A raiz de la entrada anterior, me ha venido a la cabeza una reflexi�n que me hace mi jefe de forma recurrente (y que debe tener un autor pero no estoy muy seguro de qui�n es). Viene a decir que en el mundo de la consultor�a es importante buscar clientes que, en la esencia, sean como t�. Porque si no, en un negocio como �ste en el que hay mucho de confianza, de interacci�n personal, etc… cualquier proyecto, sea el que sea, acabar� cay�ndose por culpa de problemas en la relaci�n.
�Qu� quiere decir? Pues que con un cliente con el que compartas valores, estilos, formas de trabajar… los problemas (que los habr�) ser�n m�s f�ciles de abordar y solucionar, y el proceso de la consultor�a ir�, en t�rminos generales, con suavidad.
Pero si no compartes nada de eso, cualquier m�nima incidencia tendr� el potencial de transformarse, por culpa de esas distintas visiones, en un problem�n grave y cr�tico. Y todos estaremos de acuerdo en que hacer un proyecto yendo de crisis en crisis es un desastre que no suele acabar bien, y encima nos desgasta brutalmente. Y si, como proveedores, tenemos las de perder…
As� que, teniendo en cuenta lo inmenso del mercado, no est� de m�s descartar potenciales clientes que, por su estilo personal, nos hagan saltar las alarmas: si ignoramos esos avisos, posiblemente perdamos hasta la camisa.
dia-a-dia
El fantasma de las navidades pasadas
Esta ma�ana he recibido una llamada. De un n�mero de esos «raros» (que indican que vienen de una centralita). No lo he reconocido, y al principio he pensado que se hab�an confundido… «no, este es el 607…., soy fulano». Pensaba que con eso, recibir�a un «uy, disculpe, me he confundido»… pero no.
«Ah, fulano, �este es tu tel�fono? Es que tengo aqui apuntados el tuyo y el Mengano (mi jefe), claro, me he equivocado, quer�a hablar con �l. �Entonces su tel�fono es el 649…?».
Le he confirmado su tel�fono. Hemos intercambiado un «qu� tal va todo» absolutamente falso y superficial… porque se trata de un cliente que pensaba que hab�amos dejado atr�s, uno de esos clientes que hace que te plant�es qui�n te habr� mandado dedicarte a esto. Hace meses que nos hab�amos librado de �l (librarse de un cliente, a cualquiera que se le diga), pero ahora con la Navidad, vuelve. Como El Almendro.
Espero (ya me dir� Mengano) que solo sea para discutir cualquier fleco pendiente. Que no sea para un nuevo trabajo. Soy capaz de dimitir.
La pereza
«La pereza es la falta de est�mulo, de deseo, de voluntad para atender a lo necesario e incluso para realizar actividades creativas o de cualquier �ndole. Es una congelaci�n de la voluntad, el abandono de nuestra condici�n de seres activos y emprendedores«.
As� la describe Fernando Savater en un interesante art�culo publicado en el Diario Clar�n.
«Contra la pereza, diligencia«. La diligencia es la virtud que la Iglesia recomienda para superar este pecado capital. Savater tambi�n nos da una receta cuando dice que «el ant�doto contra la pereza es la voluntad y muchas veces la conciencia de la necesidad«.
Qu� perezoso me siento. Habr� que hacer algo.
Edurne Uriarte sobre el anonimato
Asombrado me quedo al leer la columna que escribe Edurne Uriarte en el Expansión de hoy.
En ella, relata que en una ego-búsqueda (buscarse a uno mismo en Google, por ejemplo) descubrió una referencia a ella en un blog, referencia a la que califica «basura de lo más desagradable».
«Y lo peor no era el contenido, vulgar y de ínfima calidad intelectual, sino el otro mal de la red, el anonimato. El tipo, o la tipa, tenía la desfachatez de ocultarse bajo un seudónimo, lo que da idea de su ralea, la de uno de tantos y tantos indeseables que se mueven libremente por la red y expelen sus exabruptos ante el regocijo general.»
Habla de la red y de internet diciendo que «se ha convertido en refugio de sinvergüenzas e ignorantes que jamás pasarían los controles democráticos y éticos de un solo medio de comunicación digno o de un centro educativo o de cualquier organización democrática. Una parte significativa de esos internautas, comenzando por todos los comunicantes anónimos, serían rechazados sin el más mínimo pestañeo por todos ellos. En primer lugar, por el nivel intelectual. Pero, sobre todo, porque no cumplen una buena parte de principios democráticos, incluídas algunas leyes. […] Y ahí estánfelices y exultantes, todos los botarates, fanáticos y desequilibrados del mundo que han encontrado un lugar en el que se han eliminado todas las reglas de admisión y de convivencia, incluidas las de las sociedades democráticas«.
Y un curioso concepto de democracia: «Hay algo de esa reverencia hacia la modernidad que pone en posición de retrógrado a todo el que osa alguna crítica . Y algo más de ese peculiar concepto de democracia de algunos según el cual la participación es buena, sea el que sea su contenido«.
Estimada señora Uriarte, si lee esto en alguna de sus ego-búsquedas futuras: creo que confunde el culo con las témporas. El anonimato puede suponer un problema en algunos casos, pero generalizar e identificar anonimato con «botarate, fanático y desequilibrado» es una barbaridad de tal calibre que hace dudar de su propio nivel intelectual (del que tanto parece presumir).
Hay mucha gente que se dedica a opinar. Unos opinan (opinamos) en términos razonables y otros en términos ofensivos y descerebrados. Algunos firman (firmamos) con seudónimo y otros con su propio nombre. Algunos escriben (escribimos) en blogs y otros en columnas periodísticos. Pero botarates, fanáticos y desequilibrados los hay en todas partes.
Como ya he escrito antes sobre el anonimato, no creo que sea lo mismo el anonimato del que tira la piedra y esconde la mano (eso existe dentro y fuera de la red), que el hecho de escribir bajo un seudónimo. Personalmente (y a pesar de mi seudónimo), me hago responsable de todas mis opiniones, en la red y fuera de ella. Firmo todas y cada una de ellas. Quien quiera, puede venir aqui a rebatirme, y soy reconocible a lo largo del tiempo. ¿Me convierte eso en indeseable?.
Sigo sin salir de mi asombro.
Cruzar el r�
Me lleg� el otro d�a este «test». Un pasatiempo como otro cualquiera, que se supone que mide tu nivel de inteligencia (yo esas cosas no me las creo… y no, no saqu� mal resultado!).
Es una versi�n del cl�sico juego de «cruzar el r�o»: varios personajes tienen que cruzar el r�o en una balsa, sujetos a distintas condiciones que hacen que las opciones de movimientos sean m�s reducidas.
En este caso, se trata de una familia (padre, madre, dos hijos y dos hijas), un ladr�n y un polic�a. Las restricciones (atentos al curioso modelo familiar que ense�a el jueguecito de marras):
- M�ximo pueden ir dos en la balsa
- �nicamente pueden manejar la balsa el padre, la madre y el polic�a
- La madre no puede estar con los hijos sin la presencia del padre (curioso, les arrea)
- El padre no puede estar con las hijas sin la presencia de la madre (curioso, les arrea tambi�n)
- El ladr�n no puede estar con ning�n miembro de la familia sin la presencia del polic�a (sorpresa… tambi�n les arrea)
Para acceder al juego, sigue este enlace y (asumo que vuestro japon�s no es muy fluido) pulsa en el bot�n redondo azul y grande de abajo a la derecha. Para mover la balsa, hay que pulsar en las palancas que hay en las orillas.
Hala, a pasar un rato tonto.
Por cierto, la tabla de tiempos que te dice lo listo que eres en funci�n de lo que tardes en resolverlo es esta:
- 4 minutos, eres un genio
- 6 minutos, eres excepcionalmente inteligente
- 10 minutos, muy inteligente
- 20 minutos, normal
- 25 minutos, un poco lento
- 30 minutos o m�s, terrible
Respeto profesional
«En esta organizaci�n hay mucha educaci�n y muy poco respeto profesional«. As� se pronunciaba un cliente hace poco sobre su propia organizaci�n. Con «mucha educaci�n» se refer�a a las formalidades, las jerarqu�as, los signos de status… y con poco respeto profesional se refer�a a muchas otras cosas.
M�rio L�pez de �vila de Nodos en la Red escrib�a hace unas semanas un estupendo art�culo sobre lo que significa el respeto en las organizaciones. Al leerlo, se da uno cuenta de qu� cosas tan b�sicas y tan facilitas de poner en pr�ctica son las que pide la gente en sus puestos de trabajo. El respeto («el jodido respeto», que dir�a De Niro) es esencial, tambi�n en el entorno profesional, y muchas veces pasamos por encima de �l.
El management se construye sobre indicadores, planes, objetivos, estrategias… y se olvida muchas veces de que, quienes tienen (tenemos) que poner todo eso en pr�ctica, son personas.
Y es que es m�s f�cil tratar y parametrizar m�quinas y ordenadores que personas, pero es un error tratar a la gente como m�quinas.
Vocaci�
De peque�o, siempre tuve cierta envidia de aquellos amigos que ten�an vocaci�n. Uno quer�a ser arquitecto, desde bien peque�ito. Se le daba bien el dibujo, iba a clases, disfrutaba… ha terminado siendo arquitecto, y aunque en la carrera tuviese que aguantar mucha «morralla» y aunque se ha dado de bruces con la realidad laboral del sector (terriblemente complicada y desmoralizante), est� m�s que satisfecho con los pasitos que va dando dentro de la profesi�n.
Otra amiga quer�a ser periodista, desde que la conoc�. Estudi� periodismo, y se ha recorrido varias provincias trabajando en peque�os peri�dicos, peque�as televisiones locales, peque�as radios… no importaba nada, solo cumplir su «destino» de periodista.
Tener vocaci�n es tener como una br�jula que siempre te va indicando d�nde est� el norte. A veces los caminos se tuercen, y te obligan a desviarte a un lado o a otro, incluso a retroceder, o te llevan a una situaci�n de bloqueo. Pero saber d�nde est� el norte siempre es un acicate para superar los obst�culos, para volver al camino correcto.
�Alguien tuvo alguna vez vocaci�n de consultor?
Flexibilidad y autorregulaci�
En los �ltimos d�as se ha generado un interesante debate en La Madici�n de S�sifo sobre la flexibilidad laboral y la capacidad de autorregulaci�n de los trabajadores (y la renta b�sica, aunque esa es otra historia).
Mi sensaci�n es que hay trabajos en los que ya funciona esa autorregulaci�n: en la mayor�a de los aut�nomos, y tambi�n en muchos otros sitios (consultor�a inclu�da… bueno, a veces).
Para m�, hay tres formas que determinan que un trabajador, al libre albedr�o, decida trabajar en vez de no trabajar:
a) Pura coerci�n: «o est�s aqui de 6 h a 14 h, o no cobras». Es el mundo del control de presencia, las sanciones, el absentismo… en mi opini�n, el peor m�todo posible. Te aseguras la presencia f�sica (a veces ni eso, no hay m�s que ver cifras de absentismo) pero no el rendimiento.
b) Presi�n por los resultados: «arr�glatelas como veas, pero esto tiene que salir as�, y si no t� mismo». En este caso, la presi�n para trabajar no proviene del control, sino de la exigencia. Es el mundo de los objetivos, los indicadores, la retribuci�n variable… puede parecer m�s «desorganizado», y desde luego exige de los «jefes» un mayor esfuerzo a la hora de establecer objetivos y de confiar en su gente, pero creo que permite unos mejores resultados y da al trabajador la capacidad de autorregularse.
c) Implicaci�n pura: es el caso en el que alguien se siente tan comprometido con su trabajo que lo ve casi como un hobby, disfrutando el tiempo que le dedica. En este caso, no hace falta nadie que incentive ir a «trabajar», porque uno va solo, e ir�a casi sin cobrar.
Mis sensaciones me llevan a pensar que el modelo c) es muy bonito, pero dif�cilmente gestionable ya que requiere un tipo de persona muy concreto, no tan abundante. Ser�a el ideal, pero hay que desenga�arse, no es nada com�n.
Sin embargo, pienso que el modelo b) es perfectamente aplicable a pr�cticamente todos los trabajos del mundo. Seguro que exige cambios de mentalidad en «jefes» y en «trabajadores»: eso de que cada uno se autorregule puede crispar los nervios de m�s de un jefe controlador, y para los trabajadores tambi�n supone asumir una responsabilidad sin la que se est� muy tranquilo. Pero, a la larga, seguro que es m�s efectivo para lograr objetivos.
Lamentablemente, me temo que en demasiados sitios el modelo existente es el a). Incluso en algunos, donde se aplica el b) de forma superficial, lo que subyace sigue siendo un modelo de control.
Hay d�as que s�
Hay d�as que, profesionalmente, salen bien. Ayer fue uno de esos. Estuve en un cliente a quien creo que le aport� algo. Adem�s, un cliente fant�stico en cuanto al trato, el respeto con el que te escuchan…
Es una empresa «peque�ita» (aunque no lo es tanto cuando ya son compradores, t�midos pero compradores, de consultor�a). La interlocuci�n es al m�s alto nivel, con el fundador, due�o y presidente de la empresa. Ayer estuve con todo el comit� de direcci�n, discutiendo distintos temas bastante relevantes para ellos. Es fant�stica la sensaci�n cuando te dan entrada en un foro (en vez de «m�ndanos el informe que ya lo leeremos»), en el que no se limitan a escucharte (y luego ya decidir�n ellos qu� hacer) sino que participas como uno m�s en la discusi�n, te dan la posibilidad de preguntar, te preguntan ellos a t� y puedes, simplemente, dar tu opini�n.
Y aun encima, despu�s te invitan a comer y, contrariamente a lo que suele suceder, te quedar�as charlando m�s rato de casi cualquier cosa.
Espacio web con Telef�nica
Tengo ADSL con Telef�nica. A cambio de mi cuota, tengo derecho (adem�s de a la prestaci�n del servicio), a varios buzones de email con la direcci�n @ telefonica.net de nada m�s ni nada menos que… ��25 Mb de espacio!!.
Me parece incre�ble que Google o Yahoo ofrezcan espacio por gigas, de forma gratu�ta, mientras que los se�ores de Telef�nica, a quienes pago religiosamente una no poco generosa cuota, dan un servicio de email tan miserable.
Para esto, mejor se lo ahorran.
PD.- Este es un post de indignaci�n al saber que mi buz�n de Telef�nica est� lleno desde hace d�as.