- El sentido com�n como herramienta m�s eficaz del consultor
- La noci�n de que al cliente no se le cambia, todo lo m�s se le provocan las condiciones para que �l cambie (facilitaci�n del cambio m�s que gesti�n del cambio).
- La importancia de tener una visi�n generalista para abordar un problema con unas miras m�s amplias y tener m�s posibilidades de dar con una soluci�n.
- El �xito de un proyecto de consultor�a es, muchas veces, una cuesti�n de personas m�s que de procesos, metodolog�as o sistemas.
Encuesta: �Cu�l es tu relaci�n con la consultor�a?
Vamos a ver si conseguimos implementar una novedad. Como creo que una de las caracter�sticas m�s importantes de un blog es la interlocuci�n con sus visitantes, he pensado que ser�a buena idea abrir nuevos canales de comunicaci�n para que pod�is dar vuestra opini�n sobre temas concretos. As� que me he apuntado a un servicio de encuestas gratu�tas.
Haremos algunas pruebas, para ver si el servicio funciona bien y si el nivel de participaci�n indica una buena aceptaci�n. Si las dos cosas suceden, las utilizar� de vez en cuando (prometo no aburrir) para sondear vuestras opiniones.
En cualquier caso, �muchas gracias por vuestras visitas!
Para empezar, una de «demographics»: �Cu�l es tu relaci�n con la consultor�a? (Aqui puedes ver los resultados obtenidos hasta ahora)
Jerarqu�as
Los sindicatos vs. el consultor
Habilidades del consultor: Tolerancia a la frustración
En mi primera entrevista de trabajo con una consultora (era para hacer unas prácticas en una empresa que fue absorbida y reabsorbida y ya no sé si queda algo de ella), me hicieron una pregunta: «¿cómo reaccionarías si te dicen que un trabajo que tú has hecho y que crees que está bien no vale?». Respondí (en modo «entrevista de trabajo», claro) que «hombre, trataría de identificar qué cosas son reaprovechables y cuáles hay que cambiar, y volver a construir a partir de eso».
Esta pregunta reflejaba una realidad muy relevante en nuestro mundo: nuestro trabajo está sujeto a múltiples modificaciones, enmiendas y correcciones, aunque esté muy bien hecho.
- Podemos trabajar durante semanas en una dirección para que llegue un gerente y diga, en la primera vez que se digna a ver nuestro trabajo, que «hay que darle una pensada» o «este enfoque no es adecuado».
- Podemos realizar el trabajo de acuerdo a las instrucciones de nuestro gerente, y ver cómo el socio decide, diez minutos antes de presentarlo al cliente, que aquello no es lo que queíaa, que le hagamos alguna modificación de «última hora».
- Podemos haber generado un contenido brillante y sin embargo tener que echar horas para cambiar «ese cuadrito que tiene que quedar un poquito más grande en todas las páginas».
- Podemos esforzarnos hasta altas horas de la madrugada para acabar un trabajo calificado de «urgente» para ver cómo se pasa varias semanas en la mesa de quien tenía que revisarlo.
- Podemos realizar cinco documentos de enfoque y aproximación a una propuesta para que al final el cliente se lo dé al más barato.
- Podemos estar meses desarrollando un proyecto para que el cliente, al final, decida que el proyecto se para.
Todas y cada una de estas situaciones (y algunas más que seguro que se os ocurren) son potencialmente frustrantes, dejándonos la sensación de «tanto trabajo para nada». Sin embargo, son consustanciales a nuestra forma de trabajar. El cliente es impredecible en sus comportamientos. Los requerimientos de los trabajos cambian. Los gestores de los proyectos no siempre tienen el tiempo o la capacidad (tampoco son videntes) para transmitir cómo debe quedar algo al final.
Por ello, tener una elevada tolerancia a la frustración es importante en este trabajo. Porque si no, las energías necesarias para superar cualquiera de los obstáculos mencionados se pierden cuando más se necesitan: en el momento de volver a construir lo ya construído.
PD.- Este es el primero de una serie de posts dedicados a las «Habilidades del consultor». Podéis sugerir ideas al respecto aqui
La lentitud de las decisiones
Consultor junior
V�a Natanael, leo esta antigua noticia en El Pa�s donde creo que se hace un retrato bastante honesto (sobre todo viniendo de los responsables de selecci�n de varias empresas de consultor�a) del perfil de un consultor junior y de lo que puede esperar un joven licenciado que se acerque a ver qu� se cuece en un sitio de �stos.
En mi opini�n, es una buena introducci�n para quienes est�n interesados en meterse en este mundo.
Papelotes
Estoy aprovechando este inicio de curso para hacer algo de limpieza general. Eso de abrir armarios, sacar carpetas, ver lo que tienen y lo que no, tirar lo que sobra… �qu� cantidad de papelotes! Y es que somos m�quinas de almacenar papeles. Una suerte de s�ndrome de Di�genes aplicado al mundo consultoril.
La cosa empieza con las propuestas. Documentaci�n que se busca, hojas de tomas de datos procedentes de varias reuniones, distintas versiones de las propuestas. Una vez iniciado los proyectos, m�s: informaci�n que te da el cliente (generalmente por toneladas y de utilidad dudosa, pero se guardan), papeles de trabajo propios, documentos intermedios, actas de reuniones, m�s documentos intermedios, correcciones, documentos finales, etc.
En la vor�gine del proyecto solemos pensar: «de momento, lo guardo no siendo que lo vaya a utilizar m�s tarde» o, simplemente, «no tengo tiempo de ordenar, ya ordenar� cuando acabemos». Pero claro, «cuando acabemos» estamos empezando otra cosa, as� que vuelta la burra al trigo. Al final, se cogen todos los papeles y se guardan indiscriminadamente en un armario. As�, hasta que te pones a hacer la limpieza general, momento en el que te encuentras que te cuesta reconocer muchos de los papeles que has guardado («ï¿½esto qu� era?»), como para pensar en su utilidad.
Yo soy bastante dado a tirar cosas, a veces incluso demasiado. Pero hay otros que…
Recuerdo un momento grandioso al respecto. En una de nuestras mudanzas corporativas, el socio empez� a ver con horror c�mo las cajas se acumulaban y se acumulaban. As� que nos llam� a varios y dijo «venga, a ir abriendo cajas y a tirar lo que no valga». A una gerente, los ojos se le salieron de las �rbitas: «No, no, si todo esto es de los proyectos». «ï¿½Pero de qu� proyectos?» «Pues del que hicimos hace seis a�os, �te acuerdas?»ï¿½Pero… te vale para algo todo esto?». «Hombre, s�, claro, imagina que un d�a nos piden…». «Pero vamos a ver, �cu�ntas veces has mirado este papel en los �ltimos cinco a�os?» «Ya, ya, pero jo, es que…» «Nada, a tomar por…».
Y as�, uno tras otro, fuimos destrozando documentos y carpetas. Fue una org�a de la destrucci�n. Mientras, la gerente segu�a musitando desde un rinc�n con la mirada perdida «pero es que igual nos sirven…». L�gicamente, nadie ha echado nunca de menos aquellos papeles. La futilidad, que dicen otros.
Y pensar que, a�os despu�s, el fuego hubiese hecho el trabajo por nosotros…
PD.- Ah, y que conste que ahora usamos un sistema de gesti�n documental, que si no… ��anda que no est� lejos la «paperless office»!!
�Importa la apariencia del consultor?
Hoy, leyendo un post en «Dudas de una mente inquieta», me he puesto a pensar sobre la apariencia del consultor. Est� claro que a los consultores se nos valora por nuestros conocimientos, nuestras habilidades, etc… pero no deja de ser verdad que la apariencia influye. No ser� la primera ni la �ltima vez que escucho cosas del tipo «esta chica parece espabilada, pero no tiene demasiada presencia» o «el chico es un crack, pero en los clientes da fatal». Y lo mismo por parte de los clientes: «ï¿½ya no viene esa compa�era tuya tan… bueno, t� ya sabes?»
�Hasta qu� punto creeis que es importante la apariencia f�sica (tanto chicos como chicas, que nadie vea en esto nada sexista) en nuestro mundo? �Influye a la hora de ingresar / progresar en una empresa? �Influye en la percepci�n del cliente sobre el servicio prestado?
Se estrecha el cerco
El otro d�a comentaba que, desde el trabajo, me resultaba imposible acceder a i-am-bored.com. No es que me importe, no pensaba entrar… pero ah� estoy, censurado. La cosa empeor� ayer: descubr� que tampoco me dejaba acceder a Linkedin, la web de redes sociales profesionales. Ah� ya empieza la cosa a no gustarme. Hoy descubro con p�nico que no me deja entrar al blog de Peluche (que aprovecho para recomendar a quien todav�a no lo conozca, es cuanto menos curioso). Hace dos d�as s� pod�a!! Y ahora, «el contenido de esta web viola la pol�tica de la compa��a».
Est� m�s cerca el d�a en que capen Blogger. Entonces, no podr� publicar (bueno, s�, a trav�s de email, salvo que tambi�n lo capen). Y si capan m�s blogs… tendr� que dejar de leer blogs!
Alguien podr� decir que «leer y escribir blogs» no entra dentro de mi funci�n laboral, y que est� bien que me lo quiten. He de decir que tampoco entra dentro de mi funci�n laboral hacer n horas extras no pagadas al a�o, estar disponible a casi cualquier hora para el trabajo, poner a disposici�n mi tel�fono m�vil personal para asuntos laborales, trabajar en mi casa alg�n fin de semana, sacrificar mi vida personal por la laboral… y as� un mont�n de cosas.
A este respecto, dos lecturas: �Internet ayuda a que tus empleados sean menos productivos?, en el Blog Salm�n, y Las ventajas de hacer el tonto en el trabajo, en El Mundo. No puedo estar m�s de acuerdo con este segundo art�culo. Una mente libre es m�s creativa y m�s productiva cuando se la necesita. Una mente restringida no tarda mucho en atrofiarse.