Interioridades del nuevo diseño

Bueno, pues se han pasado ya unas horas desde que anoche, en plena madrugada y después del atracón compulsivo de «programar» (dentro de mis limitaciones) diese por «bautizado» el nuevo diseño del blog. Aqui van algunos «por qués» del mismo:

  • Lo primero es que este es un diseño mío mío. Es decir, empezado de cero. Obviamente, he ido cortando y pegando cosas pero siempre sabiendo qué hacía, por qué y para qué. Ésta es una notable diferencia con los diseños anteriores, que partían de una base «estándar» a la que yo le iba cambiando colores, tamaños… pero siempre trabajando sobre algo ya existente. ¿Y por qué he querido hacer esto? Pues por aprender, sobre todo, y por el «reto» de plasmar lo que yo quería plasmar, simplemente. Seguro que hay diseños más bonitos por ahí (y compatibles y todo) pero este es mío.
  • He querido hacer un diseño más «limpito». Más espacios en blanco (cabecera, márgenes, etc…), espacios más y mejor distribuidos, tipo de letra más estilizado… en fin, creo que últimamente con la cantidad de servicios que hay se tiende al barroquismo y está bien simplificar un poco y hacer más agradable a la vista el contenido, que es en el fondo de lo que se trata.

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Nuevo diseño para el blog

Hay nuevo diseño en el blog. Los que visiteis el blog en la web os habréis fijado, y los que leais a través del feed podéis echar un vistazo. Ya contaré un poco más de que va el nuevo diseño (hecho desde cero por un servidor – créditos y lapidaciones, ya sabéis a quién le tocan), por qué, que cosas he hecho… además, está incompleto y probablemente no exento de numerosos bugs. Pero me había aburrido ya de hacer «pruebas en sucio» y me he puesto a implantarlo con lo que, claro, han surgido 20 inconvenientes que me han tenido hasta estas horas de la madrugada.
Pero en fin, ahí está. ¡Espero que por lo menos me dure!

¡Que viene Calacanis! ¿Qué me pongo? ¡Y yo con estos pelos!

Jason Calacanis

Este tipo de la foto es Jason Calacanis, probablemente el más A-list blogger de entre los A-list blogger del mundo (*). Ya con una trayectoria previa en el mundo de internet, fué el fundador y propietario de Weblogs Inc. (la red de blogs americanos más importante y, en cierta medida, el espejo en el que se mira Weblogs SL) hasta su venta a AOL, después estuvo metido en el «nuevo Netscape» y ahora creo que simplemente es «famoso» (bueno, colabora con una empresa de capital riesgo, es conferenciante, blah, blah, blah…). Y resulta que está por Barcelona.
Y resulta que a través de Julio Alonso (al que alguna vez he oído que le llamaban «el Calacanis español» y que es mi jefe, para más detalle) se está organizando una «cena de bloggers» con él. ¿Voy? ¿No voy? Tuve esas dudas durante unas cuantas horas a finales de la semana.

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Perdón por no leer tu blog

En los últimos días me he puesto en contacto con un par de «conocidos de blog» por distintos motivos. En ambos casos se trata de personas a las que en un momento he descubierto de una forma u otra, me han gustado sus blogs, los he incluido en el agregador de feeds y más o menos «sé quiénes son» aunque no les conozca más que por el nick.
El caso es que, en ambos casos, he empezado mi mensaje con una disculpa estilo «hace tiempo que no leo tu blog»… y es que a pesar de que sus feeds siguen en el agregador, el que no sigue en el agregador soy yo. Llevo una época en la que me cuesta mucho seguir el ritmo de los blogs porque no dedico demasiado tiempo a leer. Y, en el fondo, me da rabia no poder estar actualizado y saber «qué tal le va» a la gente, cuando disponemos de un medio tan sencillo como es el blog.
También es verdad que podía haber echado un vistazo rápido a los blogs antes de contactar con ellos. Hubiese quedado mucho mejor :). Estoy perdiendo facultades…

Inane, ¡yo te apadrino!

InaneMe pasa Ángel un «meme» para que apadrine una palabra… y a pesar de que no me gustan los «memes», recojo el guante. Y lo hago más que nada porque ya me había apetecido participar en esta iniciativa de la Escuela de Escritores para apadrinar palabras con riesgo de obsolescencia.
Aunque he de decir que unas cuantas de las que he visto por ahí me han sorprendido (botarate, sin ir más lejos), y es que para mí hombre, no voy a decir que forman parte del vocabulario cotidiano, pero desde luego no me resultan muy ajenas. Algunas sí, claro, pero otras… en fin, será que sin ser tan pedante como otros, también tengo mi punto.
El caso es que he apadrinado «inane«. Según la RAE, «vano, fútil, inútil». ¿Por qué? Pues porque me recuerda a la cantidad de esfuerzos vanos e inútiles que hacemos persiguiendo determinadas cosas intrascendentes mientras que desatendemos otras más relevantes.
He dicho. Y como no me gustan los «memes» pues no se lo paso a nadie, el que quiera apadrinar, que apadrine.

La lacra del tráfico

Flores en carretera

Operación salida. Operación retorno. Y como si de un peaje se tratara, la cuota habitual de accidentes, muertos y heridos. Sorprendentemente, la gente se echa las manos a la cabeza. Y es que tras unos meses de «triunfalismo» en los que el carnet por puntos había servido para matizar la siniestralidad, hemos vuelto a niveles anteriores. El carnet por puntos no funciona, las campañas de la DGT no funcionan, las multas no funcionan, la educación vial no funciona, los radares no funcionan, los límites de velocidad no funcionan.
El otro día vi un reportaje de «Callejeros» sobre tráfico. Y ahí veíamos de todo. Gentuza cargada hasta las orejas de alcohol y drogas puestos al volante y diciendo que «yo controlo». Chuloputas al mando de un deportivo que saca billetes de la cartera como quien tira confetti para pagar la multa por exceso de velocidad. Listo que asegura que él tiene el limitador de velocidad en 180 para no incurrir en sanción penal. La señora sin carnet que dice que si «los analfabetos no tenemos derecho a conducir». El que dice que el coche lo conducía su abuela para que le quiten los puntos…
Llevar un coche es llevar un arma, peligrosa para sus ocupantes y para los demás. Sin embargo, todo se fía a la voluntad y estabilidad mental del que conduce. «Portate bien», nos dicen. Y si no… bueno, pues ya matarás a alguien y nos lamentaremos.
Soy partidario del «laissez-faire». Solo que en este caso, hay vidas en peligro y no vería mal que hubiese un mayor control sobre ese libre albedrío que, se demuestra cada día, no hace sino provocar desgracias.
Y todo el mundo propone medidas, pero ninguna va a tener efecto. ¿De qué vale reducir aún más los límites de velocidad, si el problema es que la gente se salta los que ya existen? ¿De qué vale poner más radares si la gente frena para pasar por delante de él y luego mete zapatilla? ¿De qué vale retirar el carnet si luego la gente conduce sin él? Todas son medidas a posteriori, y que requieren un «que te pillo» previo…
¿Para cuando la limitación de velocidad de serie en todos los vehículos? Y a quien la truque, a la carcel. Todavía no he encontrado quien me explique la total contradicción que existe entre una limitación de velocidad de 120 Kmh y vender coches de tropecientos caballos. Ni quien me explique por qué esa limitación de serie sería nefasta para los intereses de los ciudadanos.
Y sí, me gusta conducir. Y sí, me gusta correr, aunque cada vez menos y ya suelo viajar dentro de los límites marcados en la carretera. Por eso mismo este es mi argumento. Si yo, que me considero un tío cabal, he despreciado a veces el riesgo de la carretera («yo controlo», «en esta carretera y con este coche se puede ir perfectamente a 160», «voy tan despacio que me adelanta cualquier camión», «así no llegamos nunca» – afortunadamente, no he tenido nunca ningún percance… pero sé que podría haberlo tenido), ¿qué no hará el que no está en sus cabales?

La hora tonta

Estoy en plena «hora tonta». Es ese periodo de tiempo, alrededor de la medianoche, donde lo mismo puedo cerrar todo e irme a dormir tranquilamente (lo cual me asegura casi mis 8 horitas de sueño) o puedo engancharme con algo (trabajo, blogs, libro, tv…) y darme la una, las dos o las tres, con el agravante añadido de que cualquier actividad en este rato suele activarme la cabeza y hacer que, una vez acostado, ésta tarde un rato más en apagarse. Total, que eso me deja en 4 horitas de sueño.
Recopilemos. Una vez aviado el pequeñajo (baño+cena), solemos cenar nosotros y, tras la cena, sentarnos a ver algo en la tele (que no «de la tele», notesé la diferencia). A esas horas, no es difícil que se me cierren los ojos y que incluso me pierda algún fragmento de la serie o peli que estemos viendo. A eso de las once, mi mujer se suele acostar (es de bioritmos fijos, parece que va con energía solar y cuando han pasado dos horas desde el ocaso, se le acaban las reservas…) y yo me encuentro con la casa para mí solo, tranquilo. A mi bola.
Por eso esta hora tiene tanto peligro. Me encuentro agustito en mi soledad, y empiezo a marear por aquí, a leer un rato, a acabar eso que no me ha dado tiempo antes de la cena… y se me van las horas. Por cierto, que no soy el único al que le pasan estas cosas, conozco a más de uno y a más de dos que les pasa lo mismo.
Pero bueno, hoy me temo que ni «hora tonta» ni gaitas en vinagre. A la camita, que para ser el lunes del regreso, en plena astenia primaveral, ya está bien. Hay que coger fuerzas!.

España se rompe

Toda una metáfora. «España se rompe»… no, está rota ya 🙂
Que nooo, que no me voy a meter yo en discusiones políticas tan inanes como la de que España se rompe o se deja de romper… simplemente, el otro día paramos en un restaurante de carretera en Aguilar de Campoo a comer y a alimentar al peque, vi esta bandera rota y no pude por menos que echarle una foto…

De regreso de las vacaciones

Bueno, pues ya regresamos de vacaciones. Unos días en Salamanca y otros en Noja, Cantabria, llevando al niño en procesión a casa de los abuelos. La verdad es que hemos tenido una suerte estupenda con el tiempo; mientras que el 90% de España sufría los rigores del temporal, nosotros los hemos esquivado y hemos disfrutado de sol y tranquilidad. No ha sido como para ir a la playa, pero casi.
Y nada, de vuelta al día a día. La verdad es que he llegado, me he puesto a ordenar temas y revisar correos (y eso que dejé todo «visto» el miércoles por la noche!) y buff, qué de cosas hay por hacer… pero oye, pasito a pasito.
Ah, ¿os gusta la foto? La saqué con mi nuevo Sony Ericsson K780i (al final pasé de Vodafone y me lo compré libre, si tengo que esperar todavía estoy esperando…). La verdad es que saca unas fotos bastante decentes. De hecho, ésta la saqué con un modo que tiene el teléfono para sacar fotos panorámicas que está muy chulo, y sobre todo en paisajes que merecen la pena sale un resultado bastante curioso. He subido algunas más a Flickr.