Beers&Blogs varios

Beers&Blogs

¡Marchando una de Beers&Blogs! ¡Que sean dos!
Esta tarde, si no hay nada en contra, se celebrará en Madrid la reunión de Beers&Blogs habitual de los finales de mes, en el sitio habitual (Brasileirinho, en la plaza Cristino Martos). Después de unas cuantas ediciones sin ir, esta tarde en principio me pasaré por allí.
Y como novedad, este sábado se celebra en Salamanca el primer Beers&Blogs charro. Y como se han alineado los planetas y este sábado estaré por allí, pues intentaré acercarme (si familia y demás amigos me lo permiten!) aunque sea un ratito.
Así que si andáis por uno de esos dos sitios… ¡nos vemos!

Invertir en sitios 2.0

Es muy tarde, y sólo quiero apuntar una idea que tengo en mente después de visitar 11870
Hablo de la inversión no ya de quienes ponen el dinero y lanzan el servicio, que esos también arriesgan lo suyo: ponen en marcha un servicio con vías de ingresos complicadas (¿todo a base de publicidad?), difícil de consolidar (depende de que consigas una gran masa crítica de usuarios que generen contenido), voluble (tus usuarios tal como vienen… se van) y fácilmente imitable/superable (pasado mañana sacan un servicio ligeramente mejor que el tuyo… y adios al invento).
Me refiero a la inversión de los usuarios. Pensemos en 11870. Digamos que me encanta, que me gusta tanto que cada vez que voy a un sitio lo añado a 11870 para que más gente lo vea. Subo fotos y subo videos, y de todo. No es sólo ya el hecho de que yo esté haciendo el trabajo para que otros ganen dinero (mucho o poco, pero lo ganan ellos y no yo), sino que estoy haciendo un trabajo que, si ese servicio no llega a cuajar o, llegando a cuajar, cuando llegue otro que se lo lleve por delante… todo mi trabajo desaparece en un tris. ¿Tanto trabajo en balde?
Y eso con 11870, con flickr, con del.icio.us, con tagzania , con Youtube , con Linkedin o con cualquier otro servicio de este estilo. ¿Me voy a «matar» yo, usuario, por hacer algo sin recompensa y sin ni siquiera garantía de perdurar? ¿Tiene sentido que suba videos, que establezca contactos, que dé de alta amigos, que añada tags… si luego todo desaparece?
No sé, creo que debería haber a estas alturas estándares de migración de datos (para poder migrar de un servicio a otro sin perder todo el trabajo ya realizado) y un sistema de «red social» básica (que permitiese que tus «contactos» lo fuesen en todos los servicios a la vez, incluyendo aquellos en los que te des de alta, sin tener que replicar esa red en cada uno de los servicios en los que te das de alta)
Lo dicho, es un poco tarde… 🙂

11870… tiene buena pinta

He estado probando un rato la nueva web 11870.com. Se trata de un interesante proyecto web (bueno, y más allá como se puede intuir sólo por el nombre y ellos mismos confirman) enfocado al mundo de los clasificados, pero con un elevadísimo componente social y «2.0». Dicen que «sirve para que la gente descubra, recuerde y comparta empresas y negocios en todo el mundo mediante opiniones, fotos y vídeos», o que es «un delicious de empresas mashupeado con doscerismos varios».
La idea es simple, una de esas ideas que simplemente está ahí esperando a que alguien la ponga en marcha. Importa mucho ser el primero, obtener relevancia y la consiguiente masa crítica para ser «la referencia». Porque, como todos los servicios sociales, éste depende de conseguir un número relevante de usuarios activos que generen el contenido (que otros explotan y del que obtienen beneficios…). De momento tiene buenos padrinos, así que por eso no será.
La idea es muy potente: permitir que los usuarios (todos registrados) den de alta lugares que les gusten, añadiendo información con texto, fotos o vídeos. Puedes hacerlo de forma privada o pública, y en este segundo caso la gente puede «guardarse» los sitios que tú has marcado…
Dudas o funcionalidades que no sé si tienen o no (pero que, a bote pronto, me gustaría que tuviese):
– ¿Qué pasa si intento dar de alta un sitio que ya ha dado de alta otra persona? ¿El sistema lo reconoce y me pregunta si estoy hablando de lo mismo, o directamente se crean duplicados?
– ¿Hay protección contra los spammers (gente que pone sitios con direcciones equivocadas, etc…)? ¿Algún tipo de control editorial que evite que se llene de información no válida?
– ¿Se puede filtrar para que sólo muestre datos guardados por nuestros contactos? (a la coRank)
– ¿Hay RSS de las cosas que vas añadiendo/guardando como favoritos? (para publicarlo en tu blog, por ejemplo)
– ¿Hay RSS de nuevos sitios añadidos en una zona determinada? (por ejemplo, mi ciudad o mi barrio)
– ¿Hay RSS de nuevos sitios añadidos por tag?
– ¿Hay posibilidad de «desrecomendar» un sitio? En vez de guardarlo (indicando así que «te gusta» y por lo tanto recomendándolo) sería cuestión de meterlo en una «lista negra» para que esa información también circulase.
En fin, no son horas. Un nuevo servicio interesante…

Encuesta salarial de consultores

¿Cuánto gana un consultor? ¿Es mi sueldo el adecuado? Con mi experiencia… ¿cuánto debería cobrar?
Esa es una pregunta muy habitual y de difícil respuesta… pero vamos a intentar poner algo de luz con datos cuantitativos. Os propongo la realización de la encuesta salarial de consultoría «Vida de un Consultor». La idea es sencilla: he creado un formulario y una encuesta en la que se recaban algunos datos sencillos sobre vuestro salario (obviamente, ninguno de carácter personal que os pueda individualizar).
La idea es que consigamos reunir las respuestas de cuanta más gente mejor (en ese sentido, sería bueno que os hiciéseis eco de la noticia en vuestro entorno tanto «real» como «digital» para que podamos obtener más datos y por lo tanto mayor fiabilidad) para así tener una muestra amplia de la que podamos sacar conclusiones. Cuando tengamos resultados, los publicamos y vemos por dónde está la cosa.
¿Os apetece?
Pues rellenad la encuesta. Son solo 7 preguntas que se responden en un segundo.
Las preguntas son:
– Tipo de consultoría: he puesto algunas de las más relevantes – estrategia, procesos, organización, software/hardware, ingeniería técnica, etc… y un «otros» para los tipos que se me hayan pasado.
– Tipo de empresa: he segmentado entre empresas locales (de una ciudad), empresas de implantación nacional o internacional, y grandes o pequeñas (usad vuestro criterio, pero vamos, creo que está clara la diferencia entre una «megaempresa» y una «empresa modesta» tanto en el ámbito nacional como en el internacional).
– Localización: vuestro lugar habitual de trabajo (o donde esté vuestro centro de trabajo, aunque luego viajeis), que lógicamente cambia si estamos hablando de Madrid o Barcelona, si estamos hablando de provincias, o si hablamos de fuera de España.
– Edad: pues eso
– Experiencia: los años de experiencia en el mundo de la consultoría. En principio tendrá una correlación elevada con la «edad», pero por si acaso.
– Sueldo fijo: expresado en bruto anual.
– Sueldo variable: expresado en bruto anual. Lo ideal es poner el variable «conseguible» (aunque luego los resultados no acompañen y no se consiga).
Actualización: ya están disponibles los primeros resultados de la encuesta salarial de consultores

Mi cargo y yo – la hoguera de las vanidades

La hoguera de las vanidadesLa hoguera de las vanidades es un libro de Tom Wolfe, pero sobre todo es una frase que me evoca un mundo de apariencias y falsedades… Para el objeto de este post, podría haber ilustrado también con el personaje de Patrick Bateman, el protagonista de American Psycho, que aparte de su carácter homicida, tenía ese punto también de «cuidar las apariencias» (sus trajes, sus restaurantes, sus tarjetas de visita…).
Uno de los signos de apariencia que más gracia me hacen en el mundo corporativo es el nombre de los cargos. Ser «Director» de algo, o ser «VP» de algo, o ser «Chief»-de-algo-«Officer» es una cosa por la que mucha gente se pirra. Incluso hay quienes simplemente, por un cambio de nombre en su cargo, se siente recompensado, en las nubes. Da igual si viene acompañado de más sueldo o no, o de más atribuciones: lo importante es parecer algo.
Luego está el «apellido», claro. Si al cargo le añadimos un «Corporativo» o un «Mundial» o un «Global» ya ni te cuento.
Y todo esto me hace gracia porque cuando se conocen las empresas por dentro, y ve su estructura y su dimensión, el nombre del cargo (y el uso que orgullosamente se hace de él) puede llegar a resultar hasta risible.
Pienso por ejemplo en esas corporaciones anglosajonas que tienen «VP’s» (vipís) a decenas. «No, es que fulanito es VP»… coño, como media empresa. O en esas empresas pequeñitas donde todos son Chief-algo-Officer: CEO, CTO, CMO, CFO, CCO… todos Chief Officer, y ya está.
Recuerdo cuando en una de mis anteriores empresas se alargó la carrera profesional. No se podían hacer tantos «Gerentes». Así que se les ocurrió la idea de crear la figura del Supervisor («supervaisor»), con la que entretener a los consultores más «senior». Se les puso un staff aparte, mesa propia (el resto teníamos que buscarnos la vida cada día para encontrar un sitio), línea de teléfono individual (los demás teníamos 3 teléfonos para todos) y secretaria propia (una para todos, pero distinta del resto del staff…). Y hala, allá los veías a todos tan ufanos.
Y yo pensaba, ¿a qué viene tanto ufanarse, cuando lo que te han hecho ha sido retrasarte la carrera? Pero oye, ellos tenían su título, su mesa, su teléfono y su secretaria, y con esos símbolos de status estaban tan contentos.
Personalmente nunca me han interesado mucho los símbolos de status externo. Quiero decir, sí, me hizo ilusión la primera vez que tuve despacho propio con mi nombre en la puerta. Pero sólo el primer día, luego ya dejó de significar nada (de hecho, incluso fué contraproducente en mi opinión… una barrera con el resto de compañeros, en realidad). A nivel interno, me interesa que me conozcan por lo que soy y puedo aportar, no por el titulito que me acompaña. Prefiero ser «Raúl el que no me falla» o «Raúl el que sabe de esto» que «Raúl el consultor senior de año 3» o «Raúl, Global Worldwide Partner». Y a nivel externo… me da igual. No tengo ningún interés en epatar a nadie con lo que ponga en mi tarjeta, sino con lo que digo o hago.
En fin, no sé, cada uno con sus «cadaunadas». Quizás debería irme pensando lo de ser Worldwide Corporate CEO de blog.raulhernandezgonzalez.com…

Adios a los kilos

Aquellos que me conoceis físicamente sabéis que tengo un «pequeño problema» con el sobrepeso. Bueno, llamarlo sobrepeso es un eufemismo como otro cualquiera: lo mío ronda la obesidad mórbida.
No es algo de lo que nunca me haya gustado hablar. Mi peso siempre ha sido algo entre mi báscula y yo (y, ocasionalmente, el médico). Tampoco puedo decir (a la vista está) que haya hecho nunca muchos esfuerzos por controlar la situación. Así, poco a poco, el peso se ha ido descontrolando hasta llegar a la situación actual (que, por otra parte, no es la «peor de todos los tiempos» – no hace mucho la cosa estaba peor).
Pero, de una vez y para siempre, he decidido luchar contra esta situación. Hay quien consigue dejar de fumar. Yo quiero revertir, en la medida de lo posible, mi situación. No quiero dietas milagro, ni quiero liposucciones. Quiero un cambio sostenido en el tiempo en hábitos de vida que permitan que el cuerpo vaya perdiendo, poco a poco, parte de su peso.
Como ayuda a este «buen propósito», he decidido servirme de un blog. Y para no dar la turra en éste (por muy banal que ya sea), he abierto uno nuevo: Adios a los kilos. ¿Cómo es posible que, no gustándome hablar de ello, se me ocurra lanzar un blog al respecto? Por un lado, espero que tener una cita «diaria» con el blog me ayude a ceñirme a mis planes, a no darlos por olvidados, a hacerme reflexionar sobre lo que hago y lo que no hago, a investigar y a conocer mejor cómo funcionan las cosas. Podría haberme hecho un blog «privado», en vez de anunciarlo para que otros lo viesen (lo cual, además, va en contra de mi declarada aversión a hablar de ello con nadie). Pero creo que ese concepto de «esto es cosa mía y de nadie más» se ha demostrado inútil durante todos estos años, y creo que el que haya «testigos externos» puede servirme como refuerzo a mis propósitos, aunque para ello tenga que vencer mi pudor.
En fin, en esas estamos. Si me notáis de un humor más perro de aquí en adelante, ya sabéis a qué se debe 🙂

Más ciudades en Vive la ciudad

Logo NHEstamos preparando nuevas ciudades para la red de blogs Vive la ciudad, en la que trabajamos con NH Hoteles. Después de la experiencia Salamanca, Sevilla y Santiago de Compostela, el cliente ha decidido aparcar otras ciudades «medias» que tenía en mente e ir «a por todas», lanzándose a las grandes ciudades españolas (Madrid y Barcelona) y a por ciudades europeas como Amsterdam o Lisboa.
Así que en esas ando, montando equipos para estas ciudades. En Weblogs SL hemos anunciado un proceso de selección de bloggers, así que si alguno os animais, ya sabéis dónde podéis ir. Por supuesto, cualquier información adicional, ya sabéis dónde estoy.
PD.- También solicitamos bloggers para blogs de nuestra red, por si a alguno le pica el gusanillo de bloguear para WSL.

1440 minutos

Me ha gustado mucho el nuevo anuncio de Mercedes. Si no lo habéis visto, lo resumo:

Imagina que todos los días, por la mañana, te encontraras en tu puerta 1.440 euros. Podrías dárselos a la gente, o usarlos para divertirte, o simplemente tirarlos. Pero, hicieras lo que hicieras, los que no hubieses usado al llegar la noche desaparecerían.
La vida es igual, solo que en vez de 1.440 euros, cada mañana al levantarte te encuentras 1.440 minutos. Tú decides qué hacer con ellos.

Y, muy en línea, me ha gustado mucho una cita «motivacional» que recoje Ángel:

No digas que no tienes suficiente tiempo. Tienes exactamente las mismas horas al día que tenían Keller, Pasteur, Miguel Ángel, la Madre Teresa, Leonardo da Vinci, Thoma Jefferson o Albert Einstein

Lo malo después de esto es que piensas… coño, ¿y qué hago yo con mis 1.440 minutos?

Un blog banal

Cuando en el mes de diciembre posteé sobre mis andanzas con el photoshop y la foto de mi niño, recibí un comentario que de primer impacto, para qué negarlo, me «tocó las pelotas»:

Consultor, hace tiempo que los contenidos del blog han caído en picado. Yo hace tiempo lo leía con interés pero te has instalado en lo banal y de ahí parece que no hay quien te mueva. Y no lo digo por este post de tu niño, que es sólo la guinda.

Tanto es así, que mi respuesta fué un poco visceral:

hace tiempo que decidí que este blog es fundamentalmente mío y que iba a escribir de lo que me diese la real gana. Banal o interesante, es una valoración que cada cual puede hacer, lo mismo que puede tomar la decisión de leerlo o no. En todo caso, este soy yo y escribo lo que me apetece escribir en cada momento – lo hice antes y lo hago ahora.

El comentarista me contestaba al día siguiente:

No quería molestarte el otro día cuando te dije que tu blog se había instalado en la banalidad. Evidentemente es tu blog y puedes hacer lo que quieras con él igual. Yo tengo dos opciones: leerlo no leerlo. Hasta ahora he hecho lo primero y con mucho gusto pero cada vez encuentro menos motivos para hacerlo. Tal vez pierdas algunos lectores de determinado perfil (los interesados en temas de consultoría) y ganes otros (los interesados en retocar fotos de niños). Sólo digo que siempre me había gustado leerte. Considéralo un elogio a estos dos años que has dedicado al blog.

Lo cierto es que, una vez pasado el «mosqueo inicial» (chico, qué le vamos a hacer – «banal» me suena a intrascendente, e ¿¿¿intrascendente yo???) y analizando la cuestión, he de decir que algo de razón no le falta. Creo que era en Problogger donde decían, no hace mucho (lo que pasa es que no hay dios que encuentre nada en ese blog… y menos si no estás seguro de lo que estás buscando!!), que no estaba de más pensar en tus lectores y mantener un cierto «foco» en tus contenidos.
Y creo que este blog, desde hace ya bastante tiempo, ha perdido el «foco». Tampoco sé si es necesario que lo tenga (asumo que he ido evolucionando desde un blog «temático» sobre la consultoría a un blog «personal»), pero sí creo que últimamente no cuento nada demasiado interesante, son todo cosas demasiado de «andar por casa».
Eduardo pasó por una crisis similar hace unos meses, y me gustó bastante su forma de resolverlo:

Este blog lo voy a dejar siendo lo que es, una libreta de anotaciones pública, donde escribo sobre cosas que me sorprenden, gustan o me parecen interesantes y por supuesto os lo dejo abierto para que podáis comentar lo que queráis.

Quizás sea cuestión de mirar más para afuera y menos para adentro.