Una de cal y otra de arena. Despu�s de la densidad del post anterior, uno ligerito. Y es que a partir de ya me incorporo como editor al equipo responsabe de �Vaya Tele!, el blog sobre televisi�n de Weblogs SL (donde como es bien sabido ya colaboro actualmente, en El Blog Salm�n).
Este es un doble ejercicio de coherencia. Como no tengo tiempo… �otra responsabilidad!. Y para colmo, no hace ni un mes que alardeaba de lo poco que veo la tele… lo que digo, coherencia por los cuatro costados. Espero, a pesar de ello, hacer un papel digno. Y es que ya sab�is que me gusta opinar de cualquier cosa…
dia-a-dia
Qué quiero ser YO de mayor
(Creo que tengo alteradas un tanto mis facultades. Mi niño, que ha salido noctámbulo como su padre…)
Ayer reflexionaba sobre la pregunta «qué quieres ser de mayor». Hoy voy a tratar de responder qué quiero ser YO de mayor. A ver qué me sale.
Creo que quiero ser alguien de quien la gente diga «siempre ha estado ahí cuando le he necesitado«. Por ejemplo, no me gustaría que mis hijos (de momento solo hay uno, pero si mi mujer se anima habrá más… aunque mejor se lo comento pasados unos meses) me recordasen como «ese señor que nunca estaba en casa«. Veo ese modelo alrededor, y no me gusta nada. Sé que los hijos llega un día en que no quieren saber (casi) nada de ti, y que ahí habrá que saber apartarse. Pero saber estar «a mano» cuando te necesiten. Esto es extensivo a toda la familia. Ya hablaré más adelante de ello, pero soy alguien que necesita espacio. Lo que me gustaría es que esta búsqueda de MI espacio (así, en primera persona del singular, tan egoísta como suena) no me aislase de lo que otros (especialmente los seres muy queridos) necesitan de mí.
Algo similar con los amigos. Las amistades, como todo en la vida, evolucionan con el tiempo y en el día a día puede que sea difícil mantener las relaciones. Pero me gusta pensar en mí como alguien que siempre estará al otro lado del teléfono, o del mail, o de la calle… para echar una mano si hace falta. Incondicionalmente.
Lo mismo aplica a nivel profesional. Me gustaría que los que hayan trabajado conmigo piensen de mí «siempre tuvo un rato para echarme una mano, para explicarme tal o cual cosa, o para simplemente charlar«. No me gustaría que nadie en mi entorno laboral me tuviese miedo, ni como amenaza ni como «jefe». Me gustaría eso que se dice de «ganarme el respeto profesional», que de todos los sitios de los que me vaya haya alguien que se despida de mí con cariño de verdad.
Me gustaría que nadie se sintiese traicionado por mí. Que, independientemente de las relaciones que se establezcan ni del resultado de las mismas, la sensación sea la de «este tío no prometió nada que no cumpliera, ni intentó engañarme: vino de frente. Chocamos o encajamos, pero de cara«.
Hacer dinero no me ilusiona. Como todo el mundo, tengo mis necesidades (otro día hablamos de eso). Pero nunca me he visto a mí mismo en la carrera por comprar el coche más grande y caro, o la casa más aparente, o ser socio del club de golf más elitista, o llevar a mis hijos al colegio más «in». Dinero para vivir, pero no vivir para el dinero.
Me gustaría que me recordasen como un buen conversador. Alguien que sabía escuchar, que podía opinar sobre casi cualquier cosa sin decir muchas tonterías. Alguien también prudente, que supiera callar cuando fuese necesario.
Me gustaría no perder la curiosidad y cierta capacidad de fascinación por las cosas que veo alrededor.
También me gustaría crear algo que fuese significativo para otros. Me gustaría que alguien (cuanta más gente mejor) pensase «joer, este tío partió de la nada y fíjate lo que hizo«. No hablo de la «fama» a nivel general, sino que ese «algo» fuese verdaderamente significativo para las personas que lo reconociesen. Aunque sean pocas. Pero que piensen «gracias a este tío, algo cambió en mi vida«.
No me gustaría tener la sensación de «no hice algo porque no me lo permitieron«. Lo que haga o deje de hacer, los riesgos que vaya a asumir… quiero que sean responsabilidad mía, no de nadie más. Que nadie tome mis decisiones por mí.
Disponibilidad. Criterio. Honestidad. Generalidad. Mesura. El dinero como medio, no como fin. Impacto en otros. Autonomía.
Muchos pensamientos, dispersos e inconexos. La verdad es que no sé si aportan algo, ni si servirán para orientarme hacia algún sitio. Pero ahí están. Creo que ese es al tipo al que me gustaría que enterrasen.
Qu� quiero ser de mayor
Dec�a laceci, en un comentario a mi anterior post, que cambiar de trabajo «es f�cil: preg�ntate qu� quieres ser ‘de mayor’, qu� te llena hacer en tu vida, con qu� actividades te sientes a gusto y luego valora si realmente puedes reencaminar tu carrera a eso y sobre todo si te compensa el cambio (socialmente, econ�micamente…)«.
Estoy de acuerdo con su planteamiento en l�neas generales, menos con lo de «es f�cil». Todos y cada uno de los pasos exigen enfrentarse a reflexiones de calado, de esas que en el d�a a d�a nos hemos olvidado de tomar. La primera, saber «qu� quieres ser de mayor«. Que es la principal pregunta de todas, porque como dice aquella frase, «ning�n viento es favorable para quien no save a d�nde va«.
Lo que pasa es «qu� quiero ser de mayor» se ha aplicado, casi siempre, al terreno laboral. «Quiero ser astronauta». O «quiero ser bombero». Ahora, pasados los a�os, ya no so�amos con las mismas cosas, pero el «ser algo» lo seguimos identificando con nuestra profesi�n. Y me parece que debe abordarse con m�s amplitud…
Stephen Covey propone, en su libro «Los 7 h�bitos de la gente altamente eficaz» (libro muy recomendable, pese a su t�tulo que nos lleva a pensar en autoayuda barata), un ejercicio francamente poderoso. Se trata de imaginar un funeral, con todo lujo de detalles. Qui�n est� all�, cu�les son sus sentimientos. Quiere que nos imaginemos el funeral m�s intenso del mundo, ese en el que todos los presentes (familiares, amigos, compa�eros de trabajo…) tengan un sentimiento profundo de p�rdida respecto al fallecido. �Qu� clase de persona ser�a para que todo el mundo se sienta as�? Te acercas un poco m�s… y eres t� mismo.
La idea est� en tratar de visionar qu� queremos ser para todos los que nos rodean. Qu� queremos ser para nuestros familiares, para nuestros amigos. Qu� comportamientos tenemos que poner en marcha para que, cuando faltemos, esos sean los sentimientos que generemos. Porque eso ser� lo que importe en la vida.
En fin, no es f�cil. Es mucho m�s sencillo pensar qu� har� el Madrid esta noche, saber si acabaremos esta propuesta antes de que el cliente la pida, acordarse de echar gasolina, pensar que si la OPA de Gas Natural era peor que la de Endesa o viceversa…
Pero no me dig�is que no puede ser un ejercicio de «visioning» poderoso. Podemos imaginar c�mo queremos que sea nuestra vida, adem�s c�mo queremos que sea en cada �mbito de ella: el familiar, el profesional… y si somos capaces de visionar eso, sabremos hacia d�nde queremos ir. Y entonces sabremos qu� vientos nos llevan hacia all�, y cu�les no.
F�cil, �no?
Quiero cambiar de trabajo
Pues sí, es lo que hay. Ya comentaba hace unas semanas que notaba cierta «marejadilla» de fondo… y creo que ha llegado el momento de cambiar de trabajo. O mejor dicho, de ocupación. ¿De vida, en el fondo?
No estoy buscando otra empresa en la que seguir haciendo lo mismo. Ni siquiera creo que esté buscando otra empresa. De hecho, no estoy seguro de lo que estoy buscando. Lo que estoy seguro (creo) es que lo que tengo ahora no me llena. Y dedicar tantas horas a la semana a algo que no te llena… los años van pasando, la vida se va yendo, y no es plan.
Voy a utilizar el blog como elemento de reflexión. Me da un poco de pudor (al fin y al cabo, se trata de recorrer un camino de autoconocimiento, pero en público), pero creo que puede ser buena idea. Por un lado me permitirá, al escribir, ir ordenando ideas y sensaciones que ahora percibo como difusas. Por otro lado, el compartirlas puede que genere un «feedback» que ayude a calibrarlas y a ponerlas en su justa medida. Así que no os corteis a la hora de dar vuestras sugerencias y opiniones. Por supuesto, si alguien quiere hacerme alguna propuesta (lo más honesta posible, por favor 🙂 ) soy todo orejas…
Cirug�a est�tica en el blog
Me he dedicado a un poco de «cirug�a est�tica» en el blog, orientada fundamentalmente a aligerar la barra lateral que �ltimamente estaba sobrepasada de contenidos (y, por lo tanto, los inutilizaba).
Por un lado, he eliminado la secci�n de Recomendados. Era demasiado larga y, adem�s, la gesti�n de ese listado era un poco «pedalera» a pesar de las facilidades que ofrece del.icio.us para ello. Y es que blogs que una vez te gustan te dejan de gustar, otros nuevos te gustan pero no te acuerdas de darlos de alta en la lista, otros dejan de publicar durante un tiempo, otros… as� que fuera todos. Adem�s, creo que la mejor recomendaci�n es la que se deriva del d�a a d�a: cuando encuentro algo rese�able por ah�, lo comento. Y si a partir de ah� alguien quiere hacerse habitual de ese blog, fant�stico.
Y por otro lado, teniendo en cuenta que ya son 15 meses los que este blog se lleva publicando, la lista de p�ginas mensuales empezaba a ser demasiado larga. As� que la he sustitu�do por un desplegable en el que se puede seleccionar un mes y as� cargar el archivo correspondiente. El dise�o lo he copiado de Enrique Dans. Creo que tiene el inconveniente de que hay que actualizarlo a manija, pero bueno, cosa de una vez al mes que no hace da�o a nadie. A cambio, la p�gina queda mucho m�s «light».
Tres escuelas distintas, una sola direcci�
El otro d�a tuve la oportunidad de entrevistarme con los tres m�ximos directivos de una compa��a para un trabajo que estamos haciendo. Se trata de una compa��a de servicios en la que, adem�s de un �mbito comercial y un �mbito de gesti�n, hay una parte creativa importante.
Y de esos tres �mbitos proced�an cada uno de los directivos. Ahora, sus responsabilidades son globales sobre la compa��a, pero su estilo est� claramente marcado por su trayectoria:
- El gestor: un antiguo auditor, que entr� como director administrativo-financiero y ha evolucionado hacia la Alta Direcci�n. Sigue manteniendo «look» de auditor, con su traje gris y sobrio. Es tambi�n sobrio aunque educado en su trato, y maneja con soltura y elegancia la relaci�n; digamos que conoce y sigue el protocolo. Se siente c�modo cuando se habla de cuentas de resultados, de legislaciones, de… en general, lo que denominar�amos «asuntos internos».
- El comercial: entr� a nivel junior en la compa��a, pero su conocimiento del negocio le ha permitido ir medrando. Tiene en la mente el negocio de forma constante. La relaci�n contigo le interesa pero s�lo en la medida en la que vea el posible beneficio en ella, bien a nivel empresa o bien a nivel personal. Si no captas su inter�s con algo as�, enseguida deja de prestar atenci�n y, directamente, pasa a otro tema. Sabe de todo, probablemente de forma superficial, pero lo suficiente como para mantener la conversaci�n si le interesa.
- El creativo: el alma creativa de la empresa. Cree que la empresa sin �l no ser�a nada. Desde su vestuario a sus formas, es m�s rompedor: todo el protocolo del «gestor», �l se lo salta y no tiene inconveniente en ponerte en situaciones «extra�as». Todo lo que no sea su «arte» lo ve como accesorio e irrelevante. Se le nota un poso cultural s�lido, y una amplia gama de intereses vitales bien diferenciada.
Antes de continuar, decir que con esto no pretendo caracterizar en gen�rico a estos tipos de personajes, sino reflejar a estos tres en concreto.
De los tres, probablemente, el que menos me atraiga sea el «comercial»: se le ve tanto que busca su propio provecho, y muestra tan poco inter�s en todo lo dem�s, que genera en m� un comportamiento espejo. Es decir, que solo me interesa en la medida que pueda sacar algo de �l.
El «gestor» es alguien con quien la relaci�n es c�moda: hablamos el mismo idioma, respetamos los mismos c�digos… digamos que estamos en sinton�a. La parte negativa es que, seguramente, seamos demasiado parecidos como para que de ah� surja algo «emocionante»; probablemente seremos eficaces y cordiales, pero nada m�s.
Sin duda, mi preferido es el «creativo». Es posiblemente el m�s inc�modo de los tres, el que m�s puede en un momento determinado ponerte contra las cuerdas. Y no «a malas», sino que su comportamiento o sus argumentos simplemente te descolocan, porque est� «en otra onda». Pero es el que, por ser m�s diferente de lo que somos nosotros, m�s me puede aportar. Una visi�n distinta, unos referentes culturales y vitales diferenciados… m�s dif�cil de manejar, s�, pero m�s atractivo.
�Y puede sostenerse una compa��a dirigida por estos tres «p�jaros»? En mi opini�n s�, puesto que sus habilidades son complementarias. L�gicamente, debe haber respeto profesional entre ellos, y en este caso creo que s� lo hay. Ellos se aprecian, aunque se reconocen como diferentes. Curiosamente, cada uno de ellos conoce bastante bien (mejor que los posibles interesados) las debilidades de sus compa�eros. Una direcci�n colegiada de este tipo probablemente sea compleja de manejar, pero si se logra un «entente cordial», la conjunci�n de visiones y habilidades le dota de una ventaja competitiva clara frente a una direcci�n «monocrom�tica» como estoy seguro que muchos conocemos.
Historias de la mudanza
Bueno, empezamos con los absurdos de la mudanza.
El fin de semana se supone que es la mudanza. Hoy, martes, vienen a llevarse los armarios. Consecuencia: toda la documentaci�n que se guarda en los armarios hay que meterla en cajas ya mismo, y ah� permanecer� hasta que el lunes podamos sacarla en su nuevo emplazamiento.
�Que quieres consultar algo de lo que tienes en los armarios en estos d�as? Pues… baaaah, eso es lo de menos.
Burrocracia
La verdad es que, en condiciones normales, vivo bastante ajeno a la burocracia. No suelo interactuar con la Administraci�n. Por eso, cuando me toca, me subleva ver las cosas que veo.
Estos d�as, a ra�z del nacimiento de mi hijo, me he topado con ella. �Anda que no hay cosas que mejorar!.
Para empezar, una vez nacido tu hijo, tienes que darle de alta en el Registro Civil. En Madrid, hay un �nico Registro. Una horita y pico de colas. Dentro de lo que cabe, bastante r�pido… eso s�, te toca rellenar tus datos varias veces, en la hojita amarilla donde se certifica el nacimiento y en otra hoja que se rellena a efectos estad�sticos.
Luego, a la Seguridad Social a dar de alta a tu hijo. Vuelves a rellenar otro papelito con tus datos y con los del ni�o. Por duplicado, adem�s. Con eso firmado, al centro de salud a que le tramiten su tarjeta sanitaria. Ah� no tienes que rellenar nada. Eso s�, desplazarte all� y hacer tu cola es impepinable.
Luego la baja de maternidad. Necesitas el informe de maternidad (si nace en un hospital p�blico te lo dan all�, si no, tienes que ir al m�dico de cabecera). Adem�s, tienes que ir a la empresa de tu mujer a que te den un certificado de empresa en el que tienes que volver a incluir todos tus datos para que, despu�s, lo lleves de nuevo a la Seguridad Social.
Luego a Hacienda, hay que notificarle que tienes un hijo para que lo tengan en cuenta a efectos de las reducciones pertinentes.
Y si quieres la ayuda a las madres trabajadoras, otra notificaci�n.
Unos cuantos tr�mites. Afortunadamente, algunos de ellos (en general los relacionados con la Agencia Tributaria) se pueden hacer por internet. El resto, exige desplazamientos, colas, impresos repetitivos e interminables….
Que digo yo: �no consta ya en alg�n sitio (en varios, de hecho) c�mo me llamo? �D�nde vivo? �Cu�l es mi DNI? �Mi n�mero de afiliaci�n a la Seguridad Social? �Mi empresa? �TODO?.
�No ser�a l�gico que ante un evento (el nacimiento del ni�o) se desencadenase un proceso que tramitase todas estas cosas autom�ticamente, tomando la informaci�n que ya consta de m� y de mi mujer y la referente al ni�o que se toma del hospital?
En fin, no s�. Supongo que mi «yo» consultor lo ve muy f�cil. Pero es que sumo la cantidad de horas perdidas para todas estas cosas, la de veces que he escrito mi nombre y direcci�n durante estos d�as… y pienso en la cantidad de gente que est� igual que yo, y la cantidad de horas que eso suma, y me pregunto que a qu� viene luego tanta preocupaci�n por la productividad en t�rminos macroecon�micos.
Por no hablar de la cantidad de funcionarios que dedican sus horas a darle al botoncito de «su turno», sellar papeles y picar datos que ya est�n picados en otros sitios…. uy… a ver si voy a haber puesto el dedo en la llaga… porque toda esta gente… �que har�a si se automatizan los procesos?.
De mudanza
A lo largo de esta semana, la empresa est� de mudanza. �Horror!
Ya tuve ocasi�n de vivir una mudanza corporativa hace unos a�os. La recuerdo con una mezcla de espanto y admiraci�n.
Espanto, porque de repente llegan unos se�ores y empiezan a coger tus cosas y a llevarlas a otros sitios. Pierdes, por lo tanto, el control sobre todos tus archivos, tus papeles, tu documentaci�n, tu… �todo!. Se supone, s�, que todo est� milim�tricamente estudiado y preparado, codificado para que nada se salga de su sitio y para que, como por arte de magia, tus cosas aparezcan en su nueva localizaci�n. Pero… «se supone», y yo con estas cosas soy como Santo Tom�s: «si no lo veo, no lo creo».
Y admiraci�n, porque te vas un viernes a tu casa y el lunes vas a la nueva oficina y, oh maravilla, all� est� todo razonablemente bien. Tus cajas est�n donde se supon�an que deb�an estar, las abres y est�n todos tus papeles, coges el tel�fono y funciona…
S�, siempre hay peque�os inconvenientes: un tel�fono mal direccionado, el sitio que parec�a que iba a ser m�s grande no lo es tanto, la toma de red que no funciona, echas de menos la ventanita que antes ten�as… pero no deja de resultar admirable que, pr�cticamente de un d�a para otro, puedas seguir desarrollando tu actividad con casi un 100% de normalidad.
�Cruzaremos los dedos para que esta vez sea as�
Pap� consultor os da las gracias
S�lo una breve conexi�n para daros las gracias a todos los que hab�is dejado un comentario sobre mi paternidad. S� que no cuesta demasiado dejar un comentario en un blog, pero cuesta much�simo menos no dejarlo, y aprecio enormemente las muestras de afecto.
Las cosas se van serenando: ya estamos todos en casa, ya nos vamos acostumbrando todos a todos… de hecho, yo ya volv� a trabajar: una vez satisfechas las necesidades log�sticas (llenar el frigo, etc.) y administrativas (registros, seguridadesociales, etc.), no tiene mucho m�s sentido estar full-time en casa.
De hecho, ante la broma varias veces repetida sobre los 10 d�as de permiso de paternidad (que parece ser se aprobar�n en breve y que yo me voy a perder por los pelos), he de decir que no me importa: prefiero volver pronto al trabajo que tengo (que me permite casi toda la flexibilidad que necesito en cuanto a horarios o presencia) que estar 10 d�as en casa y luego no poder menearme.
�Que si voy a seguir con el blog? �Hombre, claro! Tened en cuenta que yo suelo bloguear desde el trabajo…. :P. Pero bueno, todo eso se ir� viendo. Ahora, lo importante debe estar apunto de despertarse para su comida de media noche…
De nuevo, muchas gracias a todos.