Por motivos personales extraordinarios (en los dos sentidos: infrecuentes y buen�simos) estar� alejado del blog durante unas dos semanas y pico.
A los habituales, agradecerles su compa��a tan grata. Durante estos d�as pueden hurgar en los archivos, visitarse mutuamente o echar un vistazo al Blog Salm�n, que queda en manos de mis estupendos compa�eros.
A los que se acerquen estos d�as por primera vez, agradecerles su visita e invitarles a que busquen en los archivos posts de su agrado. Y, en cualquier caso, emplazarles los pr�ximos 9/10 de mayo a reengancharse con el ritmo diario del blog.
Y a todos, en general, muchas gracias y nos vemos enseguida!
dia-a-dia
Nace El Blog Salmón
Creo que alguna vez (ahora no lo encuentro) he hablado sobre la inquietud de diversificarse, la necesidad de ser «polifac�tico», de tocar varios palos. Probablemente de ah� surgiese la «costumbre» de escribir en este blog. Y probablemente de ah� haya nacido la derivada, que es El Blog Salm�n, que hoy sale a la palestra.
El Blog Salm�n es un blog dedicado a la econom�a, las finanzas, el mundo laboral y la econom�a dom�stica en el que me he involucrado, tambi�n como Consultor An�nimo. Es uno de los blogs de la factor�a Weblogssl, que puede constituir una iniciativa muy interesante en s� misma, y que sin duda lo ser� a nivel personal.
�Implicaciones para este blog? Espero que ninguna. El contenido puede tener cosas en com�n, pero el tono es esencialmente distinto. �nicamente, es un elemento m�s que entra a disputar mi tiempo. Bueno, el sue�o siempre se puede acortar…
Est�is todos invitados a conocer El Blog Salm�n, y una vez conocido, a participar en �l porque eso es lo interesante de los blogs: la aportaci�n de sus lectores.
Publicar
Recuerdo el primer art�culo que publiqu� en prensa. El primero «de verdad», porque ya antes hab�a hecho alguno para que otro lo firmase… pero �ste no, este ya era m�o, m�o. Ah� estaba mi nombre, �e incluso mi foto!
Qu� ilusi�n, oye. No par� hasta conseguir el ejemplar. Le envi� una copia a mi madre, que lo ley� todo orgullosa (aunque confes� que no entendi� nada de nada: «es que la letra es peque�a…» No, mam�, no es eso, es que escribo de cosas muy raras que ni yo mismo s� lo que digo). Me guard� una copia para m� mismo, habl� de ello con mis amigos, y hasta actualic� mi CV con la referencia «Art�culos publicados».
Al poco tiempo, volv� a ver la revista. All� estaba mi foto, sonriente, mirando orgulloso desde la p�gina… y en la p�gina de al lado, la foto de otro tipo junto con otra columna. Pas� de p�gina, y ah� hab�a varias fotos de un grupillo que contaba su experiencia en no s� qu�. Otra p�gina de nombramientos, con al menos 10 fotos. Otra p�gina con una entrevista a otro fulano, por supuesto, con foto.
Y pens�: esto es en este n�mero de esta revista. Cada mes, cada semana, incluso cada d�a se publican decenas de revistas. Llenas de cientos de contenidos escritos por cientos de personas que, posiblemente, hayan ido orgullos�simos a comprar un ejemplar y le hayan mandado una copia a su madre.
Despu�s de esa reflexi�n, publicar no volvi� a ser tan especial… eso s�, tengo un bonito album «Mis mejores art�culos» (como no he escrito tantos, de momento est�n todos: ya habr� tiempo de seleccionar!), que guardo con todo el cari�o del mundo.
Trabajo en equipo
«ï¿½Te gusta trabajar en equipo?» es una de las preguntas m�s t�picas de los procesos de selecci�n. Y tiene una respuesta obvia, que es la que hay que dar. «SIIIIIIII». Recuerdo mis primeras entrevistas, que casi me hago una herida en el pecho con el ment�n al asentir con tanto vigor.
Pero debo reconocer que ment�a. Mi respuesta correcta es «depende». Porque he tenido experiencias de todo tipo trabajando en equipo. Buenas, buen�simas, donde todo parec�a fluir por arte de magia, cada miembro del equipo daba m�s y m�s, y se creaba un c�rculo virtuoso que nos hac�a llegar m�s arriba. Pero tambi�n he tenido experiencias nefastas, en las que no hab�a en el mundo reuniones de coordinaci�n ni sesiones de mentalizaci�n ni herramientas de team-building ni nada de nada que arreglase semejante desaguisado.
Debo partir de una confesi�n: mis cualidades no encajan demasiado con el trabajo en equipo. Me gustan las cosas hechas a mi manera, y me cuesta dar el 100% cuando no es as�. Si a esto le a�adimos la molesta man�a (para los dem�s, fundamentalmente) que tengo de considerar que tengo raz�n la mayor parte del tiempo (a veces es cierto y a veces no)… L�gicamente, los a�os y la necesidad han hecho que haya desarrollado cierta «tolerancia» al trabajo en equipo, y a estas alturas soy un ser totalmente adaptado a su ecosistema y ya casi ni se me nota el ramalazo asocial. De hecho, mis evaluaciones dicen, de forma consistente, que «fomento el esp�ritu de equipo». Pero soy m�s del perfil «lobo solitario», qu� le vamos a hacer.
De todas formas, creo que el trabajo en equipo como tal est� mal entendido. La gente piensa que «trabajar en equipo» es juntar a un grupo de personas y decirles «hala, a trabajar». Sin embargo, formar y desarrollar un equipo es mucho m�s complejo. Hay que acertar en la composici�n del mismo, tanto en mezcla de habilidades como de caracteres y objetivos. Hay que fortalecer las relaciones. Hay que clarificar los procesos y las din�micas. Hay que tener paciencia, y dedicar tiempo y recursos al equipo. Hay que ajustar el grado de participaci�n/direcci�n. Hay que permanecer atentos a su evoluci�n. Hay que resolver activamente los conflictos. Y solo as� hay posibilidades de que salga adelante en condiciones.
Un arte, en definitiva.
Especialización
Leo en El Mantenido una cita de Robert A. Heinlein:
«Un Ser Humano deber�a ser capaz de cambiar un pa�al, planear una invasi�n, despiezar un cerdo, ensamblar una barca, dise�ar un edificio, escribir un soneto, hacer un balance, levantar una pared, expresarse en otro idioma, remendar un hueso roto, confortar a un moribundo, obedecer �rdenes, dar �rdenes, cooperar, actuar en solitario, resolver ecuaciones, analizar un nuevo problema, esparcir estiercol, manejar un ordenador, cocinar una comida sabrosa, sufrir con entereza, luchar eficientemente.
La especializaci�n es para los insectos.»
Cumplo algunas de ellas. Fallo en muchas m�s. Soy un subproducto de la especializaci�n. Adam Smith le har�a un gran favor a la «riqueza de las naciones», pero empiezo a creer que no tanto a la felicidad de las naciones.
El micromundo digital
Se viene hablando desde hace tiempo de los peligros sociales derivados de la tecnolog�a, y de la posibilidad (m�s que real) de que el acceso a la tecnolog�a suponga una ruptura entre quienes lo tienen y quienes no.
Esta brecha digital parec�a dividir el mundo en dos: los conectados y los no conectados. Para luchar contra eso surgen iniciativas interesantes como el plan PC Conectado en Brasil. Parece que el hecho de disponer de un ordenador conectado ya le convierte a uno en miembro de primera clase de la sociedad digital…
Pero al igual que reconocer las letras no le convierte a uno en un lector, tampoco tener acceso a la tecnolog�a le convierte a uno en un usuario de la misma.
Viene esta disgresi�n porque, a raiz de lo comentado en el post sobre Networking, y de algunas experiencias recientes, creo que dentro de la categor�a de «conectados» hay clases. Porque se puede tener email, pero ni mirarlo. Se puede tener internet, pero usarlo solo para emule y chat. Se puede apuntar uno a una red social… y olvidarse de que lo hizo.
Vamos, que quienes est�n conectados y sacan partido a ese hecho son (�somos?) minor�a. �nfima, me atrever�a a decir. Y como buena minor�a, tendemos a formar guetos. Nos relacionamos entre nosotros, porque «los dem�s» no usan nuestros canales (los blogs, las redes sociales, los agregadores de noticias o vaya usted a saber qu�). Y nos creemos que eso nos convierte en diferentes y en… «mejores». Al final, estamos construyendo un micromundo que deja fuera al… �98% de la poblaci�n? Un micromundo, por lo tanto, imperfecto y sesgado.
Creo que en los comentarios al post del networking no me explicaba muy bien, y ahora creo que tampoco. De hecho, tampoco s� a d�nde quiero llegar. Pero es cierto que esto del «ombloguismo» nos aleja, quiz�s demasiado, de la realidad…
Cosas que nunca te dije
El amigo zanorte hace en su Gacela de Wirayut un repaso por las diez cosas que nunca le oir�s decir a tu consultor.
Las caricaturas y los t�picos tienen, para m�, un profundo valor. Y es que, por encima de matices, captan la esencia de las cosas. Me da rabia ver que la caricatura del consultor es esa. Bueno, en realidad lo que m�s rabia me da es que en el fondo, en el fondo, somos as�…
Analistas simbólicos
Parece ser que eso es lo que somos. Mi jefe (que a pesar de haber llegado a jefe es un tipo que sabe mucho de muchas cosas y que adem�s es bastante sensato) me lo ha comunicado. Al parecer, es un t�rmino acu�ado por Robert Reich (responsable de trabajo de la Administraci�n Clinton) para referirse a este tipo de trabajos tan de la sociedad del conocimiento.
No voy a divagar m�s sobre el t�rmino, se puede leer m�s informaci�n aqui:
El hecho es que por un lado me ha hecho gracia (vamos, si ahora les digo a mis amigos que no soy consultor, sino «analista simb�lico», se me parten de la risa; por no hablar de mi pobre madre!!). Y por otro me ha dado cierto consuelo: existe una definici�n «acad�mica» sobre el tipo de trabajo que hacemos, tan…. intangible y tan… dif�cil de explicar a otros. Y no solo eso, sino que dice que este tipo de trabajo es importante para la sociedad del conocimiento.
Pues nada, ya me quedo mucho m�s tranquilo. Y es que el no ser «m�dico», «mec�nico», «agricultor», «fontanero»… vamos, profesiones que t� las dices y enseguida te ubican, pues me generaba a m� cierta inquietud.
El Negro
Es una parte del trabajo, o sea, que paga algunas de las habichuelas que luego me como, pero… es triste ser «negro».
Ojo, que nadie se confunda y quiera ver aqui un rollo racista. Nada de eso. Me refiero a «negro» como el que escribe cosas para que otros las usen como suyas…
Estos dos �ltimos d�as he vuelto a disfrutar de la experiencia. Te dan una documentaci�n de base («yo no la he le�do todav�a, a ver qu� haces con ella»), te curras un documento, te lo revisan metiendo alg�n cambio menor… y adios a tu documento. En ning�n sitio aparecer� no ya tu nombre, sino ni siquiera el de tu propia empresa consultora. El documento ha sido, a todos los efectos, realizado por el cliente. De hecho, hoy he visto como abr�an las propiedades del Powerpoint para asegurarse que en el campo «Autor» no figurase nada sospechoso, incluso en el «Grabado por» tampoco. Que no quede el m�s m�nimo rastro de tu paso por all�…
Que ya digo que es parte del trabajo. Y que lo pagan. Pero es triste ver que tienes un «hijo» y que nada m�s parirlo otros se lo llevan, y que les llama «mam�» y «pap�» a ellos y no a ti… En fin, al menos me han dejado salir por la puerta principal y no por la de servicio disfrazado de fontanero.
Divago, lo s�. Esto de ser negro a destajo es lo que tiene.
Networking
Releyendo los �ltimos comentarios en el blog, reparo en una interesante reflexi�n de �ngel, en el post Seleccionador o seleccionado. �ngel menciona que, a partir de determinada edad, los cambios de empleo se producen fundamentalmente a trav�s de tu red de contactos, en procesos que quedan ocultos «para el com�n de los mortales».
No puedo no estar m�s de acuerdo. De hecho, considero que esa «determinada edad» es menor que la que �l propone (40 a�os). Mi �ltimo trabajo ha surgido a trav�s de un contacto. Mi �ltima «aventura» (a la que le queda poco para ver la luz) tambi�n ha surgido de forma «peculiar». Estoy absolutamente convencido de que mi pr�ximo trabajo no aparecer� en las p�ginas de un peri�dico salm�n, sino que surgir� de una llamada en el momento adecuado.
Y sin embargo… cuando hablo de esto a mi c�rculo personal, me miran raro. «Networking» no es una palabra que manejen. Y los que la manejan, piensan que es una forma hip�crita de llevar las relaciones personales… �lo es? Yo no lo creo. Trato de mantener las relaciones oportunas con gente a la que considero v�lida e interesante de por s�, no con gente seg�n el puesto que tengan. Ahora bien, ocurre (tiende a ocurrir, mejor dicho) que las personas v�lidas e interesantes acaban estando en posiciones interesantes.
La tecnolog�a ayuda mucho a mantener redes sociales. Sitios como econozco.com, o linkedin.com, permiten mantener actualizados perfiles, y tener acceso a «amigos de mis amigos» que, posiblemente de otra forma, ser�an muy dif�ciles de contactar. Pero mi experiencia, hasta ahora, es desoladora: he conseguido que bastantes personas (menos de las que desear�a) se unan a una de mis «redes». Lo que no he conseguido es que ellas, a su vez, involucren a sus contactos. As� que lo que tengo, en realidad, es una «agenda» en internet. Y lo que es peor, no hay forma de superar ese paso…
Habr� que seguir haciendo «networking» a la antigua usanza: tel�fono/email+ca�as/comidas. Que tampoco est� mal.