Un mercado bursátil para evaluar proyectos

Mario está embarcado en una idea que me parece muy buena y con mucho futuro. Se trata de utilizar un sistema de compraventa de «acciones» como medio para valorar distintos proyectos y, en este caso, otorgar unos premios a la innovación en Vizcaya.
De momento, y a modo de testeo, ha creado una «votación falsa» en la que los proyectos son algunos blogs. La idea es que la gente se registre y compre/venda acciones de los blogs de forma que al final, dependiendo de la valoración bursátil de cada uno de ellos, se pueda determinar (por medio de aquello del «wisdom of crowds») cuál es el más interesante a juicio de los participantes.
Me parece una idea muy potente de cara a aplicar sistemas de valoración «distribuidos» frente al tradicional «jurado» que tantos problemas da o frente a las votaciones tradicionales (haz click aquí para votar) tan susceptibles de falseamiento.
En su contra tiene que es un sistema un tanto complejo, que requiere de más involucración de los participantes (hay que hacer un seguimiento razonable de la cartera, no es cuestión de hacer un click y ya está) y que para tener un cierto valor requiere de un número interesante de «jugadores» que hagan del sistema un verdadero mercado.
¿Qué tal saldrá el tema? Yo por si acaso ya me he apuntado y, en esta fase de prueba, he acumulado ingentes cantidades de acciones de mi blog. Porque yo lo valgo :).
Por cierto, que estáis todos invitados….

Las viñetas de El País

Me suelen gustar mucho las viñetas de los periódicos. Sobre todo en los grandes (donde tienen a dibujantes de prestigio consolidado), suelen reflejar con humor y en píldoras pequeñas (pero muy afiladas) la realidad. En El País publican (y además accesibles gratuitamente desde internet) las siguientes:
Forges: me encanta desde siempre. Su surreal análisis de la realidad a través de sus muy reconocibles personajes ponen de manifiesto muchos de nuestros absurdos cotidianos. Más información sobre Forges en la Wikipedia

Romeu: no lo trago. Me parece increíblemente sectario. Suelo ser muy abierto en cuanto a análisis políticos de distintas tendencias, pero éste no pasa el filtro de lo medianamente razonable, es el Pepiño Blanco de los dibujantes. Más información sobre Romeu en Constitucion.es
Máximo: Ni su estilo de dibujo ni sus conceptos me llamaban mucho la atención. Sin embargo, hay veces que con una viñeta muy sencilla y con muy poco texto consigue transmitir unas ideas muy poderosas. Eso sí, nada humorísticas, todo seriedad. Más información sobre Máximo en Wikipedia.
Peridis: me parece un analista político brutal. Utiliza no sólo los diálogos entre sus personajes sino su misma caracterización para tomar un pulso muy real y ponderado de la actualidad política. Más información sobre Peridis en Wikipedia.
El Roto: me pasaba un poco como con Máximo. Es muy crítico y mordaz con el stablishment (ricos, constructores, políticos, etc.). Pero poco humorístico también. O mejor dicho, con un humor de ese que te deja la sonrisa helada, porque tiene mucho «recao». Más información sobre El Roto en Wikipedia.
Ramón: un gran descubrimiento. No hace mucho que publica sus viñetas en El País, y se ha convertido en uno de mis favoritos. Las aventuras de Hipo, Popo, Pota y Tamo, y demás animales oscilan entre lo tierno, lo reflexivo, lo superficial y lo actual. Y en todos los campos queda fenomenal. (de éste no he conseguido encontrar información relevante, si alguien tiene, que me la mande…)

Un sábado en Faunia

Este puente no he salido de Madrid (eso que me he ahorrado) pero sí ha sido «puente» en el sentido laboral, ya que recibíamos visita y hemos hecho de anfitriones. El caso es que el sábado pensamos que sería una buena idea ir a Faunia, el zoo «moderno» en las afueras de Madrid: día soleado, un sobrino de 3 años y medio y el peque de 8 meses, animalitos… un plan estupendo, ¿no?. Lo malo es que esa misma «buena idea» la tuvieron un trillón de familias, equipadas con niños, carritos de niños, monovolúmenes, bocadillos… Colas para sacar las entradas, colas para ver cualquier bicho, para entrar en cualquier sitio, para comprar una bebida, para los baños, para caminar…
Qué espanto. Los pobres animalillos debían flipar viendo la manada de humanos que se les venía encima.
La verdad es que Faunia es un concepto interesante. Animales en un estado más apetecible que el que suelen tener en los zoos, ecosistemas preparados para ellos, cierta «libertad de movimientos», todo muy educativo… Además, hay que decir que la organización funcionaba razonablemente bien. Pero no hay organización que pueda soportar la plaga que somos los humanos. Así que un plan apetecible a priori se convirtió en una experiencia nefasta, luchando por un hueco para ver un puñetero tucán entre cientos de personas (entre las que se encontraban, cómo no, la correspondiente cuota de maleducados de toda edad y condición de los que piensas que son ellos los que tienen que estar encerrados, y no los pobres bichos).
Y es que Madrid es así. Piensas «coño, varios millones de desplazamientos hacia hacia las costas, esto se quedará tranquilito». Pero no. Vayas donde vayas, hay miles de personas. Da igual que sea Faunia, el Retiro, el Alcampo, el Xanadú, la Plaza Mayor o donde cristo perdió el gorro. Todo invadido. Y si eres de los que se va, a la ratonera de la carretera.
Hay gente que ya se ha inmunizado, y como que no lo nota. Pero a mí me satura cada día más, y no creo que nunca pueda llegar a acostumbrarme. Así que la opción de huir de aquí cobra cada día más cuerpo… Calahorra, vete preparando 🙂

Bono no

Esta mañana en el programa de M80 «No somos nadie», de Pablo Motos, entrevistaban a la ministra de Cultura, Carmen Calvo. Uno de los temas que tocaban era la posible candidatura del ej-minijtro José Bono a la alcaldía de Madrid. Le decían «hombre, menudo papelón, como Bono diga que no el siguiente al que se lo propongan va a quedar como un segundón…». Y la señora ministra, muy segura ella «no tiene traza ese toro» (o algo así).
Pues hala, ya está Bono jugándosela. Es lo que tiene hacer órdagos en público, que los pierdes y te quedas con el culo al aire.
Por otra parte, no me extraña. Si yo fuera Bono, también hubiera pasado del tema. ¿Encima de puta, poner la cama? No hombre no. Vale que le ganaran por los pelos la elección a secretario general del partido. Aun así, acepta ser ministro. Después de la evidente falta de sintonía, se marcha. ¿Y aún quieren que vuelva a sacar castañas del fuego? Era una buena idea, al fin y al cabo Bono es lo más parecido a Gallardón que hay en el PSOE. Pero el pobre hombre habrá dicho que ya está bien de poner la sonrisa…
Jo, al final las elecciones de Madrid van a tener alguna emoción. ¿Montarán una especie de Operación Triunfo con distintos candidatos?
PD.- Sé que no suelo hablar de política, y además lo hago porque no es un tema que me guste tomarme en serio (fundamentalmente porque no me dan motivos para ello). Pero a veces no puede uno evitarlo…

¿La blogosfera es una mierda?

Leo con cierta frecuencia determinados tipos de posts que arremeten contra eso que se ha dado en llamar «la blogosfera». Que si «ombligosfera», que si «bobosfera», que si «diosecillos ofuscados», que si… lo último ha sido hoy en Borjamari, que es evidente que disfruta(n) en su rol de «azote de los blogs», y me parece bien.
Según estas teorías, la blogosfera es una mierda («Resulta irónico pensar que aquel lugar que estaba destinado a ser el referente social y cultural ha terminado convertido en una cloaca de vulgaridad.»). ¿En serio?
Para empezar, yo no creo que exista tal cosa como «la» blogosfera. En el mejor de los casos, existen tantas blogosferas como usuarios. Cada uno tenemos «nuestra» blogosfera, compuesta de los blogs que hemos ido descubriendo y que, por su originalidad, contenidos, personalidad, etc… se convierten en nuestros habituales. O simplemente porque nos gustan. Cada uno es muy libre de ser un lector asíduo de «los blogs más populares» o de ignorarlos por completo, hacer como que no existen, y dedicarse a seguir blogs de «la larga cola». O de hacer el mix que mejor le convenga.
Porque esa es la verdadera revolución de los blogs: que ya no se depende de ningún «organizador» que defina o limite a quién y cómo puedes leer. Antes te tenías que limitar a las opiniones de las personas que tenías físicamente alrededor y a las que los mass media tenían a bien proporcionarte. Ahora eres completamente autónomo para buscar, descubrir y seguir a aquellas personas que te interesen, independientemente de dónde estén y sin necesidad de que ningún medio te lo acerque.
Aislarse del «ruido blogosférico» es tan sencillo como dejar de seguir los blogs que se consideren irrelevantes. Es una opción personal, muy respetable. Es lo verdaderamente relevante de los blogs: que cada uno ESCOGE qué decir y qué leer. ¿Que «la blogosfera» es una mierda? Chico, entonces el problema lo tienes tú. A mí me parece maravillosa, porque me ha dado la oportunidad de conocer, seguir y relacionarme con personas que, en otras condiciones, hubiese sido imposible.
¿Que luego hay un rollo de rankings, eventos, etc… que no te gusta? Bueno, es un divertimento como otro cualquiera. Si no te gusta, simplemente ignóralo. Confundir eso con «la blogosfera» es un error, tu error. «La blogosfera» está ahí, es infinitamente más grande, y está ahí para que cada uno la disfrute como quiera.
Por cierto, al hilo de esto ver la reflexión de Julen sobre «ni marketing viral ni ranking de blogs»

Dar caña

O «kaña», que creo que ahora se escribe así, ¿no?
Hace un par de semanas hicimos las «cañas de despedida» que son habituales en los sitios cuando uno se va. De hecho, en este caso coincidió con otro compañero que también dejó el barco y con otra compañera que nos invitaba a algo por su boda. Así que entre los tres pusimos «bote» y encargamos algo de catering y pagamos unas cañas/copas a los compañeros.
El caso es que durante ese rato estuve charlando con un compañero, probablemente el único que había llegado a descubrir mi «doble identidad» y que, según dice, me leía habitualmente. Aparte de otros temas, una de las cosas que me dijo es que echaba de menos un poco más de «caña». Que, sobre todo desde que había «salido del armario», me veía un poco como con el freno de mano puesto a la hora de criticar las cosas que veo.
Y supongo que algo de eso hay. Lógicamente antes, siendo anónimo, cuando decía que «mi empresa ha hecho tal o cual» era una empresa igualmente anónima (aunque si se hacían los esfuerzos pertinentes no resultaba difícil encontrarla). Cuando decía «tengo un compañero que es un tal o un cual», era un tipo tan anónimo como yo. Pero ahora, si hablo de mi experiencia profesional, todo el mundo podría (en el caso de que lo leyesen, claro) identificar empresas, situaciones, personas. Con lo cual, ya no es tan sencillo ser punzante.
Y eso si todavía trabajase donde trabajaba. Que ahora, trabajando para WSL, todo es mucho más «público» porque en este micromundo es más fácil que todos nos conozcamos. Así que si hago comentarios concretos, mal porque se identifican a las personas. Y si hago comentarios genéricos, el blog queda demasiado «soft».
En fin, nuevos tiempos y nuevas normas, también con sus cosas positivas. Pero a veces echo de menos cuando era anónimo…

Cansado

Hoy estoy un poco «plof». Cansadillo y descentrado. Supongo que todo se suma. Por un lado, fin de semana agotador: viaje a todo correr el viernes, descansar regular en sofá-cama prestado con niño al lado, boda «de compromiso» todo el sábado, descansar mal en sofá-cama prestado con niño enfermo al lado, viaje de vuelta con atasco incluido (esta vez AP-1), lunes con niño aún enfermo y mujer que también decide unirse a la fiesta, un trabajo que aunque entretenido y satisfactorio pues es trabajo con sus momentos intensos y sus preocupaciones asociadas, perspectiva de una semana más corta de lo normal (para algunos será «yuju, puente» pero yo lo veo como «mierda, no me quedan días para ir a hacer la compra y hacer todos los recados que tengo que hacer») que coronará con visita de parientes durante el puente (los mismos que nos dejan sofá-cama, ahora tendrán que dormir en la infernal Restform). Mi casa será como esos pueblos pequeñitos que en verano duplican su población… pues eso, no va a caber ni un alfiler! Y habrá que poner la casa a punto, y no habrá demasiados ratos de descanso y tranquilidad.
Por cierto, hablando de todo un poco. Nunca, jamás, bajo ningún concepto, compréis nada en la teletienda. Siempre, y digo siempre, será de una calidad inferior a la que esperas. La Restform (esa fantástica cama hinchable que tenía tres pisos, que permitía que una gimnasta saltase encima de ella, que se inflaba con sólo un botón, etc, etc. ) es una auténtica basura, con un piso inferior hueco (que, obviamente, se hunde al subirse cualquiera a la cama), que se deshincha a lo largo de la noche, con un compresor que apenas sirve para dar una mínima presión…
En fin, lo dicho, que cuando uno está así de «positivo», lo mejor es irse a la cama. Y mañana será otro día.
Un auténtico engaño, vamos.

Pilar Trucios, ignorante o malintencionada

Bueno, por una vez he conseguido evitar el impulso de escribir en caliente. Y es que después de leer el artículo de Pilar Trucios (a la sazón redactora jefe de Expansión) llamado «Soy guay porque lo dice mi blog» me entraron ganas de responderle «en serio», con argumentos y eso. Pero la verdad, es un artículo tan flojo que no creo que merezca la pena. Me queda la duda de saber si lo ha escrito por ignorante (la ignorancia es atrevida) o a conciencia. Cualquiera de las dos me parece una mala opción viniendo de quien viene.
En todo caso, o no sabe u olvida voluntariamente Pilar Trucios una de las esencias del mundo blog: que es meritocrático. Da igual que uno se trate de «vender» en su blog, si es un mal profesional, o un petulante, o un arrogante o cualquier otra cosa, nadie le leerá. Será como poner una tienda llena de luces y carteles en un barrio por el que no pasa nadie.
No es como antes donde cualquiera al mando de un medio de comunicación (por ejemplo, Expansión) se convertía en el «amo del calabozo» que decidía a quién quería dar su espacio para nombrarlo como «gurú oficial» (a esos no ha importado alabarles hasta la náusea durante años, parece). Ahora, todo el mundo puede lanzar sus contenidos (no sólo aquellos a quienes San Expansión y sus profetas decidan bendecir con un trocito de papel salmón) y la gente los valora sin depender del medio; por cierto, me gustaría conocer las audiencias de los blogs de Expansión… sí, sí, también tienen blogs donde uno puede ver lo «guays» que son Miguel A. Belloso (que «como director del diario acometió una profunda remodelación, impulsando nuevas secciones y suplementos, y fortaleciendo su posición como periódico líder»), Pilar Cambra (a quien le tengo cierto aprecio aunque hayan borrado de su blog un comentario que hice pidiéndole su opinión sobre el artículo de marras… era totalmente offtopic, pero la única forma de contactar en ausencia de un email) o Martí Saballs (que nos deja claro que «en 1997 regresé a Madrid como redactor jefe de Actualidad Económica. Hice un Executive MBA en el IESE. Comenzado el siglo XXI trabajé en Lisboa unos meses en la filial de Recoletos…»)
¿Cómo se come eso? ¿Son así de «guays del universo» sus compañeros por exponer sus virtudes en su web? Ah, no, ellos no. Si ellos ponen su curriculum o sus logros es porque ellos lo valen. Son «los otros» los que intentan venderse, verdad…
Se pregunta Pilar Trucios: «¿Necesita un valioso profesional especificarle al mundo entero todos sus portentos con tanto glamour y demostrar que lo que ha hecho su esfuerzo le ha costado?». No, Pilar, tengo una idea mejor: nos quedamos en casa esperando a que nos llame Expansión para que lo contemos ahí. Es lo que pasaba antes: era Expansión quien decidía quién salía del anonimato y quién no. Ahora, mira tú por donde, nos sobra el intermediario.
«Lo que necesitan las empresas no son directivos con un currículum virtual admirable, ni con un gran disco duro en su cabeza repleto de conocimientos, experiencia, contactos y clientes, sino buenas personas con valores capaces de transmitir lo que saben, compartir sus experiencias, presentar a los contactos y mimar a los clientes.» Ah, claro. Todo el mundo sabe que son dos perfiles incompatibles, ¿a que sí?.
Entiendo que tiene que ser frustrante después de tantos años «manejando el cotarro» el ver como un nuevo fenómeno empieza a dejarte fuera de juego (y con unas perspectivas cada vez peores). De ahí mi duda de si el artículo está escrito desde la ignorancia de quien no sabe o desde la mala intención de quien sabe demasiado.
«Todo eso, con una gran dosis de humildad, porque el que más y el que menos hoy es director general y mañana, por mucha web que tenga, acaba no siendo nadie.» Pilar, cambie usted «director general» por «redactora jefe» y «web» por «columna en un periódico»… y verá qué bien luce la frase.
PD.- Vale, lo sé, visto lo visto igual todavía tendría que haber esperado un poquito más…
PD2.- Pilar Trucios va a estar encantada cuando alguien la busque en Google… ¿ves? Para eso entre otras cosas sirve tener una «web personalizada»: para poder dar cada uno nuestra opinión, y no sólo aquellos que tienen un periódico detrás. Ya, ya sé que es un fastidio, pero c’est la vie…
PD3.- Otras visiones: Andrés, Angel, Gabriel, Tochismochis, Enrique, Sergi, Edu y Fernando
PD4.- Ya me sé la reacción «oficial» del stablishment. En palabras de Edurne Uriarte, columnista en el mismo diario de Pilar Trucios: Una parte significativa de esos internautas, comenzando por todos los comunicantes anónimos, serán rechazados sin el más mínimo pestañeo por todos ellos. En primer lugar, por el nivel intelectual. Pero, sobre todo, porque no cumplen una buena parte de principios democráticos, incluidas algunas leyes. […] Y ahí están, felices y exultantes, todos los botarates, fanáticos y desequilibrados del mundo en el que se han eliminado todas las relgas de admisión y de conviviencia, incluidas las de las sociedades democráticas».

Probando un Segway

Bueno, bueno, bueno…. no lo había contado todavía para no desvelar la exclusiva, pero ayer me pasé una mañana superentretenida. Resulta que a los chicos de Xataka les habían invitado a una presentación para la prensa del nuevo Segway (sí, ese cacharrito que parece un patinete pero que se mueve con la inclinación del cuerpo) pero, como ninguno de ellos reside en Madrid, me pidieron a ver si me podía acercar a cubrir el evento, avisándome incluso de que podría montar en uno después de las presentaciones «oficiales» de rigor…
Vaya por delante que, como sabe muy bien cualquiera que me conozca, soy un «cagón» de tomo y lomo: no me gusta nada que se mueva sin tener el perfecto control sobre ello. Eso incluye atracciones de feria (nunca, jamás, bajo ningún concepto me voy a subir a nada que no sean los coches chocones), esquís y similares, patines de ruedas o de hielo (una vez fuí a Palacio de Hielo de Madrid y no me solté de la barandilla más de un segundo seguido, y a pesar de eso acabé sudando como un perro de la tensión). Así que la perspectiva de subirme en un «chisme» que no sé muy bien cómo se sostiene en pié… uf, me daban escalofríos.
Sin embargo, podido por la presión de «no puedo defraudar a Xataka» y con la total certeza de que me iba a dar un trompazo que haría las delicias de los usuarios de Youtube, me subí en él. Diez segundos fué lo que tardó en desaparecer la inseguridad. Dos minutos lo que tardé en empezar a moverme con cierta soltura por la Castellana. Media hora lo que tardaron los pobres responsables en conseguir convencerme de que me bajara del chisme. Me lo hubiese llevado a casa, sin ninguna duda.
En fin, que la «crónica oficial» está en Xataka. Pero permitidme una recomendación personal: probadlo si teneis ocasión (en varias ciudades se organizan rutas turísticas en Segway a un precio razonable). Es fantástico.
PD.- Abstenerse comentarios respecto de la foto. Gracias. Entre la que me sacó Andrés el otro día y ésta… voy a tener que encargarme un «book» oficial y a controlar la imagen, aunque mucho me temo que de donde no hay no se puede sacar.

Google y los servicios públicos

En los últimos días, estoy detectando en las estadísticas de acceso a Vida de un Consultor un número sorprendentemente alto de personas que llegan aquí desde Google con búsquedas como «pedir cita Seguridad Social» o «pedir hora Seguridad social». Todas ellas redirigen a la entrada que escribí al respecto hace un par de semanas.
Me he quedado sorprendido al ejecutar la búsqueda en Google y darme cuenta que mi post sale como segundo resultado si uno busca «pedir hora seguridad social» y como cuarto resultado si la búsqueda es «pedir cita seguridad social».
¿Cómo es esto posible? ¿Cómo puede suceder que un post anecdótico se posicione tan bien en una búsqueda tan genérica y potencialmente tan «típica»?
Esto me lleva a dos reflexiones: una, lo mal que entienden las administraciones públicas, encargadas de los servicios públicos, el nuevo ecosistema de los buscadores. Si uno mete esas búsquedas en Google, los 10 0 15 primeros resultados deberían ser de webs de la administración, con información relevante. ¿Por qué no están? Porque probablemente ni se les ha pasado por la cabeza que tienen que estar ahí.
La otra reflexión es para Google y demás buscadores: algo pasa si, cuando alguien busca «pedir cita seguridad social», le aparece mi blog. Algo no funciona. Para que el buscador sea una herramienta relevante, tiene que ofrecer primero los resultados relevantes y luego los irrelevantes. Y si mi blog aparece como «relevante» para esa búsqueda, es que algo no va bien en ese algoritmo. No sé si hay forma de solucionarlo, supongo que es bien complejo, pero desde luego si mi negocio fuera ese empezaría a preocuparme de que mi herramienta no diese los resultados que sus «clientes» buscan…