La propuesta de valor

Ayer anunci� un junior del grupo que se marcha. Llevaba a�o y medio con nosotros, despu�s de licenciarse. Este es su primer trabajo, y ha decidido cambiar de rumbo. Estuve charlando un rato con �l, y me parece perfecta su decisi�n: no le gusta lo que hacemos, no responde a las expectativas que se le hab�an planteado en su contrataci�n, y se ha movido para cambiar de rumbo a otro sitio completamente distinto.
Su argumento es aplastante: no me gusta lo que hago, y no veo que en los pr�ximos cinco a�os vaya a hacer algo que me guste. Prefiero salirme ahora que no estoy demasiado quemado ni marcado, aunque sea perdiendo algo de dinero, que intentar hacerlo dentro de unos a�os cuando todo sea m�s dif�cil.
As� que no pude por menos que darle la enhorabuena. Por aqu� sospecho que hay quien piensa que se equivoca. Que c�mo puede dejar «una empresa como esta». Que «qu� tonter�a irse por menos dinero». Que ha sido un «impaciente». Pero a m� me parece muy coherente.
Lo m�s curioso es que, hablando con �l e indagando por su situaci�n, me dijo «joder, me est�s haciendo preguntas que [el gran jefe] no me ha hecho». Y es que el gran jefe cree que todo es fant�stico, que la gente se va porque quiere pero que aqu� todo es maravilloso. Y si crees eso… ni se te ocurre preguntar un poquito.
As�, es dif�cil mejorar la propuesta de valor que se les hace a los m�s j�venes. Creemos que ofrecemos la pera limonera cuando es evidente que los chicos no piensan igual. Se van, y pensamos que es porque «ellos no encajan». Pero llegar� un d�a en el que, con nuestra propuesta de valor, nadie quiera venir o quedarse. Pero no lo sabremos, porque seguiremos pensando que nuestra propuesta es inmejorable, y que el que no la quiera es que no «es suficientemente bueno».

ESTRATEgA cerr� por vacaciones

Bueno, sucedi� ya hace unos cuantos d�as, pero creo que no lo hab�a comentado a�n. Y es que el amigo Mart�nez ha decidido echar el cierre (temporal, promete) a su Estratega. Adem�s, haciendo las cosas de forma radical: ha cerrado el acceso a los archivos de su p�gina, a los comentarios… a todo. Se ha borrado de la faz de la blogosfera.
Egoistamente, dir� que es una pena. Asumo que no escriba durante un tiempo, pero privarnos a los dem�s de leer sus posts antiguos… una l�stima. Pero no se puede negar la coherencia de la decisi�n: si quiero quitarme de enmedio, me quito de enmedio con todas las consecuencias.
En fin, Mart�nez, espero que tus vacaciones sean tales, y adem�s cortas, y no se transformen en una «despedida a la francesa». Mientras tanto, se te echar� de menos pero no te preocupes, que te guardamos el sitio.

�D�nde van los consultores?

Hay una leyenda urbana que habla de la comunidad china en Espa�a. Se dice, «ï¿½T� cu�ntos chinos mayores de 45 a�os ves en restaurantes, tiendas… en la calle?» Pocos. Y luego vas a cementerios y te dicen «no, aqui chinos se entierran pocos o ninguno». Y eso hace llegar a la conclusi�n de que el cerdo agridulce del restaurante chino «La Gran Muralla» es en realidad…
YO_MISMO hace una reflexi�n an�loga sobre el mundo de la consultor�a. «ï¿½T� cu�ntos consultores mayores de 50 a�os ves en las empresas de consultor�a?». Hombre, yo creo que s� que hay mucha gente que se pasa a los clientes de una u otra forma. Y muchos consultores que acaban como «artesanos», en peque�as consultoras mucho m�s discretas.
Pero… �y si a eso de los 35 a�os se celebra un «Carrusel», al estilo de la Fuga de Logan, de uso exclusivo para consultores?. Ay, ay, ay…

La m�quina del caf�

Nos han puesto una m�quina de caf�. Vale, ya s� que mucha gente tiene m�quina de caf�. Pero yo es que hasta ahora ten�a cafetera, y la echo de menos. S� que era un l�o (para tener una cafetera de ese estilo hace falta tener personal que est� pendiente de hacer caf�), y tampoco es que estuviese lo que se dice buen�simo.
Pero le daba un toque de calidez a la oficina: caf� siempre caliente, cafetera, servirse uno mismo, charlar con el personal…
Ahora todo es m�s «como en todos los sitios»: m�s fr�o, m�s impersonal.

Educado para tecn�crata

Ayer estaba leyendo un peri�dico que edita la Asociaci�n de Antiguos Alumnos de mi facultad, echando un vistazo a las �ltimas noticias, planteamientos, etc.
Bueno, antes que nada (creo que no lo he dicho antes, supongo que a estas alturas ya todo el mundo lo intuye), yo estudi� Administraci�n y Direcci�n de Empresas.
El hecho es que me di� por pensar en la carrera, en como estaba planteada y en c�mo eso defini� en gran medida mi visi�n profesional. Conste que la considero una buena carrera, en una buena universidad. Pero con un sesgo muy relevante: nos educaron para ser tecn�cratas, no para ser empresarios.
Muchos modelos, muchas herramientas, mucho control de gesti�n, mucha contabilidad de costes, muchos «modelos estrat�gicos», «econom�a de empresa» y dem�s. Orient�ndonos a ser fant�sticos empleados-directivos de empresas. Pero con nula vocaci�n de «poner en marcha t� una empresa».
Y es que, a pesar de que hubiese una memoria fin de carrera que fuese sobre «creaci�n de empresas», eso era todo. Y encima la memoria era en realidad un ejercicio de estilo: importaba m�s que el an�lisis estrat�gico se hiciese con las herramientas que nos hab�an ense�ado, que el modelo de costes se ajustase a lo establecido, que las TIR y los VAN estuviesen perfectamente definidos… m�s que «la chicha» del negocio o (ya ni os cuento) la posibilidad de ponerlo en marcha.
La realidad es que en el �ltimo a�o, todo eran presentaciones de empresas que ven�an a «reclutarnos». De hecho, la universidad se ufana de que un porcentaje alt�simo de sus licenciados son reclutados de inmediato, y el resto en muy pocos meses m�s. Eso es lo importante para ellos. No he visto, sin embargo, que en ning�n sitio se de relevancia a aquellos alumnos que decidieron lanzarse a «vivir su propia aventura», a una carrera profesional diferente. Esos son «los raros», los que no tienen «ï¿½xito». El �xito es que te coja un banco de inversi�n o una consultora de prestigio.
En fin, as� son las cosas. Supongo que por eso se llama «Administraci�n y Direcci�n de Empresas», y no de otra forma.
PD.- Apunta, Tochismochis: no creo que «Creaci�n de empresas» deba ser una asignatura del PMBA, sino m�s bien un esp�ritu que impregne todo el «temario». Se puede estudiar estrategia, finanzas, m�rketing… y cualquier cosa para ser un tecn�crata o para ser un creador. Es todo cuesti�n de enfoque.

Debilidades

¿Estás buscando superar tus debilidades y vivir una vida plena con salud y abundancia? Aprende con este curso de la Escuela de Crecimiento y Liderazgo.
¿Cuáles son tus debilidades? En este post te cuento cuáles son las mías. Es un ejercicio interesante: analizarse uno mismo, identificar cuáles son tus puntos fuertes… y cuáles no lo son tanto. Porque aquí están: las debilidades. Nadie es perfecto. Si en otro lugar hablaba de mis fortalezas, éstas son cosas que considero que son en cierta medida un lastre para mi evolución profesional. Supongo que susceptibles de mejorar (algunas) y otras que vienen de serie y no hay posibilidad de tocarlas. Vamos allá (también de forma desestructurada):

  • Poca disciplina / voluntad: necesito una alta motivación para hacer las cosas, si no, siempre encuentro una alternativa «perezosa» y no puedo agarrarme a la voluntad (como veo en casos a mi alrededor) o a la disciplina (idem) porque de eso ando escaso.
  • Dispersión de atención / intereses: en muchas ocasiones me resulta difícil concentrarme y me despisto con cualquier otra actividad, lo cual creo que incide en mi rendimiento. Procrastinación, creo que se llama esto.
  • Tendencia al «aislamiento»: mi tendencia natural es hacia la soledad, me encuentro muy cómodo en ella y, si no se me fuerza o no se me dan motivos, no encuentro razón para abandonarla.
  • Tendencia a no valorar ideas ajenas: mi autoconfianza en mis ideas (una de mis fortalezas) se convierte en un arma de doble filo; si las ideas de otros no me convencen (y me tiene que convencer), tiendo a descartarlas con demasiada facilidad.
  • Pesimismo: en el esquema de Edward de Bono (los «six thinking hats») yo siempre llevo el gorro negro; el de verle los potenciales problemas y riesgos a las cosas.
  • Aversión al riesgo: no me gusta experimentar «a ver qué pasa», me gusta darle vueltas a las cosas hasta estar seguro y entonces, y sólo entonces, me planteo hacer las cosas en realidad (y ni siquiera eso es suficiente para lanzarme). Mucho pensar, y poco actuar.
  • Gestión social / comercial reactiva: supongo que vinculado a mi tendencia al aislamiento, me cuesta dar primeros pasos en relaciones sociales o comerciales. Levantar el teléfono me supone una tarea ardua, proponer planes (y a veces incluso unirme a ellos) me resulta un esfuerzo. Sí, soy de trato fácil, pero no especialmente «sociable».
  • Tolerancia baja al rechazo: probablemente porque me tengo en muy elevada estima, me molesta que no se tomen en consideración mis argumentos o mis propuestas, me pone a la defensiva. Y más si sigo pensando que «mi forma» es la forma correcta.
  • Soy controlador: no me gustan las sorpresas. No me gustan las visitas-sorpresa, las llamadas sorpresa, las situaciones-sorpresa… todo aquello que me haga percibir que no soy yo quien controla las cosas.
  • No me gustan los conflictos: soy «cobardica», generalmente busco alternativas a un potencial enfrentamiento (pero hasta los más nimios y cotidianos). Eso incluye potenciales negociaciones (no negocio bien; si lo que me ofrecen me vale, lo acepto, y si no, no lo acepto).
  • Poca constancia en la mejora: soy capaz de autoanalizarme e identificar mis áreas de mejora, pero (posiblemente relacionado con la falta de voluntad y de disciplina) soy poco constante con mis buenos propósitos.
  • Soy poco sistemático: entre mi natural dispersión y mi falta de constancia, me cuesta seguir una metodología o ceñirme a un proceso, aun cuando pueda entender sus posibles ventajas. Eso me lleva a no utilizar tanto como debiera herramientas o metodologías y, posiblemente, a reinventar la rueda más veces de las que debiera.
  • No soy perfeccionista: hablaba de mi eficiencia y de la regla de Pareto (con el 20% del esfuerzo consigo el 80% del resultado). Pero pasar del 80% al 100% me cuesta horrores, no soy bueno haciendo ese 80% adicional de esfuerzo para conseguir sólo un 20% de resultados.
  • Llevo fatal la «autoridad», el ceñirme a unas normas «porque sí» o «porque yo lo mando». Si a mi me convencen de lo que dicen, estoy ganado. Pero si intentan hacerme comulgar con ruedas de molino, me resisto y, sobre todo, pierdo totalmente el interés.
  • Nivel de seguridad elevado: relacionado con la aversión al riesgo y mi situación actual. Tengo mujer, hijo, hipoteca, monovolumen… que son una estupenda autojustificación para no hacer cosas.
  • Curriculum especializado: de cara a una búsqueda de empleo tradicional, mi CV (que está bastante bien, como comentaba) también tiene un matiz, y es que puede verse demasiado especializado en mi área (en la que no tengo interés en perseverar) y dificultar mi paso a otra área más genérica.
  • Bueno, pues ahí están. No sé, supongo que habrá más, pero he intentado ser lo más honesto posible (ventajas de este pseudo-anonimato que manejo). Este es el que soy.

(¿Te interesa este artículo? Puedes ver otros artículos sobre desarrollo personal y desarrollo profesional)

Fortalezas

Siguiendo la ruta del autodescubrimiento personal, y teniendo en cuenta lo que decía Drucker de que «cuesta bastante más energía pasar de la incompetencia a la mediocridad que de la primera categoría a la excelencia», hoy me gustaría reflexionar sobre mis fortalezas, esas que se supone deben constituir la base sobre las que construir mi futuro profesional.
Antes de que mis críticos se lancen, quede claro que también hablaré otro día de mis debilidades (o, dicho más soft como suele gustar, «áreas de mejora»).
Todo esto surge de la reflexión personal, de ver a lo largo del tiempo qué hago bien y qué no, de compararme con otras personas de alrededor. Pero no dejan de ser mis visiones sobre mí mismo, seguro que los que me conocen pueden matizar más cosas (e incluso contradecirme) .
Vamos a ello (sin orden demasiado específico):
Me relaciono bien con la tecnología: sin ser un técnico, me siento cómodo con la tecnología a nivel de usuario y también a nivel conceptual. Integro, por lo tanto, dos visiones que creo importantes ahora mismo; la tecnología y el negocio. Habrá quien no lo considere muy especial, pero si miro alrededor creo que sí es un valor diferencial.
Conciencia de que la empleabilidad prima sobre un empleo fijo: conozco mucha gente que sigue anclada al modelo de «empleado para toda la vida». Creo que, en los tiempos que corren, es una ventaja al menos saber que eso ya no existe.
Inteligencia: quizás suene poco modesto, pero qué le vamos a hacer. Académicamente siempre fui bueno, y no he perdido esas habilidades en el mundo laboral. Tengo una buena capacidad de análisis y sobre todo de síntesis; consigo extractar «lo importante» de un tema, «visualizar soluciones» o estructurar un argumento de una forma que me resulta natural, sin esfuerzo. Simplemente, «lo veo».
Curriculum: tengo un curriculum bastante aparente; buena universidad, buenos resultados académicos, buenas empresas, continuidad en los empleos… un CV solvente.
Conciencia de la importancia del networking: hay gente (no hay más que ver el poco éxito que tienen algunas invitaciones genéricas a sistemas de redes sociales) que no cree que esas cosas sirvan para nada. A mí me parece que tener, cuidar y desarrollar tu red de contactos es la mejor garantía de que «pasen cosas».
Generalista: tengo múltiples intereses, no me considero en absoluto un especialista. Eso me permite relacionar mundos distintos, tener una visión amplia de las cosas y defenderme más que bien en distintos entornos.
Autoconfianza: confío mucho en mí mismo, sobre todo a nivel de ideas. Si yo estoy convencido de algo, defiendo mi postura pese a quien pese y, además, suelo tener razón (¿no he dicho ya lo de la autoconfianza?).
Estabilidad: no me suelo mover en los extremos en ningún ámbito de la vida. Si todo el mundo está eufórico, yo seré el contrapunto de tranquilidad. Si todo el mundo está pesimista, yo seré el contrapunto de optimismo. Siempre haciendo contrapeso para que las cosas se mantengan centradas. No es esperable de mí arranques de furia, o de histeria, o de euforia, ni bandazos de ningún tipo. Siempre centrado.
Eficiencia: creo que en mí se cumple la norma de Pareto; con el 20% del esfuerzo consigo el 80% del resultado, lo cual me hace bastante eficiente para conseguir resultados más que aceptables.
Coherencia: vinculado a la autoconfianza y a la estabilidad; suelo tener mis criterios y actuar según los mismos, y además tiendo a mantenerlos a lo largo del tiempo (o, en su caso, a que evolucionen poco a poco o de forma justificada). No soy de «hoy A, mañana B», y es difícil (que no imposible) pillarme en un renuncio.
Solvencia: o fiabilidad. Si alguien confía en mí para algo, (y yo le digo que sí) sabe con el 99% de seguridad que no le dejaré en mal lugar.
Compromiso: si me comprometo con algo, estoy al 100%. Nunca he sido de mirar el reloj «que ya me tengo que ir» cuando hay cosas por hacer.
Versatilidad: me muevo con comodidad en distintos ambientes, a distintos niveles, con distintos roles. Valgo, en muchos terrenos, «lo mismo para un roto que para un descosido».
Aprendizaje rápido: ante situaciones y planteamientos novedosos, mi curva de aprendizaje es corta, al menos para llegar al punto en el que soy capaz de dar unos resultados aceptables (otra vez Pareto).
Comunicación: creo que utilizo bien el lenguaje, tanto escrito como hablado. No tengo un estilo de escritor, ni mucho menos, pero sí tengo un lenguaje funcional que me permite transmitir lo que quiero decir, además de que mi capacidad sintética me permite estructurar bien los mensajes.
Empatía conceptual: sé ponerme en el lugar del otro. Quizás no tanto a nivel sentimientos, pero sí a nivel de argumentos; entiendo lo que otros quieren decir, y además puedo entender los motivos por los que lo dicen.
Trato fácil: creo que tengo un trato fácil, me gusta la conversación… creo que soy alguien con quien es cómodo relacionarse, y con quien es difícil «llevarse mal» (lo cual no quiere decir que no le pueda caer mal a la gente, claro).
Bueno, la modestia no la he puesto, ¿no? 😉 Insisto, otro post para las debilidades.

Entusiasmo

Pilar Cambra escribe uno de los blogs de Expansi�n. Me gusta m�s cuanto menos se enreda con la pol�tica, porque suele presentar una visi�n bastante l�cida de las organizaciones y las empresas. No digo que su visi�n pol�tica sea menos l�cida, pero me interesa bastante menos.
El caso es que el otro d�a hac�a una reflexi�n sobre los nuevos proyectos y de qu� depende su �xito, y todo se resume en una palabra: entusiasmo. Las planificaciones, los recursos, las presentaciones… todo eso son cosas importantes, sin duda. Pero lo clave, lo que determina el �xito del mismo, lo que es necesario y casi suficiente… es ese entusiasmo entre las personas que tengan que estar involucradas en �l.
Entusiasmo. Lo echo de menos demasiados d�as.

Flamenco Valley: se masca la tragedia

Uyuyuy la que se viene encima… resulta que Rogelio «Buenos d�as Sillicon Valley» Bernal se ha sacado de la chistera Flamenco Valley, «un blog sobre las ‘figuras’ de la Internet espa�ola y de habla hispana«. Un blog que, ya desde el inicio, advierte de sus intenciones: no pretende resultar ofensivo, pero no descarta que en alg�n momento a alguien le pueda sentar mal…
Y teniendo en cuenta cu�les son sus objetivos (esos bloggers «de categor�a» del panorama hispano)… miedo me da. En general poca gente encaja bien las cr�ticas, y menos si se hacen en plan caricatura (exagerando algunos rasgos para provocar hilaridad). Si adem�s uno se (mal)acostumbra a tener un corrillo de seguidores con un filtro cr�tico bajo… el resultado de Flamenco Valley puede ser devastador.
Habr� que ver qu� tal se lo toma el personal, porque adem�s seguro que salen muchos en los comentarios con «ganas» de aprovechar la oportunidad para «tirar al mu�eco».
Borjamari es quiz�s la referencia como «blog cr�tico», pero sus revisiones suelen ser sobre blogs y bloggers menos «punteros». Y aun as�, genera reacciones negativas. As� que no s� qu� va a pasar con este Flamenco Valley.
�Salsa Rosa 2.0 ha llegado a la blogosfera!