Hay demasiadas cosas importantes que ni el Morsa, ni la Chusa ni el Engañabaldosas me enseñaron nunca. Por eso tengo una lista de correo, donde hablo de todas esas cosas que te ayudan a trabajar mejor y a vivir mejor


Deberías seguir su ejemplo

No fumo. Nunca he fumado, si exceptuamos el puñado de cigarros experimentales que me llegaron ya (afortunadamente) mayor. Deberías seguir mi ejemplo, y no fumar. Supongo que si esto lo lee un fumador empedernido, de los de paquete o más diario, se revolverá cabreado. “¡Es muy difícil dejar de fumar!”. Qué va, a mí me resulta muy fácil no fumar. Es lo natural para mí.

Deberías seguir su ejemplo. Esa es la frase que nos decimos unos a otros constantemente. Y a nosotros mismos. “Mira a Fulano, deberías intentar ser más como él”. Hacer más deporte, trabajar más, ser más simpático y sociable, ser mejor compañero, ser mejor trabajador, tener más disciplina, tener más hobbies, madrugar más, despistarse menos, ser más constante. Ser innovadores, y productivos. Tener dinero, y tener tiempo libre, y tener trabajos fascinantes. Viajar. Salir. Leer. Miramos alrededor, y todo son ejemplos de cosas que podríamos hacer mejor.

Deberías seguir su ejemplo. Poco importa por qué los demás son como son, qué conjunción de naturaleza y experiencias les han llevado a estar donde están, y a actuar como actúan. Olvidamos que “yo soy yo y mis circunstancias”, y comparamos cosas que no son comparables. Soy como soy por muchas razones, es absurdo aspirar a ser otra persona así, con el chasquido de los dedos.

Deberías seguir su ejemplo. O al menos la parte que vemos, la parte que se nos muestra. La cara B normalmente se esconde. Nos comparamos con una visión parcial, lejana, que idealizamos en nuestras mentes. Esas vidas de revista, esos salones “para las visitas”. La tristeza del payaso se la guarda para el camerino.

Deberías seguir su ejemplo. Pero sólo en lo bueno, no en lo malo. Deberíamos ser creativos como aquel, disciplinados como aquella, buenos padres como los de allí, deportistas como las de allá. Fabricamos un ser ideal con lo mejor de cada uno, y nos comparamos. Y salimos perdiendo, claro. Y nos fustigamos.

Deberías seguir su ejemplo. Ponemos el foco en todo lo que no somos, y olvidamos lo que somos. Aquellas cosas en las que no estamos tan mal, no importan. Hay quien dice que somos un ejemplo para ellos. Qué tontería, no merecemos reconocimiento, tenemos tanto que mejorar, tantos ejemplos que seguir…

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