Yata (ya está, en versión corta). Ya hemos vuelto. Después de una buena pechada de kilómetros (dios bendiga los monovolúmenes, por cierto) que nos ha llevado de Madrid a Noja, de Noja a Salamanca, de Salamanca a Matalascañas y de Matalascañas a Madrid en dos semanas, ya estamos en casa con la lavadora a todo trapo y la depresión post-vacacional.
En mi caso, además, vuelvo a un mundo desconocido. Ya no tengo una oficina a la que volver. No me esperan mis viejos compañeros, ni mis viejos proyectos, ni mi realidad que, por conocida, me ha facilitado los regresos de los últimos septiembres. Supongo que es como cuando dejé el «cole» (para mí «el cole» es toda la etapa desde los 5 a los 18 años, ya que hice todo en el mismo sitio) y me fuí a la Universidad: otro sitio, otra gente, otras responsabilidades… otro mundo. O como cuando se acabó la universidad, con sus clases y sus rutinas, y comenzó la etapa laboral. Otro mundo.
Pues ahora otro nuevo. ¡A por él!
Fin de temporada
¡Alehop! Me voy de vacaciones un par de semanitas, con el equipo completo. Eso EXCLUYE ordenador y conexión a internet (salvo los días que esté en casa de mis padres… pero solo si es estrictamente necesario :)).
Así que, con esto y un bizcocho… hasta el lunes veintiocho 🙂
Karma ponderado: saber de lo que se habla vs. hablar sin saber
Antes que nada, ¿qué es el karma? Aparte de un concepto propio de filosofías orientales, el «karma» es el término que se ha acuñado en algunos servicios web con caracter social para medir la reputación de un usuario determinado. Así, los usuarios con más karma son los más respetados, y eso suele afectar a las valoraciones que realizan (ya que con cada valoración, transfieres parte de tu karma al elemento valorado, bien sea una noticia como en menéame o a otro usuario como van a hacer en blog.it). La forma de ganar karma puede ser más o menos compleja (aquí por ejemplo se explica cómo funciona en menéame).
Me parece una aproximación razonable para medir la reputación… pero creo que le falta un matiz que todavía no he visto en ningún sitio. Y es que, reconozcámoslo, a todos nos encanta opinar. Y opinamos de todo, hasta de lo que no tenemos ni puñetera idea. Si eso lo hacemos en nuestro blog, por ejemplo, allá cada uno y su responsabilidad de decir más o menos tonterías. Pero si lo hacemos a través de un sistema cuantitativo, entonces estamos sesgando dicha valoración.
Un ejemplo: imaginemos que soy un superusuario de menéame, con un karma alto. Cuando yo menee una noticia, esa noticia verá incrementado su karma y subirá en el listado de noticias, con más probabilidades de alcanzar la portada. ¿Problemas? Ninguno. Salvo que la noticia sea, por ejemplo, de software libre. Porque no tengo ni pajolera idea de software libre. De esta forma, estaría usando mi reputación para promover una noticia sin mayor criterio.
Otro ejemplo a la contra: imaginemos que soy un cutreusuario de menéame (algo más real que lo anterior, XD), con un karma discreto. Mi voto a una noticia tendrá poca repercusión en ella. ¿Pero y si resulta que va sobre algo en lo que tengo un conocimiento superior a la media? ¿No tendría sentido que mi opinión tuviese un impacto mayor, al ser una opinión cualificada?.
¿Y cómo se implementa esto? Pues se me ocurre que, al crear un perfil de usuario, uno pudiese repartir digamos 100 puntos de conocimiento a distintas áreas temáticas. De esta forma, cuando valorásemos una noticia en un área temática en la que tengamos altos conocimientos, nuestra opinión se vería sobreponderada. Y si lo hacemos en una en la que no tengamos conocimientos, a nuestra opinión se le aplicaría un factor corrector.
Para reconocer que los individuos evolucionamos en el tiempo, y que nuestros conocimientos evolucionan también, podría facilitarse que periódicamente (¿cada 6 meses?) uno pudiese alterar el reparto de sus puntos de conocimiento. Así se evitaría que algunos «piraos» se dedicasen a alterar ese reparto cada día con el objetivo de poder opinar de cualquier cosa.
PD.- Curioso, creo que me ha quedado un planteamiento muy de «juego de rol» cuando en mi vida he jugado a eso, ni en partidas reales ni en RPG en el ordenador.
PD2.- Soy consciente de la filosofía «políticamente incorrecta» que hay detrás de lo que digo, pero lo pienso honestamente: no todas las opiniones son igual de válidas, hay gente que sabe de lo que habla y gente que habla sin saber.
PD3.-Galli, si con esto Menéame llega a valer 200 millones, espero que te acuerdes de mí 🙂
Lo bueno y lo malo de los nuevos proyectos web
Creo que todo el mundo estará de acuerdo con que en los últimos tiempos vivimos un periodo de efervescencia de proyectos tecnológicos basados en web: redes sociales, google-maps mash-ups, diggs y sus clones, agregadores de feeds RSS, directorios, wikis, CMS para blogs, sistemas de marcadores al estilo del.icio.us, aplicaciones para To-do’s, agendas… en Genbeta se puede ver todos los días cómo aparecen multitud de nuevos servicios.
La reducción de precios de hosting y la facilidad de promoción a través de la web ha hecho que poner en marcha un proyecto de este tipo no requiera demasiado: un poco de tiempo, ciertas habilidades de programación/diseño y unos pocos euros.
Esto es una maravilla, ya que facilita que prácticamente cualquiera pueda transformar sus buenas ideas en un producto (beta, por supuesto :D). Esto, que es buenísimo puesto que facilita una especie de innovación distribuida y una competición por mejorar constantemente funcionalidades, es también su mayor problema.
Y es que todos estos productos/servicios son, por definición, gratuitos. Si no lo son, quedan automáticamente fuera del mercado, puesto que siempre hay una alternativa gratuita que la gente va a preferir, acostumbrados como estamos a no pagar por casi nada, y no llegarás a darte a conocer. Una vez alcanzado cierto éxito, tienes que seguir siendo gratuito. Pero con ese planteamiento, es difícil construir un modelo de negocio que permita sostener el experimento durante un tiempo, ya que los ingresos por publicidad son migajas que apenas dan en el mejor de los casos para cubrir costes. Y sin un modelo de negocio, no hay recursos para seguir mejorando el servicio o incluso para simplemente mejorarlo. Mientras tanto, surgirá otra alternativa gratuita que algún «friki» ha puesto en marcha con cuatro euros y que mejora tu producto. Y estás fuera del mercado.
Además, la avalancha de nuevos servicios dificulta que ninguno consiga posicionarse como referencia y lograr así una masa crítica de usuarios que le permita experimentar algunos modelos de negocio basados en la cautividad de los mismos o simplemente superar el punto de equilibrio en la consecución de beneficios con la publicidad.
Así pues, lo bueno y lo malo de los nuevos proyectos web es lo mismo: su amateurismo, que por un lado permite que salgan continuamente nuevos servicios y productos mejorados, pero que por otro lado les condena en su inmensa mayoría a la fugacidad y a los usuarios a no poder tener un mínimo de estabilidad en las herramientas que usamos.
¿Qué características tiene un blog de calidad?
Quede claro que no pretendo pontificar, ni mucho menos. Para empezar, la calidad es un valor subjetivo que depende de la percepción de cada uno. Por lo tanto, lo que es «de calidad» según mi criterio puede no serlo para otros y viceversa. Así que vaya por delante que estas son las cosas que para mí debe tener un blog para que yo lo considere de mi gusto:
- Contenido original: tiene que tener algo propio. No se trata de escribir todos los días una novela o de hablar de cosas que nadie ha hablado antes. Me vale «opinión» (siempre que sea medianamente elaborada, no «qué guay esto que he visto») como contenido propio. Pero los blogs que se limitan a tratar de dar «información» cuando lo que hacen es replicar información que han visto en otros sitios no me suelen gustar, si bien pueden llegar a servir como «filtro» de noticias.
- Coherencia interna: puede ser coherencia temática (siempre se habla de X), o coherencia personal (siempre aplico «mi visión» sobre diferentes cosas). Pero los blogs que un día hablan de una cosa y luego de otra, o que un día tienen un enfoque y al siguiente otro distinto, me vuelven loco. Me gusta saber, cuando voy a leer un blog, qué tipo de cosas me voy a encontrar.
- Cierta frecuencia de actualización: no hace falta que sean 10 o 5 posts al día, pero sí que sea un ritmo más o menos constante. Que no pasen días y días entre post y post. Porque, aunque lo que digan tenga «chicha», puedes acabar perdiendo el hilo.
- Que me den pistas: no se trata de poner un «Vía |», sino de buscarse un poco la vida para ofrecer información complementaria a lo que pones en el post. Normalmente es cuestión de googlear un poco, añadir cuatro o cinco enlaces y ya está.
- Que el autor participe en la conversación: me gusta pensar que hablo de igual a igual con el que publica el blog. Si simplemente postea y no se sabe más de él, tengo la sensación de que estoy recibiendo un monólogo y, para eso, seguro que hay libros más interesantes.
Mmmm… sí, creo que con estas cinco cosas es suficiente para mí. Luego está, claro, que la temática del blog o que perciba cierta afinidad personal con el blogger, pero esa es otra historia ¿Cuáles son vuestros criterios para determinar si un blog os encaja o si es prescindible?
PD.- Me doy cuenta, al leer los puntos, de que yo mismo soy incapaz de hacer un blog «de calidad» :). Creo que fundamentalmente suelo fallar en lo de la coherencia interna (aunque es cierto que siempre doy «mi visión de las cosas») y en lo de dar pistas. Lo de participar en comentarios creo que suelo hacerlo (aquí y en otros blogs), la frecuencia de actualización ni tan mal, y desde luego todo mi contenido es propio… intrascendente quizás, pero propio :).
Videoblogs, vlogs o como se quieran llamar
Llego vía Alt1040 a Fresa.tv, un video blog sobre el «mundo rosa». Con curiosidad le doy al play… y lo que aparece es una chica pizpireta, sentada en el salón de su casa, leyendo un papel. ¿Para esto hace falta un videoblog? Ojo, que no estoy criticando a Fresa.tv en particular, sino a ese género de vlogs que consisten en poner una cámara delante de la cara y dar el mismo discurso que darías por escrito. Para mí, un vlog tiene sentido si ofrece algo distinto. Imágenes, sí, pero que aporten un valor diferencial al de la palabra escrita. Si no… ¿para qué?.
MobuzzTV está muy bien. En otro nivel, cosas como Entrevistado.com también tienen su punto. Estos vlogs (reconozco que no estoy muy al día en el género, seguro que hay más interesantes) ofrecen algo distinto, un planteamiento enfocado a imágenes de video y no un blog «retransmitido» algo a lo que yo no le encuentro la gracia por ningún lado.
Amago de vacaciones
Qué barbaridad, ya 8 de agosto. Se me ha pasado semana y media de mis (supuestas) vacaciones en un pispás. Se suponía que mi último día era el viernes 28 de julio. En condiciones normales lo hubiese sido: total, en cuatro semanas hubiese estado de vuelta y no hay nada que no pueda esperar cuatro semanas. Pero siendo el último día de un ciclo… pues no es lo mismo, había que dejar temas completamente cerrados. De hecho, no me dió tiempo y el 31 lunes estuve trabajando como cualquier otro día. A partir del día 1 tuve que quedarme forzosamente en casa, porque la «guarde» sí tiene vacaciones y el pequeñajo también. A todo esto, mi mujer todavía está trabajando hasta el próximo fin de semana. Así que la semana pasada fué una mezcla de «amo de casa», «babysitter» y «teletrabajador» porque aún había cosas que terminar.
Esta semana (ayer) dí por finalizado el trabajo que tenía que hacer. Aun así, todavía tengo que pasarme una o dos tardes por la oficina a recoger mis cosas, asegurarme que todos los ficheros están en red, dejar todo preparado para un adecuado «traspaso de poderes» a quien quiera que vaya a heredar mis asuntos…
Y entre medias, cositas que hay que ir haciendo para WSL. Lo cual no está mal, es símbolo de que la cosa marcha, pero canibaliza las vacaciones. Porque para mí estar de vacaciones es estar completamente desconectado de cerebro. Y si tengo que dedicar aunque sea un par de horas a obligaciones varias… sí, es un ritmo de trabajo más que relajado, pero ya no son vacaciones puras.
Y, para colmo, este viernes nos vamos de vacaciones reales. Es decir, coger el monovolumen, cargarlo hasta arriba (trona para el bebé, minicuna para el bebé, cortavientos para la playa para el bebé, la olla exprés para el puré del bebé, la batidora para el puré del bebé, leche de continuación y cereales sin gluten para el bebé, los biberones del bebé, la cubeta de esterilización de los biberones del bebé… y eso sin contar con el maletón que suele preparar mi señora :P). Eso exige una logística que ya hay que poner en marcha (lavadoras, plancha, listados de cosas, etc.).
En fin, esperaba en estas dos semanas haber tenido un poco más de tiempo para mí: leer un libro, ver alguna peli con tranquilidad, echar una partidita a la play o simplemente vegetar. Me temo que no va a poder ser tanto como había pensado. Y es que las vacaciones de antaño (las de tres meses sin responsabilidades de ningún tipo) me temo que es difícil que vuelvan.
El turno de tarde
Siguiendo con el tema de los turnos, me comentaban en esta misma fábrica que el turno de tarde (el que va desde las dos del mediodía hasta las 10 de la noche) era el preferido por los jóvenes. Y es que es un turno muy goloso si te gusta la fiesta: trabajas, a las 10 sales de currar y te vas de marcha. Duermes toda la mañana, te levantas a mediodía, comes algo y hala, a currar otra vez.
Obviamente esto es sólo para los verdaderos «hardcore» de la fiesta, esos que gustan de salir entre semana. Pero haberlos haylos, y no son pocos. En el peor de los casos en los que no se salga, siempre puedes disponer de la noche para estar tranquilamente en casa sin miedo a trasnochar un poquito, y si necesitas hacer «recados» tienes toda la mañana para ello.
Por supuesto, este turno es difícilmente compatible con una vida social que no transcurra de noche, claro. Pero oye, ¡cada uno le saca sus ventajas!
Turno de noche
En la fábrica de un cliente para el que trabajé me contaban lo complicado que era el tema del turno de noche. Si bien no todos los turnos eran iguales, y en el de noche las funciones eran más de complemento a la producción y limpieza, había unas 50 personas que tenían que hacer dicho turno.
Me contaban que durante un tiempo funcionaban con turno rotativo (una semana de mañana, una de tarde, y una de noche) hasta que en un momento hubo una masa crítica de gente que prefería tener turno fijo por la noche, y así quedó fijado ya para todos.
Nosotros estuvimos un día (bueno, una noche, en realidad la primera parte de la noche) haciendo trabajo de campo allí. La verdad es que no tiene pinta de ser nada fácil tener ese turno. Vas al revés que todo el mundo, lo cual puede ser un incordio para tu vida social y familiar. Pero es que además no dejamos de ser animalitos (diurnos, en nuestro caso) y el cuerpo (y la mente) no reaccionan muy bien a las alteraciones de los ritmos circadianos.
En todo caso, creo que es mejor tener un turno fijo (aunque sea el de la noche) que andar cambiando cada semana, porque eso sí que tiene que acabar siendo mortal de necesidad. Aunque parece que hay quien no está de acuerdo (y seguramente tenga razón, yo solo hablo de lo que creo que pasaría conmigo… y ni siquiera lo he experimentado).
PD.- Por cierto, que googleando un poco me he encontrado con un blog llamado Crónicas del Turno de Noche… y es que esto de los blogs es lo que tiene, que hay espacio para todos.
La importancia de disponer de un curriculum online
Ayer me llegó, a través de un contacto, una oferta de trabajo bastante maja. Me preguntaba este contacto si conocía a alguien a quien le pudiera encajar, y él y yo coincidimos en ponerle la cara de un conocido común (conocido para él, amigo para mí). Así que quedé encargado de ponerme en contacto con esta persona para pedirle un curriculum que poder enviar.
Resulta que esta persona está de vacaciones, sin conexión. Por lo tanto, no vió mi email. Pero sí contestó a mi llamada posterior. El problema es que no tenía forma de hacerme llegar un curriculum. Al final la mejor solución que se nos ha ocurrido es que él me diera sus claves de Infojobs, y lo que he hecho ha sido crear un curriculum breve con la información de Infojobs y mandarla…
Todo esto se hubiera solucionado de forma mucho más fácil si mi amigo hubiese tenido una copia actualizada de su CV disponible online. No necesariamente «expuesta al público», pero sí accesible a través de un link para el que lo necesitara, en una de esas páginas de alojamiento gratuito… Evidentemente no podría ser un CV muy específico (de esos que todas las guías recomiendan adaptar a cada oferta de trabajo), sino uno genérico pero que al menos permitiese salir del paso.
No estoy hablando de tener una página web o un blog con la información del CV (eso puede sonar a «chino» o a «friki» en muchos departamentos de selección), sino un documento Word o un PDF que sea fácilmente adjuntable en un email, o imprimible para enviar por correo ordinario (sí, todavía hay de esos 😉 ).
Las herramientas de contratación online (como la propia Infojobs) o de redes sociales (como eConozco o LinkedIn) ofrecen la posibilidad de crear un CV automáticamente a partir de la información existente en sus bases de datos. Pero tienen dos problemas, a mi juicio, que invalidan esta opción: una es que la información la agregan de forma poco «inteligente», es decir, el aspecto del CV es totalmente robótico, con campos sin rellenar, con demasiada información simplemente porque consta en su base de datos… Por otro lado, insisten en «marcar» esa copia del CV con el logotipo de la empresa. Y eso arruina, en mi opinión, el aspecto del mismo… si pensasen en el usuario (y no en ellos mismos y en su autopromoción), permitirían hacer un CV más personalizado en cuanto a contenido, y desde luego «aséptico» en cuanto a la imagen.
Por cierto que, aunque esta no sea una prioridad en este momento, debería aplicarme el cuento… 🙂