Necesitaría un software decente para que me acompañe en mi vida como autónomo. Necesito que haga lo básico, es decir, emitir facturas, registrar gastos… y poco más, porque lo que es la contabilidad, los impuestos y demás lo llevaré a través de asesoría.
¿Alguien tiene alguna recomendación al respecto?
dia-a-dia
Discutir por discutir
Tengo que aprender a discutir. O a elegir en qué discusiones me meto. Y es que me encanta discutir, el intercambio dialéctico, los argumentos que van y que vienen. Soy capaz de tirarme mucho tiempo exponiendo, rebatiendo, entrando al trapo de los nuevos hilos de la conversación: no soy capaz de dejar cabos sueltos y, si estoy absolutamente convencido de algo (me pasa a menudo), puedo llegar a ser bastante insistente.
Cuando es en persona, no está mal porque los turnos obligados y la limitación de elementos que discuten hacen que la cosa no se vaya de las manos. Pero en un mundo como el de internet, las discusiones pueden no tener fin.
Además, aunque siempre intento llevar las discusiones por el lado racional y de los argumentos, no siempre se consigue. A veces me puede la vehemencia (mi mujer dice también la prepotencia) que puede ser malinterpretada como ataque personal. También hay veces que se encuentra uno con interlocutores que no quieren llevar la discusión por esos terrenos. El caso es que acaba uno enfangado en discusiones que no llevan a ningún sitio y que, encima de no ser productivas, acaban generando «mal rollo» personal.
Así que nada, a partir de ahora tengo que empezar a elegir muy bien en qué charcos me meto y morderme la lengua (o la tecla) para evitar entrar en discusiones que no tengan un objetivo claro, que no vayan a resultar productivas o que vayan a suponer un coste mayor (en tiempo, en berrinches o en imagen) que el potencial beneficio que pueda conseguir.
Business 2.0: Blogging for Dollars
Business 2.0: Blogging for Dollars – September 1, 2006
La revista Business 2.0 publica un interesante artículo de Paul Sloan y Paul Kaihla sobre el mundo de los blogs como negocio potencial. Es un texto introductorio que no cuenta muchas cosas nuevas a quienes ya estén metidos en el ajo, pero que para quienes se acercan desde fuera puede resultar más que interesante. En el artículo hablan de bloggers famosos como Michael Arrington de TechCrunch quien dice ganar más de 60.000 dólares mensuales con la publicidad, o del equipo de BoingBoing a quienes se les estima 1 millón de dólares de ingresos este año. También hablan de las redes de blogs como Weblogs Inc. o Gawker Media, y de cómo el modelo de negocio de los blogs de nicho tiene todo el sentido del mundo.
El artículo cita a Google Adsense como la herramienta que despertó el poder de monetizar los blogs, y de cómo poco a poco la publicidad tradicional está regresando a internet.
También habla del interesante modelo de Federated Media, una empresa que actúa como «representante» de diversos blogs con altos niveles de tráfico para comercializar su espacio publicitario.
No todo son flores en el artículo, sin embargo. Vienen a cuestionar la validez del modelo de publicidad CPM, en la que el CTR suele ser muy bajo (entorno al 1% según el artículo). Sin embargo, los anunciantes no sólo buscan CTR, sino visibilidad y notoriedad que consiguen poniendo sus anuncios frente a audiencias masivas.
En fin, que me ha parecido un buen artículo (por cierto, vía Tecnorantes) para situar de una tacada el mundo de los blogs que pretenden ganar dinero.
11 de septiembre, cinco años después
Dicen que es una de esas fechas en las que todo el mundo recuerda dónde estaba, como el asesinato de JFK, la llegada del hombre a la luna, el 23-F… el 11 de septiembre de 2001 yo estaba dando un curso sobre el euro para una entidad financiera. La inminente entrada en funcionamiento de la nueva moneda hizo que dicha entidad nos contratase para un curso que era mitad técnica y mitad habilidades (comunicación, atención al cliente, etc.). La sesión de aquel día se celebraba en el hotel Chamartín, pegado a la estación del mismo nombre. Por aquel entonces yo vivía en un estudio en la Plaza de Castilla, así que el descanso para la comida lo aproveché para irme a casa. Supongo (no recuerdo bien) que estaría viendo Friends o algo así, y en el zapping ví en el telediario las primeras imágenes del World Trade Center echando humo. «Se ha declarado un incendio», creo que era lo que decían en aquel momento de confusión (tres y cuarto de la tarde).
Volví al curso y empezaron a llegar SMS’s a los móviles. La gente los comentaba nerviosa. «Ha sido un avión que se ha estrellado», «Â¡Por lo visto han sido dos!», «Â¡Han atacado el Pentágono!». Tuve una sensación de cierto vértigo, algo así como «aquí se acaba el mundo, esto es la tercera guerra mundial». De hecho, a lo largo de la tarde no me abandonó esa sensación, seguía pendiente de que llegara alguna noticia al aula con más y más ataques, lanzamientos de misiles, bombas nucleares, qué se yo…
Por la tarde, ya, lo que supongo que medio mundo: absorbido por el magnetismo de una televisión que poco podía decir o hacer, ví durante horas los aviones estrellándose contra las torres gemelas, el incendio, gente cayendo/saltando al vacío, el derrumbamiento de las dos torres, la imagen crepuscular de Nueva York envuelta en humo…
Qué día tan espeluznante. Supongo que con el paso de los días, de los meses, aprendimos a racionalizarlo todo para poder seguir adelante con nuestras vidas como si tal cosa. Pero, si te paras a pensar, eso que resulta tan fácil de decir («unos tipos estrellaron dos aviones contra las Torres Gemelas que acabaron cayéndose, murieron unas 3.000 personas») encierra una trascendencia brutal (humana, geopolítica, histórica…). Algo que, sin duda, cambió el rumbo de la Historia, aunque desde la escasa perspectiva que dan cinco años, apenas podamos percibirlo.
Soluciones para la masa
Dice Jason Calacanis una gran verdad. Hablando él sobre su Netscape, identifica tres clases de usuarios: los creadores, los colaboradores y los consumidores. También menciona los porcentajes en los que se presentan (él habla del 1-19-80), y de lo necesarios que son los tres para que un servicio triunfe. Pensando en su caso particular, se da cuenta de que ya tiene a los creadores (los ha «comprado») y los consumidores (venían con el dominio). Pero le faltan los colaboradores, gente que vote noticias, que comente… y es que se da cuenta de que la inmensa mayoría del tráfico que tiene son «consumidores», personas acostumbradas a una actitud mucho más pasiva respecto a internet.
¿Cómo conseguir que los consumidores se transformen en colaboradores? EDUCÃNDOLES. Explicándoles las cosas despacito, con paciencia. Porque, como bien dice (traduzco libremente) «la gente del mundillo de la burbuja 2.0 tiende a olvidar hasta qué punto se trata de una minoría. La audiencia masiva no entiende qué es eso de noticias sociales o bookmarking, y les llevará otros 2-3 años empezar a hacerse una idea de lo que significa»
Y es que es cierto. Muchas veces, nos dejamos fascinar por la tecnología y por nuestro conocimiento de «iniciados». Pensamos que, por arte de birlibirloque, todo el mundo va a estar a la última y que entenderán lo que les ofrecemos a la primera y se volverán locos por darnos sus euros. Y no es así, lo normal será que se queden mirando como las vacas al tren.
Si se pretende hacer un negocio de todo esto, tendrá que ser saliendo del «micromundo digital» o, mejor dicho, incorporando a la gran masa a él. Y para eso hace falta tiempo y esfuerzo dedicado a enseñar conceptos, a explicar funcionalidades… pero sobre todo a generar motivaciones en las personas de un modo empático. A la gente no le importa lo guay que te parezca a ti una cosa, lo que le importa es qué soluciones les aportan a ellos. Y puede que la respuesta sea «ninguna».
Ciberpaís y el Consultor Anónimo
Hoy en Ciberpaís recogen una entrevista con Javier Penalva, ilustre compañero y blogger profesional. Al margen de que está bien para poner un poco de contrapunto a la dinámica de los últimos días, me ha hecho gracia, al leerla, ver que me citan a mí por una de esas frases lapidarias que me gusta soltar de tanto en cuanto:
«Los blogs pueden llegar a ser una actividad que genera dinero de verdad, con un modelo de negocio que lo sustenta; pero sólo se conseguirá en aquellos casos en que haya mucho trabajo detrás, con planteamientos de empresa sólidos»
Juas, soy un gurú… :). Lo curioso es que ni siquiera creo que haya dicho esta frase aquí, sino posiblemente en el blog de Penalva cuando anunció su pase a «profesional». En fin, qué cosas…
Sobre Notas de Fútbol

Supongo que a estas alturas quien más y quien menos está al tanto de la situación en Notas de Fútbol. En resumen, gran parte del equipo de editores decidió salir en bloque de la empresa y montar su propio blog de fútbol. Hoy, en un post, explican sus motivos que, personalmente (y voy a insistir: PERSONALMENTE. Este post refleja mi visión personal de la jugada y en ningún caso una posición de empresa. Está claro, ¿no?), me dejan tanto en el fondo como en la forma un regusto agridulce por varias cosas.
Pero fundamentalmente porque la cosa, a pesar de haber tenido su «miga» interna, parecía reconducida y «zanjada» en términos de que cada uno había defendido sus intereses y había buscado su camino. No sé si era necesario (creo que no) tanto detalle y tanta explicación.
Soy de los que piensa que cuando las relaciones profesionales se terminan hay que procurar que lo hagan de la forma más fluida posible y minimizando el ruido. Lo contrario me parece (incluso desde un punto de vista puramente egoista) poco prudente. Pero bueno, supongo que es una opinión personal que no tiene por qué ser compartida.
PD.- Sí. He acortado sensiblemente el post, como podrán comprobar las 20 visitas directas y los suscriptores del feed a quienes les habrá llegado la versión completa. Cuando lo escribí (la madrugada anterior) le dí muchas vueltas tratando de defender mi punto de vista sin resultar ni ofensivo con el equipo de DdF (a quienes respeto por su trabajo y también a nivel personal a los que conozco) ni de generar ruido extra (que, como digo, creo que no beneficia a nadie). Pensaba que lo había conseguido, pero esta mañana un par de personas me han comentado que quizás había estado un tanto duro/vehemente (uno de mis defectos). Como dice el proverbio árabe, «si una persona te dice que pareces un camello, no le hagas caso. Si te lo dicen dos, mírate a un espejo». Así que, pensando que mi post podía en vez de arrojar más luz, servir para echar más leña al fuego, lo he dejado en lo esencial.
Amstrad sigue por ahí
El otro día fui al Media Markt y al entrar vi en uno de los expositores una marca que se me clavó. AMSTRAD. ¡Siguen vendiendo cosas!. Amstrad (cuyo nombre está formado a partir de las iniciales de su fundador, Alan Michael Sugar, y de un apócope de Trading) fué la empresa de cuya mano me acerqué a los ordenadores. Unos CPC eran los que tenían en el aula de informática donde empecé con los rudimentos del Basic:
10 Print «Hola»
20 Goto 10
Un Amstrad CPC 6128 (con disquetera, nada menos!!!) fue mi primer ordenador que me regalaron para la Comunión. Con él disfruté jugando y aprendiendo a programar. Luego vendría otro Amstrad PC2086 (era un 8086, pero no me acuerdo de la marca) con el que ya empecé a hacer alguna cosilla de bases de datos (Dbase) pero con el que sobre todo seguía jugando (ese Kick Off 2, por ejemplo…). Amstrad era una de las «gordas», compitiendo con Spectrum, Commodore, MSX… y a mí me entretenía. Tenía revistas oficiales de Amstrad, luego las MicroManía…
Luego Amstrad desapareció de mi radar, y empecé a vivir de los PC’s sin marca. De hecho, pensé que se habría evaporado. Pero mira por donde, ahí sigue haciendo sus cositas. Nada que ver con el esplendor del pasado, supongo. Pero sin duda Amstrad es una marca que está muy ligada a mí.
Paso del Blogday
El 3108 es el BlogDay (uno de tantos, no sé por qué me da la sensación de que es «blogday» varias veces al año…) porque se supone que el 3 es como una B, el 1 como una l, el 0 como una o y el 8 como una g. Bueno, más o menos y según como lo pintes… puede valer.
El caso es que se supone que durante ese día había que buscarse blogs «raritos» (que no se encuentren en tu circuito habitual y que, a ser posible, sean bien diferentes de ti) y recomendarlos.
Yo he pasado. Por pereza, fundamentalmente. Pero también por algo más profundo. Lo sé de sobra. Somos finitos. Hay un porrón de blogs por ahí, blogs que nunca podré ni siquiera conocer ni mucho menos leer y mucho menos seguir. Hay millones de libros que jamás podré leer. Miles de películas que no podré disfrutar. Miles de lugares que no podré visitar y de los que nunca oiré hablar, millones de personas interesantes con las que nunca podré hablar.
Así que, para evitar semejante pensamiento desasosegante, prefiero pensar que la blogosfera son mis decenas de blogs que sigo en Bloglines y, como mucho, hacer descubrimientos pero poquito a poco, nada de en masa.
Trabajar desde casa
Leo en el blog de Calacanis (a la sazón creador de Weblogs Inc. y ahora intentando sacar adelante una nueva Netscape dentro de AOL) un post en el que solicitan un par de personas de desarrollo. Indica que pueden realizar su trabajo tanto en casa como en oficinas, y lo vende así de bien:
«So, if you are some amazing developer and you left SF, NY, WA, etc. and you’re doing consulting work this might be a great gig for you. All the benefit of living outside the big city, but you get the benefits, salary, and perks of being a f/t staffer. Of course, you have to be willing to travel to our CodeJams and staff meetings, but those are monthly/quarterly typically.»
Vamos, que si abandonaste los agobios de la gran ciudad para irte a vivir a algún lugar más tranquilo, esta puede ser una oportunidad para tí porque tendrás los beneficios de vivir fuera de la gran ciudad pero también los beneficios derivados de trabajar para una gran compañía. Y sí, quizás tengas que viajar a alguna reunión… pero de guindas a brevas.
Hoy precisamente mi mujer me hablaba de una persona (de Asturias, para más señas) que le decía que allí en su tierra no había trabajo para tantos informáticos. Eso generaba que los pocos puestos que había tuviesen unas condiciones lamentables (exceso de oferta… ya se sabe) y que la mayoría de la gente tuviese que acabar viniendo (como tantos y tantos otros) al sumidero (porque todos acabamos aquí) en el que se ha convertido Madrid.
Muchas veces me he preguntado cuántos de los trabajos que se realizan en Madrid exigen realmente (pero de verdad de la buena) presencia física constante aquí. Y si uno lo piensa bien… no son tantos. Muchos de ellos podrían realizarse tranquilamente a distancia, las TIC lo permiten. PERO… creo que ni los jefes ni los propios empleados lo asumen como una posibilidad real. Es un cambio tan drástico… ¿quién vigilará que se hacen las cosas correctamente? ¿quién me ayudará si algo falla?. Y así, muchos prefieren seguir alimentando al Gargantúa capitalino, soportando todos sus inconvenientes.
Creo que una organización «virtual», teniendo inconvenientes y exigiendo determinadas cosas, es factible y que puede contribuir tanto a la eficiencia en el trabajo como al bienestar personal. Estoy en trance de conocerlo. Sólo me falta lo de buscar un rinconcito agradable en el que vivir…