Soy un pelotudo que tiene un blog

Y es que hay mucho «blogger» suelto…

Yo no soy blogger. Yo tengo un blog, que no es lo mismo […] Vamos, que no todos los que tienen un auto son pilotos; ni los que viajan en avión, azafatas […] Hay, desde ya, gente que “trabaja” de tener un blog y esos SI me parecen bloggers. Pero todos los demás somos “cualquier pelotudo que tiene un blog”

Marina Torchiari

¿Y tú? ¿Eres blogger o pelotudo con blog?
Vía el twitter de Luis Rull

¿Para cuántos blogs hay dinero?

Blogs dinero money

El otro día, en la charla en Marcianos.tv, Hombrelobo me hizo un apunte que me descolocó un poco. Venía a ser algo así como que si le estamos dedicando tiempo a nuestros blogs es en la confianza de que en un futuro puedan convertirse en una fuente de ingresos… cosa de la que yo discrepo. Más que nada, porque creo que sólo en una ínfima parte de los casos, los blogs personales pueden convertirse en una fuente de ingresos que merezca la pena por sí misma.
Partamos de la base de que los blogs son medios esencialmente fragmentados. Nanomedios, que dicen algunos. Audiencias de inicio limitadas, donde además hay 0 barreras de entrada que impidan a otro hacer y mejorar lo mismo que tú ya haces, y por lo tanto empezar a quitarte esa audiencia.
Para monetizar una web vía publicidad hace falta volumen (mucha gente «poco cualificada» que viene al sitio… tendrás poco CPM pero aplicado a mucho volumen dará un buen nivel de ingresos) o influencia (poca gente «muy cualificada» que viene al sitio… se pagará un CPM elevado que, aunque se aplique sobre una base escasa, generará buen nivel de ingresos). Mi punto es que creo que la concentración del volumen o de la influencia es altamente improbable. Quizás la consigan un puñado de personas/blogs, pero para el resto será una quimera.
En las jornadas de Granada en las que estuve en mayo, Wicho de Microsiervos (probablemente el blog más relevante en castellano) explicaba cómo estaban resultando sus experimentos con publicidad. Hasta el momento, habían llegado a un nivel donde, en el mejor de los casos, uno de los tres miembros del equipo podría plantearse tener el blog como fuente principal de ingresos. Es decir, la página más relevante, con centenares de miles de páginas vistas al mes, mantenida por tres personas, está en ese nivel.
Sí, una adecuada gestión publicitaria puede mejorar esos ratios. O una mejor optimización SEO. Y si la inversión publicitaria en internet crece en el futuro, habrá más para repartir. Aunque también crecerán (y más que proporcionalmente, imagino) los blogs que se pongan en marcha. Así que, en todo caso, estoy convencido de que ganar dinero, lo que se dice ganar dinero (y me refiero simplemente a que sea una actividad rentable, no a forrarse), está reservado al 0,5% de los blogs. Para el 99,5% restante… mejor centrarse en todas esas otras cosas que nos puede dar, porque dinero poco o nada.
PD.- Mención al margen merecen las estructuras de redes de blogs… ahí los blogs no son personales, sino colectivos, y se benefician de evidentes economías de escala y de efectos red que permiten (a algunos más y a otros menos) generar ingresos y que, derivado del reparto de esos ingresos, haya quien pueda permitirse ganar unos ingresos majos o incluso vivir de ello. Pero eso es otra cosa, creo yo, que los blogs individuales a los que nos referimos.

Sindicato de bloggers

Se lo veo a Eduardo en el twitter, y voy al origen de todo en el blog de Enrique. Y la idea que se comenta me asombra. Está tan lejos de mi concepción del mundo profesional…
Partamos de una base: no me gustan los sindicatos. Siempre los he visto (y los he visto bastante de cerca en algunos proyectos en los que he trabajado) como pequeñas mafias que juegan al chantaje y al conchabeo con la empresa, que buscan su propio interés disfrazándolo del bien común, que de lo único que se preocupan es de sus cuotas de poder y de los beneficios que pueden obtener de ellas.
Seguro que tuvieron un papel relevante en una época de la historia. Quizás en algunos sectores todavía sigan siendo necesarios. ¿Pero en el mundo de internet? No se me ocurre nada más anacrónico…
Yo siempre he visto el mundo de las relaciones laborales como algo mucho más equilibrado. Reniego de la imagen del empresario explotador y el obrero oprimido. Yo soy un profesional que aporta cosas de valor a su empresa, y usted es un empresario interesado en contratarme. Veamos en qué condiciones podemos colaborar. Si estamos de acuerdo, habrá colaboración. Si no, cada uno por su lado: yo no voy a trabajar para usted si no recibo lo que considero que es justo. No soy un pobrecito que viene a mendigar un puesto de trabajo y que no tiene otro sitio donde ir.
Creo en las leyes del mercado. Creo que dentro de unas leyes razonablemente protectoras como las que tenemos, debemos dejar actuar a la oferta y la demanda. Si yo consigo mejores condiciones laborales, que sea porque lo que yo ofrezco es un bien escaso que los empresarios quieren. Y si lo que yo ofrezco no tiene valor porque hay mucha más gente que lo ofrece, ningún sindicato debería alterar artificialmente esa situación.

Edurne Uriarte sobre el anonimato

Asombrado me quedo al leer la columna que escribe Edurne Uriarte en el Expansión de hoy.
En ella, relata que en una ego-búsqueda (buscarse a uno mismo en Google, por ejemplo) descubrió una referencia a ella en un blog, referencia a la que califica «basura de lo más desagradable».
«Y lo peor no era el contenido, vulgar y de ínfima calidad intelectual, sino el otro mal de la red, el anonimato. El tipo, o la tipa, tenía la desfachatez de ocultarse bajo un seudónimo, lo que da idea de su ralea, la de uno de tantos y tantos indeseables que se mueven libremente por la red y expelen sus exabruptos ante el regocijo general.»
Habla de la red y de internet diciendo que «se ha convertido en refugio de sinvergüenzas e ignorantes que jamás pasarían los controles democráticos y éticos de un solo medio de comunicación digno o de un centro educativo o de cualquier organización democrática. Una parte significativa de esos internautas, comenzando por todos los comunicantes anónimos, serían rechazados sin el más mínimo pestañeo por todos ellos. En primer lugar, por el nivel intelectual. Pero, sobre todo, porque no cumplen una buena parte de principios democráticos, incluídas algunas leyes. […] Y ahí estánfelices y exultantes, todos los botarates, fanáticos y desequilibrados del mundo que han encontrado un lugar en el que se han eliminado todas las reglas de admisión y de convivencia, incluidas las de las sociedades democráticas«.
Y un curioso concepto de democracia: «Hay algo de esa reverencia hacia la modernidad que pone en posición de retrógrado a todo el que osa alguna crítica . Y algo más de ese peculiar concepto de democracia de algunos según el cual la participación es buena, sea el que sea su contenido«.
Estimada señora Uriarte, si lee esto en alguna de sus ego-búsquedas futuras: creo que confunde el culo con las témporas. El anonimato puede suponer un problema en algunos casos, pero generalizar e identificar anonimato con «botarate, fanático y desequilibrado» es una barbaridad de tal calibre que hace dudar de su propio nivel intelectual (del que tanto parece presumir).
Hay mucha gente que se dedica a opinar. Unos opinan (opinamos) en términos razonables y otros en términos ofensivos y descerebrados. Algunos firman (firmamos) con seudónimo y otros con su propio nombre. Algunos escriben (escribimos) en blogs y otros en columnas periodísticos. Pero botarates, fanáticos y desequilibrados los hay en todas partes.
Como ya he escrito antes sobre el anonimato, no creo que sea lo mismo el anonimato del que tira la piedra y esconde la mano (eso existe dentro y fuera de la red), que el hecho de escribir bajo un seudónimo. Personalmente (y a pesar de mi seudónimo), me hago responsable de todas mis opiniones, en la red y fuera de ella. Firmo todas y cada una de ellas. Quien quiera, puede venir aqui a rebatirme, y soy reconocible a lo largo del tiempo. ¿Me convierte eso en indeseable?.
Sigo sin salir de mi asombro.