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Un gorrito ridículo, y la imagen profesional

Hace unos días aproveché para dar un paseo por el campo con la familia. Me hice una foto con un gorrito ridículo, y una sonrisa bobalicona. Y la subí a Instagram (https://www.instagram.com/p/BlgUVLSFHgS/). ¿Quién la habrá visto? ¿Qué impacto tiene eso en mi «imagen»? ¿No estaré perjudicando mi imagen profesional a base de compartir cosas personales, banales… en redes sociales?

Hay quien defiende que, en nuestra interacción con los demás (y especialmente en redes sociales) debemos ser extremadamente cuidadosos y pulcros, ceñirnos estrictamente a «ser profesionales» y no dejar que nada personal «contamine» nuestra imagen. Yo no lo creo.
Creo que las conexiones verdaderas con los demás se producen a base de pequeños detalles, muchas veces banales. Porque «lo profesional» es muchas veces aburrido, plano, indistinguible de cualquier otra persona.
Y sí, es posible que al mostrar esa parte más personal generes rechazo en algunas personas. Pero a estas alturas de la vida he llegado a la conclusión de que, hagas lo que hagas, siempre va a haber alguien a quien no le gustes. Así que, ya puestos, mejor ser uno mismo y comportarse con naturalidad. Y a quien no le guste… pues qué le vamos a hacer.
A cambio, seguramente encontraremos otras personas a las que sí gustemos así, tal y como somos, y con quienes podremos generar una conexión de verdad.

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