Comer con un exjefe

(Qué barbaridad, ¡casi una semana sin escribir! Con lo que soy yo… en fin, rachas, supongo.)
El lunes pasado comí con un ex-jefe. Considero que he tenido tres jefes, tres personas de referencia a lo largo de mi trayectoria profesional (bueno, ahora cuatro… o cinco si contamos el de las prácticas en la universidad). Luego he tenido gerentes, seniors… pero a esos los he visto más como «compañeros de rango superior con los que colaboro de forma circunstancial» más que como jefes «absolutos». Bueno, pues en orden cronológico, éste es el segundo (o tercero, según se mire).
En mi mailing de despedida le incluí, y desde entonces habíamos estado buscando la ocasión de quedar un día. Supongo que él tenía cierta curiosidad por ver en qué fregado me había metido. Así que tuvimos una agradable comida, nos contamos la vida y ya está.
La verdad es que para mí es un orgullo y una satisfacción poder decir que me llevo bien con mis jefes. Hay gente para la que parece que eso es un anatema, que llevarse bien con el jefe es de pelota o de «pringao». Yo no me considero ni una cosa ni la otra. Creo que llevarse bien con un jefe (y me refiero a hablar con franqueza de temas laborales, no a ser «amiguete» de pádel y de copas, ni a presentarse a las familias y quedar los fines de semana, que es muy diferente) es síntoma de que las cosas se están haciendo bien, tanto el uno como el otro. Si no… malo, algo no funciona.
Y que esa buena relación perdure después de acabada la relación profesional estricta, también me encanta. Porque te deja la sensación de haber dejado un buen poso, personal y profesional. De que una etapa profesional ha sido provechosa para uno mismo y para los demás. Y de que, por qué no, en el futuro puede reeditarse.

Desinvertir en bolsa

Bueno, pues ya está. Mi andadura como operador en bolsa ha concluído. Todo empezó allá por finales de los 90. Recien incorporado al mundo del trabajo, en plena efervescencia de la burbuja .com y con un claro error de dimensionamiento en la consultora que me contrató: durante varias semanas, no había absolutamente nada que hacer.
Así que me dí de alta en un broker online, en concreto Renta4. ¡Qué mundo más fascinante! Durante horas podías estar enganchado a la pantalla, viendo las operaciones de compra y venta del mercado en directo. O seguir los foros (recuerdo a los que decían que Picking Pack – ahora Service Point, creo – iba a irse hasta el cielo o algo así). O actualizar tu Excel con las ganancias potenciales…
Hice varias operaciones, y gané algo de dinero. Creo que doblé mi inversión, a base de Zeltias y demás «pelotazos» en una época en la que cualquier valor que no ganase un 10% era una basura. Y luego decidí entrar en Telefónica. A 24 euros, porque decían que podía llegar a 30. ¿Quién desprecia un 25% de revalorización? Con lo listos que son los analistas de bolsa, ¡no podían fallar!.
Y ahí se quedó. Telefónica nunca llegó a 30, ni a 29. Empezó a bajar. Y a bajar. Y mis acciones ahí se quedaron. Me daban sus dividendos (para pagar las comisiones del broker y poco más), y alguna acción gratuita de alguna ampliación. Nada más. Y 7 años después, de los cuales creo que 5 sin tocar la cartera para nada, decidí vender «por lo mejor», cancelar la cuenta y a otra cosa mariposa.
Y es que uno se abre una cuenta con un broker online si le va a prestar atención a la evolución del mercado y va a se activo en la compraventa. Para tener unos valores olvidados, hay alternativas mejores. De momento, ese dinerillo se va a ir a ING.
PD.- Por cierto, el proceso de baja de Renta 4 es kafkiano. Yo me dí de alta a través de la web. Ahora, para darme de baja, llamo al teléfono y me transfieren a la oficina de Bilbao (que es donde yo vivía antaño). Me dicen que me tengo que pasar a firmar un papel. «Oiga, es que yo no vivo en Bilbao desde hace 5 años». «Bueno, abrimos hasta las 7…» «No, no, es que vivo en Madrid» «Ah, ¿y no se puede pasar por aquí?». «Que no, que vivo en Madrid» «Pues nosotros tenemos aquí una dirección de Bilbao» «Sí, la que tenía hace 5 años» «Oiga, la que usted nos ha dado» «No, mire, a mí su correo me lleva llegando a mi nueva casa desde que vivo en ella, ustedes sabrán por qué no la tienen actualizada» «Ahhh… es que por internet puede hacer muchas cosas, pero claro…»
Total, que al final conseguí que me hicieran una transferencia y me enviasen por correo los documentos para firmar. Pero tiene narices, uno se da de alta «online» y sin embargo, para darse de baja, te dicen que tienes que ir a firmar a Bilbao

Ventajas de mi nuevo trabajo

Bueno, pues sin querer se han pasado casi dos meses de mi nuevo trabajo. ¡Se dice pronto! Pero se han pasado volando. Supongo que esa es una de las diferencias que más estoy notando: los días se me van a base de hacer cosas. Estoy mucho más metido en esto de lo que estaba antes en mi tarea, mucho más «enchufado». No sé cuánto durará el «efecto subidón», pero es muy agradable.
Algunos cambios a mejor que he notado con el cambio de vida:

  • Como mejor: ahora como en casa comida preparada por mí, y no «cualquiercosa» en un bar cerca de la oficina. Más variedad, comida más sana, más barato… hasta lo estoy notando en el peso.
  • Adios a los atascos: no tener que desplazarse en hora punta (que trato de evitar como alma que lleva el diablo) es fantástico. Los desplazamientos procuro hacerlos «a deshora», redundando en un ahorro neto de tiempo perdido. Y además puedo optimizar los desplazamientos (juntar varios en el mismo día) con lo que también ahorro lío.
  • Tiempo con el «peque»: antes le metía deprisa y corriendo en el monovolumen para dejarle tirado en la guarde de camino a la oficina. Por la tarde/noche, llegaba (con suerte) con el tiempo justo de bañarle y ponerle el pijama. Ahora le doy el desayuno tranquilamente, le visto, damos un paseíto hasta la guarde… por la tarde estoy el 99% de las veces a la hora de dar el paseo, además de estar presente (aunque esté trabajando) mientras deambula después de la siesta.
  • Tiempo con la «menos peque»: antes veía a mi mujer, con suerte, a partir de las 9 de la noche, en plena vorágine de baño de bebé, preparar cena de bebé, dar cena al bebé, hacer cena de mayores, cenar los mayores….
  • No tomo café: parece una tontería, pero estando en la oficina caían 3 o 4 cafés al día. Sólo o en compañía, al final era la forma de levantarse de la silla unos minutos. El estómago me lo agradece a gritos: mi acidez se ha reducido casi en su totalidad.
  • Puedo hacer la compra a diario: bueno, cada dos días. Pero puedo pasarme por el super del barrio segun vuelvo de la guardería y comprar (además, a una hora en la que no hay gente) pescado fresco, carne fresca, fruta… en vez de malcomprarla en el hipermercado (calidad ínfima) y congelarla (peor que peor).
  • Puedo hacer «arbitraje de grandes superficies»: antes, ir a una gran superficie (llámese Alcampo, Ikea, MediaMark…) suponía ir un sábado, con otros varios millones de personas. Ahora, puedo intercambiar el tiempo e ir un día entre semana, sin agobios, y luego trabajar un poco el sábado. Resultado: ahorro neto de tiempo y de estrés.

Y algunas cosas que echo de menos:

  • Espacio: antes tenía un despacho, con su mesa grande, sus estanterías, etc. Ahora comparto espacio de trabajo con mesa comedor, y el espacio que tengo para almacenar papeles y chismes es mucho más limitado. Ya sé que hay que intentar separar, pero mis 50 metros de casa no dan para virguerías. Espero solucionarlo pronto.
  • Vida social: esas charletas sin venir a cuento, ese ruido de fondo de teléfonos y conversaciones, esos chascarrillos… aquí está el email y el IM, pero no es lo mismo. Y aunque fuese por el mero hecho de estar en una misma oficina, el roce siempre da más calidez interpersonal. Ahora, si ves a alguien, es porque has quedado. Y no es lo mismo.
  • Instalaciones y soporte: sí, ese tipo de cosas que cuando estás en una oficina ni te planteas, y que ahora… por ejemplo, el correo (de dejar una carta en la bandeja del correo interno a bajarla tú mismo al buzón), material de oficina (de «voy a coger cuatro bolis del armario» a «coño, hay que ir a la papelería»), impresoras («ésta no funciona, voy a imprimir por la otra… ahí van 50 folios»), soporte técnico (de «avisad que no funciona la impresora» a «mierda, ahora a buscar un servicio técnico»), etc.

El modelo de las 4 P's: algunos ejemplos

(Nota: si estás buscando información sobre las 4 P’s del marketing, este no es el sitio adecuado. Prueba en la wikipedia o en Google)
Cómo son esta clá… queriendo que me moje… 🙂
Bueno, pues digamos antes que nada que este es lógicamente un análisis personal. Cada uno que haga el suyo :). He puesto algunos blogs «de los famosos» (con idea de que haya más gente que los conozca; sólo he puesto aquellos que «domino» lo suficiente como para juzgar) y luego tres de parroquianos (incluído el mío propio) para ilustrar lo que decía de la popularidad y la situación en los cuadrantes.

1 – Microsiervos: lo mismo te hablan de PI, que del cubo rubik, que de arquitectura, que de naves espaciales, que de Spectrum, que de cine… Dicen que son «contenidos para geeks», aunque a mí se me hace poco especializado. En cuanto a la personalización, si bien tienen un estilo bastante definido, en muchas ocasiones no se «mojan» más de lo imprescindible.
2 – Alt1040: es el blog de Eduardo Arcos, y punto. Lo mismo habla de política, que de iPod, que de blogs, que de drogas para no dormir… me resulta aún menos especializado que Microsiervos, aunque quizás mucho más «personal»
3 – Error500: Antonio escribe sobre tecnología, y además «se moja» con la selección de noticias y su opinión
4 – Escolar: sí, es periodismo / actualidad. Pero es corta-pega en gran medida.
5 – Denker Uber: Mariano da una visión muy personal, y casi siempre centrada en el mundo de la tecnología
6 – Hmmm: Javi Moya recopila enlaces de cosas divertidas/entretenidas, con algo de toque personal, pero lo justo.
7 – Enrique Dans: personal e intransferible – opiniones y experiencia que no pueden ser de casi nadie más. Y casi siempre sobre tecnología.
8 – Periodistas 21: un blog profundo y lleno de contenido sobre el mundo del periodismo y los medios. La personalización viene de la opinión y el estilo, si bien pocas veces se abre la ventana a la experiencia personal
9 – Vida de un consultor: especialización… cada vez menos. Personal… cada vez más 🙂
10 – Marca propia: personal branding a tope, además sobre la base de reflexiones personales, experiencias propias, lo que ve, lo que escucha…
11 – Consultoría artesana en red: como Enrique Dans, personal e intransferible en opiniones, experiencia, estilo, tono… quizás el campo de especialización menos centrado (¿empresa? ¿consultoría?), pero lo suficiente
PD.- Antes de que nadie pregunte malintencionadamente, he dejado fuera los blogs de Weblogs SL. No porque no vaya a decir nada respecto a ellos, sino porque todos tienen cosas en común. En grado de especialización, los situaría en la zona media-alta: obviamente son blogs verticales, temáticos, pero nunca con un grado de especialización extremo que ahogue su pontencial publicitario. En cuanto a la personalización, diría que se situarían entre la zona media, media-baja (depende del blog concreto).

El modelo de las 4 P's y la popularidad

Siguiendo el modelo de las 4 P’s de la clasificación de blogs, surge una duda. ¿Dónde tiene que estar un blog para tener éxito (o, mejor dicho, popularidad)? ¿Es obligatorio avanzar hacia el cuadrante «premium»?
Los nombres de los cuadrantes (un poco tramposos, pero es que si no no salían 4 P’s :)) podrían indicar eso: «permutable» tiene un deje un tanto peyorativo, «personal» suena como de andar por casa… y «premium» es lo que mola. Pero no es así. Un blog puede llegar a ser popular, con mucho tráfico y muchas visitas, en estos tres cuadrantes (en el «prescindible» me cuesta algo más pensarlo, pero de todo habrá, el comportamiento humano no es razonable). Y es que desde todos ellos se puede generar un valor.

  • Un blog Permutable puede lograr una posición de relevancia convirtiéndose, con mucho esfuerzo, en la referencia obligada para los interesados en una temática que saben que ahí van a encontrar todo lo relacionado con ella. Aquí rigen dos leyes fundamentales: el que pega primero, pega dos veces (y es que una vez posicionado en la mente de los consumidores, y mientras se haga un buen trabajo, resulta difícil desbancar al pionero), y «el tamaño importa» (para ser LA referencia hace falta un volumen importante de trabajo, no se puede escapar nada).
  • Un blog Personal puede lograr mucho éxito si la persona que lo escribe tiene unas características muy específicas que le hagan conectar con el gran público: o tiene un estilo muy peculiar, o es alguien conocido, o tiene «carisma». Y resulta que todo lo que diga esa persona se convierte en atractivo por el mero hecho de ser ella quien lo diga.
  • Un blog Premium tiene las mejores bazas, a priori, para convertirse en rompedor. Sin embargo, puede que no sea así: si se escoge una temática demasiado específica (con un público pontencial pequeño) o se tiene un estilo personal que no conecta con el gran público, un blog Premium puede pasar completamente desapercibido para las masas. Pero, según la teoría de la larga cola, es posible que consiga generar a su alrededor una comunidad pequeña, pero muy afín.

Y eso nos lleva a valorar si popularidad equivale a éxito o, sensu contrario, si puede haber éxito sin popularidad. Como siempre, todo depende de lo que se busque. Si se quiere rentabilizar el blog vía publicidad, la popularidad es imprescindible, y ésta se puede alcanzar por la vía del blog Personal o del blog Permutable además del Premium. Pero si uno busca relevancia ante determinado público objetivo, aunque no sea masivo, entonces un blog Premium se me antoja el único camino.

Tipología de blogs: el modelo de las 4 P's

Cada vez son más los blogs que existen, y más los que vendrán: «un hombre, un blog», que diría aquel. Y cada vez se hace más difícil distinguir el grano de la paja; como bien dicen por ahí, la popularidad no es siempre un índice de calidad, sobre todo porque la calidad depende en gran parte de lo que busque cada uno.
¿Hay alguna forma de clasificar los blogs? Yo he querido hacer, a modo de entretenimiento, un pequeño ejercicio «teórico» que no es sino la aplicación de la famosa «matriz de los consultores» a dos de las características básicas del contenido de los blogs: grado de especialización y grado de personalización.

  • Grado de personalización: en el eje de ordenadas se representa, de menor a mayor, el grado de «personalización» de un blog. Es decir, el grado de influencia que tiene las características del autor sobre el contenido del blog, bien sea a través de la selección de contenidos, el estilo de escritura, el lenguaje utilizado, la expresión de opiniones propias, el recurso a experiencias vividas o la influencia de sus experiencias y modelos mentales. Así, en su grado mínimo de personalización, un blog podría ser escrito por su autor o por cualquier otro y seguir siendo igual. En su grado máximo, el blog es tan personal e intransferible que es inimaginable que pudiera ser escrito por otra persona.
  • Grado de especialización: en el eje de abcisas se representa, de menor a mayor, el grado de especialización de un blog. Es decir, el grado de restricción temática sobre los contenidos del blog. Así, en su grado mínimo, en un blog se hablaría de «cualquier cosa» sin mayor criterio de selección temático, mientras que en su grado máximo todos los contenidos se ceñirían a un ámbito muy concreto, alcanzando un grado de profundidad notable en el mismo.

La disposición de estos dos ejes nos dejaría una matriz con cuatro cuadrantes, en los que podríamos encuadrar los distintos blogs que se acercarían, en la medida en la que evolucionen hacia los extremos de los ejes, a la siguiente tipología de blogs (las 4 P’s):

  • Prescindibles: son los blogs que no tienen ninguna especialización y en el que el impacto personal del autor es inapreciable. En el caso extremo sería el ejemplo de un blog que alguien hace a base de replicar noticias que ve en cualquier tipo de fuente, sin ningún criterio temático. Son blogs prescindibles, que no aportan nada.
  • Permutables: son los blogs que, teniendo una especialización temática, tienen un aporte personal limitado. Su valor radica en su posicionamiento como agregador de noticias de distintas fuentes sobre un mismo tema, convirtiéndose en vía de entrada para las personas interesadas en él. Pero son permutables en la medida en que cualquier otra persona puede replicar el blog con facilidad, accediendo a las mismas fuentes.
  • Personales: son aquellos blogs cuyo contenido está muy marcado por la personalidad de su autor. El hilo conductor del blog gravita siempre entorno a la persona (lo que le pasa, lo que opina, lo que piensa, lo que hace…), abordando temáticas dispares bajo ese prisma personal.
  • Premium: son aquellos blogs que, teniendo un importante aporte personal, están ceñidos a alguna temática concreta. De esta forma, se configuran como una aportación de valor intransferible ya que proporcionan visiones a los interesados en una materia que nadie más puede aportar, ya que están imbuidas de experiencias y conocimientos con un alto grado de exclusividad.

Entre Burgos, Aranda y Palencia; "el triángulo de las bermudas"

Todos los que leáis con más o menos frecuencia este blog me habréis oído decir cosas como que «Madrid es una mierda», «en Madrid no hay quien viva», «odio los atascos de Madrid», «Madrid no es un sitio para criar a tus hijos», etc… Bueno, si no de forma tan expresa, sí quizás un poco más velada.
El hecho es que cada día va tomando más forma en el seno familiar la idea de abandonar nuestro cuchitril de a casi 6.000 euros el metro cuadrado, rodeado de obra, humos, gente y estrés, para irnos fuera, lejos, a otro mundo.
Hay aspectos laborales que ya veremos cómo enlazamos, pero ahora lo que nos preocupa es el destino. Veamos: yo soy de Salamanca, y mi familia allí vive. Mi señora es de Bilbao, y su familia allí está. Y Madrid sigue siendo un centro económico del que uno no debe alejarse nunca demasiado: aquí están los clientes, «la movida». Y hoy por hoy, al menos yo, no puedo alejarme demasiado; lo justo al menos como para poder plantearme el ir y venir en un día cuando haga falta.
Con esas restricciones (me recuerda a mis clases de Investigación Operativa), tenemos que nos gustaría estar en el entorno de 2 horas de Bilbao, Salamanca y Madrid. Grosso modo, eso son 200-250 kilómetros. Lo suficiente como para que nosotros (o las familias respectivas) podamos hacer viajes de ida y vuelta en un solo día sin que supongan una brutalidad. Y así a ojo de buen cubero, eso nos sitúa en un triángulo formado por Burgos, Aranda de Duero y Palencia/Venta de Baños.
Así que ahí va la pregunta, a ver si el «wisdom of crowds» funciona; estimados lectores, ¿quien de vosotros conoce ese «triángulo de las bermudas»? ¿Alguna opinión respecto a posibles lugares en los que sería bueno irse a vivir? ¿Consejos en positivo o en negativo? Todo tipo de participación será agradecida por un nucleo familiar que no sabe a dónde emigrar… 🙂

A better blog

Si es que leo cosas como éstas y se me quitan las ganas de seguir escribiendo yo… En serio, cuando oyes (lees) a alguien expresar lo que a ti te gustaría expresar de una forma mejor de la que serías capaz de articular nunca, no queda más que informar a los que te leen y redirigirlos allí.
Cada día, a medida que abro más y más los ojos ante esa multitud de blogs que florecen por doquier, tengo más esa sensación. ¿Y la blogosfera es una mierda? Tururú.

El preguntón

Ayer en la jornada de «Blogs la conversación» sucedió otra vez. Es algo que me persigue de toda la vida de dios; me pasaba en el colegio, en la universidad, en cursos en el trabajo, en reuniones de trabajo, en conferencias…
Cuando alguien (un profesor, un ponente, el que dirige la reunión) dice «¿Alguna pregunta?» y mira alrededor, expectante… no puedo dejar pasar más de 5 segundos sin levantar la mano. No es una cuestión de curiosidad insaciable (a veces sí, pero no es la norma). Simplemente, «me duele» que nadie pregunte nada. Que una persona se ofrezca a dar respuestas, se ponga a disposición de un auditorio, y nadie tenga el suficiente interés (o que tenga demasiada «vergüenza») como para tener la deferencia de hacerle una pregunta.
Quizás todo venga porque yo he sido formador. Y resulta frustrante haber hecho el esfuerzo por preparar un curso (o una conferencia), haberse desplazado (o conectado en remoto, es igual), haber defendido unas posiciones… y luego ver que no has generado ningún interés. Y coño, hacer una pregunta no cuesta nada y el ponente al menos se va con la sensación de «me han escuchado, algo interesante habré dicho».
¿Eso me lleva a preguntar tonterías? Hombre, creo que no (aunque obviamente es una opinión un tanto subjetiva). Quizás no haga «la pregunta del millón», pero sí doy pié a que el sujeto en cuestión hile un par de frases con su discurso anterior.
En fin, no sé. Es superior a mí, así que tampoco lo puedo evitar. Así que ya sabéis, si alguna vez habéis sentido el «vacío» como conferenciantes cuando buscáis alguna respuesta de vuestra audiencia, lo que tenéis que hacer es llevarme de público que doy mucho juego :). Eso sí, arraso con los caterings. Advertidos quedáis.

Blogs la conversación… sobre blogs, de bloggers, para bloggers

Ayer pasé el día en «Blogs La Conversación». Resumen ejecutivo: evento muy bien organizado, asistencia nutrida, ambiente muy agradable, intervenciones interesantes… pero éramos bloggers hablando sobre blogs a otros bloggers, y eso me deja una sensación de… «¿y para qué»? un tanto desasosegante.
Y ahora, un poco más de detalle…
Como digo, el evento estuvo muy bien organizado. Gran despliegue de medios tecnológicos como no cabía esperar menos de la Escuela de Ingeniería de Telecomunicación (especialmente chulo el sistema ISABEL para permitir la interconexión por videoconferencia entre distintas universidades y con los ponenetes en remoto, aunque parece que se lleva mal con MAC y hubo que recurrir al siempre útil Skype). Y también una demostración de «poderío» en el catering (de media mañana, de comida y de merienda, y también consumiciones para la noche), se notó que había caché y patrocinadores de pro. La organización estupenda y los organizadores muy pendientes durante todo el día.
Había bastante gente en la sede de Madrid. En las sedes remotas un poco menos, pero también se les veía a través las ventanitas de videoconferencia, aunque estuvieron poco participativos. Y un ambiente muy agradable: estuve con algunos amiguitos, conocí otros amiguitos nuevos (y lo que me hinché a repartir mis flamantes tarjetas de visita) y tuvimos cháchara variada en los descansos donde hasta sacamos las fotos de nuestros hijos. Es lo que tiene cuando estás con gente «de tu onda», que la conversación (la presencial, la de toda la vida) fluye aunque prácticamente no te conozcas.
Respecto a las intervenciones, me perdí la primera sobre política. Luego la de periodismo estuvo muy interesante, con Íñigo Sáenz de Ugarte, Gumersindo Lafuente y Josu Mezo haciendo unas intervenciones que me parecieron muy certeras. En la mesa de empresas, tuve la sensación de oir cosas conocidas (otra cosa hubiese tenido delito, por otra parte, dedicándome a lo que me dedico): Fernando Polo en su papel, Julio Alonso en el suyo, Alex de Fresqui contando su proyecto… y luego la gente de Noxtrum que, honestamente, se notaba que iban de patrocinadores; o eso, o yo no entendí nada de lo que pretendían contar. Quizás fué la intervención que más me chirrió de todo el día.
Por la tarde venían las que más interés me habían despertado, por novedosas. La primera era una reflexión sobre la blogosfera y Latinoamérica, en la que entraron en remoto algunos de los prohombres (y mujeres) de la blogosfera latina (si tal cosa existe, que a raiz de lo expresado creo que no: tenemos un mismo idioma pero no parece que nos sirva para comprendernos mejor). Mariano Amartino, Eduardo Arcos, Álvaro Ramírez y Jennifer Woodward dieron sus puntos de vista sobre el tema, quedándome la sensación de que hay muchas cosas por hacer para tener espacios comunes de diálogo, y de que nos perdemos muchas cosas interesantes por no mirar al otro lado del charco.
Y luego quizás la más deslucida de todas, ya que de los tres participantes sólo uno apareció al final (Varsavksy tenía sus cosillas, y Ross Mayfield no tuvo a bien aparecer, dejando a la traductora más plantada que una novia). Eso sí, Francis Pisani me encantó por su estilo y por sus ideas.
En fin, que un buen plan para pasar el rato: conferencias interesantes (pero nada que no se hubiera podido leer en un blog…) y, entre medias, conversaciones interesantes. Ahora bien, como decía en el título, al final se trataba de un «sarao» organizado por bloggers, en el que hablaban bloggers sobre blogs a otros bloggers. ¿Tiene eso algo de malo? No diría tanto, pero la sensación que me quedó al final del día es que había sido un poco de «fuegos de artificio», un evento intrascendente, porque sí que sirvió para pasar un día de lo más agradable pero a efectos profesionales (donde el reto está en hablar de blogs a gente que no sabe ni lo que son) totalmente irrelevante (más allá de hacer un poquito de networking, pero más personal que profesional); al final es como pasar un día de vacaciones con gente maja hablando de un tema que te gusta, lo cual está muy bien a nivel personal pero, sabiendo que el recurso escaso es el tiempo, no sé si es lo más productivo.
PD.- Aparte de la cobertura de muchos bloggers, en Mobuzz TV hay un reflejo gráfico del evento.