Experimento blogosférico

He realizado un peque�o experimento sobre esto de la blogosfera. Se trataba de evaluar los comentarios generados por el evento Expomanagement en los blogs en castellano, ayudado por Technorati.
Los resultados, aceptando todas las salvedades que se puedan tomar sobre la validez del m�todo «cient�fico» utilizado, los explico en El Blog Salm�n, pero la conclusi�n m�s relevante es �sta:
O Expomanagement ha tenido muy poca repercusi�n o la blogosfera no es capaz de reflejar la realidad tanto como a algunos le gustar�a (o al menos la del mundo de la econom�a y los negocios).
Soy m�s de la segunda. La red en general y los blogs en particular puede reflejar muy bien un mundo, unos perfiles, unas inquietudes. Generalmente el rollo tecnol�gico, los gadgets, los videojuegos… est�n muy bien representados, pero enormemente sobreponderados (hasta l�mites exagerados) respecto a otros mundos, perfiles e inquietudes.
El hecho es que esto me refuerza en mis tesis sobre el micromundo digital que ya expliqu� aqui en otro momento. La red, y todos los avances que genera, est�n restringi�ndose a una minor�a muy «selecta» (un grupo muy reducido de un espectro socioecon�mico medio-alto dentro de un pa�s privilegiado en el contexto del mundo). As� que generalizar a partir de este mundo no puede llevarnos si no a equivocaciones…

Se abre el círculo

En estos tiempos donde el anonimato en internet ha entrado (incre�blemente) a debate, yo sigo viviendo mi personal proceso de autodesenmascaramiento, con todas sus incomodidades.
Cuando uno es an�nimo, pero an�nimo de verdad, escribe m�s tranquilo. Divaga m�s tranquilo. Cuando uno empieza a dejar de serlo… como que la cosa cambia, porque cualquier d�a, en cualquier momento de tu vida «real», alguien puede sacarte el tema a colaci�n, y puede apetecerte o no…
Y esto es especialmente complicado cuando «el otro» tiene un concepto distinto (por no poner equivocado, pero bueno) de lo que es internet, o lo que significa un blog o una red social. Te ves entonces convertido en un «predicador en el desierto», tratando de explicar lo que haces… y en cierta forma, a la defensiva.
Pero bueno, nadie dijo que fuese c�modo….

Macarras al teléfono

Me he quedado de piedra.
Resulta que hace unas semanas me llaman de una compa��a, vinculada a una tarjeta de cr�dito, para ofrecerme un seguro de vida. Como no ten�a, y las condiciones me parecieron razonables, dije que si, y ya de paso que incluyesen a mi c�nyuge.
Al cabo de las semanas llega una �nica p�liza, la de mi mujer, con alg�n dato err�neo. Llamo al n�mero de Atenci�n al Cliente («en el que estaremos encantado de atenderle», seg�n indican en la carta) para solventar ese dato y, de paso, para interesarme por mi p�liza (que me extra�a que no llegue). Me dicen que la m�a est� retenida porque alguno de los datos del cuestionario de salud han hecho que pase a otro departamento, donde valorar�n la oportunidad de pedir m�s datos y dem�s.
Ante esto, le digo que por favor retenga la p�liza de mi mujer hasta que no est� la m�a, porque si la m�a no me la mandan no vamos a firmar ninguna. La respuesta ha sido «Ese tipo de amenazas sobra». Y a partir de ah� me ha explicado, con tono airado, que cada p�liza es individual, que no se pueden vincular de ninguna manera, y no s� qu� m�s.
A cuadros me he quedado. No me cabe en la cabeza que cuando llama un cliente y pide las cosas con educaci�n y buenas maneras, le respondan as�. Ahora, me hacen dudar de si merece la pena trabajar con ellos o, directamente, no.
Recomendaba Martinez hace tiempo que «No conviene aparecer de protagonista de lo que se cuenta, ni promover causas personales que no tengan m�ritos intr�nsecos, ni cruzadas contra la empresa que nos arregl� mal la lavadora». Pero es que hay cosas que le ponen a uno de muy mala uva, y por alg�n sitio hay que reventar.

El entorno físico y el ambiente de trabajo

Estos �ltimos d�as estoy teniendo la oportunidad de trabajar con un cliente, que es el que motiva esta reflexi�n. Se trata de un cliente peculiar, en cierto modo, aunque quiz�s no tanto. El hecho es que sus instalaciones son particularmente agradables. Aparte del entorno estupendo (derivado de su particularidad), el edificio es muy acogedor. Est� impoluto, limpio como una patena. La decoraci�n es funcional pero acogedora. Las paredes est�n pintadas en un tono claro, luminoso. Aunque para elemento luminoso, la claridad natural: todos los espacios de trabajo tienen ventanales por donde entra el sol a raudales. No est� pegado a ninguna carretera, por lo que apenas hay ruidos del exterior.
�Demasiado… buc�lico? Quiz�s. A mi desde luego me encanta. Pues resulta que el ambiente de trabajo all� es bueno, muy bueno dir�a yo. Se trabaja, sin duda, pero el ritmo es pausado, sin estridencias. El tono de las conversaciones es agradable, y el tratamiento es, posiblemente, el m�s amable que yo haya recibido como consultor en un cliente.
�Tienen algo que ver estos dos hechos entre s�? Mi primera intuici�n fue pensar que s�. Que un ambiente f�sico agradable acaba generando un entorno personal agradable, que es una relaci�n directa. Aunque luego lo pens� m�s: no puede ser tan simple.
Mi sensaci�n es que, efectivamente, no se trata de una relaci�n directa, sino indirecta. Un entorno agradable, por s� mismo, no hace que las cosas sean agradables. Lo que es m�s posible es que unos gestores que se preocupan (e invierten) en proporcionar un espacio laboral agradable a sus empleados, se preocupen tambi�n de promover un trato humano entre todos, de establecer unas pol�ticas de gesti�n de personas justas y razonables, etc…. y que sea ese conjunto de factores (y no el entorno de forma aislada) el que provoque ese bienestar laboral.
Y yo, desde luego, lo tengo claro: trabajador contento, trabajador productivo.

Satisfechos con nuestros trabajos

Lo cuento hoy en mi comentario en El Blog Salm�n. Seg�n una encuesta del Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales, casi un 90% de los encuestados se considera satisfecho o muy satisfecho con sus trabajos.
No es que me parezca mal ni que no me lo crea… pero me sorprende. Porque este resultado contrasta bastante con mi percepci�n en t�rminos generales. No hay m�s que «poner la oreja» disimuladamente cualquier d�a, en un restaurante cualquiera. En la mesa de al lado hay una elevada probabilidad de que haya dos o m�s trabajadores despotricando contra su empresa, contra su jefe, contra sus compa�eros, lo hartos que est�n, lo poco que se les considera, lo mucho que trabajan o lo tarde que salen.
�Ser� que, en el fondo, nos gusta hablar de m�s? �Que para las conversaciones superficiales sacamos todo lo que no nos gusta, pero que en realidad hay m�s cosas que nos gustan?
�O ser� que en Espa�a est� mal visto hablar bien de tu trabajo?

Más de anuncios en los aeropuertos

El post de ayer me ha tra�do a la cabeza otro anuncio de megafon�a aeroportuaria que en su momento me sorprendi�, y que a d�a de hoy todav�a me hace rascarme la cabeza. Dice as� (en versi�n aproximada):
«Atenci�n, por favor. Se ruega permanezcan atentos a los anuncios por megafon�a, ya que �stos no se escuchan bien en algunas zonas del aeropuerto».
Esto… vamos a ver. Si no se escuchan bien… �c�mo les vas a prestar atenci�n? �Qu� pasa si ya te encuentras en una de esas zonas donde no se escucha bien, que no oyes este mensaje? Parad�jico, �verdad?
En cualquier caso, la pregunta que m�s martillea mi cabeza es… �por qu� no, simplemente, ponen m�s altavoces en esas zonas?. Supongo que al final es m�s barato grabar un mensaje y emitirlo regularmente que invertir en un altavoz… total, para lo que hay que oir…

Contaminación acústica en los aeropuertos

Hace unos d�as, estando en el aeropuerto de Barajas, escuch� que dec�an algo as� como: «para reducir la contaminaci�n ac�stica, no se anunciar�n los vuelos por megafon�a: por favor, consulte las pantallas». Me sorprendi� un poco, y de hecho pens� «qu� tonter�a».
La semana pasada, en el aeropuerto de Palma, comprob� que no era ninguna tonter�a; en las dos horas de espera que tuve en la terminal, aproximadamente el 75% del tiempo estuvo la megafon�a activa. Anuncio de vuelo, anuncio de retraso, anuncio de embarque, pasajero Fulanito embarque con urgencia por la puerta X…. y todo esto en alem�n, en castellano, en ingl�s, en mallorqu�n…
La cabeza como un bombo, me pusieron. Imposible concentrarse en la lectura (y eso que era un best-seller de f�cil seguimiento!!), ni en mis propios pensamientos (que tambi�n suelen ser sencillos).
As� que, desde aqui, gracias a los responsables del Aeropuerto de Barajas por ahorrarnos dolores de cabeza.

Hoteles

Cuando uno tiene que viajar, est� ligado a dos lugares: aeropuertos y hoteles. Dejemos los aeropuertos para otro d�a, y centr�monos en los hoteles.
Y es que ha llegado un punto en el que el circuito de hoteles «para ejecutivos» ha alcanzado un grado de homogeneizaci�n dif�cil de mejorar. Es dif�cil, seg�n uno entra, saber si est� en un NH, en un SolMeli�, en un Tryp, en un AC, en un Novotel, en un Hesperia… la decoraci�n es funcional, «modernilla». Todos son igualmente pulcros, tanto en instalaciones como en limpieza, uniformidad de empleados, etc. La misma iluminaci�n, el mismo estilo de cuadros colgados en la pared. Los servicios tambi�n se han equiparado, y uno no nota diferencia al tomarse un pepito de ternera en uno u otro.
Todo esto puede considerarse una ventaja: se han estandarizado los niveles de calidad y de servicio, y ya es raro encontrarse alguna «sorpresa» que, en cualquier caso, no se volver� a repetir; una mala experiencia hace que recordemos el nombre del hotel para los restos.
Sin embargo, hay veces que me da cierta l�stima. Porque uno va de una ciudad a otra, y dado que lo que pisa son fundamentalmente sus aeropuertos y sus hoteles, y que �stos son todos tan iguales, acaba teniendo la sensaci�n de que est� siempre en el mismo sitio.
Supongo que es una sensaci�n similar a la que puedan tener pilotos o azafatas, a quienes siempre se les pone el sambenito ese de «qu� suerte tienes, cu�nto viajas». Y si entendemos viajar como hacer kil�metros, est� claro que es cierto. Pero si lo entendemos como conocer y disfrutar sitios distintos…
Pd.- Cualquier ejecutivo de una cadena hotelera que haya le�do eso de «Es dif�cil, seg�n uno entra, saber si est� en un NH, en un SolMeli�, en un Tryp, en un Hesperia…» debe haberle dado un patat�s. �Con la de pasta que gastan ellos intentando crear marca y diferenciarse de la competencia!

Chafúuuun!!!

En un programa de radio deportivo de la Cadena SER, una cadena de radio perteneciente al «poder f�ctico facilmente reconocible» (Aznar dixit, por el Grupo PRISA), hacen publicidad de distintos productos/servicios con un estilo que es, tambi�n, facilmente reconocible. De hecho, el periodista que los lidera (Pepe Domingo Casta�o) ha recibido un premio Ondas precisamente por este enfoque de la publicidad.
Uno de los apartados publicitarios se refiere a un balneario/ciudad de ocio del levante espa�ol. La cosa va mas o menos as�; el locutor dice «Es un lugar donde puedes llevar a tu familia y todos juntos hacer:» (y entonces, todos los presentes en el estudio gritan a coro, simulando el ruido del agua al sumergirse toda la familia) «CHAFUUUUN».
Pues eso mismo, «Chaf�n», es lo que estoy haciendo en estos mismos momentos. Sumergirme, de cabeza, en el charco en que se ha convertido mi trabajo en estos d�as de ausencia. Que quieras que no, uno desconecta un poco, y volver a conectar a toda prisa tiene sus inconvenientes!!! Pero ah� est�n compa�eros y clientes para evitar que tengas un «soft landing».
As� que nada, de cabeza y «chaf�nnnnn!!!!!»

Oxigenación

Aterrizar (literal y figuradamente), sobre todo teniendo en cuenta de donde y c�mo vengo yo, es duro. Pero es inevitable tambi�n, as� que cuanto mejor sea el �nimo, m�s llevadero ser� el trance!!
Espero, en los pr�ximos d�as, ser capaz de retomar un ritmo razonable en todos los �mbitos de la vida, inclu�do el blog.
El ox�geno es necesario para la vida, fundamental. Pero se dice que un exceso de ox�geno tampoco es bueno. Ahora tengo dudas de si este periodo de oxigenaci�n resultar� revitalizante para mi vida cotidiana/laboral o si resultar� definitivamente perturbador. La respuesta, en las pr�ximas semanas…