Poco a poco, sigo aprendiendo cosas importantes para hacer buenas fotografías. Probablemente la más importante sea la luz. Es algo que te puedes hartar de leer en libros, y de escuchar a los que saben… pero hasta que no lo vas experimentando por tí mismo, no asumes la importancia clave, crucial, definitiva, insoslayable… que tiene una buena luz para una buena fotografía.
¿Qué significa esto? Pues que hay fotos que, sin una buena luz, no merece la pena hacerlas. Porque nunca, jamás, van a quedar bien y no hay photoshop que las salve. Y esta realidad es especialmente dolorosa cuando uno viaja.
Porque salvo que uno plantée su viaje «para hacer fotos», normalmente las fotos son secundarias. Llegas a un sitio de acuerdo a tu plan de viaje (influido por las necesidades familiares, o el deseo de ver muchos sitios, o planificado en las fechas que te lo permite tu trabajo) y haces las fotos sea cual sea la hora del día, la época del año, o el clima. Es decir, haya la luz que haya. Y el resultado, en muchas ocasiones, es decepcionante.
Hacer una foto excelente te exigiría haber estudiado previamente el sitio (para ver cuándo va a tener una buena luz), planificar la visita a la hora del día (y en la época del año) en que esa luz es buena, y cruzar los dedos para que la climatología sea la adecuada (y, si no, volver otro día). Esperar que todas esas circunstancias coincidan de casualidad justo el día y a la hora en que tu viaje te ha llevado allí… es mucho esperar.
Es verdad que los buenos fotógrafos pueden, aun en malas condiciones, conseguir fotos decentes. Sobre todo dedicándole tiempo a buscar un encuadre distinto y original en el que hagan jugar a la luz en su favor. Lo cual nos lleva a otro de los problemas de las fotos en los viajes: que tampoco le dedicas demasiado tiempo a buscar esos encuadres, vas con la familia o con amigos, llegas a un sitio para enseguida ir a otro… y no le dedicas a las fotos el tiempo que requieren. Simplemente llegas a un sitio, sacas la cámara… y foto. Y los resultados son los que son.
En fin, son un par de reflexiones que me llevan a concluir que, o vas de viaje con la finalidad casi exclusiva de hacer fotos (y le dedicas el tiempo necesario), o asumes que las fotos que saques van a ser, salvo casualidad, mediocres.