Recorriendo las Arribes del Duero

Estas vacaciones, aparte de gorronear casas familiares durante casi todo el mes, también estuvimos cuatro días de turismo rural por una zona que, pese a haberla tenido cerquita, no había explorado en profundidad. Las Arribes del Duero se llama a toda la zona marcada por un protagonista indiscutible, el río Duero, que desde que toma orientación sur en Salto de Castro hasta que retoma dirección oeste en La Fregeneda marca la frontera natural entre España y Portugal, discurriendo encajonado entre altos muros de piedra y salpicado de saltos hidráulicos.
Nuestra sede de operaciones era Mieza, donde estuvimos en una casa rural muy agradable llamada «El Mirador de la Code». El pueblo no tiene gran cosa (aunque aún impresiona eso de ver mujeres lavando en el lavadero…), un pueblo tranquilo sin duda. Lo mejor es que a su alrededor hay unos cuantos senderos que permiten acceder a miradores espectaculares sobre el río Duero, como el propio Mirador de la Code.

El Duero desde El Mirador de la Code

Desde allí recorrimos arriba y abajo la zona, subiendo al castillo de Vilvestre y bajando a su embarcadero, pasando por el salto de Saucelle hacia Portugal para ver Freixo de Espada à Cinta (también con su playa-embarcadero), Barca d’Alva, La Fregeneda… incluso llegamos a bajar a Ciudad Rodrigo (por una carretera infernal… mala y en obras). Otro día lo dedicamos a una pequeña y deliciosa excursión en barco (da gusto cuando el guía de algo es alguien que entiende y habla con pasión de lo que está viendo) por el Duero que nos llevó desde la Playa del Rostro (una bonita playa fluvial) a las mismas puertas de la presa de Aldeadávila.

El Corazón de las Arribes

Ese día aprovechamos también para ir hacia el norte vía Pereña, Villarino… para cruzar en Fermoselle de nuevo hacia Portugal y acercarnos hasta Miranda do Douro (sí, cayó un chándal… hay cosas que nunca cambian). También pasamos por la impresionante presa de La Almendra, es toda una experiencia estar en lo alto y mirar hacia un lado donde el agua embalsada del Tormes forma una bonita estampa, y mirar hacia el otro y ver decenas de metros de desnivel.

Presa de la Almendra

En definitiva, una zona muy recomendable para ver, con paisajes espectaculares, vistas preciosas, naturaleza, algunos pueblecitos pintorescos… y el río Duero de constante protagonista. Eso sí, no es una zona muy recomendada para propensos al mareo: cada vez que uno sube y baja a las orillas del Duero (para ver un embarcadero, para pasar al otro país…) tiene que salvar un curioso desnivel a base de curvas y contracurvas en carreteras estrechitas…

Río Duero