Autor de un blog

Eso es lo que soy :). Así de escueto y de genérico. Al menos no han puesto «persona humana»…
Hace un par de semanas se pusieron en contacto con nosotros desde Cinco Dias a través del formulario de contacto de vivelaciudad.es para pedirnos nuestra opinión sobre el acercamiento que desde algunas empresas se hace en los blogs, aquello de que algunas empresas «compran a los bloggers» para que hablen bien de sus productos «como quien no quiere la cosa» y sin avisar al público. La idea era que, viendo que el proyecto de Vive la ciudad supone un acercamiento diferente a los blogs (es un blog claramente identificado como «de NH», y además no intenta «vender» los hoteles de NH sino las ciudades), contar con nuestra visión como contrapunto a esas prácticas «dudosas».
Estuve un buen rato con la periodista en cuestión al teléfono. Hablamos del proyecto de NH, de Weblogs SL, de cuál era nuestra postura al respecto del uso de los blogs como «plataforma publicitaria oculta» y de la compra de posts, etc… De hecho, una vez finalizada la conversación, envié algunos links que me parecían relevantes para el asunto a fin de que la periodista tuviese más información. En concreto, éste sobre la compra de posts que escribió Julio Alonso y éste otro sobre el tema que hizo Enrique Dans, así como mi opinión respecto a cómo en este asunto la televisión y la radio son mucho más sospechosas que los blogs y nadie dice nada.
Y el resultado está contenido en esta reseña: «El mensaje subliminal de los blogs«. Mi media hora larga de conversación se reduce a un «A mí no me gusta este tipo de comentario (comercial) porque se juega el prestigio el autor, y pone precio a su credibilidad’, asegura Raúl Hernández, autor de un blog.» . Dijolo Blas, punto redondo.

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Un paseo después de comer

Vengo de dar un paseito tras la comida que hemos compartido toda la familia, acompañado de mi peque. Hace un día extraordinariamente primaveral. Nos hemos ido por el paseo al borde del río…

Paseo en el Duero en Aranda

Y luego hemos vuelto por el centro del pueblo, donde he parado en la plaza a tomar un café con hielo sentado en la terracita al sol, echando un vistazo al periódico y rodeado de silencio.

Plaza de Aranda

Y la verdad, después de esto vuelve uno al trabajo con un mejor espíritu.
Me ha dado por comparar cómo hubiera sido este día si hace un año no me hubiese dado por cambiar el rumbo. Hubiese ido a comer un menú del día, quizás con algún compañero de trabajo, o quizás solo, en un bar atestado y maloliente. Hubiese dado un paseo alrededor de la oficina, rodeado de coches, pasando calor con la corbata al cuello. De mi hijo y de mi mujer, ya me hubiera podido olvidar hasta llegar a casa a las 9 o 9 y media (con suerte, el niño todavía estaría despierto… o quizás no).
¿Cuánto vale la diferencia?

Día tormentoso

Tormenta
Hay días que amanecen tormentosos, con nubes que no presagian nada bueno. No hablo de las tormentas y de las nubes de verdad, no (que por otra parte, me encantan), sino de las tormentas mentales / emocionales. Hay días en los que, desde que te levantas, todo tiene un mal color. Y los acontecimientos se van sucediendo impenitentes. Esos días, todo lo que puede salir mal o regular, sale mal o regular. Surgen problemas de donde no te los esperas, surgen malosentendidos, todo lo que parecía controlado deja de estarlo y pareciera que no das una al derechas.
Me pregunto cuánto hay de efecto inducido y de profecía autocumplida en todo esto. Quizás si te levantas pensando «hoy va a ser un mal día» vas provocando tú mismo que se convierta efectivamente en un mal día.
La verdad es que el «comecome» es uno de los peores inventos de la mente humana. El estarse reconcomiendo por dentro, autoconvenciéndose de que es un mal día, es una mala solución. Hay que exorcizar el mal fario. Quizás sea bueno cambiar de actividad, tomarse un descanso, ponerse música de las de «elevar el ánimo». Pues voy a probar, a ver si por la tarde escampa.

IV Jornadas sobre bitácoras y medios de comunicación

Jornadas Granada

La semana que viene, concretamente los días 10 y 11 de mayo, estaré en Granada participando en las IV Jornadas sobre bitácoras y medios de comunicación, que organiza y anima JJ Merelo. La edición de este año está dedicada a analizar el fenómeno de la larga cola (que sin duda suena mucho mejor que eso de «la cola larga» que han dejado :)), y yo en concreto participaré en una mesa redonda titulada «Aprovechándose de la Cola Larga: el dinero en los blogs» que moderará Verónica Carmona y en la que estarán también Luis Rull de Blogestudio y Wicho de Microsiervos.
La verdad es que lo de la larga cola creo que es uno de los elementos fundamentales que componen el nuevo ecosistema de la comunicación y de las relaciones humanas, y me parece interesante como «leit motif» de unas jornadas.
En principio mi idea es estar presente durante la jornada y media que dure el evento, además de por su propio interés intrínseco, también por aquello de aprovechar el viaje (que, como dirían los de No me pises que llevo chanclas, «miáquestalejosGraná»). Además, tengo familia en la ciudad a la que hace tiempo que no veo, así que miel sobre hojuelas.
Ya sabéis, si alguno vais a estar por allí, no tenéis más que saludar :).

Cambios de agenda

RelojUno de los inconvenientes de vivir en Aranda de Duero (160 kilómetros de Madrid, como a hora y media de viaje) es una menor tolerancia a los cambios de agenda. Es decir, antes (que vivía en Madrid, aunque podía tardar también una horita y pico en llegar a según dónde y a según qué horas) me podían decir «oye, ¿tenemos una reunión esta mañana?» y mi tiempo de reacción era menor. Ahora no es que sea mucho mayor (si me avisan con hora y media de adelanto puedo estar, y antes igual era cuestión de 45 minutos), pero es otra cosa.
Y, por lo mismo, podía darse el caso de que te cancelasen una reunión a última hora y no ser una puñeta. Ahora, si me la cancelan de verdad a última hora, me han hecho desplazarme y eso sí es un incordio… en fin, que me muevo en márgenes más estrechos.
Eso de cancelar las reuniones a última hora me ha pasado ya unas cuantas veces. Siempre en Madrid, afortunadamente. Porque conozco gente que tenía una reunión en Barcelona, se cogían el puente aéreo y al aterrizar veían un mensaje en el móvil en plan «se ha cancelado la reunión, ya quedaremos para reagendarla». Y tan contentos. Y te encuentras con que has gastado una pasta, has dedicado medio día, y total para nada.
En fin, de nuevo, a mí me gusta ser respetuoso con las agendas ajenas. No me gusta cancelar reuniones, y menos a última hora. No me gusta hacer esperar a la gente con la que he quedado, porque pienso que su tiempo vale, al menos, tanto como el mío. A veces hay circunstancias que no se pueden evitar (la última vez, me levanté con un gripazo y preferí cancelar lo que tenía que presentarme hecho un cromo), pero a veces creo que la gente no se da cuenta de los inconvenientes que se generan.

¡A mapearse tocan!

Lo ví esta mañana en el blog de Enrique Dans, aunque ha sido gracias a Ruben «Online» Colomer que me he apuntado (vía Twitter, además… toma 2.0).
Se trata de un proyecto lanzado desde una universidad portuguesa. La idea es intentar que se geolocalice cuanta más gente mejor (un «yo estoy aquí»), con un componente social (el sistema guarda quién promovió que te dieras de alta, y también quiénes se han dado de alta gracias a tí… puro esquema piramidal) con la idea de «contabilizar cuánta gente usa internet».
Supongo que al final acabarán contabilizando «cuánta gente usa internet y además quiere poner donde vive y cómo se llama», lo cual seguro que reduce la proporción significativamente. En todo caso, si queréis aparecer en el mapa… apuntaos!!

El futuro de la web

Estuvo interesante la tarde. Al calor de CEDETEL, en el Parque Tecnológico de Boecillo, nos juntamos José Luis Marín de la Iglesia (Gateway), David Herrera López (Algor), Oscar Mena Aparicio (Cosmomedia), José Antonio García Montero (Globales) y Jose Florido (Panoramio). La charla estuvo interesante y animada, aunque no sé si de cara al estudio que se está realizando aportamos más luces que sombras. Y es que hablamos de tantas cosas con tantas ramificaciones… estandares web, tecnologías web, impacto social de la nueva web, sectores de actividad amenazados, campos en los que los servicios web serán más relevantes en el futuro, barreras para la implantación y generalización en el uso de la web, el papel de las administraciones…
Lo cierto es que en el grupo estábamos representados dos «tendencias»: por un lado, Panoramio y Weblogs SL son negocios «nativos» de la red, con una estructura y forma de trabajar muy peculiar (estructura pequeña, equipos virtuales, etc…) y un modelo de negocio basado en la publicidad. Y por el otro, negocios tecnológicos más «tradicionales», basados en el asesoramiento y el desarrollo de productos para clientes concretos, grandes y pequeños, donde hay que buscar contratos individuales para conseguir ingresos.
Aun así, y a pesar de haber los lógicos puntos de vista diferentes sobre algunas cosas, creo que todos estábamos de acuerdo en el hecho de que a la tecnología web le falta mucho por avanzar, que aunque a veces nos parezca a los que nos movemos en este mundillo que es algo generalizado, todavía quedan millones de personas y de empresas para quienes lo de la «web» es algo ajeno: ni tienen presencia web, ni se plantean el comercio electrónico, no imaginan el uso de la web para gestionar aplicaciones empresariales o para hacer formación, etc, etc…
En fin, que una tarde muy interesante.

Dilbert (auto) censurado

Examen médico censurado en Dilbert

¿Véis esta imagen? Se trata del «antes» y el «después» de la primera viñeta de una tira de Dilbert. Y lo que marca un «antes» y un «después» es la opinión de los editores de Scott Adams que, viendo la primera viñeta, consideraban que tenía connotaciones sexuales por lo que pidieron al autor que lo redibujase de forma que fuese menos sugerente (en palabras del autor, «en una postura menos «móntame»»).
Cada día me sorprenden más estos americanos. Está bien emitir series y películas llenas de violencia y de sexo. Está bien vender armas en la tienda de la esquina. Pero luego se la cogen con papel de fumar a la hora de cuestionar la posición de un dibujo de una historieta.
Lo curioso es que luego va el autor, lo cuenta en su blog y a otra cosa, mariposa (y me juego la cabeza a que no pasa nada). Cosa que me parece perfecta, por otra parte. Me cae bien el Scott Adams éste, es cáustico. Su blog es muy divertido, creo que ya lo he dicho en alguna ocasión, así que si tenéis ocasión de seguirlo (en inglés, claro), no lo dudéis

Mi visión de los políticos

Respondía en el blog de Carmen Sánchez-Carazo (concejala en el Ayuntamiento de Madrid y bloguera de verdad) a su visión del affaire de Miguel Sebastián en el Blogs&Beers. Y, sin querer, me ha salido un alegato extrapolable a todos los políticos, de cualquier color y tendencia. Me ha dado pena descubrir hasta qué punto ha llegado mi hastío y distanciamiento de la clase política. Y sé que, igual que yo, hay muchos. Por eso me da mucha más pena, porque la política de este país está perdiendo a un montón de gente razonable, inteligente y centrada (sí, me considero razonable, inteligente y centrado), con ideas más «de derechas» unos o más «de izquierdas» otros, pero que son incapaces de comulgar con las ruedas de molino que los partidos y los políticos profesionales nos obsequian un día sí y otro también, y que sólo los «hooligans» aplauden. De verdad, políticos de España, ¿estáis satisfechos con lo que estáis haciendo?

Lo triste y duro es que tengo la sospecha de que todos los políticos de todas las tendencias tenéis ese “chip” incorporado. Vuestra capacidad de autocrítica es cercana a cero: hay que defender vuestra postura contra viento y marea, por incoherente e irrisoria que parezca a cualquier observador medianamente imparcial. Ese es el tipo de cosas que nos aleja de vosotros: el ver cómo intentáis aprovechar descaradamente cualquier oportunidad para promocionaros, el ver cómo vuestro interés está por encima de cualquier otra cosa, el ver cómo en vuestras palabras siempre hay que descontar un elevado porcentaje de partidismo (hablando de lo que sea). Es agotador escuchar vuestros discursos y “descodificarlos” hasta llegar a entender cuánto hay de posible verdad en lo que decís.
[…]
Pero en serio que el discurso político de “qué buenos somos nosotros y qué malos son los otros, qué bonito y que bien sale todo lo que hacemos, y qué feo y que malo es lo que hacen los otros” es cansino, desmoralizante, triste… a mí no me ganáis con esas cosas, yo necesito un poco de discurso inteligente, centrado, que asuma los errores propios cuando los hay y los aciertos ajenos cuando los hay.
Y luego os preguntaréis por qué la abstención no hace más que crecer…

Creo que la abstención debería ser un factor tenido en cuenta a la hora de calcular los resultados electorales. Nadie podría ser ganador de unas elecciones en las que la mitad del electorado se abstiene. Así, igual, tenían un incentivo para preocuparse. Pero tal y como están las cosas, les vale con que unos cuantos hooligans voten. Y está claro que «calentar» a unos hooligans es más fácil que convencer al electorado moderado.