Salamanca, desde el río

Salamanca. Mi caaaasaaaaa. Aunque ya hace un buen pico de años que no vivo allí (desde los 18 en los que me fui a estudiar a Bilbao), allí sigue mi familia y muchos de mis amigos. Y allí vamos regularmente, claro.
Esta situación de estar lejos pero a la vez estar cerca me genera una extraña sensación, ya que sintiéndola mía la veo a la vez con los ojos de un turista. Lo cual, creo, me deja lo mejor de los dos mundos: ni estoy tan acostumbrado a ella como para «darla por hecha», ni la veo con la superficialidad que puede verla un turista ocasional.
Pues claro que presumo, ¿no os parece buen motivo para presumir? Podéis ver más fotos de Salamanca en mi flickr.