El mundo est� lleno de ellos. Gente indiscreta, poco prudente. No hay m�s que «poner un poco la oreja» y oiremos cosas realmente sorprendentes en bares, restaurantes, medios de transporte… bien en conversaciones de grupo, o bien en conversaciones telef�nicas (dichoso m�vil), podremos enterarnos de la vida de cualquiera, detalles de una situaci�n p�blica o privada, o conocer qu� opini�n le merece una persona.
No tiene tanta importancia cuando se trata de temas p�blicos (como f�tbol o pol�tica), si bien yo creo que nunca est� de m�s mostrarse «tibio» en las manifestaciones p�blicas, sobre todo si hay desconocidos que puedan oirlas: nunca sabes qui�n est� escuchando, y hasta qu� punto tus opiniones hacen que ese «alguien» se forme una opini�n sobre t�. Y, en seg�n qu� circunstancias, las probabilidades de encontrarte m�s adelante con ese «alguien» pueden ser elevadas.
Pero ya con temas privados… el otro d�a, bajando en el autob�s, veo que se suben un par de chicas. Las identifiqu� (por sus carpetas y sus maletines) como alumnas de un master en el que dar� clase en los pr�ximos meses. Durante los 40 minutos largos que dur� el proyecto, no dejaron «rajar» de otra gente: de compa�eros suyos del master, de profesores (eventualmente, compa�eros m�os)… irremediablemente, tuve acceso a toda su conversaci�n y no pude por menos que hacerme una composici�n de lugar sobre esas personas. Cuando sean alumnas m�as, las tendr� identificadas y, en cierto modo, prevaloradas.
Alguien podr� decir que «qu� cotilla estoy hecho». No s�, puede ser (de hecho, �ltimamente me estoy descubriendo comportamientos claramente chafarderos). Aunque si alguien se pone a hablar a tu lado de gente/cosas que conoces, es inevitable escuchar.
PD.- Entiendo que no es muy coherente decir esto cuando uno mantiene un blog en el que cuenta determinadas cosas… pero bueno, es la gracia de ser «an�nimo», �no?