Pues eso, si consigo «ordenar la puta mesa» (as� reza literalmente en mi lista de tareas pendientes) podr� darme por satisfecho con el d�a de hoy y podr� marcharme de fin de semana.
S�, s�, parece tarea f�cil. Pero para m�, que soy de natural «desordenadillo» (de esos que dicen que «los genios encuentran orden en el caos» que yo creo que es pura justificaci�n del desastre), no lo es tanto.
S� que, para ser m�s productivo, posiblemente estuviera mejor con una mesa despejada, guardando la documentaci�n que voy usando, dando salida a las revistas que voy leyendo, etc…
Pero en vez de eso, voy haciendo «montoncitos» a mi alrededor hasta que la cosa se pone incluso peligrosa (un papel m�s, y esa torre se cae).
As� que nada, a por ello. Tengo hora y pico para hacerlo.
dia-a-dia
Charquito
Ayer me met� en un charco. Espero que sea poco profundo y que no salpique demasiado… en fin, me sali� el «Braveheart» que llevo dentro y adopt� una posici�n reivindicativa dentro del grupo. Adem�s, en p�blico, para darle m�s relevancia…
En fin, me explico. Ten�amos una reuni�n interna. Y justo el d�a anterior yo hab�a observado dos cosas de esas que no me gustan: mientras yo «hac�a cola» en la puerta de un despacho para revisar una propuesta a las 9 de la noche, estaban conmigo un chaval de primer a�o que iba «a ver si me dan permiso para irme» y otro, de segundo a�o, «a ver si me revisan este email».
Aclarar que ninguno de ellos correspond�a a mi «pir�mide», si no a la de otro grupo con quienes compartimos espacio y responsable, por lo que obviamente yo no pod�a decir (aunque lo dije, pero claro, yo no soy su «capit�n») «anda, m�rchate que ya es hora m�s que suficiente» o «este mail no hace falta que te lo revise nadie, ya eres mayorcito».
El caso es que me pareci� indignante. Mal me parece que el �nico momento para revisar una propuesta sean las 9 de la noche, pero bueno, asumo que a veces los clientes tienen exigencias y el ritmo organizativo es el que es (la persona con quien ten�a que verla hab�a estado visitando clientes todo el d�a y s�lo hab�a llegado a la oficina a las 8 de la noche).
Pero que una persona, a las 9 de la noche y con los deberes m�s que hechos, vaya a pedir permiso para irse (y obviamente, si lo hace es porque alguien le ha dicho de forma expl�cita o impl�cita que de ah� no se mueve nadie sin permiso «por si acaso te necesito para algo»), me parece feo.
Y que un profesional con 25 a�os tenga que ir a que le revisen un mail que en este caso era un mail interno para convocarnos a todos a un curso, lo mismo.
Y como lo ten�a todo «caliente», ayer se me ocurri� poner estas cosas encima de la mesa. Que hace falta cierto respeto por la profesionalidad de las personas por j�venes que sean (no hace falta que te revisen cada punto y cada coma de lo que escribes, se supone que lo har�s bien, y m�s cuando no va a tener ninguna repercusi�n externa) y por el tiempo libre y la vida personal de las personas (no se les puede tener «de guardia» hasta las mil «por si acaso»).
Tampoco lo dije con estas palabras. Trat� de enfocarlo a la cr�tica constructiva («quiz�s deber�amos organizarnos mejor»). El hecho es que el «jefe de la manada» se revolvi� y me dijo que igual mejor habl�bamos en otro momento.
Me frustra sobre todo porque el mensaje «oficial» que se transmite es el de «nos preocupamos de las personas», el de «sois unos magn�ficos profesionales», el de «no es bueno alargar la jornada de trabajo», el de «hay que ser eficientes»… y luego los hechos llevan a que por las personas se preocupan lo justo, que muy buenos profesionales no deben considerarles cuando tienen que supervisar cada punto y cada coma de lo que hacen, cuando la hora de revisar temas empieza a partir de las 8:30 o cuando no importan las horas muertas a lo largo del d�a o el rato de pasillo que hay que esperar para que te den «audiencia».
El hablar de esto en p�blico (quiz�s algo que molest� al «jefe») tambi�n ten�a su sentido: que los m�s j�venes vieran que hay quien al menos levanta la voz defendiendo un estilo y una forma de hacer las cosas. Y que no pasa nada. Igual eso les ayuda tambi�n a poner un poco los l�mites (que tambi�n hace falta, en un momento determinado, tener cierto esp�ritu cr�tico).
Como digo, esto no me afecta a m� personalmente, ni a mi jefe directo ni al grupo al que pertenezco. Nosotros tratamos de ser coherentes y creo que lo conseguimos. Mi jefe nos ha ido seleccionando desde el principio con este criterio, y estoy m�s que satisfecho (habr�a que ver qu� opina la gente que trabaja conmigo, yo creo que comparado con lo otro no est� mal). Pero convivimos con otros estilos: y es que la «cultura» generalmente no es homog�nea dentro de una misma empresa, y cuando convives f�sicamente, esas culturas «chocan».
En fin, ya saldr� el sol por donde quiera. Creo que hice lo correcto, aunque dicen que no hay peor ciego que el que no quiere ver.
"Cuando yo era consultor…"
Supongo (no lo s�, porque todav�a mi �nica dedicaci�n ha sido a este mundo) que todos los que lo abandonan lo terminan echando de menos. O quiz�s no, quiz�s haya gente que acaba tan quemada que est� tan agusto en un cliente final.
Pero leo en el (por otra parte, reci�n estrenado) blog «Mama, quiero ser inform�tico» un post que est� relacionado con esto:
«Todo el mundo – pero sobre todo los ex-compa�eros – me preguntan cuando me encuentro con ellos: «Qu�, �como te va? Se est� mejor en cliente, �no?». Las respuestas var�an segun el interlocutor y el estado de �nimo, pero hoy voy a decirlo claro y rotundo: NO»
Rafa nos suele contar su punto de vista al respecto, que no es tan rotundo. Y tambi�n por.libre.
Supongo que, cuando ha pasado cierto tiempo, lo de ser «consultor» se lleva muy dentro, y estar en un entorno en el que ya no lo eres tiene que costar…
Por cierto, �m�s blogs de ex-consultores que hablen sobre «su poblem�tica» y su «s�ndrome de abstinencia»? (es posible que se me haya pasado alguno, si es as�, disculpad!!)
Ese Drucker!
«Mi fuerza m�s grande como consultor es ser ignorante y hacer algunas preguntas»
Para qu� m�s…
(M�s citas de Peter Drucker en BrainQuote)
Nepotismo, amiguismo… lo de todos los d�as
Hace unos d�as David Monreal mencionaba en un post una cifra que hablaba del nepotismo/amiguismo (la sobreponderaci�n de la condici�n de familiar y/o amigo en un proceso de contrataci�n).
No s� los dem�s, pero yo desde que tengo uso de «raz�n» he visto esa tendencia en el mundo de los negocios. Y en el de la consultor�a, ni os cuento. Nos movemos en un entorno de proyectos, en el que hay que vender todos los a�os un mont�n de horas de consultor. A veces, muchos miles de euros dependen de la decisi�n de un �nico comprador. Si ese comprador nos sugiere que tiene un hijo, o una sobrina, a quien le gustar�a trabajar en nuestra empresa… �qu� hacemos? Pues lo m�s l�gico en estos casos: levantar el tel�fono, llamar a la gente de Recursos Humanos y deslizarles el nombre. Total, ellos est�n m�s que acostumbrados a estos «compromisos»…
En el fondo, no importa mucho. El trabajo de consultor no requiere ser tampoco el m�s brillante del mundo, y los «candidatos recomendados» suelen tener un perfil razonable: educados en buenas universidades, etc. As� que… venga, para dentro. Total, si contratamos a tantos consultores al a�o, �qui�n lo va a notar?
Y luego repasas los nombres (y apellidos) de tus compa�eros y empiezas a detectar sospechosas «coincidencias» con clientes.
Y esto, por no hablar de los «becarios». Porque si contratar a alguien recomendado no es dif�cil, cogerle para unas pr�cticas no remuneradas (o s�, es lo de menos) de un par de meses es coser y cantar. No importa que el chico o chica en cuesti�n no tenga ni el m�s m�nimo inter�s en la materia, o que no haya espacio o un triste ordenador para �l/ella, o que tu carga de trabajo no requiera un becario ni de lejos. El caso es que su pap�/mam�, o su t�o/t�a, quiere poner el nombre de la empresa en su curr�culum….
El "Guruato"
Aprovechando el fallecimiento de Peter Drucker (uno de los pocos gur�s que en el mundo han sido), voy a contar mi proyecto de «guruato». Lo desarrollamos unos compa�eros y yo en aquellos primeros a�os de consultores. El «guruato» es el «estado en el que se encuentran los gur�s». Era, para nosotros, un estado deseable. Ve�amos los gur�s en revistas, en libros, en conferencias… y pens�bamos «jo, eso s� que es vida».
Creas un concepto m�s o menos innovador. A ser posible, que incluya un n�mero (los seis «thinking hats», las cuatro P’s del marketing…). Y a partir de ah�, empiezas a tejer tu leyenda. Primero es el art�culo clave, ese en el que esbozas tu modelo. Y despu�s lo vas reelaborando, sobre la misma base, para profundizar un poco por all�, adaptarlo a un sector por ac�, explicar con �l la �ltima noticia de la prensa, modernizarlo a medida que pasan los a�os… as�, con un esfuerzo inicial m�s o menos importante, y las progresivas adaptaciones, puedes escribir art�culos y libros por los siglos de los siglos.
Por no hablar de las conferencias: te invitan de los lugares m�s remotos e interesantes del mundo. Te pagan una pasta por minuto de intervenci�n. Te reciben con todos los honores. Y t� simplemente cuentas tu conferencia, la misma que llevas contando en distintos lugares del mundo. Todo el mundo te agasaja, sales en la prensa, y para casa.
Tambi�n puedes crear una fundaci�n-empresa de consultor�a, que servir� para rentabilizar tu «marca» de las formas m�s insospechadas.
Al final, despu�s de mucho darle vueltas, abandonamos la idea de alcanzar el «guruato». En el fondo, debe ser aburrido, estar todo el tiempo contando las mismas cosas, teniendo que ser «brillante» y «amable» todos y cada uno de los d�as, estableciendo relaciones superficiales en foros y conferencias… total, para qu�. Aparte de para forrarse, claro.
Trabajos peores que el de consultor
Todo el mundo tiende a quejarse del trabajo. No en vano, dicen que si fuera algo agradable, no pagar�an por hacerlo. Y cada uno nos quejamos del nuestro, porque siempre es la china de nuestro zapato la que nos molesta.
Sin embargo, contradiciendo el dicho brit�nico de que la hierba del vecino siempre parece m�s verde, la verdad es que el trabajo de consultor nos permite tener una perspectiva interesante sobre el mundo del trabajo. Es decir, que adem�s de lo que cualquier persona puede intuir en la calle, o conocer a trav�s de la televisi�n, nosotros tenemos la oportunidad de, a trav�s de nuestros m�ltiples contactos con clientes, empresas, sectores… conocer de cerca muchos trabajos distintos. Y la verdad, en la comparaci�n no es muy dif�cil salir ganando. Por que hay cada trabajo que…
Recuerdo uno en una f�brica de municiones. La munici�n, para funcionar bien, necesita que una de sus piezas tenga unos agujeritos en el fondo para facilitar que el proyectil se dispare (en vez de explotar). Un puesto de trabajo de la f�brica consist�a en ver pasar, una tras otra, un mont�n de estas piezas al trasluz para comprobar que efectivamente los agujeritos estaban presentes. Quedarse quieto mirando. Todo el rato.
Es parecido a otro de una f�brica de telas. Ten�a que observar c�mo los rollos de tela pasaban por delante de sus ojos para detectar imperfecciones en el tejido o en el estampado.
Recuerdo otra empresa, dedicada a fabricar comida para animales. Su trabajo consist�a en vigilar la m�quina que trituraba tr�queas, pulmones… recuerdo la sangre, y el olor que se te met�a por todos los lados.
Otro, en una f�brica de caramelo, ten�a que amasar constantemente una masa enorme y pesada de caramelo, cogerla en brazos y depositarla en un carro para llevarla a una formadora que fabricase el caramelo con la forma definida. Mover cargas tan pesadas, constantemente, con un calor abrasador, un d�a tras otro…
Y bueno, un sinf�n de trabajos que encuentro «peores» (en el sentido de que se desarrollan en unas condiciones mucho m�s duras y encima menos reconocida), que a mi me costar�a horrores desempe�ar y cuyos ocupantes creo que tienen un m�rito enorme.
En definitiva, que hay muchos trabajos que, cuando los veo o los recuerdo, pienso «t�o, te quejas del puro vicio, est�s como quieres». Deber�a tenerlo en cuenta m�s a menudo.
Habilidades del consultor: Orientaci�n al cliente
Los clientes son nuestra raz�n de ser. Un consultor s�lo existe por y para sus clientes. Sin clientes, la din�mica de trabajo termina enseguida. S�, se pueden hacer «proyectos internos», «desarrollar metodolog�a»… pero sin clientes que acaben pagando, nada tiene sentido.
Dir�n los marketinianos que eso pasa en cualquier empresa. Posiblemente. Pero tengo la sensaci�n de que en nuestro sector dependemos a�n m�s de ellos. No hay un proceso industrial que mejorar. No hay un producto con cualidades perennes que vender. Somos en funci�n de nuestro prestigio, y nuestro prestigio nos lo dan los clientes.
As� pues, orientarse al cliente es una habilidad fundamental en el mundo de la consultor�a. Ahora bien, �en qu� se traduce esa habilidad?
S�, es una putada para nosotros como individuos, porque nos exige mucho. Pero teniendo en cuenta lo que solemos cobrarles a los clientes por nuestros servicios, no creo que est� de m�s.
PD.- Este post pertenece a la serie sobre «Habilidades del consultor». Pod�is sugerir ideas al respecto aqui
El virus me acecha!
Debe haber un virus «mu malo» por ah� rondando. De esos que se agarran al est�mago y provocan v�mitos y diarreas. En mi oficina ya he visto caer a unos cuantos. Una compa�era varios d�as en el hospital, otro ha perdido un par de kilos, otra no lo cur� bien y se le ha ido al ri��n…
Es curioso esto de los virus y su evoluci�n. Los ves venir. Desde el despacho del fondo, pasando por los m�s j�venes del staff, el puesto de las secretarias… de repente te hace la envolvente y ataca por el despacho del otro lado.
Y yo ah�, defendi�ndome como puedo. De momento, me he ido a un cliente un par de d�as, a ver si lo esquivo. Y es que no est� el horno para bollos.
Llegan los Premios Pablito
Se cuentan ya por decenas los concursos de blogs organizados por distintas entidades, p�blicas y privadas, grandes y peque�as… que arrastran a decenas, si no cientos, de «bloggers» entusiastas ansiosos de conseguir sus 15 bytes de fama.
Votaciones p�blicas, trampas descubiertas, acusaciones de tongo y dem�s son el pan nuestro de cada d�a en esos concursos.
Pero la soluci�n ya est� aqui. Los Premios Pablito prometen revolucionar el panorama de los premios blogosf�ricos y devolvernos un poquito de cordura. Porque «ya es tiempo de premiar los peores blogs, aquellos que no tienen amigos gur�s, que no entienden de estramb�ticos cachivaches, que est�n manifiestamente mal dise�ados, que no se atreven a modificar la plantilla por defecto, que escriben sobre lo que les viene en gana en lugar de ce�irse a los t�picos habituales, que no forman parte de ninguna revoluci�n tecnol�gica, en definitiva, que no se toman nada de esto en serio, que es lo m�s recomendable (y lo m�s recomendado por los psiquiatras m�s reconocidos)».
No, Vida de un Consultor no se ha presentado… todav�a.