En una sociedad que tiende a dar la espalda a las personas mayores, este «My Generation» interpretado por «The Zimmers» («Los Andadores») es un soplo de vitalidad y optimismo, y a la vez una pequeña bofetada para que no olvidemos que, si estamos aquí, es gracias a ellos.
Vía | Pixelydixel
Definición del nuevo paradigma de comunicación
Lo ha clavado…
No hace falta tener un montón de antenas ni hace falta ser un potentado de las comunicaciones para poder llegar a todo el mundo, y esta es la maravilla de la web y de internet
Andrés se ha lanzado a comunicar también a través de vídeo. Y lo que dice es tan sencillo y a la vez tan potente… cualquiera, con muy pocos recursos, puede hacer llegar su mensaje de un lado a otro del mundo. Se acabaron los intermediarios. Meritocracia en estado puro.
Trastero, nostalgia y obsolescencia
Después de la primera fase de la mudanza (en la que sacas las cosas imprescindibles para la vida y el resto queda acumulado en sus cajas), estamos en una segunda fase en la que estamos mirando esas cajas y decidiendo su destino: casa, trastero o basura.
Varias de las cosas que han salido son aparatejos completamente obsoletos que vienen arrastrados desde el pasado: un walkman (de los de casette), un reproductor portátil de CD, una grabadora externa de CD 4x por PCMCIA, un par de disqueteras de 3.5″, una calculadora científica (bueno, ésta no es que esté obsoleta… pero lleva 10 años sin usar)… una serie de cosas que en su momento tuvieron su utilidad, y que ahora, simplemente no valen para nada… mejor dicho, valer valen, pero han sido sustituidas por aparatos con prestaciones mucho mayores a precios más bajos: lectores mp3, pendrives, grabadoras DVD doble capa integradas… vamos, que ni para venderlas por eBay me valen. ¿Su destino? Lo lógico sería un «punto limpio» para que pasasen su proceso de reciclaje, pero de momento van en una caja al trastero. En contra de toda lógica, da «cosa» tirarlas (si alguien lee esto y cree que le puede gustar tener algo de lo mencionado, no tiene más que decírmelo que se lo regalo).
Más difícil aún lo tenemos con las cintas de casette. Decenas de cintas grabadas al menos hace 10 años. Cintas que difícilmente vamos a volver a escuchar (¡no tenemos ni dónde!) pero que son trocitos de nuestro pasado de los que cuesta desprenderse. Son las cintas que escuchábamos en determinados momentos, o que alguien nos grabó. Cintas a las que les hicimos carátulas cuidadosamente, a mano o con el ordenador. No suenan tan bien como la música digital, pero tienen el encanto de lo real.
En fin, ordenar un trastero tiene estas cosas: que sirve para que te des cuenta de cómo pasa el tiempo.
Nuevo diseño para Adios a los kilos
Lo bueno de haber hecho un diseño propio es que todo está controlado para que, con algún pequeño cambio en el style.css y un par de imágenes nuevas, se hace uno un diseño nuevo «en dos patás». Bueno, alguna «patá» más, pero vamos, cuestión de un par de horas.
Sí, ya sé, alguno dirá que «menos samba y más traballar», o sea, menos «diseñitos» y más actualizar los contenidos del blog. Lo sé, lo sé, mea culpa. Lo malo de crear un blog para «rendir cuentas» es que cuando las cuentas salen mal, tiendes a escaquearte de tu propia responsabilidad…
Cuestión de pelotas
En fin, «hay gente pa tó». A mí siempre me han gustado esas jugadas de billar con carambolas imposibles, pero esto sin duda lo supera (visto en PixelyDixel). Me recuerda mucho al The Incredible Machine, un juego brillante y adictivo de hace unos cuantos años (1992… 15 años… qué barbaridad).
Posts recalentados
Uno de los inconvenientes con que me he encontrado al dejar de ser un «blogger anónimo» que hablaba de sus cosillas en la empresa es que donde antes había una serie de hechos no identificables, ahora aunque no cite nombres de personas o empresas todo el mundo podría identificar más o menos fácilmente a quién me puedo referir. Si digo «mi jefe» es fácilmente localizable, si digo «he tenido un problema con un cliente» éste puede sentirse identificado…
Como mi objetivo no va a ser nunca herir a nadie ni personalizar los asuntos, sino reflexionar en voz alta sobre situaciones y circunstancias que se dan en el mundo de la empresa, he decidido que voy a implantar una serie de posts «recalentados». Es decir, los voy a escribir «en caliente», que es cuando tiene sentido escribirlos porque es cuando están las ideas más claras. Pero para desligarlo lo más posible de situaciones y personas reales que se puedan sentir identificadas con lo que escribo, los «congelaré» durante unos días, semanas o meses, de forma que cuando se publique el hilo entre lo que cuente y la situación real se haya difuminado lo más posible.
PD.- No, sobre «mi jefe» me temo que no voy a poder escribir… por mucho que los difiera en el tiempo, ¡va a seguir siendo el mismo!
La odisea de pagar el IVA
Me manda el otro día el asesor el modelo 300 para la declaración trimestral del IVA en pdf, con el recordatorio de que tengo que pagarlo antes del día 20. «Vale», me digo, «no hay problema – como el viernes voy a Madrid, le pongo la pegatina, me acerco a la oficina de la BBK y hago el ingreso».
Pero hete aqui que los planes se tuercen, y la idea de ir a Madrid el viernes por la mañana cambia. Voy por la tarde. Pero claro, por la tarde en las entidades bancarias… no te atienden (¿por qué? Siempre me lo he preguntado…). No voy a ir por la mañana sólo a pagar el IVA. Lo pagaría aquí, pero todavía no tengo una entidad con la que trabaje en Aranda, y la BBK no tiene oficinas aquí (de hecho, no tienen oficinas en todo Burgos). Bueno, pues hago la declaración a través de la web de la AEAT, que son muy modernos… efectivamente, aquí está, «modelo 300 – domiciliación del importe a ingresar» . Vaya, con Firefox no me reconoce los certificados de usuario. Vayamos a Internet Explorer, todo bien, perfecto.
Relleno el formulario, pongo mi cuenta corriente… y me dice que «Se han detectado los siguientes errores en esta presentación. Por favor, corrijalos – Domiciliación del ingreso fuera de plazo.». ¿Fuera de plazo? Si el plazo es hasta el 20 de abril, que es hoy… ¿habrá algún plazo específico para las domiciliaciones? Pulso ayuda… y nada, un montón de nociones genéricas sobre el impuesto, pero nada sobre el plazo específico. Hago una búsqueda con el buscador general de la web… nada. Bien, llamaré al teléfono de ayuda, el 901335566… comunica. Comunica otra vez. Comunica otra vez. Diez minutos comunicando… no hay forma de hablar con el teléfono de ayuda. ¡Pues vaya ayuda!. Me pongo nervioso. ¡Tengo que pagar hoy!
Gastar o emprender
Lo dijo «alguien», aunque lo cita Andrés:
Es más facil que tu padre acepte que te compres un coche de 30.000 Euros que el que decidas invertir 10.000 en poner en marcha un negocio.
Cosas de la cultura: más vale consumir que emprender.
El síndrome del director
Esto es algo que en las sucursales bancarias conocen muy bien, pero que es aplicable sin duda a cualquier ámbito empresarial. Llega cualquier tipo y dice que «quiere hablar con el director» directamente. Y cuando le va a atender cualquier otra persona, se ofende porque él quiere «que le atienda el director».
Luego resulta que le atiende el director y el tipo quiere una operación sencilla, de esas que podría haber hecho hasta en el cajero automático, pero que se tiene en tanta estima a sí mismo que si no sale el director, se mosquea. Y es que hay gente que piensa que sus asuntos, por el hecho de ser suyos, tiene que ir al director directamente sin darse cuenta del desprecio que están haciendo hacia las personas que actúan como filtro, al tiempo del director y al resto de clientes. Supongo que todos creemos que nuestros asuntos merecen la máxima atención.
¿Y qué sucede? El director, en vez de atender asuntos más relevantes para su oficina (que nadie más va a atender), tiene que atender una operación que no aporta el valor que se le supone. Y el resto del equipo, que en teoría tendría que ocuparse de esos asuntos más rutinarios, no lo hace. Y la oficina enfangada. Ineficiencia en estado puro.
El descafeinado de Starbucks

Podría ser perfectamente una campaña de marketing «de guerrilla» de Starbucks, anunciando su nuevo café descafeinado. Pero no, es una instantánea real: dos tipos, subidos a un taburete estilo cigüeña, echando una siestecita en pleno escaparate del Starbucks.
Siempre he dicho que esos sitios «con vistas al exterior» (que en realidad son sitios con vistas desde el exterior) eran un tanto indiscretos incluso si lo que querías era simplemente tomar un café. Y para echar una siesta, no digamos. Sobre todo ahora, que cualquier desaprensivo se saca el móvil, te hace una foto y la cuelga de internet. Al menos no se les ve la cara…
Vía | El blog del brillante despliegue de sinónimos
