La atención telefónica en la Seguridad Social

Esta mañana mi mujer se encontraba mal, así que volvió del trabajo. Me pidió que llamara al Centro de Salud para pedir cita con el médico de cabecera (al que había ido el día anterior) ya que se encontraba peor de una otitis que le habían diagnosticado.
Llamas al teléfono del Centro de Salud y comunica. Llamas otra vez y comunica. Esperas cinco minutos. Vuelves a llamar. Vuelve a comunicar. Insistes con la rellamada, pero sigue comunicando. Tras unos cuantos intentos (con y sin espacios intermedios) parece que entra la comunicación. Un pitido. Dos. Tres. Cuarenta segundos de pitidos. Nadie lo coge y pasa a comunicar.
Y así otra vez: serie de intentos fallidos coronados con un intento presuntamente exitoso que acaba igual que los demás. Y otra. Hasta que me he hartado, he cogido las llaves y me he acercado al Centro de Salud (está a unos 10 minutos de casa). He esperado unos cinco minutillos de cola y he podido pedir hora.
Mira que la Seguridad Social está haciendo algunos avances interesantes. Los médicos ya no tienen esos expedientes en papel que un ordenanza les sube cada día en función de las citas, sino un moderno ordenador (pantalla plana incluida) con todos los datos de los pacientes. Tampoco tienen que pasar la tarjeta sanitaria por la «bacaladera», sino que directamente imprimen las recetas. Coño, cosas modernas, siglo XXI. Y sin embargo, en algo tan perentorio como es la atención telefónica para coger cita… ni una triste centralita para poner las llamadas en espera. Luego acepto (perdón, quiero decir entiendo) que por falta de recursos te toque estar «en espera» un buen rato escuchando una musiquilla. Pero es desesperante estar pegado al teléfono intentando simplemente que entre tu llamada. Y más desesperante aún cuando ves que entra, que se establece la comunicación… nadie lo coja.
En el dicho tradicional de «en la sala de espera, los pacientes se vuelven impacientes» va a haber que cambiar «en la sala de espera» por «colgados del teléfono».
PD.- Por cierto, que el truco que mejor me funciona en estos casos es llamar a las 8’15 de la mañana. Se ve que a esas horas la gente no está pensando en llamar al médico, y generalmente las llamadas entran a la primera.