Bueno, pues ya llevo unos días dando mis «primeros pasos» en mi nueva actividad. Y es que es esa, la de «primeros pasos», la expresión que quizás mejor describe las sensaciones.
Cuando llevas unos siete años viviendo un estilo determinado de hacer las cosas, el cambio te pilla a contrapié por mucho que sea un cambio deseado y planificado. Algunas cosas que siempre habías dado por hechas no son tales, y viceversa. Nuevos códigos, nuevas formas de trabajar, nuevas formas de relacionarse…
Como un bebé, ahí estoy explorando poquito a poco. Primero un pié, luego otro… parece que está todo controlado pero ¡plof!, culazo al suelo. No pasa nada, otra vez arriba y a volver a poner un pié, luego el otro…
Supongo que no es una sensación muy distinta de la que viví cuando pasé de la Universidad al mundo laboral. Lo que pasa es que hacía ya mucho que no la experimentaba. No es cómodo, pero es emocionante. Me preguntaba ayer mi madre si estaba «contento». Pues sí. A pesar de las lógicas dificultades e inseguridades, me siento «enchufado» al trabajo, cosa que hacía un cierto tiempo que había dejado de sentir.
Nada por aquí, nada por allá….
La magia siempre me ha resultado desasosegante. Frustrante. Para un tío racional como yo («cuadrado», que dicen algunas), el ver cómo me engañan delante de mis narices… porque es un engaño, lo sé yo y lo sabe quien me engaña, lo sabe todo el mundo. Pero por mucho que miro y miro, soy incapaz de ver los «trucos»…
El caso es que este video es ya el no va más. Supongo que todos tenemos la imagen del mago que, cuando va a hacer un truco, se remanga los brazos para demostrar que «no hay nada por aquí, ni nada por allá». No se esconde un «as en la manga».
Pues esta chica ya lo lleva hasta extremos insospechados….
Por cierto, que tengo un conocido (un compañero de la facultad) que empezó a tomar clases de magia. Espero que no llegue a estos límites… 😀
(Vía Gurusblog, por cierto: ¿dónde quedaron las sesudas reflexiones sobre los mercados bursátiles? :D)
Software para facturar
Necesitaría un software decente para que me acompañe en mi vida como autónomo. Necesito que haga lo básico, es decir, emitir facturas, registrar gastos… y poco más, porque lo que es la contabilidad, los impuestos y demás lo llevaré a través de asesoría.
¿Alguien tiene alguna recomendación al respecto?
Discutir por discutir
Tengo que aprender a discutir. O a elegir en qué discusiones me meto. Y es que me encanta discutir, el intercambio dialéctico, los argumentos que van y que vienen. Soy capaz de tirarme mucho tiempo exponiendo, rebatiendo, entrando al trapo de los nuevos hilos de la conversación: no soy capaz de dejar cabos sueltos y, si estoy absolutamente convencido de algo (me pasa a menudo), puedo llegar a ser bastante insistente.
Cuando es en persona, no está mal porque los turnos obligados y la limitación de elementos que discuten hacen que la cosa no se vaya de las manos. Pero en un mundo como el de internet, las discusiones pueden no tener fin.
Además, aunque siempre intento llevar las discusiones por el lado racional y de los argumentos, no siempre se consigue. A veces me puede la vehemencia (mi mujer dice también la prepotencia) que puede ser malinterpretada como ataque personal. También hay veces que se encuentra uno con interlocutores que no quieren llevar la discusión por esos terrenos. El caso es que acaba uno enfangado en discusiones que no llevan a ningún sitio y que, encima de no ser productivas, acaban generando «mal rollo» personal.
Así que nada, a partir de ahora tengo que empezar a elegir muy bien en qué charcos me meto y morderme la lengua (o la tecla) para evitar entrar en discusiones que no tengan un objetivo claro, que no vayan a resultar productivas o que vayan a suponer un coste mayor (en tiempo, en berrinches o en imagen) que el potencial beneficio que pueda conseguir.
Pelotas
Siempre ha sido una postura que me ha resultado curiosa. Resulta que si llegas a tener la misma opinión que tu jefe o tu empresa, te conviertes automáticamente en un trepa, un pelota o un lameculos (o todas a la vez).
Digo que siempre me ha resultado curiosa porque pienso que hay dos formas de llegar a coincidir con la opinión de tu jefe. Una es que efectivamente seas un veleta, que dice «amén» a todo lo que dicen sus jefes independientemente de lo que sea. Otra es que tengas un criterio propio, tengas información, la valores y llegues a crearte una opinión y que resulte que es la misma que la de tu jefe.
Creo que son dos formas distintas de llegar a un mismo punto. Porque en una hay una total ausencia de criterio. Y en otra hay criterio. Personalmente, nunca me ha avergonzado coincidir con un jefe o con la empresa en determinadas cosas, pese a que algunos levanten el cartelón de «pelota» inmediatamente. Y no me avergüenza porque esa opinión es la mía, alcanzada por mi propio criterio, que a veces coincidirá con la de los jefes y a veces no. Y soy capaz de argumentársela a quien sea. Al pelota se le ve el plumero enseguida, porque no tiene argumentos o simplemente cacarea los que ha oído por ahí. Pero en cuanto hay un mínimo de debate, se pierde.
Pero ojo, tan veletas como los pelotas son los contrarios, los que por definición tienen que llevar la contraria a sus jefes. Porque esos tampoco tienen criterios ni argumentos más que decir «como lo ha dicho el jefe, pues es malo». Estos también se descubren rápidamente en cuanto se ponen tres argumentos encima de la mesa.
Por eso nunca me han gustado los partidos políticos, donde el criterio propio es un defecto más que una virtud y lo que hay que hacer es asumir los criterios del partido. O la dinámica empresario vs. sindicatos, donde las posiciones están fijadas de antemano y la discusión es estéril. Cualquier situación tiene muchos matices, y sólo con criterio puede uno llegar a formarse una opinión propia y, en consecuencia, a defenderla con solvencia.
Convertirse en un experto
Mario y Andrés hacen un muy interesante repaso a lo que significa convertirse en un experto. Extracto algunas de sus reflexiones, que me parecen muy acertadas:
- «Un experto, en mi opinión, debe ser capaz de proporcionar una definición no trivial de un problema en su ámbito de conocimiento y de roporcionar una solución no trivial para ese problema que produzca un resultado muy superior al que daría la ‘solución’ de una persona no experta. Y debe hacer esto de manera eficiente, en un tiempo mínimo, con economía de recursos.». ¡Toma ya definición de experto!
- «el reconocimiento del expertise no es siempre merecido y no siempre es reconocido a quien más lo merece». Hay mucho mal llamado experto por el mundo
- «deberíamos considerar experto sólo a aquel que lo demuestre con sus juicios y, lo que es más importante, con los resultados de su práctica en cada ocasión en que sea puesto a prueba». Si eres un experto… déjate de palabrería y que se note
- «tan sólo con un esfuerzo tremendo, continuado, consigue alcanzar una persona el dominio de un campo del conocimiento o habilidad». Uno no se convierte en experto por arte de magia
- «La clave parece radicar en la capacidad de llegar a un conocimiento de la lógica, las relaciones, interacciones, dinámicas, patrones o configuraciones de los elementos que conforman nuestro ámbito de conocimiento». La clave está en aprender de forma eficiente, no a lo bruto.
- «El camino hacia el ‘expertise’ pasa por la asunción continuada de retos, siempre crecientes, que te lleven cada vez un poco más allá de los límites de tu competencia.». La comodidad está reñida con ser experto: un experto nunca deja de profundizar.
- La fórmula del genio, ya lo dijo el Sr. Edison, es bien sencilla: 99% transpiración, 1% inspiración!». Si quieres ser un experto en algo… ¡ponte manos a la obra!
Business 2.0: Blogging for Dollars
Business 2.0: Blogging for Dollars – September 1, 2006
La revista Business 2.0 publica un interesante artículo de Paul Sloan y Paul Kaihla sobre el mundo de los blogs como negocio potencial. Es un texto introductorio que no cuenta muchas cosas nuevas a quienes ya estén metidos en el ajo, pero que para quienes se acercan desde fuera puede resultar más que interesante. En el artículo hablan de bloggers famosos como Michael Arrington de TechCrunch quien dice ganar más de 60.000 dólares mensuales con la publicidad, o del equipo de BoingBoing a quienes se les estima 1 millón de dólares de ingresos este año. También hablan de las redes de blogs como Weblogs Inc. o Gawker Media, y de cómo el modelo de negocio de los blogs de nicho tiene todo el sentido del mundo.
El artículo cita a Google Adsense como la herramienta que despertó el poder de monetizar los blogs, y de cómo poco a poco la publicidad tradicional está regresando a internet.
También habla del interesante modelo de Federated Media, una empresa que actúa como «representante» de diversos blogs con altos niveles de tráfico para comercializar su espacio publicitario.
No todo son flores en el artículo, sin embargo. Vienen a cuestionar la validez del modelo de publicidad CPM, en la que el CTR suele ser muy bajo (entorno al 1% según el artículo). Sin embargo, los anunciantes no sólo buscan CTR, sino visibilidad y notoriedad que consiguen poniendo sus anuncios frente a audiencias masivas.
En fin, que me ha parecido un buen artículo (por cierto, vía Tecnorantes) para situar de una tacada el mundo de los blogs que pretenden ganar dinero.
11 de septiembre, cinco años después
Dicen que es una de esas fechas en las que todo el mundo recuerda dónde estaba, como el asesinato de JFK, la llegada del hombre a la luna, el 23-F… el 11 de septiembre de 2001 yo estaba dando un curso sobre el euro para una entidad financiera. La inminente entrada en funcionamiento de la nueva moneda hizo que dicha entidad nos contratase para un curso que era mitad técnica y mitad habilidades (comunicación, atención al cliente, etc.). La sesión de aquel día se celebraba en el hotel Chamartín, pegado a la estación del mismo nombre. Por aquel entonces yo vivía en un estudio en la Plaza de Castilla, así que el descanso para la comida lo aproveché para irme a casa. Supongo (no recuerdo bien) que estaría viendo Friends o algo así, y en el zapping ví en el telediario las primeras imágenes del World Trade Center echando humo. «Se ha declarado un incendio», creo que era lo que decían en aquel momento de confusión (tres y cuarto de la tarde).
Volví al curso y empezaron a llegar SMS’s a los móviles. La gente los comentaba nerviosa. «Ha sido un avión que se ha estrellado», «Â¡Por lo visto han sido dos!», «Â¡Han atacado el Pentágono!». Tuve una sensación de cierto vértigo, algo así como «aquí se acaba el mundo, esto es la tercera guerra mundial». De hecho, a lo largo de la tarde no me abandonó esa sensación, seguía pendiente de que llegara alguna noticia al aula con más y más ataques, lanzamientos de misiles, bombas nucleares, qué se yo…
Por la tarde, ya, lo que supongo que medio mundo: absorbido por el magnetismo de una televisión que poco podía decir o hacer, ví durante horas los aviones estrellándose contra las torres gemelas, el incendio, gente cayendo/saltando al vacío, el derrumbamiento de las dos torres, la imagen crepuscular de Nueva York envuelta en humo…
Qué día tan espeluznante. Supongo que con el paso de los días, de los meses, aprendimos a racionalizarlo todo para poder seguir adelante con nuestras vidas como si tal cosa. Pero, si te paras a pensar, eso que resulta tan fácil de decir («unos tipos estrellaron dos aviones contra las Torres Gemelas que acabaron cayéndose, murieron unas 3.000 personas») encierra una trascendencia brutal (humana, geopolítica, histórica…). Algo que, sin duda, cambió el rumbo de la Historia, aunque desde la escasa perspectiva que dan cinco años, apenas podamos percibirlo.
Soluciones para la masa
Dice Jason Calacanis una gran verdad. Hablando él sobre su Netscape, identifica tres clases de usuarios: los creadores, los colaboradores y los consumidores. También menciona los porcentajes en los que se presentan (él habla del 1-19-80), y de lo necesarios que son los tres para que un servicio triunfe. Pensando en su caso particular, se da cuenta de que ya tiene a los creadores (los ha «comprado») y los consumidores (venían con el dominio). Pero le faltan los colaboradores, gente que vote noticias, que comente… y es que se da cuenta de que la inmensa mayoría del tráfico que tiene son «consumidores», personas acostumbradas a una actitud mucho más pasiva respecto a internet.
¿Cómo conseguir que los consumidores se transformen en colaboradores? EDUCÃNDOLES. Explicándoles las cosas despacito, con paciencia. Porque, como bien dice (traduzco libremente) «la gente del mundillo de la burbuja 2.0 tiende a olvidar hasta qué punto se trata de una minoría. La audiencia masiva no entiende qué es eso de noticias sociales o bookmarking, y les llevará otros 2-3 años empezar a hacerse una idea de lo que significa»
Y es que es cierto. Muchas veces, nos dejamos fascinar por la tecnología y por nuestro conocimiento de «iniciados». Pensamos que, por arte de birlibirloque, todo el mundo va a estar a la última y que entenderán lo que les ofrecemos a la primera y se volverán locos por darnos sus euros. Y no es así, lo normal será que se queden mirando como las vacas al tren.
Si se pretende hacer un negocio de todo esto, tendrá que ser saliendo del «micromundo digital» o, mejor dicho, incorporando a la gran masa a él. Y para eso hace falta tiempo y esfuerzo dedicado a enseñar conceptos, a explicar funcionalidades… pero sobre todo a generar motivaciones en las personas de un modo empático. A la gente no le importa lo guay que te parezca a ti una cosa, lo que le importa es qué soluciones les aportan a ellos. Y puede que la respuesta sea «ninguna».
Ciberpaís y el Consultor Anónimo
Hoy en Ciberpaís recogen una entrevista con Javier Penalva, ilustre compañero y blogger profesional. Al margen de que está bien para poner un poco de contrapunto a la dinámica de los últimos días, me ha hecho gracia, al leerla, ver que me citan a mí por una de esas frases lapidarias que me gusta soltar de tanto en cuanto:
«Los blogs pueden llegar a ser una actividad que genera dinero de verdad, con un modelo de negocio que lo sustenta; pero sólo se conseguirá en aquellos casos en que haya mucho trabajo detrás, con planteamientos de empresa sólidos»
Juas, soy un gurú… :). Lo curioso es que ni siquiera creo que haya dicho esta frase aquí, sino posiblemente en el blog de Penalva cuando anunció su pase a «profesional». En fin, qué cosas…