Bueno, pues después del lanzamiento de Cienladrillos hace tres semanas, y con cierto retraso sobre el timing previsto (pero ya comenté hace unos días que las cosas de palacio van despacio…) aquí está el nuevo fruto de mi colaboración con Weblogs SL. Se trata de eBayers, el blog de la comunidad de eBay.
Es un blog, claro, sobre eBay. El objetivo del blog es constituir un lugar de referencia para todos los interesados en el mundo eBay, tanto los más expertos como los curiosos que nunca han vendido un artículo ni realizado una puja. Noticias, consejos, trucos, curiosidades… Es interesante ver cómo una plataforma de comercio electrónico ha devenido en un ecosistema alrededor del cual se mueve tanta gente.
Pero también es relevante en este caso que se trata de un blog DE eBay y PARA eBay. Relevante porque una empresa de tanta importancia decida acercarse al mundo de los blogs. Sí, es una empresa «de internet», pero no son tantas las que deciden dar el paso…
Y luego, claro, para las perspectivas de Weblogs SL dentro de los servicios a empresas (y consecuentemente para mí mismo), no cabe duda de que el hecho de que eBay haya decidido contar con nosotros para este proyecto tiene su «miga».
Así que estoy personalmente muy satisfecho de que este blog salga a la luz, y espero que en los próximos meses podamos decir que ha sido un rotundo éxito.
dia-a-dia
Despedida

Ayer estuve enviando mis mails de despedida a los compañeros, y también informando del cambio a toda la gente de la agenda… y es que no me gusta despedirme «a la francesa«.
Como último párrafo, incluía éste:
«Poco más. No soy nada amigo de «despedidas», no me gustan. La vida no son etapas que se abren y se cierran herméticamente, sino un flujo de experiencias, acontecimientos y personas. De momento, me alegro de haber compartido con vosotros este trocito del viaje y espero que el futuro nos depare ocasiones para seguir compartiendo cosas.»
A veces soy de un moñas…
Vida personal y vida laboral
Llevo años oyendo eso de la conciliación de la vida familiar y laboral, o personal y profesional… Mucha gente lo vincula a ser capaces de mantener separados tus entornos de trabajo y tus entornos de ocio: «cuando estoy trabajando, estoy trabajando… y cuando estoy en mi tiempo libre, hago lo que quiero» o cosas como «menos mal que ya llega el fin de semana y puedo disfrutar un poco».
Para mí, vida personal y vida profesional no pueden estar separadas. Tienen que ser una sola, porque de hecho es una sola vida la que tenemos. Y es imposible mantener completamente aisladas un aspecto del otro (o de otros aspectos que tiene la vida, en realidad). Lo que es importante es compatibilizar todos los aspectos, equilibrarlos para que ninguno de ellos ahogue a los demás.
Mario ha desarrollado un interesante modelo, Los Cinco Capitales (siempre dije que para ser un gurú hace falta desarrollar un modelo que incluya un número, igual que los 8 thinking hats de Bono o los 7 hábitos de la gente altamente eficaz de Covey, o las 5 fuerzas competitivas de Porter, o las 4 P’s del marketing o…), que viene a poner de manifiesto eso mismo: que tenemos 5 bolsas de capital (biológico, intelectual, financiero, social y emocional) que tenemos que tratar de equilibrar.
Me gusta como base para la reflexión.
Sueño reparador
Entre que es el final del «curso» y se nota, el calor que hace por las noches, que el niño ya no duerme del tirón como nos tenía acostumbrados y mi gusto por alargar las veladas, lo cierto es que ando arrastrando más sueño que un tonto. Esto tiene un impacto real en mi día a día, ya que empiezo los días cansado y sobre todo a partir de cierta hora de la tarde empiezo a no dar pié con bola.
Hoy, por ejemplo, al salir del trabajo he pasado por el super. Iba literalmente arrastrando los pies. He cogido el coche y he venido para casa. Me he tumbado en el sofá… y he caído aprovechando el silencio que reinaba en la casa.
Han sido 20 minutos, no más. Pero de la piltrafa que entró por la puerta y que apenas podía quitarse la corbata, me transformé en la máquina de hacer cosas: vacié el lavavajillas, hice una limonada, la comida de mañana, la cena de hoy… y todo sin un bostezo. Ahora son las 00:30 y no siento el agotamiento que tenía a las 20:00. ¡Bendito sueño reparador!
Eso es algo que me da rabia del trabajo de la oficina. Sé positivamente que hay momentos a lo largo del día en que no doy más de mí. Momentos en los que 20 minutos de reposo servirían para cargar pilas para el resto de la jornada. Sin embargo, no hay más remedio que «seguir adelante» con una productividad media lamentable…
¡Y otra de invitaciones!
Últimamente está la cosa que no para en la oficina. Hoy ha sido por ser el día de Santiago y San Jaime. El viernes, dos becarios a los que se les va a incorporar. El jueves, hubo comida-celebración de fin de curso, y los más animados prolongaron con una cena. El hecho es que en la última semana hemos tenido «evento» con una concentración superior a la normal. Y es que entre cumpleaños, celebraciones de nacimientos, etc… al final acabamos «alternando» un montón al cabo del año.
Tortillas, unos sandwiches, empanada, saladitos… unas cocacolas o unas cervezas, una botellita de vino… improvisamos un «sarao» en un pispas.
Y claro, yo todavía tengo que montar el mío por mi despedida. Pero creo que, visto lo visto, lo voy a dejar para septiembre: ¡ahora está la agenda muy saturada!
Aprender mecanografía
Aprendí mecanografía un verano de hace bastantes años. Siempre fui buen estudiante, y como consecuencia mis veranos eran largos y con tiempo de sobra para hacer casi cualquier cosa. Y ese año me dió por aprender a escribir a máquina. Para ello, usé una máquina que tenía mi madre y un método de mecanografía que había por allí.
La máquina era de aquellas «de antes», con su cinta de tinta y sus botón para poner mayúsculas, el ruido de los tipos al golpear el papel, y el «clin» al terminar el párrafo que avisaba de que había que darle al «retorno de carro» para pasar línea.
qwert, qwert, qwert…ASDFG, ASDFG, ASDFG, ASDFG… y así durante líneas sin término. Y luego ñlkjh, ñlkjh, ñlkjh, ñlkjh…. y luego añsldkfjgh, añsldkfjgh, añsldkfjgh… secuencias rutinarias para acostumbrar a cada dedo a ir a su tecla e interiorizar qué letra correspondía a cada movimiento.
Pero lo que quizás más recuerdo es ese hueco mortal entre la A y la S, y también el estiramiento necesario para alcanzar el acento. Nunca fui demasiado bueno con los meñiques, me costaba hacer la fuerza necesaria para impulsar la tecla, y de vez en cuando se me doblaba el dedo introduciéndose entre dos teclas y rozándos entero. ¡Qué dentera! Dios bendiga a los teclados electrónicos y castigue para siempre aquellos artilugios mecánicos.
El hecho es que a partir de ese verano supe teclear con los 10 dedos. Hoy por hoy tampoco es que sea una ventaja competitiva, y nunca he necesitado batir ningún record de velocidad tecleando. Pero cuando veo a alguien teclear con los dos índices, sierto cierta clase de malsano orgullo…
La visibilidad del curriculum
Más de 650 visitas ha recibido, en dos días y poco, mi blog «profesional» que tengo como repositorio de mi actividad y en el que tengo colgado mi Curriculum Virtual. Vale, digamos que de esas 650 visitas, sólo la 5ª parte se ha parado a echar un vistazo a dicho curriculum. Aun así, da más de 100 impactos. Es decir, que en los últimos dos días ha visto mi curriculum muchísima más gente de la que lo ha visto (en papel) en los últimos 10 años.
Sí, soy consciente de que probablemente ha sido la curiosidad malsana la que ha provocado estas visitas, y que no hay ningún interés real de contratación por lo que no son cosas comparables. No son visitas significativas.
Pero aun así da que pensar, ¿no?
Pequeño restyling… y pequeña cagada
He estado haciendo algunas modificaciones en el blog, y hoy lo he subido. Como se puede observar, he pasado a un ancho que aprovecha más la resolución más habitual de 1024 (lo siento por los amigos de 780×600). El motivo es aprovechar el espacio en pantalla para incluir una serie de enlaces (basados en del.icio.us) en la barra derecha, con cosas que considero interesantes a medida que las voy leyendo.
También he cambiado la cabecera (más chula ahora, ¿no?) y he aligerado la barra lateral, quitando «explicaciones» y opciones que creo innecesarias. También he aligerado algo los posts, eliminando lineas horizontales que cortaban mucho la continuidad, eliminando la fecha (que era redundante) y agrupando toda la información del post en la cabecera (ya no hay footer).
Pero he cometido un error. He estado haciendo pruebas en un blog «en sucio», que había abierto con codificación UTF. Con esas pruebas, todo se veía estupendamente. Pero resulta que en su día abrí este blog con codificación Western-ISO. Así que al hacer el traslado, había algunos caracteres de los enlaces de del.icio.us que salían mal. Para corregir, cambié el formato de Western-ISO a UTF… y se arregló lo de del.icio.us… pero se han estropeado el resto de posts.
Y es que, como dice la ayuda de blogger… «No obstante, cuando elija una codificación, no vuelva a cambiarla, ya que alteraría el modo en el que su blog se almacena en nuestra base de datos.» A buenas horas. El problema es que he intentado volver a poner Western-ISO… pero salía el tema aún peor.
¿Y qué hago ahora? Coñññññño, qué rabia!
PD.- Veo con cierto alivio que el problema con los acentos sólo afecta a los posts antiguos. Una pequeña putada, porque son más de 400, pero al menos los nuevos posts se ven bien.
Las cosas de palacio van despacio
�Y tanto! Lo que en una empresa peque�a es cuesti�n de decidir y actuar, en una empresa grande se convierte en un proceso largo y complejo, en el que tienen que participar muchas personas, decidir otras cuantas… y ya se sabe, cuantos m�s eslabones tiene la cadena, m�s posibilidades hay de error/malentendido, y m�s posibilidades de retrasos acumulados. As�, algo que podr�a estar hecho en media ma�ana, tarda un mes y supone un «parto».
Creo que esto fu� una de las cosas que m�s me sorprendi� cuando vine a Madrid. En mi oficina «de provincias», las cosas eran mucho m�s sencillas. Por ejemplo, para tareas auxiliares (tipo imprimir en color y encuadernar un documento) bastaba con pedirle a la secretaria (ya que la impresora a color ten�a una clave… �supongo que para no gastar innecesariamente!) y luego llevar el documento a los «chicos de planta» (hab�a cuatro para toda la empresa) y que te lo encuadernasen. Llegado el caso, te pod�as meter t� y encuadernar t� mismo.
En Madrid, esto mismo supon�a enviar el documento a trav�s de un formulario, asignarle un n�mero de job, que hicieran el trabajo en un edificio diferente y que una vez terminado te lo enviasen por valija interna. Acostumbrado al «h�gaselo usted mismo», esto me pareci� el colmo de la ineficiencia. Y de la falta de flexibilidad. Y de la lentitud.
Supongo (nunca lo he hecho) que gestionar una empresa grande exige que se pongan en marcha esos procedimientos de control para evitar el desmadre. Pero resulta todo tan lento y tan inflexible… lo de la esclerotizaci�n de las organizaciones que dicen.
Raúl Hernández González
Me llamo Raúl Hernández González. He trabajado en consultoría durante los últimos 7 años, enfocado principalmente en el área de Estrategia, Organización y Recursos Humanos. Puedes ver más información sobre mí en mi blog profesional.
Consultor Anónimo es el nick que escogí para deambular en el mundo de los blogs. El anonimato que guardé (o más bien intenté torpemente guardar) durante meses tenía sus motivos: el pudor era uno, y el deseo de dar protagonismo a las cosas que decía (por encima del quién las decía) era otro.
El pudor sigue ahí, pero toda vez que he decidido dedicarme profesionalmente a esto de los blogs y que ya lo sabe hasta el tato en mi entorno personal, creo que ha perdido todo el sentido jugar a la ocultación (que sé de sobra que, en realidad, no era tal). Tendré que vivir con ello.
Por otro lado, aunque sigo pensando que lo que digo debe ser más importante que el quién soy, no se me escapa que el hecho de trabajar para Weblogs SL introduce un matiz que hace que resulte bastante ilógico y difícil mantener separadas ambas personalidades: Consultor Anónimo tiene que vivir de Raúl Hernández González, y viceversa.