cosas de �l. Es la coherencia y el sentido com�n personificado. No trabajar con �l (o charlar, sin m�s) es lo que m�s voy a echar de menos, seguro. S�, ya s�, las relaciones personales se mantienen y tal y cual… pero lo cierto es que, sin el roce del d�a a d�a, las cosas cambian irremediablemente. Aun as�, la decisi�n la tengo clara.
Tambi�n ha hecho un poco de «abogado del diablo». L�gico, y se lo agradezco. La verdad, me resulta dif�cil defender mi decisi�n desde un punto de vista puramente racional. Porque tiene mucho (aunque no lo parezca con la brasa que estoy dando) de impulso, de algo que «nace» desde dentro, m�s abajo que la cabeza. Eso me hace sentir, a ratos, que estoy «obcecado».
Tenemos que definir la «log�stica» del movimiento. Hay proyectos pendientes, incluso una componente «pol�tica» que hace que situar la salida al fin del a�o fiscal (vamos, llegar a verano) sea lo ideal. A m� me encaja, tengo que ver si la «futura parte contratante» opina lo mismo y, si todos estamos de acuerdo, ya sentir� una gran liberaci�n; sabr� que me voy.
Mientras, me ha ofrecido flexibilidad para que pueda desarrollar «actividades paralelas», me ha dicho que si me lo pienso mejor �l no tiene ning�n problema en que todo siga como hasta ahora, que si en el futuro la cosa sale mal y quiero rengancharme que tengo la puerta abierta, incluso se ha ofrecido a buscarme «actividades complementarias» para el futuro…
S�, le voy a echar de menos.
Pero la bola ya est� en juego.
V�rtigo
Bueno, pues ya ha llegado el momento. Tengo sobre la mesa el «ok» por parte de mi futuro empleador, con las condiciones. Toca decidir.
Tanto tiempo dese�ndolo… y ahora ya est� aqu�. Qu� v�rtigo.
Esta tarde viajo solo en coche durante 400 km. y unas 3-4 horas (dependiendo de la cantidad de hormigas que quieran salir del hormiguero a la vez). Me da la sensaci�n de que la cabeza va a dar unas cuantas vueltas.
Coloriuris, propiedad intelectual y blogs
En un solo post (�ste de Ablad�as) y en sus comentarios he comprendido m�s sobre la propiedad intelectual y la protecci�n de los derechos de autor que en todo el blablabla que hab�a o�do antes.
Paseando sin rumbo fijo
Ayer, cuando sal� de la oficina, decid� dar un paseo. Vivo lejos del trabajo. Desde que naci� el ni�o, he cogido costumbre de ir y venir en coche (para poder ir a comer a casa), y lo dejo en un garaje concertado cerca de la oficina.
As� pues, mi rutina diaria es levantarme, bajar al garaje de casa, meterme en el coche, conducir en el atasco y con la radio puesta, encerrar en el otro garaje, andar 5 minutos hasta la oficina, pasar el d�a all� o en clientes… y el camino inverso sin entretenerme para poder llegar aunque sea a ba�ar al peque.
Siempre con ruido de fondo: la radio, la gente de la oficina, los tel�fonos, el aire acondicionado, ruido de coches… as�, un d�a tras otro. Y siempre con exigencia de tiempo: para no llegar (demasiado) tarde, para no faltar a la cita con tal cliente, para poder entregar el informe, para que no se pase el plazo, para llegar a cenar, para…
As� que ayer decid� aprovechar que me he quedado una semana de rodr�guez y que, por lo tanto, nadie me esperaba en casa, para dar una vuelta. Sin rumbo fijo. A paso lento. Con las manos en los bolsillos. Dejando fluir los pensamientos sin que nadie ni nada los interrumpiese. Fij�ndome en la otra gente. En una palabra, deambulando.
No fu� mucho rato. Pero fu� fant�stico, relajante. La sensaci�n de no tener prisa, de no tener responsabilidades, de poder girar a derecha o a izquierda en cada esquina, de poder entretenerme todo lo que quisiera, de no tener que decirle nada a nadie, de poder estar callado y abstra�do. Qu� paz.
Algunos tiran de bici de monta�a para eso. Yo es que no soy nada deportista… as� que si Julen cre� la etiqueta BTT para referirse a esos «momentos m�gicos», yo los llamar� a partir de ahora PSRF – Paseando Sin Rumbo Fijo.
Culebrones consultoriles
La verdad es que la vida en las consultoras «grandes» se parece mucho a los culebrones de la tele. Familias que parecen unidas, se distancian, se unen con familias rivales, que luego se divorcian, se acusan unas a otras, juran y perjuran que todo ha cambiado… y acaban volviendo al inicio.
Me llama un amigo y ex-compa�ero y me cuenta el �ltimo cap�tulo de esta apasionante saga. Veamos si soy capaz de explicarla.
Trama 1:
Todo empieza con la familia de Adelaida Andrea. Adelaida tiene un hijo (Andr�s Carlos) que, con el tiempo, acaba creciendo tanto que pide y logra su independencia, renunciando a su nombre familiar y cambi�ndolo por uno nuevo (�nthony).
Adelaida Andrea, contrariada, decide llamarse s�lo Andrea y trata de repetir el proceso con un nuevo hijo, a quien tratar� de controlar m�s para evitar que huya del nido. Todo parece ir bien, pero resulta que un d�a Andrea hace algo terrible y es enchironada. Ante esto, sus hijos (Andr�s Jr. y Gil) deciden hacer como que no la conocen y buscarse la vida.
Mientras Gil sigue su camino, Andr�s Jr. no puede vivir solo y decide buscar una nueva familia a la que acogerse. Lo cual nos lleva a la trama 2.
Trama 2:
Tenemos a Karen Patricia, la matriarca del clan, que decide desprenderse de su hijo. �ste, rabioso, cambia su nombre por el de Benito Poncio. Y se convierte en el mejor amigo de Andr�s Jr.
Curiosamente, a Benito Poncio (unido a Andr�s Jr.) le toca vivir en el mismo barrio que otro hijo de Karen Patricia, llamado Kevin Pedro, que su mam� Karen Patricia tuvo de un matrimonio anterior… que con el tiempo, tambi�n decide abandonar a aqu�lla y, tras unos meses de vivir independientemente llam�ndose s�lo Kevin, decide integrarse en la familia de los Ul�ses…
Trama 3:
Otra gran matriarca, en este caso Pr�mula Carmen. �sta, ante su situaci�n de necesidad, decide entregar su hijo en adopci�n a la familia de los Ib��ez Barquero-M�rquez que sabr� cuidarlo bien…
Pero, con el tiempo, decide tener otro hijo. �ste le sale debilucho, as� que decide adoptar a un nuevo hijo que le haga compa��a… Mientras tanto, la convivencia de Benito Poncio y Andr�s Jr. cada vez se va degradando m�s, por lo que Andr�s Jr. busca a alguien que le quiera…
Y lo encuentra en la familia de Pr�mula Carmen.
�Final feliz? La historia demuestra que no… porque nadie puede asegurar que no aparezca �nthony, o Gil, o los Ul�ses, o Kevin, o Benito Poncio, o los Ib��ez Barquero-M�rquez a seguir metiendo baza.
Bonito, �no? Aqu� me gustar�a ver a los gavilanes esos.
PD.- Qu� ida de olla, �no?
El coche lleno de mierda
As�, como suena. Lleno pero hasta arriba…
No soy muy de lavar el coche. Nos entregaron el nuevo en diciembre de 2005 (el t�pico monovolumen en previsi�n del incremento de familia – por cierto, un apunte: por grande que lo compres, siempre se acaba llenando de capazos, minicunas, pa�ales, maletitas, maletines, ba�eras y todo lo imaginable), y todav�a no lo he lavado. De lo malo, al menos duerme en el garaje. Pero es que el otro pobrecito (un Ibiza TDI 1.9 con 80.000 km. que, por cierto, podr�a estar interesado en vender si recibo una buena oferta) lleva desde entonces en la calle. Y no en una calle cualquiera: en plena «zona cero» de Madrid (vale, ya sabemos que eso es casi la mitad de su superficie), con polvo en suspensi�n hasta decir basta.
El caso es que, aparte de la capa de polvo que acumula en superficie, hoy he abierto el cap� para rellenar el dep�sito del limpiaparabrisas… y �resulta que el motor tiene la misma capa que por fuera!.
En fin, a lo que iba es a que me da muy igual. Lavo el parabrisas porque tengo que ver a trav�s de �l y, si tengo que llevar el coche a alg�n sitio por trabajo y est� muy guarro, me planteo llevarlo a lavar, pero casi como caso extremo. Lo digo porque, en cambio, hay gente (no hay m�s que darse una vuelta por una gasolinera un domingo por la ma�ana) que mima su coche. Lavado semanal, cera para pulirlo… son esos a los que un ray�n les supone un disgusto enorme y que, de hecho, se gastan la pasta en arreglarlo (si vierais el que le hice yo con la columna del garaje… y ah� sigue, claro). Por no hablar de los que se dejan lo que tienen y lo que no en «tunear» (hasta l�mites absurdos, en algunos casos) su veh�culo.
Sueno un poco disperso, �no?. El caso es que hoy me ha dado por pensar c�mo de distintos somos los humanos unos de otros. Para unos, es una verdadera pasi�n lo que a otros nos deja indiferente. Unos est�n dispuestos a dedicar tiempo y dinero a cosas que otros ni nos planteamos. Para unos son los coches, para otros los gadgets, para otros la fotograf�a, para otros el gimnasio, para otros la bicicleta de monta�a (BTT, dicen por ah�). Supongo que es a lo que se llama pasi�n.
Me ha llevado a preguntarme cu�l es mi pasi�n. Desde dentro, a veces me resulta dif�cil darme cuenta y llego a la (triste, por otro lado) conclusi�n de que yo no tengo de eso. Sin embargo, si trato de abstraerme y mirarme desde fuera, s� que hay algo que desde bien cr�o hac�a diferente a muchos otros y que provocaba en ellos la misma sensaci�n que a m� me genera lo de los coches: los ordenadores. Me pasaba horas con el «chisme», haciendo mis pinitos en BASIC con el AMSTRAD (CPC 6128, con diskette de 3 pulgadas nada menos!!), o haciendo mis primeras bases de datos. Mis padres me dec�an «hijo, �no te aburres con el chisme ese?». Pues no, evidentemente, ��si me aburriera no lo har�a!!.
Han pasado unos cuantos a�os y aqu� sigo. Trabajo con ordenadores y, aun as�, mis ratos libres me dirijo a �l sin que suponga ning�n esfuerzo ni cansancio (m�s bien me tengo que forzar para dejarlo e irme a dormir). �Es esta mi pasi�n? Supongo, aunque la verdad es que no resulta muy glamourosa… eso s�, el coche ma�ana lo lavo, que ya est� bien.
PD.- De chaval tambi�n me abstra�a much�simo con la lectura (era de esos que cog�a un libro por la noche y era capaz de no dormir hasta terminarlo). Pero, en alg�n momento de mi vida, esa capacidad se perdi�
�Y si sale mal?
Aparte de los comentarios (que agradezco tanto) del post anterior, he recibido un mail m�s detallado de un amable lector. En �l, me cuenta su experiencia personal en una decisi�n similar. No le sali� bien y, como bien dice el refr�n, «gato escaldado del agua fr�a huye» y trata de ponerme en alerta frente a los peligros de mi plan: «yo en tu caso mirar�a un poco lo que puede pasar dentro de 3-4 a�os. Cuando se tienen responsabilidades familiares est�s un poco pillado, creo yo, y no puedes lanzarte a la aventura as� como as�».
Como digo en el mail de respuesta, agradezco que se haya tomado la molestia de escribir todo esto para m�. Me parece una muy interesante reflexi�n, y reproduzco parte de mi respuesta.
No creas que no le doy vueltas al concepto: �no estar� dejando algo «s�lido» por algo «gaseoso»?
Pero hay un factor que no ha tenido en cuenta en su desarrollo, y es que mi situaci�n actual no me gusta. No me entusiasma el contenido del trabajo, y me satura el entorno hiper-corporativo en el que me muevo. Y todo eso, adem�s, sin tiempo para disfrutar de la vida. La perspectiva de continuar as� por los restos es algo que, simplemente, me cuesta mucho contemplar. Si tengo que ganarme la vida «a disgusto» (con todos los matices, est� claro que no estoy en la mina picando carb�n), al menos que sea en un sitio en el que disponga de algo de tiempo libre para compensar.
Por otra parte, est� el factor de la edad. Soy joven a�n. Creo que tengo el derecho (el deber, si me apuras) de intentarlo. Tengo un hijo, s�. Pero no es una «carga familiar». Mis obligaciones para con �l no son darle mucho dinero, sino darle tiempo y darle cari�o. Y mi trabajo actual me lo pone muy dif�cil. Tiene que haber algo distinto.
�Y si me equivoco? �Y si sale mal? Pues ya se ver�. Pero considero que estar donde estoy dentro de 3 o 4 a�os es una perspectiva tan mala (o incluso peor) que la del «fracaso» en esta hipot�tica aventura. Que todo depende, por cierto, de lo que se considere «fracaso» – si en el camino aprendo, conozco gente interesante, ampl�o mi cat�logo de habilidades… no ser� en ning�n caso fracaso.
�Y si decido continuar aqui y pasado ma�ana me echan? �No estar�a en peor situaci�n?
Y la pregunta adicional es: �Y si sale bien? �Y si consigo lo que pretendo (leas� disfrutar con lo que hago, levantarme entusiasmado por las ma�anas, diversificar mi actividad, tener m�s y mejor tiempo para m� y los m�os)? �No es un premio suficientemente extraordinario como para intentarlo, al menos?
En fin, ya se ver�. Esta perspectiva «realista» es una de las que colisionan hoy por hoy en mi cabeza, pero como queda claro hay otras.
Todo en esta vida es una decisi�n. Incluso la idea de «no hacer nada» es una decisi�n. Quedarme donde estoy, quietecito «por si acaso» es una decisi�n que tambi�n tiene sus riesgos y sus consecuencias. Es cuesti�n de valorar las alternativas.
Quiz�s lo que busco sea una loter�a. Quiz�s no lo encuentre nunca, al igual que la loter�a no le toca a mucha gente. Quiz�s tenga que conformarme (aqui o en otro sitio) con currar mucho, en un trabajo que no me llene y ganando siempre menos de lo que quisiera.
Pero una cosa tengo clara: la loter�a no le toca a quien no juega.
�Mi futuro trabajo?
Hace ya casi dos meses (����tanto????) planteaba por aqu� mi intenci�n de cambiar de trabajo, y de reflexionar en voz alta durante ese proceso. De hecho, d� unos primeros pasos en ese sentido, pero �ltimamente no he escrito nada al respecto.
En realidad, hay un motivo. Y es que se est� cristalizando una oportunidad de futuro, de la que no he hablado hasta ahora, y cuyo grado de concreci�n me ha distra�do de reflexiones m�s generales.
Todav�a est� en proceso de cristalizaci�n (y, por lo tanto, con elevado riesgo de que no salga adelante), motivo por el cu�l no voy a dar muchos detalles. Pero s� me apetece compartir determinadas reflexiones de fondo, elementos de juicio que estoy considerando para tomar una decisi�n (en la medida en que dependa de m�, que es s�lo una parte). Opiniones y cr�ticas, como siempre, bienvenidas.
Se trata de un cambio radical en mi carrera profesional, en muchos sentidos:
- De las «grandes empresas» donde he estado estos a�os, pasar�a a una PYMPE (Peque�a y Muy Peque�a Empresa) con todos los condicionantes que supone en t�rminos de recursos, seguridad, «prestigio», etc.
- De mi actividad profesional de estos a�os, pasar�a a otra que tiene poco que ver (podr�a ser, en cierta medida, «consultor�a» pero muy distinta a la realizada hasta ahora).
- De un rol eminentemente t�cnico, pasar�a a un rol eminentemente comercial.
- De ser un asalariado, pasar�a a ser un colaborador «aut�nomo».
- De tener una n�mina fija, a tener una retribuci�n fundamentalmente variable y ligada a resultados.
Y, con todo esto a la vista, �qu� me atrae del proyecto?
- Altas dosis de flexibilidad horaria: m�s y mejor tiempo para mi familia.
- Posibilidad de colaborar en el desarrollo de una idea novedosa desde el inicio.
- Inter�s intr�nseco en la materia (cosa que, en mi actividad actual, no se da).
- Compatibilidad con otros proyectos a t�tulo individual.
- Posibilidad de trabajar «en remoto»: v�a de escape de este Madrid asqueante.
- Relevancia a t�tulo individual.
- Posibilidad de networking interesante.
Adem�s, lo veo como una forma de ruptura con mi trayectoria profesional que, en realidad, tengo la sensaci�n (convencimiento) de que no me lleva a ning�n sitio y de que, en alg�n momento y de alguna forma, se tiene que romper.
Tengo una sensaci�n extra�a. Por un lado, cierto cosquilleo de �y si fuera esta una excelente oportunidad para el cambio de vida que tanto anhelas?. Pero por otro, ese temor de �no te estar�s emparanoiando demasiado? �No estar�s arriesgando tu estabilidad y una carrera s�lida por un sue�o tonto?
Es la t�pica cosa que me va a costar explicarle a mis padres, y quiz�s a muchos amigos. La t�pica cosa que, si sale mal, todo el mundo te mirar� y dir� «si se ve�a venir, a qui�n se le ocurre». Pero tambi�n es algo ilusionante. Y tengo derecho a ello, �no?.
Tengo en mente el discurso de Steve Jobs, y la poes�a de Neruda, y la prosa (falsamente atribu�da a Borges) de «Instantes«, y eso de «hoy es el primer d�a del resto de tu vida». Pero no s� si estoy en un estado alterado que me hace ver alucinaciones y si no estar� viendo las cosas «del color de rosa», aboc�ndome a una decisi�n insensata.
En fin, veremos en qu� queda todo.
Ment�
Bueno, no del todo. Se supone que para mentir hay que hacerlo a conciencia de que se hace, y en mi caso no fu� as�. Pero digamos que falt� a la promesa dada. Dije que me iba a pasar por aqu� en vacaciones… �y ni de co�a!.
Nada de excusas. Al menos durante la mitad de estos d�as he tenido un ordenador a mano. Simplemente, no me ha apetecido bajar (vereis, es que est� en un s�tano oscuro de casa de mis padres, hac�a fr�o, me daba miedo…) a contar batallas.
En cambio, me ha apetecido m�s dar paseos al sol, y tambi�n bajo las nubes. He ido al cine (despu�s de muchos meses!), he pensado, he dormido, he visto a los amigos, he charlado con la familia, he hablado con mi hijo (un poco unidireccional la conversaci�n, aunque ya le van saliendo unos «ajjjitos» y unos «ag�s» que quitan el hipo), he contemplado el mar, he ido de compras sin ser s�bado…
Durante toda esa «actividad», muchos son los comentarios que se me ven�an a la cabeza para escribir en el blog. Ser�a fant�stico tener un mind-blog, algo que transformase en posts los pensamientos. Pero no se puede estar mirando el mar y con un ordenador delante (bueno, se puede, pero es freak de cuidado y yo todav�a no lo soy, por no hablar del inminente divorcio que se cernir�a sobre m�). Durante las semanas previas a las vacaciones, a parte de tener trabajo y l�os en la cabeza, lo que me pasaba es que mi vida era aburrida. S�, aburrida: dormir, trabajar, dormir, trabajar… con breves interrupciones para ba�ar al ni�o y poco m�s. En esa din�mica, es dif�cil que se te ocurran cosas interesantes que contar en el blog. A cambio, el PC est� siempre a mano… pero la vida no.
En vacaciones, por lo tanto, ha ocurrido lo contrario: muchas cosas que contar, mucha vida que compartir… y pocas ganas de ordenador.
�Y lo bien que vendr�a un poquito de equilibrio? En ello estamos, ya os ir� contando.