Ante la inminencia del inicio del curso escolar, y previendo que habr� d�as en los que quiz�s no pueda acceder a una conexi�n de internet con comodidad, he decidido habilitar el env�o de post a trav�s del correo electr�nico, que podr� enviar mediante la PDA a trav�s del tel�fono GPRS. S�lo para casos de emergencia, porque al precio que va el GPRS… me va a salir el blog a precio de oro!
Blog en ingl�s desconectado
Hace unas semanas, decid� lanzar la versi�n en ingl�s de este blog. El objetivo fundamental era replicar la experiencia de interactuar con otras personas vinculadas a la consultor�a, pero esta vez en el entorno anglosaj�n. Y si de paso practicaba un poco el ingl�s, mejor que mejor.
Sin embargo, me he dado cuenta de que el tiempo no es expansible como el chicle, y me est� costando dios y ayuda mantener el ritmo de actualizaci�n suficiente como para que tenga inter�s. Adem�s, no he sido capaz de dirigir ning�n tr�fico hacia dicho blog (0-2 visitas diarias de media), lo cual choca de frente con el objetivo del mismo. S� que lo que deber�a hacer es empezar a interrelacionarme con otros blogs similares escritos en ingl�s, participar en sus conversaciones… y que poco a poco, el tr�fico vendr�a (es lo que pas� con �ste). Pero para eso hace falta tiempo, del que dispongo del justito.
As� pues, he decidido interrumpir el blog en ingl�s. Quiz�s en un futuro lo retome, pero de momento no es posible. Una l�stima…
Dec�logo de un consultor
Fernando Polo (Ablad�as) elabor� hace tiempo un «dec�logo del consultor», sobre la base de la premisa de que «un consultor (espa�ol) recibe una ense�anza completamente enfrentada con la productividad, a saber, que cuantas m�s horas de trabajo se acumulen en una tarea, mejor ser� el resultado de la misma».
Ahora lo reedita, �seguro que m�s de uno se ve reflejado en alguno de sus puntos!
Ver Dec�logo de un consultor
El dichoso Sudoku
Este a�o no hay canci�n del verano. Lo que hay es juego del verano. Y sin duda, tiene un nombre: Sudoku.
No s� qu� ha pasado, pero es impresionante la fiebre que se ha generado en torno a este juego. Para los que no lo conozcan, se trata de un juego de l�gica, consistente en una cuadricula de 9×9 dividida a su vez en 9 cuadros de 3×3. El objetivo es rellenar el cuadro con cifras del 1 al 9, con tres normas:
- Por filas, no se puede repetir una misma cifra
- Por columnas, no se puede repetir una misma cifra
- Por cuadros 3×3, no se puede repetir una misma cifra
Con estos sencillos mimbres, se ha desatado un furor indescriptible. Dir�a que todos los diarios, sin excepci�n, se han lanzado a publicar Sudokus entre sus pasatiempos, inclu�dos concursos. �Hasta el Marca! (para los de fuera, el Marca es el peri�dico deportivo m�s importante de Espa�a, con un contenido m�s que ligero, adem�s del normal liguero). Se han editado libros completos de pasatiempos. Han surgido webs de sudokus, sudokus para dispositivos port�tiles, de todo…
Por ah� hay gente, como Lady Madonna, completamente enganchada. Otros, como Microsiervos, han realizado series especiales sobre c�mo resolver sudokus.
A mi, en particular, es un jueguecito que me ha gustado mucho. Muy «de l�gica», por lo que la cosa consiste en encontrar un hilo del que ir tirando y as� ir resolviendo la cuadr�cula… a veces, mientras los hac�a este verano, pensaba que �jala la vida fuese como un sudoku: con reglas, y con unos pasos l�gicos a seguir para alcanzar una soluci�n �nica. Lamentablemente, no es as�… la vida s� que es un buen pasatiempo!!
Sonitono / Politono playero
Sigo con el tono relajado de estos d�as de pre-s�ndrome post-vacacional (debe ser un puro mecanismo de defensa). La verdad es que desde que escribo el blog, mi mente va capturando cosas a diario, escenas que me sugieren «esto d� para un post». Supongo que deber�a hac�rmelo mirar, porque muy bueno no ha de ser. El caso es que durante las vacaciones he capturado alguno de esos momentos.
Parte de las vacaciones las he disfrutado en la playa, en el norte de Espa�a (qu� maravilla de sitios, de playas y de todo). Y all�, tumbado en la arena, pensando en nada… de repente, suena un m�vil. Y despu�s de varios tonos, el tipo de al lado lo coge y empieza a hablar. De trabajo. Que si m�ndale el email a �ste. Que si habla con mengano para que solucione aquello. Que si….
Me amarg� el rato. Uno se va a la playa intentando desconectar, aunque sea un poquito, del mundo laboral, y siempre hay un petardo al lado que te recuerda, m�vil en mano, que el trabajo no est� tan lejos como a t� te parece, sino solo a unos d�as de distancia.
�He sido estafado?
Sigo de vacaciones, entregado a esas bonitas tareas postergadas durante meses (como apunta Rafael en su «Diario de un Director de Sistemas», blog interesante por cierto que no s� si he mencionado ya en alguna ocasi�n).
Hoy me ha pasado algo extra�o, y estoy entre la duda de si habr� hecho la buena acci�n del a�o o la pardillada del siglo. Os cuento, juzgad por vosotros mismos (nota despu�s de completar el post: no juzgueis, que ya me condeno yo solito):
Aparco el coche para hacer una gesti�n (bendito agosto, qu� bien se circula por gruyere-city a pesar de sus agujeros). Se me acerca un tipo (con razonable buena pinta) y me empieza a contar una historia. Que �l y su padre son de un pueblo de C�ceres, que hab�an venido a hacer un trabajo en una casa pero que les hab�an dejado tirados sin pagarles, y ahora no ten�an dinero para volver con la furgoneta hasta su casa, ni forma de conseguirlo, que llevaba rogando a gente que les ayudase durante un rato pero que c�mo es Madrid, que en el pueblo la gente conf�a m�s en las personas y se ayuda m�s, que �l c�mo va a timar a nadie… que si quer�a me llevaba al piso para demostr�rmelo, que me ense�aba la furgoneta cargada de material, que me dejaba su documentaci�n o lo que quisiera en prenda, me ha dejado su n�mero de m�vil (con llamada perdida y esas cosas)…
El caso es que, ante tales muestras de «confianza», he «cedido» cierta cantidad de dinero. No mucho, lo suficiente para que puedan volver al pueblo. «Ma�ana en cuanto estemos me pongo en contacto contigo te hago una transferencia o como quieras». Nos hemos despedido. Fin de la historia.
Llevo todo el d�a d�ndole vueltas: �he ayudado a un tipo majete que se encontraba en apuros o he ca�do en un timo zafio donde los haya?. La verdad es que cuanto m�s lo pienso, m�s me inclino por el timo. La historia tiene lagunas (�qui�n hoy en d�a no tiene una triste tarjeta de d�bito? Bueno, a decir verdad mi suegra no…), aunque por otro lado los ofrecimientos de documentaci�n y dem�s eran ciertos (no las he cogido: igual he sido doblemente capullo, pero me vale que alguien tenga intenci�n de dejarme su documentaci�n).
En fin, en un par de d�as lo veremos. Pero aun en el peor de los casos… no s�, creo que prefiero haber corrido el riesgo de ser enga�ado por ayudar a alguien, que haber evitado el riesgo (quit�ndomelo de encima) y pensar que quiz�s, solo quiz�s, la historia era cierta y el tipo estaba realmente en un apuro.
Supongo que me ha pillado con la guardia baja, despu�s de pasarme tres semanas alejado de esta jungla que algunos llaman ciudad (donde te puedes morir en medio de la calle y la gente pasar� alrededor sin ni siquiera mirarte, donde los ancianos mueren solos en sus casas y nadie les echa en falta)
Antes de levantar el tel�
Se acerca el momento del estreno de este nuevo curso. Oficialmente, sigo de vacaciones. Pero la realidad de los matrimonios dice que las vacaciones reales son igual al periodo de intersecci�n entre las vacaciones oficiales de los c�nyuges. As� que aqui estamos, en esta ciudad que parece un queso de gruyere (�no lo son todas?), dejando atr�s los recuerdos de playa y piscina de las semanas previas.
No est� mal disponer de estos d�as de adaptaci�n antes del retorno al trabajo. Es como esos actores que, minutos antes de que comience la funci�n, ya est�n sobre el escenario y se asoman discretamente por el tel�n, para observar c�mo se acaban de dar los �ltimos retoques al teatro o c�mo van entrando los primeros asistentes…
�Pasen, pasen y vean! Este a�o promete mucho a todos los niveles: en lo personal, si este curso pasado ya fue importante, el que empieza va a suponer un salto cualitativo de dimensiones todav�a no suficientemente calibradas. En lo profesional, hay un run-run de cambio, como esas tormentas de verano que se anuncian a lo lejos; �se plasmar� en algo concreto?. Y en este espacio medio personal – medio profesional que es el blog… bueno, en realidad es mi primer inicio de curso, as� que… �expectaci�n por todo lo alto! Desde luego, m�s de 8 meses despu�s, sigo ilusionado y con nuevas ideas.
�Vamos con ello!
�Por fin, la meta!
Ya est� aqui. Ya la veo. Me quedan apenas unas horas para darle carpetazo a este a�o. Horas que pasar�, mira por d�nde, en el mismo cliente en el que lo empec�, ese que m�s dolores de cabeza me ha producido a lo largo del mismo y que, si todo va como debe ir, ser� al que reciba «a porta gayola» el siguiente curso.
Como es cada vez m�s habitual, mi empresa tiene su a�o fiscal de septiembre a agosto. Si quitamos agosto… es de septiembre a julio, lo que lo deja muy parecido al a�orado a�o escolar. En julio quedan los deberes hechos o no. En septiembre, todo empieza desde cero. Y eso, lo mires por donde lo mires, es una ventaja a la hora de desconectar en las vacaciones.
Estos �ltimos d�as tienen mucha miga: evaluaciones (buenas y malas), incrementos de sueldo, reuniones de recapitulaci�n… demasiadas cosas, y demasiado juntas. Me encantar�a hablar sobre todas ellas… ��pero es que me voy de vacaciones!!
Este «chiringuito», que ha nacido este a�o y que se ha desarrollado hasta cotas que no pod�a imaginar cuando empec� a escribirlo, me ha dado muchas satisfacciones. De momento, lo dejo a vuestro cuidado mientras me traslado a un chiringuito de los de verdad («yo tengo un chiringuito, a orillas de la playa, lo tengo muy bonito, y espero que tu vayas» que dec�a Georgie Dann). A descansar de momento, a coger fuerzas y a aprovechar el tiempo para reflexionar y para disfrutar.
����Espero que volvamos a vernos a finales de agosto!!!!
Cecilidades
Ante la proximidad (inminencia, en realidad) de las vacaciones, y del consiguiente descanso blogueril, contin�o con la b�squeda y recomendaci�n de blogs que puedan tener alguna relaci�n con este mismo…
Cecilidades es un blog escrito por laceci, en el que cuenta muchas cosas de todo tipo. Entre ellas (y ha creado una categor�a para ello, en Blogger y a mano, con un par), cosas del mundo empresarial. Como tiene un estilo muy fresco, me parece ideal para estos d�as de verano…
Ella misma reconoc�a en un comentario aqui, hace unos d�as, que sus post sobre el mundo laboral hab�an flojeado �ltimamente, quiz�s por desencanto. Espero que se anime a seguir con ello…
Pd.- Man�a que tengo de terminar los p�rrafos con puntos suspensivos, hay que fastidiarse!
La pradera
Curioso, pero ampliamente reconocido, este t�rmino en consultor�a. «Estar en la pradera» significa «estar de staff»… vaya… que se entiende igual de bien… bueno, con estas expresiones se denomina al estado del consultor, en sus primeros a�os, que no tiene una asignaci�n a un proyecto. Llega por las ma�anas y se sienta en un lugar de la oficina. Por su habitual distribuci�n, las oficinas de consultor�a suelen tener despachos orientados al exterior (para gerentes, y para socios los de las esquinas), dejando en el medio (y sin luz natural) un espacio m�s o menos masificado para «consultores rasos». Ah� es donde se sienta un consultor que est� en la pradera.
La imagen evoca a las gacelas africanas, o a los bisontes americanos. La manada, agrupada e indefensa en el centro, al acecho de los depredadores que los rodean. As�, los consultores llegan sin una tarea concreta que hacer, a la espera de que alg�n gerente tenga a bien asignarles a algo… mientras tanto, o se dedican al autoestudio (los primeros momentos bienintencionados), o al m�s puro «mareo» (d�cese del entretenimiento del tiempo solo o en compa��a de otros, ayudado de los m�s variopintos medios electr�nicos y/o f�sicos) o, en el peor de los casos, a «comerse marrones» (peque�as tareas, a priori inofensivas, en las que el lucimiento es imposible y que acaban convirtiendose en una trampa).
Estar en la pradera de vez en cuando no est� mal. Da tiempo a socializar con compa�eros, a intercambiar rumores… a formar cultura, vamos. Ayuda a descansar del proyecto en que se ha estado, y a tomar fuerzas para el siguiente. El problema es cuando la estancia en la pradera se alarga… y se alarga… bien porque el negocio flojea, bien porque uno est� ya con la soga al cuello (a punto de recibir un «warning» definitivo) o bien (casos ver�dicos) porque ha pasado tanto tiempo en un cliente, que en la oficina simplemente no saben qui�n es (todo el mundo piensa que es «de otro gerente»).
En cualquier caso, y a pesar de hacerse duro a veces, he de decir que los momentos m�s divertidos y los m�s entra�ables que recuerdo de mi primera etapa como consultor son en este entorno. La pradera es un ecosistema. Se trata, simplemente, de adaptarse a �l para sobrevivir…