Hay demasiadas cosas importantes que ni el Morsa, ni la Chusa ni el Engañabaldosas me enseñaron nunca. Por eso tengo una lista de correo, donde hablo de todas esas cosas que te ayudan a trabajar mejor y a vivir mejor


Diarios de un knowmad

Cuando empecé este blog, allá por 2004, le puse un nombre: «Vida de un consultor». Eso es lo que yo era por aquel entonces, y me pareció una forma de acotar la temática del blog.
Pasaron un par de años, y el blog fue evolucionando. Yo mismo fui evolucionando. Dejé (momentáneamente) la consultoría, me puse a hacer otras cosas… atrás quedó el «Consultor Anónimo» (a veces me da un poquito de nostalgia), y también el nombre del blog que quedó fijado en mi nombre, sin más.
En la última «revisión», de hace unos meses, decidí adoptar otro alias para el blog: «Diarios de un knowmad». La URL no ha cambiado, pero sí le he añadido el título a la cabecera. Y de hecho, también he llamado así al nuevo podcast que estoy poniendo en marcha.
Ya he explicado en alguna ocasión que, después de muchos años sintiéndome incómodo con la idea de etiquetarme, el concepto de «knowmad» me sedujo: una persona que va «de aquí para allá», llevando en su mochila sus conocimientos y habilidades, y poniéndolos al servicio de proyectos variados. Pasa el tiempo, y me sigo encontrando cómodo con esta visión.
Y el blog (y el podcast) no ha dejado de ser nunca un reflejo de inquietudes, reflexiones y vivencias. Una bitácora, que es como en su día se quiso traducir al castellano el concepto de «blog».
Es curioso mirar hacia atrás y ver el camino recorrido, y cómo hemos ido (el blog y yo) evolucionando. Cuando pienso en el futuro supongo que es posible que haya nuevas iteraciones… pero a día de hoy «Diarios de un knowmad» refleja bien la situación actual.
Sigamos.

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