Según Google, yo soy un…

A través de mi amigo Alejandro (quien por fin se ha animado a abrir un blog y, lo que es peor, encima va y le gusta) encuentro un entretenimiento totalmente improductivo pero a la vez curioso que implica, una vez más, a Google. Ya he contado alguna vez mi afición a buscarme en Google (egobúsquedas, que le dicen), a buscar a personas conocidas… en este caso, la idea es preguntarle a Google qué es uno, poniendo en la caja de búsqueda «Raúl es un»… y a ver qué opina.
En mi caso, los resultados han estado lastrados por dos Raules muy afamados: el futbolista del Real Madrid (y pensar que hubo una época en la que yo lamentaba que no hubiese ningún jugador de fútbol famoso con mi nombre… pues toma, ahí lo tienes, máximo goleador de la selección española y multiganador de copas de Europa, por bocas) y el hermanísimo Raúl Castro (pobre hombre, qué cruz debe de ser tener un hermano como Fidel…). Aun así queda una lista curiosilla. Esto es lo que Google dice de «Raúl»:

  • es un ejemplo para todos
  • es un chico humilde
  • es un militar
  • es un capitán con una personalidad fantástica
  • es un jugador imprescindible
  • es un gitano más en el tablao
  • es un político muy singular, apto y hábil
  • es un traidor, pagado por los dólares del imperialismo norteamericano
  • es un guajiro de humor espontáneo y cálido con la familia
  • es un paquetorro que vive del cuento de la prensa
  • es un monje cisterciense de origen inglés
  • es un espectáculo por sí solo
  • es un borde lógico
  • es un nostálgico del comunismo soviético
  • es un académico sin saberlo
  • es un tipo que da esa garra, esas ganas
  • es un DJ de tehcno y house, productor de música y un graduado del programa de arte de Georgian College
  • es un atípico estudiante de Derecho que hade más de dos años habita la blogosfera
  • es un líder tan bueno en la comunidad la tina en el estado de Texas que tuvo el gran honor de que se le diera su nombre a una escuela
  • es un fiel exponente de la juventud de los 60 que aspira a mucho más que lo presente
  • es un miembro de extraordinario valor
  • es un pobre orador, apagado y desprovisto del carisma de su hermano
  • es un buen intérprete
  • es un hombre de paz
  • es un limpia-parabrisas en la Revolución
  • es un ser humano sin ningún atributo excepcional
  • es un hombre con opiniones estéticas y por tanto muy peligroso para la línea oficial en materia de artes plásticas
  • es un empresario lúcido
  • es un poco borrachín
  • es un hombre con un hígado castigado por el alcohol
  • es un poeta, un artista de la palabra, un soñador
  • es un joven mecánico, común y corriente como cualquier otro
  • es un chico normal, sincero, tímido, muy humilde, de mirada dulce, súper sensible, tranquilo y muy hogareño al que también le gustan los animales

Y más cosas, pero no son horas 🙂

Visiones del mundo

A raiz de un estudio elaborado por Caixa Catalunya y al que se le está dando cierta «vidilla» desde los medios (situación sin duda favorecida por todo el debate acerca de la inmigración que estamos viviendo), elaboré una nota en El Blog Salmón en la que se ha suscitado un enconado debate.
La idea no es reproducir aquí dicho debate (el que quiera aportar alguna luz sobre los efectos económicos de la inmigración, que se pase por allí), sino reflexionar sobre algo que, al final, nos afecta a todos en nuestras vidas personales y en las profesionales. Y es que, por debajo de los argumentos racionales, al final hay otras cosas: llamémoslo modelos mentales, o visiones del mundo, o cosmovisiones, o como sea. Pero cada uno tenemos nuestra forma de entender el mundo y eso condiciona nuestros razonamientos y nuestras acciones.
Y llega un momento, en algunas discusiones, en la que lo que te encuentras es que no hay argumentos posibles para «convencer» al contrario. Porque lo que hay de fondo es una diferencia estructural sobre cómo cada uno entiende que deben ser las cosas. Y sobre eso hay poco que discutir, al margen de que luego puedas tener una opinión respecto a la moralidad o inmoralidad de dichas visiones del mundo.

Melones árabes

A ver si nadie me malinterpreta, que con esto de lo políticamente correcto está el patio de un susceptible…
El caso es que ayer veníamos por la A4 – Carretera de Andalucía atravesando esos interminables parajes de La Mancha («camino Puerto Lápice»). Es tradicional (yo lo llevo viendo toda la vida) que en los bordes de la carretera se vean pequeños tenderetes de venta de melones y alguna sandía (por cierto, qué calor pasará esta pobre gente…). Unas decenas de metros antes, suelen poner un cartel indicativo (que viene a ser un cartón con letras pintadas que pone con mayúsculas desiguales «MELONES»).
El caso es que me hizo gracia comprobar cómo estos carteles, tan cutres como siempre, ahora incorporan con el mismo estilo una grafía árabe (que intuyo que quiere decir «MELONES» también), para aprovechar el tirón con los miles y miles de conductores de ese origen que cruzan España de arriba abajo y viceversa cada verano.
Me encantan esos ejemplos de «marketing de la calle». Y es que al final, las «ciencias de la empresa» no dejan de ser, en el 95% de los casos, puro sentido común.

Yata

Yata (ya está, en versión corta). Ya hemos vuelto. Después de una buena pechada de kilómetros (dios bendiga los monovolúmenes, por cierto) que nos ha llevado de Madrid a Noja, de Noja a Salamanca, de Salamanca a Matalascañas y de Matalascañas a Madrid en dos semanas, ya estamos en casa con la lavadora a todo trapo y la depresión post-vacacional.
En mi caso, además, vuelvo a un mundo desconocido. Ya no tengo una oficina a la que volver. No me esperan mis viejos compañeros, ni mis viejos proyectos, ni mi realidad que, por conocida, me ha facilitado los regresos de los últimos septiembres. Supongo que es como cuando dejé el «cole» (para mí «el cole» es toda la etapa desde los 5 a los 18 años, ya que hice todo en el mismo sitio) y me fuí a la Universidad: otro sitio, otra gente, otras responsabilidades… otro mundo. O como cuando se acabó la universidad, con sus clases y sus rutinas, y comenzó la etapa laboral. Otro mundo.
Pues ahora otro nuevo. ¡A por él!

Fin de temporada

¡Alehop! Me voy de vacaciones un par de semanitas, con el equipo completo. Eso EXCLUYE ordenador y conexión a internet (salvo los días que esté en casa de mis padres… pero solo si es estrictamente necesario :)).
Así que, con esto y un bizcocho… hasta el lunes veintiocho 🙂

Karma ponderado: saber de lo que se habla vs. hablar sin saber

Antes que nada, ¿qué es el karma? Aparte de un concepto propio de filosofías orientales, el «karma» es el término que se ha acuñado en algunos servicios web con caracter social para medir la reputación de un usuario determinado. Así, los usuarios con más karma son los más respetados, y eso suele afectar a las valoraciones que realizan (ya que con cada valoración, transfieres parte de tu karma al elemento valorado, bien sea una noticia como en menéame o a otro usuario como van a hacer en blog.it). La forma de ganar karma puede ser más o menos compleja (aquí por ejemplo se explica cómo funciona en menéame).
Me parece una aproximación razonable para medir la reputación… pero creo que le falta un matiz que todavía no he visto en ningún sitio. Y es que, reconozcámoslo, a todos nos encanta opinar. Y opinamos de todo, hasta de lo que no tenemos ni puñetera idea. Si eso lo hacemos en nuestro blog, por ejemplo, allá cada uno y su responsabilidad de decir más o menos tonterías. Pero si lo hacemos a través de un sistema cuantitativo, entonces estamos sesgando dicha valoración.
Un ejemplo: imaginemos que soy un superusuario de menéame, con un karma alto. Cuando yo menee una noticia, esa noticia verá incrementado su karma y subirá en el listado de noticias, con más probabilidades de alcanzar la portada. ¿Problemas? Ninguno. Salvo que la noticia sea, por ejemplo, de software libre. Porque no tengo ni pajolera idea de software libre. De esta forma, estaría usando mi reputación para promover una noticia sin mayor criterio.
Otro ejemplo a la contra: imaginemos que soy un cutreusuario de menéame (algo más real que lo anterior, XD), con un karma discreto. Mi voto a una noticia tendrá poca repercusión en ella. ¿Pero y si resulta que va sobre algo en lo que tengo un conocimiento superior a la media? ¿No tendría sentido que mi opinión tuviese un impacto mayor, al ser una opinión cualificada?.
¿Y cómo se implementa esto? Pues se me ocurre que, al crear un perfil de usuario, uno pudiese repartir digamos 100 puntos de conocimiento a distintas áreas temáticas. De esta forma, cuando valorásemos una noticia en un área temática en la que tengamos altos conocimientos, nuestra opinión se vería sobreponderada. Y si lo hacemos en una en la que no tengamos conocimientos, a nuestra opinión se le aplicaría un factor corrector.
Para reconocer que los individuos evolucionamos en el tiempo, y que nuestros conocimientos evolucionan también, podría facilitarse que periódicamente (¿cada 6 meses?) uno pudiese alterar el reparto de sus puntos de conocimiento. Así se evitaría que algunos «piraos» se dedicasen a alterar ese reparto cada día con el objetivo de poder opinar de cualquier cosa.
PD.- Curioso, creo que me ha quedado un planteamiento muy de «juego de rol» cuando en mi vida he jugado a eso, ni en partidas reales ni en RPG en el ordenador.
PD2.- Soy consciente de la filosofía «políticamente incorrecta» que hay detrás de lo que digo, pero lo pienso honestamente: no todas las opiniones son igual de válidas, hay gente que sabe de lo que habla y gente que habla sin saber.
PD3.-Galli, si con esto Menéame llega a valer 200 millones, espero que te acuerdes de mí 🙂

¿Qué características tiene un blog de calidad?

Quede claro que no pretendo pontificar, ni mucho menos. Para empezar, la calidad es un valor subjetivo que depende de la percepción de cada uno. Por lo tanto, lo que es «de calidad» según mi criterio puede no serlo para otros y viceversa. Así que vaya por delante que estas son las cosas que para mí debe tener un blog para que yo lo considere de mi gusto:

  • Contenido original: tiene que tener algo propio. No se trata de escribir todos los días una novela o de hablar de cosas que nadie ha hablado antes. Me vale «opinión» (siempre que sea medianamente elaborada, no «qué guay esto que he visto») como contenido propio. Pero los blogs que se limitan a tratar de dar «información» cuando lo que hacen es replicar información que han visto en otros sitios no me suelen gustar, si bien pueden llegar a servir como «filtro» de noticias.
  • Coherencia interna: puede ser coherencia temática (siempre se habla de X), o coherencia personal (siempre aplico «mi visión» sobre diferentes cosas). Pero los blogs que un día hablan de una cosa y luego de otra, o que un día tienen un enfoque y al siguiente otro distinto, me vuelven loco. Me gusta saber, cuando voy a leer un blog, qué tipo de cosas me voy a encontrar.
  • Cierta frecuencia de actualización: no hace falta que sean 10 o 5 posts al día, pero sí que sea un ritmo más o menos constante. Que no pasen días y días entre post y post. Porque, aunque lo que digan tenga «chicha», puedes acabar perdiendo el hilo.
  • Que me den pistas: no se trata de poner un «Vía |», sino de buscarse un poco la vida para ofrecer información complementaria a lo que pones en el post. Normalmente es cuestión de googlear un poco, añadir cuatro o cinco enlaces y ya está.
  • Que el autor participe en la conversación: me gusta pensar que hablo de igual a igual con el que publica el blog. Si simplemente postea y no se sabe más de él, tengo la sensación de que estoy recibiendo un monólogo y, para eso, seguro que hay libros más interesantes.

Mmmm… sí, creo que con estas cinco cosas es suficiente para mí. Luego está, claro, que la temática del blog o que perciba cierta afinidad personal con el blogger, pero esa es otra historia ¿Cuáles son vuestros criterios para determinar si un blog os encaja o si es prescindible?
PD.- Me doy cuenta, al leer los puntos, de que yo mismo soy incapaz de hacer un blog «de calidad» :). Creo que fundamentalmente suelo fallar en lo de la coherencia interna (aunque es cierto que siempre doy «mi visión de las cosas») y en lo de dar pistas. Lo de participar en comentarios creo que suelo hacerlo (aquí y en otros blogs), la frecuencia de actualización ni tan mal, y desde luego todo mi contenido es propio… intrascendente quizás, pero propio :).

Videoblogs, vlogs o como se quieran llamar

Llego vía Alt1040 a Fresa.tv, un video blog sobre el «mundo rosa». Con curiosidad le doy al play… y lo que aparece es una chica pizpireta, sentada en el salón de su casa, leyendo un papel. ¿Para esto hace falta un videoblog? Ojo, que no estoy criticando a Fresa.tv en particular, sino a ese género de vlogs que consisten en poner una cámara delante de la cara y dar el mismo discurso que darías por escrito. Para mí, un vlog tiene sentido si ofrece algo distinto. Imágenes, sí, pero que aporten un valor diferencial al de la palabra escrita. Si no… ¿para qué?.
MobuzzTV está muy bien. En otro nivel, cosas como Entrevistado.com también tienen su punto. Estos vlogs (reconozco que no estoy muy al día en el género, seguro que hay más interesantes) ofrecen algo distinto, un planteamiento enfocado a imágenes de video y no un blog «retransmitido» algo a lo que yo no le encuentro la gracia por ningún lado.

Amago de vacaciones

Qué barbaridad, ya 8 de agosto. Se me ha pasado semana y media de mis (supuestas) vacaciones en un pispás. Se suponía que mi último día era el viernes 28 de julio. En condiciones normales lo hubiese sido: total, en cuatro semanas hubiese estado de vuelta y no hay nada que no pueda esperar cuatro semanas. Pero siendo el último día de un ciclo… pues no es lo mismo, había que dejar temas completamente cerrados. De hecho, no me dió tiempo y el 31 lunes estuve trabajando como cualquier otro día. A partir del día 1 tuve que quedarme forzosamente en casa, porque la «guarde» sí tiene vacaciones y el pequeñajo también. A todo esto, mi mujer todavía está trabajando hasta el próximo fin de semana. Así que la semana pasada fué una mezcla de «amo de casa», «babysitter» y «teletrabajador» porque aún había cosas que terminar.
Esta semana (ayer) dí por finalizado el trabajo que tenía que hacer. Aun así, todavía tengo que pasarme una o dos tardes por la oficina a recoger mis cosas, asegurarme que todos los ficheros están en red, dejar todo preparado para un adecuado «traspaso de poderes» a quien quiera que vaya a heredar mis asuntos…
Y entre medias, cositas que hay que ir haciendo para WSL. Lo cual no está mal, es símbolo de que la cosa marcha, pero canibaliza las vacaciones. Porque para mí estar de vacaciones es estar completamente desconectado de cerebro. Y si tengo que dedicar aunque sea un par de horas a obligaciones varias… sí, es un ritmo de trabajo más que relajado, pero ya no son vacaciones puras.
Y, para colmo, este viernes nos vamos de vacaciones reales. Es decir, coger el monovolumen, cargarlo hasta arriba (trona para el bebé, minicuna para el bebé, cortavientos para la playa para el bebé, la olla exprés para el puré del bebé, la batidora para el puré del bebé, leche de continuación y cereales sin gluten para el bebé, los biberones del bebé, la cubeta de esterilización de los biberones del bebé… y eso sin contar con el maletón que suele preparar mi señora :P). Eso exige una logística que ya hay que poner en marcha (lavadoras, plancha, listados de cosas, etc.).
En fin, esperaba en estas dos semanas haber tenido un poco más de tiempo para mí: leer un libro, ver alguna peli con tranquilidad, echar una partidita a la play o simplemente vegetar. Me temo que no va a poder ser tanto como había pensado. Y es que las vacaciones de antaño (las de tres meses sin responsabilidades de ningún tipo) me temo que es difícil que vuelvan.

Reirse de la ignorancia ajena

Es muy fácil reirse de lo que uno conoce y otros no. ¿A qué viene esto? Resulta que el otro día llegué a través de meneame a una noticia de alguien que parecía que había descubierto la pólvora («Los blogs han denunciado el bulo pero… también han descubierto otras cosas que seguro que al banco holandes no le hace tanta gracia») al avisar de determinadas cuestiones financieras relacionadas con los productos de ING, como que su rentabilidad post-impuestos no era tan elevada, o que el 7% de rentabilidad es TAE y no nominal mensual… ¡hombre, pues claro! Eso lo sabe cualquiera que tenga un mínimo de cultura financiera, como bien le indicaban en algún comentario.
Sería muy fácil, para los que tienen esa cultura financiera, reirse de planteamientos tan simples y cándidos como éstos que demuestran, más que nada, ignorancia sobre algo que a nosotros nos resulta familiar.
A lo que voy es que creo que sería muy mal visto que eso fuera así. Sin embargo, cuando se trata de reirse de «cosas alucinantes que preguntan los usuarios del servicio técnico» (como por ejemplo este manual del perfecto usuario), parece que hay bula para hacer todas las risas del mundo. ¿Por qué? Porque internet está lleno de gente que está familiarizado con esas cosas (como que si te dicen «clika en inicio» se refieren a que vayas al recuadrito de abajo a la derecha y hagas click con el botón del ratón) pero la gente de fuera no tiene por qué estar tan familiarizada con un ordenador como tú, igual que tú no tienes por qué estar tan familiarizado con las cosas básicas de los instrumentos financieros como otros.
En fin, se me ha ido un poco la pelota, creo. ¿Pero se me entiende? Creo que solemos ser, en general, muy poquito respetuosos con la ignorancia ajena sin darnos cuenta de que todos somos muy ignorantes en otros campos donde hay gente que sí que sabe, y no deberíamos tratar a los demás como no quisiéramos que nos tratasen a nosotros.
Prepotencia, creo que le llaman :).