En los últimos días han surgido un par de debates sobre el anonimato que me han tenido como involuntario protagonista. Más concretamente, en los comentarios a esta entrada en el blog de Enrique Dans, esta otra de Antonio Fumero o en estos comentarios en este propio blog.
Así que, aprovechando la circunstancia, voy a exponer mis reflexiones al respecto.
Lo primero: es diferente «ser anónimo» que tener un nick (que en este caso, además, incluye la palabra «anónimo»). Un «anónimo» puro es aquel que no es identificable ni individualizable. Yo, a través de mi nick, sí soy identificable. Todo lo que escribo, lo firmo. Cualquiera puede enviarme un mail, o visitar mi blog. De mí, lo único que no se conocen son mi nombre (¿importa?) o la empresa en la que trabajo (¿importa?). De hecho, hasta eso es «descubrible» como bien saben algunos aficionados al CSI que por aqui se pasean.
Establecida esta diferenciación (que creo importante), mi decisión de escribir bajo pseudónimo tiene dos componentes.
El primero de ellos es el pudor. Es curioso, porque aunque el egocentrismo y la egolatría dicen (quienes me conocen y algunos de los que no) que es son algunas de mis características más reconocibles, cuando empecé el blog sentía (y todavía siento) pudor. Pudor a que alguien conocido pudiese leer lo que escribo, mis opiniones y mis cosas. Pudor incluso a que alguien conocido pudiese saber que escribo en un blog.
Este pudor permanece en parte. Inevitablemente, la existencia del blog se ha ido divulgando poco a poco entre mi círculo más cercano. Mi mujer, algunos amigos… ya lo saben, incluso se pasan por aqui y comentan como uno más. Aun así, sigue dándome «repelús» que alguien pueda descubrirlo por sus propios medios. Mis jefes, mis compañeros… sé que no pasaría nada (igual que no pasa nada por desnudarse en público), pero el pudor es lo que tiene.
Y luego hay un segundo factor. Cuando empecé con el blog, pese a no tener muy claro por dónde iba a ir (si sería un entretenimiento de un par de días o qué), tuve una percepción. Y es que si quería escribir cosas con las que cualquier consultor pudiese sentirse identificado, mi YO concreto debía estar lo más difuminado posible. ¿Por qué? Porque no importa tanto mi experiencia personal en sí, sino lo cercana que pueda resultar para otros, cuanto más diversos mejor. Y en esas circunstancias, mi nombre, mi empresa y cualquier otro detalle de concrección creo que pondría más barreras y supondríaa una distracción de lo que realmente importa.
Así que, por lo que a mi respecta, el «Consultor Anónimo» tiene cuerda para rato.
Actualización 3-julio-2006: si a pesar de lo dicho aún conservas una curiosidad malsana sobre quién soy yo,
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El anonimato
Webstats4U haciendo cosas raras
Me cuenta Gonzalo que Google Adsense ha hecho alguna cosa rara en mi p�gina. En concreto, poner un anuncio de un casino virtual tan grande y tan fuera de sitio que dificultaba la visualizaci�n de la p�gina.
No he tenido ocasi�n de verlo (m�s all� del pantallazo que publica Gonzalo). Quiero creer que se trata de un error de Google: hasta ahora se han distinguido por facilitar al usuario de su programa el posicionamiento de los anuncios: d�nde lo quieres, en qu� formato, qu� colores y tipos de letra… por eso no cuadra que ahora vayan a irse de madre.
En cualquier caso, habr� que vigilarlo. Y es que, aunque disto mucho de ser uno de esos puristas «anti-publicidad», tampoco es cuesti�n de pasarse. Que total, para lo que me pagan…
Actualizaci�n: Ojo. Por d�nde est� situado el anuncio en el pantallazo que me env�a Gonzalo, tengo mis serias dudas de que Google Adsense sea el responsable de �sto. Curiosamente, est� situado justo al lado del icono de Webstats4U. La pol�tica de esta web no est� muy clara al respecto, puesto que dicen que «Webstats4U aceptar� patrocinios publicitarios en su sitio de reportes y aceptar� esporadicamente otro tipo de patrocinios por anuncios» y que «Normalmente no esperar�amos que un usuario viera el mismo anuncio m�s de una o dos veces por semana en tu site». �Quiere eso decir que webstats4U no solo pone anuncios en su site (que me parece razonable) sino que lo va a poner en el m�o? A estos s� que no les paso ni una, as� que si veis m�s comportamientos extra�os de este tipo en mi web, me avisais y lo quito.
Actualizaci�n 2: Casi al 100% que es cosa de Webstats4U. As� que, de momento, voy a cambiar el t�tulo del post. No es que vaya a hundir a Google con una cr�tica falsa, pero al c�sar lo que es del c�sar.
Actualizaci�n 3: He eliminado el contador de Webstats4U, me quedo con statcounter. Me da rabia porque la informaci�n que ofrec�a me gustaba, estaba acostumbrado a ella. Y me da rabia porque les he defendido p�blicamente cuando la gente carg� en su contra. Pero una cosa es poner anuncios en su sitio, y otra es ponerlos en el m�o, que para eso me valgo solito.
Habilidades del consultor: Flexibilidad, versatilidad, adaptabilidad
Como veis, he encontrado problemas para dar un �nico nombre a esta habilidad que, por el contrario, tengo meridianamente clara en la cabeza. En mi opini�n, un consultor debe ser flexible-adaptable-vers�til-… todo aquello que signifique lo contrario de estar restringido por una serie de ideas previas o formas de actuar.
Porque el abanico de clientes, proyectos, situaciones… a las que se tiene que enfrentar un consultor es enormemente variado. Y sin esa habilidad, no tendr� la capacidad de ponerse a la altura de las circunstancias, y por lo tanto quedar� muy mermada su capacidad para aportar soluciones (que es lo que se espera de nosotros).
Algunas situaciones en las que tiene que surgir esta habilidad:
La capacidad de desenvolverse en todas estas situaciones (y m�s que seguro que os vienen a la mente) es a lo que yo llamo flexibilidad, versatilidad, adaptabilidad… o como sea. Ser capaces de cambiar el ritmo, el tono, todo. Si lo llevamos al deporte, dir�amos que hay que ser un ciclista con capacidad explosiva (al estilo de los grandes escaladores) m�s que un «pi��n fijo» (al estilo Indurain). Igual los dos llegan a la vez, pero el que es capaz de incrementar y decrementar el ritmo muchas veces se adapta mejor a las ondulaciones del terreno. O como esos corredores de fondo (1.500, 5.000…) que son capaces de hacer un cambio de ritmo brutal en la �ltima recta.
As� que si te gustan los entornos estables, la rutina, el «tran-tran»… definitivamente este no es un buen oficio para t�.
PD.- Este es el primero de una serie de posts dedicados a las «Habilidades del consultor». Pod�is sugerir ideas al respecto aqui
Meter cambios
Quiz�s sea algo innato, o algo a lo que uno se acostumbra con el tiempo, no lo s�. Pero cuando te dan un documento lleno de cambios de �ltima hora, y t� lo tienes que corregir a toda prisa para que fulanito se lo pueda llevar a una reuni�n, la adrenalina se pone por las nubes. Desarrollas una incre�ble capacidad para controlar a la vez varias versiones de un documento, en archivo y en papel, y eres capaz de llegar (a veces no sabes muy bien c�mo) a tener impresa una nueva versi�n justo en el momento en el que hay que presentarla.
Claro, que a veces se te cuela una «anchoa». Cosas de las prisas.
Revistas
Se me acumulan en la mesa, y tambi�n en casa. Sin leer. Entre las que compro yo, y las que «me compra» la empresa (suscripciones de esas que tienen una lista de distribuci�n), al final tengo 5-10 revistas mensuales que ojear. Para las que casi nunca tengo tiempo ni, sobre todo, ganas. A veces intento llev�rmelas para el autob�s, pero la verdad es que hay art�culos tan densos… y encima de «temas de trabajo», que es de lo que menos me apetece leer una vez que termino la jornada (o por la ma�ana, casi peor).
Al final suceder� como siempre, un d�a me hartar� y leer� los �ndices por encima, pondr� una se�al junto a mi nombre en la lista de distribuci�n y hale, que las amontone el siguiente.
Total, hasta ahora no me ha pasado nada por no leerlas.
De provincias
Yo empec� a trabajar «en provincias». Bueno, de hecho yo soy «de provincias», y estudi� en «provincias» (distinta a la del nacimiento). S�lo despu�s me vine a la capital. Y vaya, qu� diferencia…
No me refiero s�lo al hecho de que tardes �3 turnos! en cruzar la Castellana (ya s�, ya s�, la bonaerense 9 de julio se puede llegar a tardar m�s en cruzar), o lo grandes que eran los edificios, o lo apretados que van los autobuses (juro que mi primera jornada de trabajo en Madrid me sent� un poco como Paco Mart�nez Soria en «la ciudad no es para m�»).
Tambi�n se nota en la forma de trabajar. En mi oficina «de provincias», �ramos pocos. Del socio al reci�n llegado las distancias (aunque exist�an) no eran tan brutales. Conviv�amos con gente de otros departamentos, nos ayud�bamos, nos intercambi�bamos informaci�n. S�lo hab�a dos o tres chicos de soporte que lo mismo sub�an el agua, que se encargaban de imprimir o encuadernar, o iban a buscar material que faltase. Y si la cosa corr�a prisa, te met�as t� mismo a imprimir/encuadernar o-lo-que-sea.
Y los clientes �ay, los clientes!. Mucho menos «maleados», m�s agradecidos, m�s colaboradores.
Y llega uno a la capital, y resulta que hay que enviar un formulario para que te impriman una copia a color. Eso, en una oficina subcontratada. Los del material son distintos que los de reprograf�a, y dios te libre de saltarse el protocolo bajo riesgo de una buena bronca. Todos los que te rodean son como t�, y trabajan de lo mismo que t�. Y los socios son unos se�ores que habitan «la planta noble».
Y los clientes… �ay, los clientes! En la capital ya han visto de todo… y se comen los cosultores por una pata.
Que no digo yo que todo esto no sea eficiente, que lo ser�. Pero aquello ten�a cierto encanto.
La regla de las cuatro horas
Lo comentaba Oscar en su blog, y tambi�n me ha llegado por correo (gracias, Fernando). Se trata de un enlace a Slacker Manager donde se habla de «La regla de las cuatro horas», una «t�cnica avanzada» en gesti�n del tiempo…
�De qu� se trata? De gestionar las expectativas de otros. Si avisas en la oficina (o en un cliente) de que no vas a ir (porque est�s enfermo, tienes un problema personal o lo que sea), ellos no te esperar�n. As� que si luego (cuatro horas despu�s de lo previsto, de ah� el nombre de la regla) te pasas por all�, quedar�n gratamente sorprendidos.
�Alguien lo ha hecho alguna vez? Yo debo admitir que s�. No de forma premeditada (en plan «hoy me quedo en casa porque me sale de los …., y luego voy y me quedo con la gente), pero s� de forma casual: alg�n d�a que te encuentras enfermo y no vas al trabajo, si por lo que sea llamas para solucionar alg�n tema, encima se quedan tan contentos…
Claro, que para eso hace falta tener un jefe que valore lo que significa estar enfermo, y por lo tanto aprecie que en tu enfermedad dediques tus pensamientos al trabajo.
Que tambi�n me ha pasado lo contrario, estar convaleciente de una operaci�n y que te llame la gerente (o, peor en este caso, la gerente oblig� a un compa�ero a que �l me llamara) para preguntar, sutilmente, «a ver cu�ndo me iba a incorporar» (porque «a ella le operaron una vez y al d�a siguiente ya estaba dando el callo»). Por supuesto, cada pecado tiene su penitencia y en esa ocasi�n (por el principio de acci�n-reacci�n) tir� de la baja m�dica mientras pude (y, francamente, los m�dicos de la Seguridad Social tampoco es que se murieran por mandarme a trabajar). Que una cosa es estar implicado y otra dejar que te toquen las narices.
La jornada reducida
Hace unos d�as os hablaba de un proceso de selecci�n que est�bamos llevando a cabo. Parece que ya est� cerrado, y que vamos a incorporar a la chica que nos gustaba. Esa es una buena noticia…
El caso es que en la primera ronda se present� otra candidata. Con un buen CV, saber estar… vaya, una candidata a considerar. Pero con una circunstancia personal: en su trabajo actual ten�a jornada reducida por maternidad, y su planteamiento de salida era mantenerla si se incorporaba con nosotros.
Este hecho suscit� un gran debate dentro del grupo. Por un lado, nos parece que las medidas para la conciliaci�n familiar y laboral son importantes. Muchos de nosotros estamos en «edad de merecer» y supongo que, sobre todo las chicas, lo ve�an como «algo que me puede pasar a mi». Por otro lado, no era dif�cil ver los potenciales problemas que esa situaci�n nos pod�a traer.
�Y si hay un proyecto fuera? A (casi) nadie nos gusta pasar noches y noches fuera de casa… �querr�a decir eso que ella se libraba y que los ten�amos que asumir los dem�s? �Qu� efecto podr�a tener eso en el clima interno?
�Qu� pasa con los clientes? Son muy t�picos los arreones en nuestro negocio: un cliente que llama por la tarde para pedir algo «para ya», una reuni�n que se alarga o que se cambia, etc… �podr�a atender correctamente a sus clientes y sus proyectos sin estar la mitad del tiempo?
El hecho es que no pas� el corte. Ella se mostraba abierta a ser «flexible», pero dentro de un orden: si una tarde se ten�a que quedar por lo que fuera, lo cambiaba por otro d�a, etc. Que es un buen gesto por su parte, pero que no resuelve los grandes problemas. Adem�s, que si el objeto de la jornada reducida es cuidar a los ni�os, no lo veo del todo compatible con ser flexible (hay horarios que cumplir, etc.).
Nos ha quedado cierto regusto amargo. Por un lado, el racional, creemos que hemos hecho lo adecuado para nuestros intereses. Por otro, nos deja la sensaci�n de que no hemos sabido estar a la altura.
Yo tiendo a racionalizarlo. Creo que la consultor�a no es un negocio en el que, hoy por hoy, se pueda estar «a medias». Quiz�s en otras funciones m�s estables y predecibles (qu� se yo, un trabajo por turnos, un trabajo administrativo, etc.) s� se pueda organizar, pero no lo acabo de ver en la consultor�a.
�Qu� pasa entonces con las carreras de las consultoras que quieren ser madres y cuidar a su familia? Para m�, es un gran tema sin resolver. Quiz�s porque no haya forma de compatibilizarlo. Quiz�s, avanzando en el teletrabajo, se puedan encajar mejor las piezas. Pero hoy por hoy, es algo peliagudo.
Benditos buscadores
�C�mo era la vida de los consultores antes de internet? Aunque en mis inicios lo de internet no estaba todav�a tan estandarizado (no hab�a acceso generalizado para todos, por ejemplo), no puedo decir que haya vivido profundamente la consultor�a «antes de internet», aunque s� me he chupado paseos por distintas bibliotecas, centros de documentaci�n, organismos p�blicos… en busca de un dato.
A pesar de estos �ltimos a�os de innovaci�n tecnol�gica, no dejo de sorprenderme. Google (o, en esta ocasi�n, Yahoo!, que me ha dado mejor resultado) son la pera. Busques el dato que busques, un rato de trabajo con estas herramientas (y un poquito de habilidad, derivada de la pr�ctica) te lleva, indefectiblemente, a �l. Y no solo datos: documentos completos, estudios, etc. Cosas que antes llevaban semanas (primero identificar un estudio o una fuente concreta, luego localizar d�nde podr�a estar f�sicamente, hacer las gestiones pertinentes para conseguirlo, etc.), y con un ratio de �xito pobre, se transforman en algo f�cil y sencillo, que cualquiera puede hacer con un solo click.
Y eso por hablar de lo «legal». Si nos vamos a lo ilegal… me cuentan que por las redes P2P circula de todo, inclu�do informes confidenciales, propuestas, presentaciones, libros… a un click de distancia.
Internet es un mundo fabuloso.
Lo �nico que me da cierta l�stima es pensar que ahora, lo que no est� en Google, no existe. Y en esta �poca de transici�n, seguro que hay fuentes magn�ficas que todav�a no han hecho el esfuerzo de digitalizarse (o son tan cortos de miras como para no hacerlo), y que nos perdemos. Pero en este mundo donde la velocidad es fundamental, el m�todo de trabajo antiguo es, simplemente, inaplicable.
Master o no master
Vamos a ver si me podeis echar una mano en mi reflexi�n. Con esto del inicio de curso, y los anuncios por doquier de ofertas formativas, vuelve a mi el gusanillo de hacer alg�n tipo de master o formaci�n adicional. Pero soy todo dudas. Las expongo a ver si con vuestras ideas/experiencias se me aclara un poco el panorama.
Pufff… como veis, son muchas dudas a la vez. Perdonad la reflexi�n en voz alta. �Cualquier comentario ser� muy bienvenido!