De paseo por Second Life

Consultor Anónimo en Second Life

Ayer estuve dedicando mi «hora tonta» a algo que había ido posponiendo durante bastante tiempo: conectarme a Second Life. Y es que tanto oir hablar de ello, ya tenía bastante curiosidad por saber de qué iba el rollo…
He de decir que, a priori, lo de SecondLife me parecía una «tontá»: «A mí lo que me resulta “chirriante” en todo esto es… ¿hace falta crear un entorno que imite la realidad para eso? Quiero decir, poner los fondos de un museo… ¿no se pueden poner en una página web sin más, y con eso se cumple toda su función? Lo mismo para escuchar jazz… ¿no puede poner el mejor club de Nueva Orleans conciertos en directo en streaming, sin necesidad de Second Life? ¿Por qué hay que crear un universo paralelo? ¿Qué “gracia” tiene? Yo no lo veo…» En definitiva, la idea de interponer un interfaz complejo para hacer cosas (chatear, visitar webs, ver videos, hacer transacciones) que ya se pueden hacer con un interfaz sencillo (la web que ya conocemos) se me antojaba un poco tontuno.
Y sin embargo…. ¡mola!. Es sorprendente el grado de inmersión que facilita. Y eso que mi PC echaba humo para manejarse (pobre, acostumbrado a un poco de internet y un poco de ofimática, eso de manejar un entorno gráfico le ponía bastante tenso), y que apenas dí una vuelta por la Orientation Island (el lugar donde aterrizan los «nuevos»). Pero eso de deambular por donde quieras, de utilizar cosas (subido en un segway en Second Life… esto sí que es «segunda vida»), de poder crear, de poder modificar tu apariencia hasta límites francamente insospechados… resulta sorprendente.
Lamentablemente, el tiempo es algo que no me sobra, y sospecho que «vivir» tu Second Life es algo que lo demanda. Y aprovechar al máximo todas sus posibilidades (diseñar, construir, interactuar, comerciar…), más. Pero desde luego, es una experiencia que me ha resultado intrigante.
Así que nada, no sé si estaré mucho o poco por allí, pero si buscáis a ConsultorAnónimo Watanabe, me encontrareis. Ah, por cierto, la foto de arriba soy yo posando con mi apariencia «real» sentado en un banco de ladrillos que fabriqué yo mismo… 🙂